Con su pasada colección y ahora con Nomeolvides, Paco Benavente representa un respiro y un cambio de aires en las pasarelas catalanas. Su sensibilidad poética y su habilidad para trasladar la sutileza y la etereidad a las prendas aportan una mirada diferente a lo que solemos ver en 080 Barcelona Fashion, donde predominan propuestas más vanguardistas y rompedoras. Frente a ellas, el universo de Benavente invita a detenerse en otros aspectos de la moda, desde la delicadeza de los materiales hasta el cuidado de las siluetas y los pequeños detalles. En la variedad está el placer, y la propuesta de Benavente nos recuerda que dentro de un mismo ecosistema hay muchas formas de entender y trabajar la moda, cada una con sus propios códigos y sensibilidades.
Reflexionando acerca de la memoria y el paso del tiempo, Nomeolvides plantea cómo el tiempo deja sus huellas en nuestro interior, pero también en nuestro exterior. Somos la suma de los momentos y las memorias vividas, y nuestras prendas experimentan los mismos cambios, transformaciones y evoluciones que nosotros. Así como en una casa las paredes acumulan distintas capas de pintura, tapices y papeles pintados a lo largo de los años, nuestra vestimenta también acumula capas, texturas y colores que reflejan las diferentes realidades que hemos vivido en cada momento de nuestra vida. La ropa que conservamos, recuperamos y volvemos a llevar habla de quiénes fuimos y de cómo esas versiones anteriores de nosotros mismos siguen formando parte de lo que somos hoy.
Es así como materiales de aspecto antiguo, algunos procedentes de colecciones pasadas, se encuentran en looks con un indudable aire de época que, gracias a la visión moderna del diseñador y a la creciente popularidad de la nostalgia, encajan perfectamente con el gusto actual. Muchos de los elementos que vemos en la colección, como los fajines, las prendas con estampados florales vintage y los accesorios, entre ellos pañuelos en la cabeza y sombreros de formas interesantes, están en pleno auge ahora mismo, pero proceden de otros tiempos. Esta relación entre pasado y presente refleja a la perfección el nombre y el concepto de la colección. Al ser humano le cuesta olvidar: siempre miramos atrás, recuperamos y volvemos a encontrar valor en aquello que ya conocíamos. Se suele decir que la moda es cíclica, pero quizá sea porque la condición humana también lo es.
La colección recurre a tejidos que han acompañado al vestuario a lo largo de la historia, como el encaje, el satén y la gasa. Las flores, y en particular las nomeolvides, también son protagonistas. Aparecen de forma sutil en los estampados y adquieren mayor presencia en prendas donde emergen del propio tejido, como si hubiese transcurrido tanto tiempo que las flores hubieran empezado a crecer sobre él. Son estos detalles, que conectan directamente con el concepto de la colección, los que demuestran cómo una idea puede trasladarse a los materiales y las prendas tanto de forma explícita como de forma tácita.
La calidad que asociamos a muchas prendas del pasado, capaces de perdurar generación tras generación, también forma parte de la identidad de Benavente. Sus siluetas, construcciones y materiales transmiten ese cuidado por la confección que hace que una prenda pueda conservar su atractivo mucho después de haber salido de la pasarela. Con Nomeolvides, el diseñador continúa desarrollando un universo delicado y reconocible, en el que la nostalgia encuentra nuevas formas de expresión. Algunas prendas nos recuerdan quiénes fuimos; otras nos acompañan durante tanto tiempo que terminan formando parte de nuestra historia.
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