Ser madre hoy en día no tiene por qué significar lo mismo que para nuestras antepasadas. Como mujeres, hoy estamos más educadas, más insertas en el mundo laboral, contamos con mayor independencia financiera y, en general, con más posibilidades de elección en nuestras vidas. Eso no significa que no sigan existiendo amenazas reales para nuestros derechos o incluso para nuestras vidas, pero sí que el matrimonio y la maternidad han pasado de ser una imposición a convertirse en una decisión atravesada por nuestra propia agencia. También implica que la forma de maternar puede verse muy distinta a la de generaciones anteriores. En cines españoles desde el 22 de mayo, Love Me Tender, de la directora francesa Anna Cazenave Cambet, explora cómo las representaciones estrechas de la maternidad pueden generar un mundo de daño.
Cambet cuestiona la estructura impuesta de lo que debería ser la maternidad a través de Clémence, interpretada por Vicky Krieps, y la batalla por la custodia que enfrenta con su exesposo. Sentimientos de celos, misoginia y homofobia se entrelazan en una rabia vindicativa contra la cual Clémence lucha para poder ver a su hijo. En el centro de su recorrido hay una historia de mujeres independientes que deben negociar constantemente entre la maternidad, la feminidad y su propia identidad individual, para no hundirse en un mar violento de expectativas.
Cambet construye una narrativa que rara vez vemos en los medios: la de una mujer a la que se le permite ser múltiple en pantalla, mientras su entorno intenta encajarla en una sola cosa, ya sea la de una buena madre femenina que prioriza a su hijo por encima de todo, o la de una mala madre con una vida personal considerada desviada o moralmente cuestionable. Hablamos con Cambet sobre las madres multifacéticas, sobre cómo el patriarcado y la homofobia se sostienen mutuamente, y sobre lo que nuestras abuelas quizá hubieran deseado poder tener.
¿Dónde has sentido el amor más tierno?
Con mi madre. Pienso en el amor de mi madre, un amor que siempre ha sido muy pleno, muy alegre y completo.
La película está inspirada en la novela de Constance Debré. He leído que conectaste con la protagonista, que algo en ella te hizo sentir vista. ¿Qué fue específicamente lo que te habló de ella y de esta historia?
Leí el libro en 2020, pero en ningún momento pensaba adaptarlo. Cuando me metí en la historia, cuando empecé a conocer a la protagonista, sentí una sensación de liberación. Yo acababa de tener un bebé en ese momento, era una madre reciente y vi a una mujer rompiendo todos los tabúes de lo que es ser femenina o maternal. Finalmente, tenía acceso a una voz realmente liberada y eso me hizo sentir algo.
Love Me Tender se presentó el año pasado en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, que reconoce el talento emergente y las historias no convencionales. ¿Qué hueco sentiste que existía en el cine y que esta historia venía a llenar?
El libro habla de lo que es ser madre, ser artista, ser queer y, sobre todo, lo que es ser mujer y multidimensional. Una mujer con deseos. En la literatura, o en el cine, cuando se habla de la madre hay ese concepto monolítico. Eres madre, punto final. Pero ser madre en realidad significa añadir otra identidad a lo que ya eres. Era muy joven al tener a mi hijo y me preguntaba cuándo tendría espacio para escribir, cuándo podría hacer algo mío, porque la escritura es mi vida, está en el corazón. Pero escribir o trabajar con un bebé es algo difícil, no es algo que se conjugue muy bien en nuestra sociedad. Este libro y esta película explican muy bien esta situación. Entonces coloqué el libro en mi biblioteca y, dos años después, me llamaron los productores para ver si me interesaba adaptarlo.
“En la literatura, o en el cine, cuando se habla de la madre hay ese concepto monolítico. Eres madre, punto final. Pero ser madre en realidad significa añadir otra identidad a lo que ya eres.”
A lo largo de este último año, ¿cómo has visto a la película conectar con la gente? ¿Cuál fue una de las reacciones más inesperadas que recibiste?
La verdad es que hay dos tipos de reacciones o de público que no me esperaba. Los primeros son los jóvenes cuyos padres han pasado por un divorcio. Me dijeron que la película cuenta un divorcio como nunca habían visto. Otra reacción sorprendente es la de las abuelas o de mujeres de cierta edad. Me decían que esta película las había afectado porque la protagonista escoge un camino y decide reescribir su vida ya siendo adulta. Paga un precio altísimo por escoger, pero lo hace; se libera de las cadenas para poder seguir su camino. Creo que las mujeres mayores conectan con el sueño de poder hacer eso, para reparar un poco su vida.
En la historia, Clémence lucha por recuperar la custodia de su hijo y se ve obligada a comportarse, verse, hablar y expresarse de ciertas maneras. ¿Cómo se relaciona su historia con el concepto y la experiencia de la feminidad en un sentido más amplio?
A mí me parece muy interesante esta pregunta y es justamente una idea que he utilizado en la película. Si te fijas, Clémence es acusada de haber hecho cosas horrorosas por la simple razón de que es homosexual. Y podemos decir que eso es una repercusión de la misoginia o que viene de una misoginia muy sencilla: del hecho de que el hombre (su ex) se siente profundamente herido porque ella, la mujer que fue suya, ha decidido escoger, ha decidido sobre su propia vida y él no fue su elección. Eso es lo que él no puede aguantar. Ella es una mujer compleja, múltiple, como hay muchísimas. Pero la imagen de una mujer siempre es la misma: una mujer cuidadora. Debe cuidar de los niños, cuidar de su marido, cuidar de la sociedad, de los enfermos, como si las mujeres tuvieran algo innato en ellas que las hace cuidadoras. Pero en Love Me Tender tenemos una mujer con más facetas que no es estable veinticuatro horas al día, a veces desestabiliza. Es una mujer construida en capas, en estratos. Si te fijas en una película de Hollywood típica, de hombres con su mujer, sus niños, su perro, son siempre los hombres los que se van a una gran aventura durante la película, mientras su mujer se queda para cuidar el hogar aunque casi nunca la vemos. Clémence, al contrario, decide vivir su aventura, y de ahí, su castigo.





