En el enclave del programa expositivo de Mayrit Bienal encontramos, hasta el 7 de junio en Navesierra, la obra de Andrea Muniáin, Dance Swarm Optimization. Esta se podría definir como un sistema matemático inspirado en el comportamiento colectivo de las bandadas de pájaros y utilizado en múltiples procesos de optimización computacional.
La instalación se compone de un algoritmo denominado Particle Swarm Optimization (PSO) que funciona a través de múltiples partículas, o agentes, que exploran distintas posibilidades dentro de un sistema, aprendiendo tanto de su propia experiencia como de la información compartida por el grupo. Este sistema replica el movimiento de los pájaros, traduciéndose en la experiencia expositiva en un movimiento colectivo de los autómatas pareciendo que cobran vida.
James Kennedy y Russell C. Eberhart, investigadores fundamentales en el desarrollo de este tipo de modelos, describen este proceso de la siguiente manera: “En un enjambre existe una tendencia estocástica (o caótica) general por la que los individuos se desplazan hacia el centro de masa de la población en las dimensiones críticas, lo que da lugar a una convergencia hacia un punto óptimo”.
Este tipo de algoritmos se utiliza en multitud de contextos contemporáneos, desde los movimientos automatizados de los robots logísticos de Amazon hasta ciertos procesos de indexación y búsqueda en Google. Para resumirlo, se podría decir que un algoritmo de optimización es una forma de proyectar o anticipar un estado futuro deseado. De esta forma, la artista realza la figura del pájaro, que ha funcionado históricamente como un dispositivo de predicción, como con los augures en la antigua Roma, que leían las trayectorias de los pájaros en el cielo para interpretar señales y tomar decisiones políticas o militares. Así, en la obra dialogan esta figura ritual de predicción y las actuales tecnologías algorítmicas de optimización.
No es casualidad el uso de la figura del pájaro por parte de Muniáin y su significación en torno al buen augurio. En las zinta-dantzas, un baile tradicional navarro basado en el trenzado y destrenzado de unas cintas mediante el movimiento rotacional alrededor de un palo central, aparece en el extremo superior de este una paloma mecánica que emerge y vuela al finalizar la danza. Es además la música típica de este baile la que podemos escuchar y la que mueve a los pájaros autómatas a lo largo de la duración de la instalación.
Tomando como referencia el pájaro como figura histórica del augurio, la instalación rastrea el origen de los sistemas de predicción y los materializa físicamente, sustrayéndolos de la abstracción en que operan los modelos computacionales contemporáneos. El algoritmo abandona así, temporalmente, las lógicas de productividad para adquirir una dimensión cinética y estética. La obra desplaza la noción de optimización hacia modos de anticipar el futuro más corporales, intuitivos y participativos.
Para visitar la instalación habrá visitas guiadas por Andrea el jueves día 4 a las siete de la tarde, e igualmente por cita previa escribiendo por DM a @navesierra se puede visitar hasta el 7 de junio.
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