“Muchas cosas han cambiado en estos 60 años, entre ellas dos remodelaciones del Estadio Santiago Bernabéu hasta llegar a hoy con esta última obra colosal”, dicen sus responsables. Pero si hay algo que brilla con luz propia, más allá de la evidente transformación del contexto y las inmediaciones, es aquello que ha permanecido intacto, en forma de cuidado hacia el comensal, sabor e identidad. Tres componentes que hacen de su oferta gastronómica un imprescindible para los amantes de la autenticidad y la tradición.
Nosotros decidimos empezar este viaje por el paladar con dos entrantes para compartir, las Berenjenas alla parmigiana y unas buenísimas Croquetas de chipirones, todo un acierto, antes de continuar con una Pizza capricciosa (qué gusto da cuando el tomate sabe a tomate) y los inconfundibles Spaghetti alla carbonara con guanciale y huevos de corral. No pudimos resistirnos a probar los Tortelloni di ricotta e spinaci y los Gnocchi al gorgonzola, dos especialidades de la casa que, efectivamente, nos sorprendieron gratamente. Alduccio es uno de esos restaurantes que invita a reservar más de una vez para seguir descubriendo los entresijos de una cocina construida a base de respeto a la materia prima, y nosotros ya hemos agendado nuestra próxima visita.












