Cuando decimos que la semana pasada pasaron muchas cosas en Madrid, no estamos exagerando. Entre presentaciones y celebraciones, incluido el evento de lanzamiento del nuevo número de METAL, hubo momentos en los que parecía imposible llegar a todo. Aun así, había una parada obligatoria en la agenda: nuestra cita con Ace & Tate para conocer de cerca la nueva etapa que la firma neerlandesa acaba de poner en marcha en la capital.
La marca de eyewear acaba de incorporar a su red los espacios de Fernando VI, 2 y Ayala, 21, dos direcciones que hasta ahora formaban parte del universo Project Lobster, firma nacida en Barcelona de la que ya os hablamos hace años en METAL . Sobre el papel, podría parecer una operación empresarial más, de esas que empiezan con un comunicado lleno de palabras como "integración", "sinergias" o "visión compartida". Ya sabemos cómo suele acabar la historia. Una marca compra a otra, la absorbe poco a poco y, al cabo de unos meses, apenas queda rastro de aquello que la hacía especial.
Por eso resultó tan interesante ver lo que estaba ocurriendo cuando visitamos uno de sus nuevos locales en la capital la semana pasada. Lo más llamativo no fueron las gafas, ni siquiera la nueva colección; fue encontrarse a los artífices de Project Lobster compartiendo espacio y conversaciones con el equipo de Ace & Tate, incluyendo varios responsables llegados desde Países Bajos para acompañar este momento clave para la compañía.
De hecho, uno de los puntos clave de nuestra conversación con los fundadores de Project Lobster llegó cuando nos confesaron que, mucho antes de compartir estrategia o reuniones, Ace & Tate ya ocupaba un lugar destacado en sus referencias. Cuando empezaron a construir la marca, la firma neerlandesa estaba en sus moodboards, entre los proyectos que admiraban por haber conseguido desarrollar una identidad propia dentro de una industria tremendamente competitiva. ¿Quién les iba a decir entonces que acabarían sentados en la misma mesa tomando decisiones juntos?
Después de pasar un rato con ambos equipos, la sensación fue bastante clara: aquí parece haber más ganas de sumar que de imponer. Evidentemente, el tiempo dirá hasta dónde llega esa sintonía, pero lo que vimos fueron dos proyectos que comparten muchas más cosas de las que los separan y que parecen cómodos construyendo esta nueva etapa juntos.
Todo esto sucede, además, en una ciudad que vive un momento especialmente estimulante. Madrid lleva tiempo atrayendo talento y marcas internacionales que entienden que aquí están pasando cosas. Ace & Tate parece ser plenamente consciente de ello y ha decidido reforzar su apuesta local en un momento clave para la ciudad. Seguiremos informando.







