

Las piedras intervenidas de Guillermo Ros y sus reflejos inmateriales nos hablan de un mundo tecnológico que se expande hacia la virtualidad, superando la frontera entre el objeto y su representación. Johan Rosenmunthe, con su libro Tectonic, explora las conexiones entre tradiciones místicas como la magia, la alquimia y el esoterismo a través de la simbología de las piedras y el mismo medio fotográfico. Aún en la misma línea del misticismo y las creencias, Bego Antón explora la dimensión energética que las rocas adquieren gracias al poder del imaginario popular en el folclore islandés, donde son entendidas como los hábitats de los elfos. Tanto las piedras de Aleix Plademunt como las de Alberto Feijóo son un pretexto para la exploración histórica y para el cuestionamiento de las distancias temporales. Pero mientras Plademunt en Almost There las convierte en anclajes temporales empíricos que narran el desarrollo de la humanidad, tanto en primera como en tercera persona, y que permiten relativizar las distancias y el tiempo; el proyecto de Feijóo toma la piedra Rosetta como el núcleo conceptual del trabajo, y a partir de ella traza líneas de diálogo entre diferentes épocas, materiales, estéticas y lenguajes.
Jordi Mitjà ha desarrollado una pieza específicamente para esta exposición donde se apropia de fotografías de los aclamados y mundialmente reconocidos exploradores de la misión Apolo de la NASA, para hibridarlas y contraponerlas a otras de su archivo familiar. Por medio de un proceso de trabajo abierto e intenso en el que lo emocional dialoga con la fascinación por lo desconocido, pone en contacto la idea de la roca y el mineral como elemento de interés científico, envuelto en el misterio que rodea todo lo extraterrestre, con su vertiente de valioso material para el pasatiempo de entusiastas geólogos amateurs.









