Por un lado, Roberto Piqueras, que participa por segundo año consecutivo en el proyecto, ha pasado por una larga evolución en la industria, siempre cuestionando los fundamentos de la moda desde una perspectiva crítica, anti-comercial y más humanística. Actualmente está cerca de graduarse como educador social, conocimientos que enriquecen su anterior trayectoria como diseñador. Por otro lado, Lucy-Isobel Bonner, creativa multifuncional con experiencia como estilista, asegura que su rol más importante “es conectar puntos entre la música, la moda, la política y el planeta”, y busca revolucionar tanto la educación de la moda sostenible como la accesibilidad a las artes, especialmente para los grupos marginados.
En esta ocasión, el dúo moderador respondió nuestras preguntas sobre el proyecto y su proceso, y compartieron con nosotros sus opiniones sobre el ‘sustainable challenge’ de desafiar la normatividad en una industria que no puede hablar de sostenibilidad sin mencionar antes la inclusividad o la deconstrucción de barreras tradicionales.
El proyecto forma parte del festival Design Manchester, del 12 al 16 de noviembre, y culmina en la Barcelona Design Week, del 17 al 26 de noviembre. Las presentaciones de las propuestas de los diez equipos de estudiantes se podrá seguir de manera online el sábado 21 de noviembre a partir de las 16:00h, mediante Youtube y Zoom, donde se incluirá traducción simultánea al catalán, castellano e inglés.


Debemos ser conscientes del papel que juega en la sociedad cada movimiento que hacemos, y poder retribuir e involucrar a quienes se encuentran en una multitud de niveles diferentes en su viaje como jóvenes creativos es increíblemente valioso. La educación es una calle de doble sentido y nunca debemos dejar de aprender. ¿Cómo puedo preocuparme por una generación que no conozco? Me encanta escuchar las voces de los jóvenes, estar expuesta a opiniones de todo el mundo y desafiar mis propios ideales en un panorama siempre cambiante.
Roberto Piqueras: Actualmente me encuentro acabando los estudios de pedagogía social y estoy realizando mi proyecto final de carrera a partir de una investigación con una mirada feminista y especializándome en teorías pedagoqueer y decoloniales. Estos conocimientos, conjuntamente con la experiencia vivida en el sector de la moda, han hecho que la sostenibilidad de la industria no sea únicamente una responsabilidad desde la posición medioambiental, sino también social y económica. Por eso, ya en la edición anterior, donde surgió el primer contacto con Moda-Fad, se tuvieron en cuenta aspectos sociales para crear un proyecto educativo con transformación social en les participantes, incluyendo una perspectiva no sólo material, sino también relacional más respetuosa.
Diseñamos la convocatoria abierta con algunas preguntas clave; realmente lo que queríamos era una gama de estudiantes de múltiples disciplinas unidos por un objetivo: desafiar las perspectivas de género en la moda. La autenticidad y la integridad son claves.
No existían criterios de habilidad específicos, pero el valor fundamental que tanto Roberto como yo buscábamos era que tuvieran la voluntad de participar. Estudiantes que darían y recibirían mucho de una experiencia tan enriquecedora. De mente abierta, resiliencia, creatividad y pensamiento crítico. La capacidad de hablar personalmente con humildad pero con ganas de alcanzar tanta ambición. Aquellos que tienen amor, energía, entusiasmo por el tema, que puedan llevar los logros más allá de nuestra línea de meta.
Roberto Piqueras: Hablamos sobre cómo llamar la atención de personas que pudieran dar respuestas desde perspectivas periféricas y que normalmente no acceden a posiciones de toma de decisiones dentro de la industria. Para la selección de participantes, preguntamos sobre género, con más de veinte opciones a elegir, sobre orientación sexual, etnicidad, lengua/s, edad, etc. Queríamos dar oportunidades a esas personas que normalmente quedan fuera de la selección, y así crear grupos heterogéneos con la máxima representatividad de una manera transparente.
Ya no podemos crear sin consciencia. La moda históricamente ha movilizado movimientos a través de la libertad de expresión. Los medios convencionales prestan atención cuando los actos contraculturales son demasiado grandes para ignorarlos.
Roberto Piqueras: La moda es un medio de comunicación, pero no se le da la misma importancia y relevancia que a los medios genéricos. Por ello, creemos que la indumentaria puede ser una herramienta para comunicar desde los cuerpos individuales, pero simultáneamente también para replantear los pilares de una industria de la moda que vive a todo trapo bajo el paraguas de un capitalismo salvaje; tenemos que entender bien lo interconectadas que estamos a nivel global y cómo esto nos va a interpelar en un futuro cercano como sociedad.

Roberto Piqueras: Desde mi perspectiva, el diseño tiene que empezar a preguntarse ¿por qué estamos teniendo esta conversación ahora? ¿Qué ha hecho que lleguemos a esta conversación? Y, ¿qué sentido tiene producir más allá de la acumulación de riqueza? Si empieza a contextualizarse bajo un mundo con limitaciones en recursos, empezará a definir y evaluar sobre las necesidades del diseño de una manera sostenible para todes, pero también creo que estas resistencias no vendrán desde clases privilegiadas; ya se pueden encontrar proyectos de moda dando respuestas sociales, anteponiendo los intereses del capital.
Roberto Piqueras: Estas dos ciudades históricamente tienen un pasado industrial lanero importante, en el caso de Barcelona, eran Sabadell y Terrassa las que estaban en el mapa bajo el paraguas de la industrialización del sector. Por otro lado, ambas ciudades juegan un rol periférico al convivir con grandes ciudades como son Madrid y Londres. Sobre las limitaciones, hemos intentado que todo el proceso sea lo más cálido, transparente y accesible posible, dentro de nuestras posibilidades. Por ser accesibles, hay participantes que no hablan perfectamente el inglés, pero lo importante es mostrar cómo las herramientas tecnológicas nos pueden ayudar a derruir barreras lingüísticas cuando trabajamos telemáticamente y a distancia.
Como ocurre con todo, los especialistas en marketing se darán cuenta de los movimientos. Es milenario capitalizar la cultura, la juventud y la expresión. Sin embargo, no voy a gritar que todas las marcas son malas. Mientras los equipos detrás de las campañas estén involucrados en el movimiento, estará bien. La transparencia consiste en dejar a los ‘malos’ sin ningún lugar donde esconderse. El consumidor no es estúpido, tenemos acceso a información infinita y esto solo hará que fortalecerse de generación en generación. Estamos más allá del punto de inflexión. No hay vuelta atrás. Necesitamos defender las voces más marginadas y amplificarlas.
Roberto Piqueras: No, no lo creo y menos por marcas que utilizan esto como una tendencia y no como un statement. Por eso, la acción pedagógica tiene que accionarse en las personas que forman esa cadena de montaje, que perpetúa condiciones de esclavismo moderno y que alimenta, como hace poco leí, el ‘monstruo de muchas cabezas’, refiriéndose al patriarcado. Por eso, nuestro granito de arena en la transformación social se basa en contextualizar a las personas que forman parte de la industria, bajo un mundo globalizado con alarmas de cambio climático desde hace más de 40 años.






