“Hoy día parece que solo los hombres puedan tener crisis existenciales en la pantalla”, argumenta la directora, con quien publicaremos una entrevista completa la próxima semana, “mi interés con esta película fue permitir que también las mujeres tuvieran estas crisis en el cine, e ir más allá de los tópicos de la maternidad o de ser esposa”.
Apoyándose en un bucle sonoro del Requiem de Mozart y con una fotografía cargada de destellos luminosos a lo Gaspar Noé, Seimetz apuesta por una película que va más allá de cualquier estereotipo de género: “La muerte es algo que nos afecta a todos nosotros por igual. Quería que la mujer estuviera en el centro, en el núcleo de todo esto”.
Y aunque cuando Amy escribió la película no teníamos la amenaza de una pandemia encima, está claro que el Covid19 le ha dado a la cinta un matiz extra que no venía de serie. “La respuesta del público ha sido inesperada, porque esa metáfora no era algo en lo que pensamos al plantear la historia”. No lo era, pero desde luego es imposible desligar She Dies Tomorrow de todo lo que estamos viviendo. No solo porque ese miedo a la muerte parece tan contagioso como el Covid19, sino porque vivimos tiempos oscuros en el que esa muerte que nos atormenta no está solo en nuestra cabeza, es real. Tan real como que es mejor no prestar demasiada atención a ese goteo de cifras que puede llegar a aumentar nuestra paranoia. La muerte está ahí fuera. ¿Y si muero mañana? Viernes 4 de diciembre, en Filmin.









