Suspendidas del techo, una serie de brújulas conforma Compass Travellers. Cada una de ellas incorpora una flecha de arco como aguja. Ejemplifican la consideración del artista de la brújula, que trasciende a su uso habitual. Constituye un elemento que nos increpa directamente sobre nuestra ubicación actual mucho antes de responder a la posibilidad del destino final. Pensar, hacer y el lugar se convierten una misma cosa; un componente más en la famosa ecuación cartesiana Cogito ergo sum.“Me permite adentrarme en un terreno desconocido sin perderme. La brújula no solo nos orienta geográficamente, sino también socialmente. La sensación visual de la brújula es algo que compartimos; nos une a los demás a través de nuestra experiencia subjetiva pero compartida”, expresa Eliasson.
A continuación, el artista nos deleita con la proyección de The Missing Left Brain, una sinfonía visual de sombras, reflejos y matices generados mediante fortuitas alineaciones de lente giratorias. Finalmente, unas acuarelas de ruedas cromáticas en tonos pastel culminan la exposición.













