Caspar Lavater advertía en Physiognomische Fragmente que incluso la silueta desvela información decisiva sobre el interior, nuestro carácter y personalidad. Por ello, en la muestra se recogen cerca de sesenta fotografías, vídeos, instalaciones y su propia biblioteca para fomentar esta conversación.
Diane Arbus, Daniele Buetti y Maria Mavropoulou confluyen bajo una misma idea: el rostro hace mucho que ha dejado de ser propio. Fotografías en blanco y negro como los retratos de Herman Zschiegner, que muestran una mirada crítica sobre el racismo a través de la temperatura de color escogida por las tarjetas Shirley de Kodak, en las que se tomaron como referencia modelos blancas, lo cual impidió retratar de forma justa a personas racializadas.
A su vez, Eli Cortiñas plantea en The Excitement of Ownership una videoinstalación sobre los límites de la libertad en relación a nuestro anonimato. Cuando la política trasciende más allá de lo individual o colectivo a esferas privadas o públicas, esta se transforma tanto en patio de colegio como en zona de guerra.















