Después de tres años desde su primer EP, Claraguilar regresa con Figura, su álbum debut que fusiona violines, cellos y arpas con elementos electrónicos y música ambiente. Sus composiciones, fruto de un proceso solitario e íntimo, vuelven constantemente al concepto de una orquesta invisible, que nace como eje central del proyecto.
Tras lanzar Pussy Picnic en 2020, Aguilar lanzó en 2021 el que sería su primer EP, Mystery is All. Dos años después, creaba las bandas sonoras para la serie Selftape y la película Creatura, de Elena Martín. Además, lleva trabajando desde 2017 como artista escénica en más de sesenta proyectos. Su facilidad para construir universos en distintas obras es lo que quizás explique su capacidad para crear uno tan específico y único para Figura. Hablamos con ella sobre sus influencias, el mundo visual que acompaña su proyecto y mucho más.
Hola, Clara, es un placer hablar contigo. Antes que nada, ¿en qué se parecen y en qué se diferencian Clara la persona de Claraguilar la artista?
Mi proyecto Claraguilar es parte de mí, no está separado ya que no es ningún personaje. Pero claramente hay un discurso creado para el proyecto. Es una exageración, una hipérbole de mi persona. La música tiene algo que permite llegar a sitios increíbles, es sagrada. No lo digo desde un sitio snob, sino más bien todo lo contrario, por su capacidad violentamente sanadora.
El día 29 de marzo lanzaste tu álbum debut. ¡Felicidades! ¿Qué significa Figura para ti?
Para mí es motivo de celebración. Sacar un álbum es un proceso poliédrico. Pasas por muchos sitios y de alguna manera el material te confronta. Ha sido un proceso muy vertiginoso. Empecé a inicios de 2023, y en junio ya tenía los temas para el live de presentación en Sónar. Después, en otoño, revisé el material y acabé de darle el color que ha tenido finalmente. A veces, dejar respirar hace que puedas ver el material desde un sitio nuevo.
No he colaborado con nadie excepto con las mezclas y el mastering. Pero a nivel compositivo y de producción, ha sido (como es habitual en mí) un proceso muy solitario, íntimo e intuitivo. Publicar un álbum es una manera de parir una parte dentro de mí.
En el álbum se fusionan elementos sintéticos con samples orquestales que incluyen instrumentos clásicos como violines, cellos, arpas, etc. ¿Cómo logras mantener un equilibrio entre estos componentes en tu obra?
Siempre me ha encantado lo orquestal. Cuando escucho en directo una orquesta, me emociona. Hay algo sagrado en su forma. Convención y acústica. Para el álbum, lo orquestal estaba muy presente. Siento que los temas son muy paisajísticos, como si fueran una banda sonora de algo. Y ese algo son imágenes que me nacen y que de manera no racional voy pintando.
El concepto de una “orquesta invisible” es increíble. ¿De dónde nace esta idea? ¿Cómo fue llevarla a la realidad en el Sónar de 2023?
Un día vi una fotografía de Pablo Genovés en la que aparecía una ficción: el Liceu de Barcelona inundado por el mar. Me llamó la atención porque había algo muy majestuoso y a la vez violento. Al cabo de unos días mandé un mensaje a Marc Arroyo y Pol Mas de Xaxàs, que son los iluminadores con quien he colaborado para el directo de Figura. Les pregunté cómo harían una orquesta inundada. De ese punto de partida, volví a un concepto que me ha acompañado otras veces, que es la idea de una orquesta invisible. En 2022 dirigí un espectáculo que era un concierto performático que precisamente reflexionaba sobre la idea de la orquesta invisible. Era un concierto de una versión orquestal de L’amour toujours, de Gigi D’Agostino.
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La elección de nombres para cada canción en este álbum es específica y única. ¿Podrías compartir el significado detrás del de Veo un ciervo a oscuras?
Los títulos hacen referencias a experiencias tanto personales como estéticas. Hacer música es un acto de parir y de acercarse al propio coloso de uno mismo. A la hora de poner título, me acojo a imágenes. Como pasa en Veo un ciervo a oscuras, no se trata de una imagen literal sino alegórica. Son experiencias visuales que me obsesionan, que habitan en mí. Los títulos siempre llegan en algún momento del proceso. Se revelan desde un sitio emocional.
Dices que te encerraste durante varios meses para así componer el álbum de una “manera íntima y con un proceso de composición cerrado”. Cuéntame el porqué detrás de crear de una manera aislada.
Me encanta colaborar con otros artistas. Lo colectivo es algo que está en mi día a día como artista escénica cuando trabajo en piezas de teatro o danza. Sin embargo, cuando compongo, siempre lo hago sola. Estoy muy acostumbrada a mis accidentes y mis intuiciones. Ahora bien, eso no significa que en un futuro no pueda colaborar en un álbum mío con otros artistas.
¿Qué es lo que más valoras de tu proceso de creación? ¿Cuál es la parte que más disfrutas?
Todas las partes tienen algo de especial. El proceso de cualquier proyecto te hace experimentar siempre algo disonante y desconcertante que, de algún modo misterioso, finalmente tiene su propio orden. Evidentemente, la fase de hacer la música es lo más nuclear. Es donde gesto la paleta sonora y los primeros trazos. Sin embargo, a parte de lo estrictamente musical, también me gusta pensar en lo escénico. Subirse al escenario supone pensar en un discurso estético y performático.
En lo que respecta a lo visual, noto rasgos de diseño minimalista, o así lo he percibido yo en Figura. ¿Podrías hablarme sobre la inspiración detrás de la estética visual del álbum? ¿Cuál es el significado?
Estoy fascinada con el artwork que han creado Aleix Font y Gala Pont para el álbum. Pasamos por mil sitios pero al final acabamos en algo en el que me identifico mucho. A veces me pasa que me atraen cosas pero que hasta que no hago el ejercicio de analizarlo, no veo el hilo invisible que las une.
Estuve reuniendo portadas que me gustaban y salieron de David Bowie, Laurie Anderson, Grace Jones… En ellas había algo muy gestual e identitario del universo del artista. Siento que hay cosas que llegan a nosotros muy pronto y que nunca nos alejamos mucho de ellas. Existe una conexión temprana que nos acompaña vital y creativamente.
“La música tiene algo que permite llegar a sitios increíbles, es sagrada. No lo digo desde un sitio snob, sino más bien todo lo contrario, por su capacidad violentamente sanadora.”
En 2021 debutaste con Mystery is All, tu primer EP. Desde entonces, solo has publicado una canción, Lamento, en Spotify. ¿Por qué tanto tiempo entre trabajo y trabajo?
Cada día de mi vida prácticamente hago música. Lo que pasa es que no la edito, ya que se trata de música para teatro y danza. A veces sí, pero me supone un trabajo extra y de reformulación que hace que a menudo lo descarte. Cuando hago música para un espectáculo, a veces no encuentro el sentido de publicarla de manera aislada. Muchas veces va acompañada de un sentido dramatúrgico que da la pieza con todos los otros elementos escénicos. Mi día a día es hacer música para artes escénicas y ahora, desde hace un par de años, estoy haciendo soundtracks para series y películas. En ese sentido, sí he publicado la de Selftape y la de Creatura.
¿Cómo crees que ha evolucionado tu estilo musical desde Mystery is All hasta la creación de Figura?
La cuestión de los estilos es todo un tema… Pero entiendo que lo que me preguntas es sobre cómo siento la evolución estilística. Conforme van pasando los años, cada vez voy encontrando más recursos. Aunque haya siempre ciertos elementos que se queden y se repitan. Pero si escucho Mystery al lado de Figura, claramente hay un cambio en la paleta.
Además de la música, también has estado involucrada en proyectos de teatro, baile, performance y bandas sonoras de cine, donde tus piezas forman parte de un conjunto más amplio. ¿Qué te lleva a explorar estas vías? ¿Cómo crees que han enriquecido tu proceso a la hora de crear?
Desde 2017 empecé a dedicarme full time a hacer música para artes escénicas y he formado parte de más de sesenta proyectos durante estos años. Este background me ha dado un conocimiento sobre lo que significa un proceso creativo. Lo teatral supone un engranaje colectivo en el que la contaminación de otros lenguajes es constante. Supongo que también pasa en otros ámbitos. Pero la artesanía y el hecho de que el teatro es un arte en vivo, todo esto es muy esencial.
Haber trabajado con artistas como Marcos Morau de La Veronal, Carlota Subirós, Marta Pazos o con mi propio grupo VVAA Col·lectiu, me ha llevado a desarrollar también un lenguaje y un universo que, aunque no sean proyectos míos, tengan una parte de mí.
¿Qué podemos esperar de tus próximas presentaciones en abril? ¿Cómo es un directo de Claraguilar?
La presentación en Casa Montjuïc fue mágica. Ahora tengo ganas de ir a sitios diferentes y ver cómo respira el directo. Un directo de Figura empieza con un solo de mi orquesta de luces y luego empieza la afinación de la orquesta y mi aparición. El viaje que he construido para el directo es diferente del orden del álbum. Pensé en hacer un trip más progresivo que tuviera su propia dramaturgia con la luz. Con eso me refiero al despliegue del dramatismo y recursos técnicos que tienen las luces que me acompañan, o de pensar en cómo distribuir la información, el uso del cálido o el frío (incluso el uso del color).
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