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Con solo 13 añitos fundó El Quinto Escalón, un movimiento que supuso el comienzo de muchos de los grandes artistas argentinos que hoy conocemos y que los reunía en el Parque Rivadavia del barrio porteño de Caballito. Hasta entonces, conocido por su nombre de pila, Alejo, aquel chico amante del hip-hop y revolucionario de la escena dio forma al artista que realmente buscaba y que hoy llena estadios: Ysy A

Preocupado por la escena argentina y orgulloso de poder seguir escribiendo el legado de la historia musical de su país, Ysy A nos habla sobre la evolución del rap, el mundo del freestyle y su carrera como profesional mientras prepara su tour por España. El artista –y activista del rap– nos adelanta, además, lo que estábamos deseando escuchar: este 11 de noviembre, Ysy A vuelve a cumplir y sacará nuevo disco.

Alejo Nahuel Acosta, artísticamente conocido como Ysy A. Rapero, diseñador de moda, argentino, padre de un hijo… De estas cuatro cosas, ¿cuál es la que más te define?
Rapero y padre de un hijo.
Eres el fundador de El Quinto Escalón, lo que fue una auténtica fábrica de artistas. Muchos de los grandes raperos argentinos que hoy conocemos empezaron ahí: Duki, Paulo Londra, Wos, Trueno… ¿Qué supuso para la escena acabar con El Quinto Escalón?
Que El Quinto Escalón acabase obligó a la escena argentina a madurar y a meterse dentro de un estudio, a subirse a un escenario y dar tours. Nos obligó a dejar de hacer algo que hacíamos de niños en las plazas y a convertirnos en adultos profesionales.
¿Crees que sería posible que se diese otro movimiento similar tan influyente?
Eso solo puede pasar si ese movimiento es creado y llevado por gente que ame la cultura y tenga un compromiso social real y no busque solamente el rédito por ello. Esa es la única manera de que pueda volver a pasar algo así, que el movimiento no lo lleven empresarios que estén buscando plata.
Decidiste alejarte de El Quinto Escalón y empezar tu propia trayectoria musical. ¿Cómo fue ese momento de transición para ti?
Empecé a hacer música 2 años antes de que terminase El Quinto Escalón, organizando los primeros tours de trap por Argentina y demás. Fue como materializar todo eso que había aprendido rapeando noches y noches en la plaza, en discos y tours. Cambié de piel, pero seguí siendo el mismo. Sentí que podía dar más nivel adentro de un estudio y arriba de un escenario y así fue.

¿No has pensado en volver a las batallas de freestyle?
En volver a competir no, porque lo dejé de muy chico; entendí que mi voz estaba para estar en un estudio. Igualmente reconozco que siempre se me pasa por la cabeza volver a la disciplina del freestyle. Desde que me fui y dejé El Quinto Escalón, todos los demás productores que llegaron solo querían hacer plata y nunca pudieron recuperar la esencia y la vibra del movimiento. Yo siempre me consideré un activista del hip-hop: creé El Quinto Escalón a los 13 años y siempre traté de impulsar y ayudar a la escena. Hoy por hoy, veo a los que compiten como huérfanos. Antes, nosotros no cobrábamos nada y nos matábamos rapeando; ahora, todos cobran un sueldo y están en su zona de confort. Entiendo que para que se vuelva a valorar y a enaltecer la disciplina del freestyle, el movimiento tiene que estar encabezado por alguien que no esté pensando en la plata nada más. Ese es el motivo por el que me plantearía en algún momento volver, para ayudar a producir algo grande recuperando lo bueno que tenía el freestyle que nos trajo hasta acá.
¿Cómo crees tú que ha evolucionado el hip-hop y el trap desde que empezaste hasta ahora y qué futuro le ves?
Evolucionó de una manera muy linda. Cada artista que salió de El Quinto Escalón pudo ir agarrando un público fiel y armar una fanbase y una carrera muy interesante. Ahora estamos en un momento en el que están pasando dos cosas al mismo tiempo: una es que la industria musical se empezó a fijar en nosotros hace pocos años; y la otra es que el público va aprendiendo, madurando y entendiendo cómo hacer crecer al artista. Lo primero tiene sus pros y sus contras: se ha creado una infraestructura que permite seguir avanzando masivamente, pero también trae mucha oleada de pop y se intenta hacer plata rápida. Los artistas argentinos estamos llenando lugares en el país, pero también fuera de él, y eso empezó a pasar hace solo unos 2 o 3 años. Todavía queda un camino largo y aún tenemos muchos estadios que llenar. Estamos en un momento muy bueno, pero no dorado, porque todavía va a venir más brillo.
Hay raperos que utilizan la música más bien para politizar. A ti nunca te hemos visto clavando una bandera ni de un lado ni del otro; tú te dedicas a hablar del día a día y de tu autenticidad como porteño, como rapero, como persona… ¿Cómo afrontas la responsabilidad de ser alguien influyente, sabiendo que te escucha mucha gente, y qué crees que supone que algunos artistas sí politicen su música?
Cada uno va buscando la manera de ocupar un rol dentro de la escena. A mí nunca me representó hablar de política porque prefiero hablar de lo que vivo yo día a día y que la gente me siga por ello, no por pura demagogia. No me representa hablar de cosas solamente para vender. Tampoco me gusta hablar de cosas románticas banalmente, siempre traté de que lo que escuche mi gente sea mi música y ya.

Hablando un poquito más sobre tu música, Antezana 247 fue tu primer álbum. ¿Qué recuerdos tienes de él?
Empecé a crear ese disco mientras El Quinto Escalón seguía y lo saqué cuando terminó. Lo recuerdo como una transición en la que pasé de ser Alejo, el rapero de la plaza, a ser Ysy A y a imaginarme los estadios, los tours y la discografía. Me hice hombre, artísticamente hablando. Hubo muchos intentos y acercamientos hasta que logré materializar todo lo que sentía en un disco. Además, aquel disco fue muy importante para la escena argentina y marcó un antes y un después. Siento Antezana 247 como una gran madurez y una materialización de todo aquello que había aprendido.
Cualquiera que escuche tu música sabe que eres buen argentino, ya que en tus letras dejas claro que estás muy orgulloso de serlo y trasladas los sonidos de tu país al resto del mundo. En el tema que tienes con Bajofondo y que se llama Sonido nativo del río, metes el tango y hablas de llevar afuera la bandera. ¿Es eso lo que buscas con tu música, representar Argentina y llevarla fuera para que todos sepan cómo suena?
Sí, sin duda. Siempre llevé en alto mi bandera, pero no para decir que Argentina es lo mejor del mundo y los demás son lo peor. Tengo un patriotismo muy grande, pero con él busco compartir; no es que vaya en contra del resto del mundo, al contrario. Quiero que una persona en España me escuche y sienta que soy argentino y lo disfrute; y que otra persona en México disfrute de escuchar algo distinto y nuevo. Yo vengo acá a México, me como unos tacos y me siento mexicano. Me voy a España, me como un pulpo a la gallega y me siento español. Alguien va a Argentina, se come el chimichurri y se siente argentino. Con la música quiero lograr lo mismo. Acá somos muy patriotas, pero muy pocos músicos utilizan la forma de hablar de Argentina. Yo siempre traté de cuidar eso.

También metes tango en la que le dedicas a tu hijo, la de Igualito a tu padre. Haces algo así como rescatar la historia musical argentina para reformarla y llevarla más a tu terreno creando algo completamente distinto y nuevo. ¿Cómo surge esto y qué significa para ti
Soy consciente de que nací en una parte del mundo que tiene mucha historia musical y cultural, un legado muy grande. Hoy día, la responsabilidad de ese legado la tengo yo, la tenemos nosotros, los artistas de esta generación que estamos sacando Argentina adelante. Con esa responsabilidad que tanto disfruto tener, muy a gusto voy hurgando en lo mejor de la historia de mi país y trato de traerla a flote de vuelta con todo lo que aprendí de la música. En mi receta, mezclo lo más nuevo y lo más novedoso que escucho del trap con lo más clásico y sonoro de Argentina. Es muy reconfortante tener esa responsabilidad y poder seguir enalteciendo la cultura argentina y hacer historia.

Eres la sesión 37 de Bizarrap. ¿Qué piensas sobre el fenómeno Biza?
Biza dio algo que la gente necesitaba y no sabía. Con la tecnología, la gente está acostumbrada a estar muy cerca del artista que siguen, a verle la cara, a cogerle los gestos, a ver cuándo se levanta y cuándo se acuesta, pero no tenían una plataforma donde ver a su artista rapeando a cámara de una forma más cruda, solo con su cara, su voz y un micrófono. Por otro lado, Biza es un pibe que no tiene ni malos sentimientos ni recelo ni envidia; y creo que la vida le está devolviendo todo eso bueno que tiene y se merece.

Por si no te bastase con la música, también tienes tu propia marca de ropa, Sponsor Dios. ¿Cómo nació esta idea?
Argentina es muy hermosa y la amo, pero tiene un montón de defectos y carencias políticas y sociales que hacen que, al estar en el fondo del mundo, no llegue nada al país. Me cansé de subirme al escenario con la primera ropa deportiva de marca que encontrábamos en la tienda. Recuerdo que hice un viaje a Chile, el país de al lado, y vi la diferencia: tenían mucha más industria de moda y de todo; así que volví a Argentina y decidí no andar más con ropa de gente que no sabía ni dónde estábamos mientras nosotros le hacíamos publicidad. Ese mismo año, en 2019, me compré la máquina para empezar a estampar y la puse en mi departamento chiquitito, donde vivía por aquel entonces. Yo ya sabía diseñar porque de chico me hacía los flyers para los eventos, así que tenía una base y seguía mis propios gustos. Aprendí muchísimo, me fui juntando con diseñadores y marcas viendo cortes, estampados y técnicas. Sigo aprendiendo, hoy en día. Tengo una diseñadora personal con la que estoy muy feliz trabajando y todos los outfits que utilizo desde hace 3 o 4 años son de diseño personal.
Por último, ¿tienes algún nuevo proyecto entre manos?
Saco mis álbumes todos los 11/11 y ya la gente cuando se va acercando la fecha me lo pide y yo no puedo hacer menos (risas). Estoy como en la facultad, todos los años tengo que rendir en los finales y sacar algo. Tengo algo muy grande preparado para este 11 de noviembre: un disco que reúne a todas las personalidades de Ysy A de la historia, salen a jugar todos los Ysy A que me hicieron ser el que soy hoy. La gente va a estar muy contenta porque va a tener una montaña rusa de todas mis versiones.

Texto
Claudia Campos

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