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Enmarcadas en parajes naturales solitarios o en la intimidad de sus habitaciones, las protagonistas en las fotos de la joven Tamara Lichtenstein desprenden una mezcla de nostalgia y sensualidad. Con tan solo 24 años, esta joven fotógrafa de Houston, Texas, nacida en Bolivia, tiene a sus espaldas una gran colección de imágenes que constituyen su propia visión de la feminidad. Una muestra de ello es "Between Us and The Sea" (Editions du LIC, 2013), su primer fotolibro. En él aparecen capturadas las sensaciones de un road trip que explora paisajes tanto físicos como íntimos, y que vendría a ser el epítome de su trabajo hasta ahora.

Las modelos, casi siempre femeninas, aparecen tanto en lugares desérticos como acuáticos, o bien interactuando, sugerentes, con elementos cotidianos. Son, en cualquier caso, imágenes en las que los cuerpos se funden con los entornos, dando como resultado fotografías sensoriales, en ocasiones superpuestas, o subrayadas por un característico uso de la luz y del color.

¿A qué edad te interesaste por la fotografía? Y, ¿cuándo supiste que este era un medio a través del cual te podías expresar?

Ya en el colegio iba siempre con una cámara desechable encima, no me quería perder ni un momento. Mis padres me compraron una cámara compacta de tres megapíxeles cuando estaba en sexto curso, y ahí comencé a hacer fotografía en serio. Escogí estudiar fotoperiodismo en el instituto y no he parado desde entonces. Es algo terapéutico para mí.

¿Siempre fotografías en analógico, o lo combinas también con digital?

Solía trabajar con digital hasta que, como te dije, hice fotoperiodismo en el instituto, donde revelaba yo misma mis carretes. El proceso en su conjunto me fascinó tanto, que nunca más he querido volver al digital. Aunque ahora no soy yo quien revela los negativos, no hay nada como la película en su estado puro.

Tus imágenes suelen transmitir espontaneidad y frescura, además de sensualidad, y nostalgia. Me da la sensación de que parte de estas sensaciones son generadas durante la sesión de fotos... ¿Cómo es una sesión con Tamara Lichtenstein? ¿Te gusta planificar o más bien prefieres improvisar y dejar que las cosas fluyan?

Claramente, dejo que las cosas fluyan a no ser que se trate de un trabajo de encargo. Cuanta más presión llevo encima, menos me gustan las fotos. Se me da fatal planificar, me encanta la espontaneidad. Siempre me recuerdo a mí misma que tiene que ser divertido.

¿Son tus modelos amigas tuyas? ¿Quién te inspira?

Sí, la mayoría de modelos son amigas mías, pero últimamente he estado fotografiando modelos a las que no conocía. Aunque siempre trato de entablar amistad con las modelos. Es más fácil hacer fotos bonitas cuando hay química, ¡y siempre es un placer conocer gente nueva! (risas).

Muchas de tus fotografías están hechas al aire libre, en paisajes solitarios, en la naturaleza. ¿Cómo es el proceso de elección de localizaciones? ¿Cuál es tu localización soñada para una sesión?

Estoy siempre en una búsqueda constante de cuerpos de agua. ¡Hay tanta belleza en este planeta que no sabría decirte! (risas).

Tu fotolibro, "Between Us and The Sea" (Éditions du LIC, 2013) captura un viaje desde Houston, Texas, donde vives, hasta Big Sur, California, y es presentado como “no solo un registro de un paisaje físico, sino de uno emocional”. Háblanos un poco de cómo surge este proyecto.

Desde Éditions du LIC me contactaron para que hiciésemos un libro juntos. Les conté mi fascinación por el mar, y decidimos hacer de ello un libro, que reflejase mis viajes a diferentes cuerpos de agua y de todo lo que surgía en el camino. Nunca se me han dado bien las palabras pero Nicholas, el editor, sintetizó las emociones que aparecen en el libro muy bien con esa descripción.

Tu trabajo está muy centrado en tu visión de la feminidad, de la intimidad femenina. ¿Dirías que hay huellas autobiográficas en tus fotos?

¡Claro que sí! Expreso mi feminidad a través de mi fotografía. Espero que cuando la gente vea mi trabajo de alguna manera me conozcan a mí también.

Tus imágenes también tienen influencias de la fotografía de moda, y has hecho encargos para marcas como Converse. ¿Te gustaría seguir desarrollando esta parte de tu trabajo? ¿Qué es lo que más te gusta de la moda?

La moda evoluciona constantemente, y yo también. No diría que soy una experta, pero sí sé los colores que me gustan, y qué materiales utilizar. Aprendí un montón trabajando para Converse, aunque no es el tipo de moda al que estoy acostumbrada. Por lo tanto, diría que Converse me sacó de mi zona de confort, y todo el mundo necesita avanzar.

¿Qué entiendes por belleza?

La belleza es color, está llena de amor y de luz.

¿Qué fotógrafos te gustan?

¡Hay tantos que me inspiran! Saga Sig y Lina Scheynius son de mis preferidas.

¿Cómo crees que ha evolucionado tu trabajo desde que empezaste? ¿Qué es lo más importante que has aprendido?

Siento que mi trabajo ha ido madurando conmigo. He aprendido mucho a lo largo de estos diez años, pero lo más importante es que tienes que amar lo que haces, hacer cosas que te inspiren, y no preocuparte por lo demás.

¿Cuáles son tus sueños o metas en este momento?

Viajar tanto como pueda. Mi meta sería visitar cada cuerpo de agua de este planeta, pero parece imposible. También, siempre ha sido mi sueño poder fotografiar a Rihanna, ¡es impresionante!

TEXTO
CRISTINA RAMÍREZ

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