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La familia y las relaciones entre sus distintos miembros. El valor intangible impregnado en los tejidos y las prendas que vestimos. La creación de la identidad del individuo a partir de las propias experiencias y del círculo que le rodea. Estos son algunos de los temas que Raquel Jaroslavsky, con quien hoy nos sentamos a hablar, aborda en su Trabajo Final de Grado de Moda en ESDi, Escuela Superior de Diseño. Un completísimo trabajo que roza las trescientas páginas en el que los hábitos de sus abuelos y su relación con el vestir, el archivo familiar y hasta influencias provenientes de diseñadores como Vivienne Westwood o Molly Goddard hacen acto de presencia. Lo descubrimos.

Su abuela Teresa, su tía Inés, su padre Leandro y sus dos primos Anna y Enric también forman parte de este trabajo convertido en relato personal. Ya sea en la dirección artística, en la que su pareja Andrea Grau ha jugado un papel fundamental, en el vestuario, donde ha contado con el apoyo de su madre Amparo, o en la fotografía, a cargo de su primo Alex Sardà Fuster-Fabra, todxs han contribuido de una forma a De mi identidad a la familia. También está presente su primo Enric Auquer Sardà, ganador de un Premio Goya a Mejor Actor Revelación por su interpretación en la película Quien a hierro mata. A él le entrevista en el proyecto que ahora ve la luz, en una conversación muy cercana en la que recorren juntos sus recuerdos de infancia.

¿Podrías presentarte a nuestros lectores?
Hoy es el primer día que descanso después de estar trabajando en una película que ha durado unos meses. Me siento contenta de poder disfrutar del simple hecho de estar en casa tomando un café y un buen desayuno. Hace un año que terminé este proyecto y he estado trabajando en vestuario de cine y publicidad, algo que ya venía haciendo en el transcurso de la carrera para poder pagar los estudios de diseño. Últimamente, y un poco también gracias a vosotros que me habéis hecho revisitar este proyecto, siento las ganas de volver a diseñar.
Acabas de presentar tu TFG de Moda en ESDi, Escuela Superior de Diseño. Pero antes de entrar a hablar de este trabajo, ¿qué destacarías de tu experiencia por el centro? ¿Qué es lo que más has disfrutado de estos años?
Recuerdo que una de las cosas por la que estaba nerviosa antes de empezar la carrera era que nunca había dibujado cuerpos proporcionados, pese a haber hecho muchas artes plásticas y manuales. Fue un proceso largo hasta obtener la técnica requerida según lo académico, que después pude llevar a un plano más abstracto y personal. Desde la obligación apareció un disfrute. Todo este primer estadio donde aún se está definiendo el proyecto siempre es mi parte favorita: el dibujo, el collage, la búsqueda del color con acuarelas o acrílicos, y todo lo que sea el trabajo a mano.
¿Y hay algo que eches en falta en el programa académico? Muchos jóvenes que cursan carreras creativas denuncian la falta de ejercicios prácticos, o la desconexión de la materia con el mundo actual.
Una de las cosas que he echado en falta durante la carrera es compartir el proceso creativo en clase. Parece que se da por hecho que la creatividad surge de manera innata. Sería muy interesante desmitificar esta idea y tratar la creatividad, también desde la academia, como algo que se trabaja, se explora y se comparte para llevarnos a nuevos lugares. Estaría muy bien incorporar en las carreras creativas una asignatura que te dé herramientas para indagar en estos procesos.

Si tuvieses que definir tu TFG, De mi identidad a la familia, en una sola frase, ¿cuál sería? Es la traducción de mi imaginario familiar en una colección de moda. Las relaciones familiares asociada a la indumentaria es uno de los temas estrella de tu proyecto. “Las prendas de ropa y los tejidos para mí siempre han tenido más valor si han pertenecido a un ser querido”, leemos en la introducción de la parte teórica. ¿Podrías explicarnos más sobre esta simbiosis entre lo tangible y lo intangible?
En mi familia siempre se le ha dado mucha importancia a los objetos que construyen la casa, desde la mesa del comedor hasta la funda de los cojines de las butacas del salón. Con las prendas de ropa también hay un mimo especial. Recuerdo muchos hábitos en torno al cuidado; por ejemplo, mis abuelos guardaban sus pañuelos entre papel de seda. Inevitablemente, reutilizar los tejidos familiares que aún perduran para este proyecto surgió de forma natural. Buscaba reactualizar estos tejidos y prendas y mostrar a través de ellos una serie de vivencias compartidas con los miembros de mi familia.
Si avanzamos en el proyecto, nos encontramos una selección de imágenes de tu familia acompañada de profundas reflexiones. ¿Cómo ha sido el proceso de búsqueda y recolección de archivos?
Al ser un tema tan personal, recuerdo que fue un proceso bastante intenso. Profundizar en temas de familia siempre tiene su complejidad, pero a la vez es interesante observar cómo estamos hechos de fragmentos de rutinas y de valores generacionales. El archivo familiar del proyecto se fue construyendo con esas conversaciones y con las fotos que iba recolectando.
¿Qué destacarías de la familia Sardà? Después de haber explorado la identidad, ¿cuáles son sus aspectos más característicos?
Es una familia en la que se ve muy reflejado el valor de la estética de lo cotidiano. Los hábitos y maneras de hacer de mis abuelos han conseguido traspasar a las distintas generaciones. Todo tiene su parte estética en la casa, todo está pensado. Desde los hábitos más cotidianos como poner la mesa de una forma muy concreta, hasta los detalles más ínfimos como pintar los marcos de las ventanas a juego con las sillas del comedor.
También hay una parte dedicada a tus referentes y antecedentes, en la que nos topamos con colecciones de Vivienne Westwood o Molly Goddard. ¿Cómo han influido estas firmas y sus creaciones en tu concepción de la moda?
La colección de otoño-invierno 2021 de Vivienne Westwood me inspiró mucho por los tonos que usa y el romanticismo que desprenden sus looks, junto al uso de telas distintas para una misma pieza. Me gustan sus líneas clásicas, su estética atemporal y unisex. Los diseños de Molly Goddard me recuerdan a los vestidos de mi infancia con ese aire romántico, femenino y naive.

Incluso has entrevistado a tu primo, Enric Auquer Sardà, ganador de un Premio Goya a Mejor Actor Revelación por su interpretación en la película Quien a hierro mata. ¿Estáis muy unidos? ¿Qué has extraído de esta conversación?
Mi familia es muy extensa y somos muchos primos. Me siento afortunada porque con todos ellos tengo un vínculo cercano, somos muy amigos. Las entrevistas se sintieron como una conversación de tú a tú donde pusimos en común las vivencias compartidas de la infancia.
Y estoy seguro de que el día de la sesión de fotos, ya con la colección hecha, fue especialmente emocionante. ¿Qué nos puedes contar de esta jornada?
El día del shooting se generó un gran trabajo colaborativo entre los miembros de mi familia. Mi abuela Teresa, mi tía Inés, mi padre Leandro y mis dos primos Anna y Enric hacían de modelos. Andrea, mi pareja, llevó la parte de dirección artística junto con mi tío Magi y mi primo Álvaro. Construyeron una estructura de cañas para crear el fondo y se ocuparon de atrezzar los dos espacios que íbamos a usar. Mi querida madre Amparo fue mi asistente de vestuario y la más motivada de todos. Mi primo Alex, el fotógrafo, me ayudo a transmitir el concepto que tenía en mente a través de las fotografías. Como anécdota divertida, mi abuela de 93 años no tenía claro si posar de modelo. No quería tampoco ponerse pantalones porque hacía 20 años que no los usaba. Al cabo de unas horas, era sin duda la modelo con más presencia y lo disfrutó mucho. Iba con su asistente, mi primo Álvaro, que la protegía del sol con una gran sombrilla. Estoy muy agradecida a todos los que he mencionado en estas líneas y a muchas otras personas que ayudaron ese día.
¿Y qué feedback obtuviste por parte de tu familia?
El proyecto, desde un principio, les resultó interesante. El concepto escogido y cómo lo desarrollé utilizando la ropa antigua de la familia y dándole un segundo uso más actualizado. Las fotos de Alex serán un bonito recuerdo para todos.
Por último, ¿cuáles son tus planes para los próximos meses? ¿Y para dentro de 5 años?
Con la perspectiva que me ha dado este último año, tengo ganas de reenfocar mis energías hacia el diseño de moda y trabajar en esta industria. Dentro de 5 años, no tengo ni idea de dónde estaré ni de qué trabajaré. Creo que ahora los jóvenes de nuestra generación somos personas que no visualizamos un futuro concreto, vamos probando cosas distintas en busca de nuevas experiencias.


Texto
David Alarcón
Fotografía
Alex Sardà
Dirección arte
Andrea Salas
Modelos
Teresa Valls, Inés fuster- fabra, Inés Sardà, Leandro Jaroslavsky, Anna Auquer, Enric Auquer
Asistente arte
Alvaro Sardà, Magi Sardà
Asistente estilismo
Amparo Sardà

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