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Nacho López, Guillermo Juan Montesinos y Mikel Cabanes no dejan que la oscuridad se cierna sobre ellos y con su banda Margarita Quebrada han demostrado que no hay hecatombe mundial que les venza. Es más, los tres han conseguido extraer de tanta turbulencia un estilo musical enérgico que se consolida en su nuevo EP Gas lágrima, que verá la luz en tan solo unos meses.

Y es que resulta verdaderamente estimulante escuchar el recorrido musical de una banda joven como Margarita Quebrada, que entrevistamos hace tan solo un año, pero que aun así su evolución parece ir acorde con la del los tiempos en los que vivimos. El éxito de Luces, su primer EP, les pilló en un momento muy duro marcado por una pandemia aún en plena ebullición. Su estilo resultaba ágil y ligeramente tenebroso, con un cierto aire retro muy estimulante. Ahora, en un momento más tranquilo, donde todo parece encaminarse hacia un futuro mejor, el grupo se prepara para lanzar su nuevo álbum donde se enfrentan al reto de mantener esa esencia perturbadora que ha enganchado a su público pero ofreciendo una nueva versión de si mismos.

Sé que Margarita Quebrada siempre tuvo como principal misión perseguir los sonidos de aquellos maravillosos años: los 80. ¿Seguís enganchados a los ritmos de esa época?
Seguimos escuchando música de la época y derivados. Siempre hemos tenido en cuenta elementos estéticos y musicales de diferentes épocas. Cierto es que lo anterior sonaba más a 80s, pero poco a poco nos hemos ido despegado de ello, aunque no lo hemos eliminado por completo. Es necesario referenciarse, pero no agarrarse.Con lo nuevo queremos perseguir los ecos de aquello, pero con una visión contemporánea y transformadora.
Ahora parece que nos encontramos ante un auge del post-punk, un género con el que se os identifica en multitud de ocasiones. ¿Por qué creéis que el post punk está pegando tan fuerte?
La etiqueta del post-punk es similar a cuando querían etiquetar el trap. Al final todo el mundo necesita etiquetar las cosas. Diríamos que más que influenciados por un género, los proyectos que están surgiendo vienen influenciados más por reinterpretaciones que hacen diferentes artistas de este. No nos identificamos con esta etiqueta, al igual que no lo haríamos con la música pop únicamente. Todo proyecto evoluciona según las circunstancias, y las nuestras, a día de hoy, son el resultado que se podrá escuchar. Por ejemplo, a nivel de actitud o de energía en directo sí compartimos más con el post-punk o synth-wave, pero el contenido es lo que hace que pegue fuerte. Es decir, este género aúna muchas inquietudes y quejas generacionales que se plasman en sus letras y sus ambientes en directo, por ello la gente está digiriéndolo más que en el pasado, llegando a ser casi un fenómeno mainstream.
La última vez que os entrevisté para METAL Magazine me dijisteis que aún era pronto para definiros musicalmente. Ahora que ha pasado un tiempo, ¿seguís pensando lo mismo?
Con Gas lágrima pensamos que sí, que se plantea un estilo o varios estilos que ahora mismo sí que nos representan. Es una etapa al fin y al cabo, pero es cierto que hemos tenido claro en estos 2 años hacia dónde queríamos llevar la estética sonora de este álbum. Cada vez vamos materializando mejor hacia dónde queremos ir. Es un continuo flujo de influencias y de prueba-error.
Como banda joven, tenemos en cuenta lo que está sucediendo alrededor, para poder transformarlo con nuestra sensibilidad musical y, de este modo, conseguir un sonido personal e identificador, que sea lo que haga que quieran escuchar el disco una y otra vez. No obstante, no nos dejamos desesperar por la búsqueda de ‘un sonido’, es más el cómo queremos hacer llegar nuestras ideas, por ello, cada canción la tratamos con mimo y cuidado, para que nos defina por sí misma.

Vuestra musica sigue teniendo rasgos oscuros, incluso tenebrosos. Viviendo en los tiempos en los que vivimos, tras pasar una pandemia y ser testigos de la guerra en Ucrania, ¿diríais que inconscientemente estos acontecimientos os han influenciado?
El contexto siempre influye. Lo que nos rodea nos marca y va dejando mella. El estado anímico ha ido cambiando mucho estos años y, por suerte, muchas verdades han sido dichas sobre lo que atañe a la salud mental. Al vernos al límite en una situación mundial hace que te replantees tu día a día, tanto para bien, al darte cuenta de tus privilegios, como para mal, al ser consciente de este mundo triste y hostil en todos los ámbitos, ya que el sector musical ha sido un gran damnificado por todo el contexto mundial. Creemos que muchos eventos generales han estado sucediendo y que han ido mermando los ánimos, por ello también queremos influir en sonidos menos melancólicos y alejarnos de la nostalgia, para mirar hacia un futuro con ánimos y fuerzas, recordando también el lugar que tiene que ocupar la música en nuestras vidas.
El año pasado reeditasteis Luces, vuestro mini LP 10”, tras haberse agotado rápidamente. ¿Por qué dirías que vuestro público conectó tan bien con ese trabajo?
La verdad que nos sigue sorprendiendo ver el recibimiento que sigue teniendo nuestro primer trabajo. Siempre hemos querido hacer ‘música para los demás’, por llamarlo de alguna forma, o música generacional, algo con lo que la gente pueda sentirse identificada. A lo mejor es eso lo que conecta con el público; hablar de sentimientos que pueden vivir muchas personas como nosotros, pero dichas de una forma sencilla y pegadiza. También el sonido mezcló un poco de lo necesario para que funcionase bien, algo de post-punk con guitarras surferas y cajas de ritmos. Era una apuesta segura en la época. Creemos que el trabajo de imagen también ayudó a que la gente lo abrazase con ilusión, ya que es algo que la banda cuida mucho, e intentamos que sea un contenido igual de importante que la propia música.

El diseño de esta reedición es diferente, incluso con una nueva portada. ¿Cómo os habéis sentido volviendo a lanzar este EP?
Nos sentimos felices del feedback con el público, estamos súper agradecidos del recibimiento que ha tenido la edición física. Esta vez sí que es cierto que, al comentarlo con Realmente Bravo (los diseñadores de la portada del EP), creíamos que sería buena opción cambiar el color del vinilo al completo, ya que no estábamos en el mismo momento vital, para nosotros no era el mismo disco. Queríamos que fuera diferente, tanto para nosotros como para la gente que lo compraba.
Queremos avanzar, y generar más a nuestro paso; es una sensación de felicidad pero también de necesidad de renovación. Podemos decir que tenemos más ilusión por sacar música nueva y ver la reacción del público, que de seguir aguantando solo con un EP.
Durante la pandemia os sobrepusisteis, llegando a realizar varios conciertos de presentación del EP con gran éxito, en ciudades como Madrid o Valencia. ¿Cómo fue la pandemia para Margarita Quebrada, ahora que ya las cosas parecen haberse relajado?
Nuestro proyecto nació prácticamente en la pandemia; nuestro primer bolo fue en la Residencia, en Valencia, junto a VVV Trippin’You, cuando solo teníamos dos temas lanzados y, después de eso, ya se vino todo abajo. Fue un tiempo de espera y de incógnitas, porque no sabíamos cómo afrontar el proyecto con las dificultades que suponía el contexto, e incluso, a día de hoy, siguen estando esas dudas.
Si algo hemos aprendido es que no se puede planear nada a meses vista, ni semanas incluso. Una lección, a la fuerza de vivir en el presente y trabajar el día a día para poder seguir adelante.
Vuestra colaboración en el homenaje Año santo de Triángulo de Amor Bizarro, tuvo muy buena recepción. ¿Por qué decidisteis colaborar en este proyecto ofreciendo una versión del tema De la monarquía a la criptocracia?
Recibimos la propuesta desde su discográfica y nos pareció interesante. Es una banda que nos gusta y que a la par está fuera de nuestro rango, por público y por sonido, por así decirlo, así que el reto era aún mayor, pero lo cogimos con más ganas. Fue algo bastante orgánico y curioso de producir. Además quisimos quitar el hook del tema (“arréglame arréglame…”) y jugar con otras texturas. Al final parece que funcionó.

Este año es el año en el que vais a presentar vuestro primer disco: Gas lágrima. ¿Por qué esas dos palabras para bautizarlo?
A nivel de concepto encaja bastante bien con todo lo comentado anteriormente; el contexto mundial, el personal, la hostilidad generalizada y los sentimientos reprimidos.
De manera general el disco es más agresivo, más bailable y más atrevido, y por ello queríamos dar esta sensación desde el principio. A nivel visual y conceptual también es una mezcla de colaboraciones con distintos artistas, como Óscar Carretero, Juan Ripoll, Handshake o Duelo, lo cual hace que coja más fuerza y sentido para nosotros.
¿Con qué actitud afrontáis este momento tan importante para vosotros?
Lo cierto es que vivimos el proyecto de una manera bastante intensa. Intentamos volcar todas nuestras inquietudes artísticas dentro de él. Esa es la razón por la que es cambiante, a nivel sonoro y estético. Nos gusta que el proyecto sea un proceso constante y que la gente que lo sigue pueda ir enlazando sus diferentes etapas, a la vez de que cada una de estas etapas funcione de manera sólida por sí sola, para que la gente que llegue nueva pueda disfrutarla igualmente. Obviamente, siempre existe la duda de cómo encajará, o si gustará o no. No queremos quedarnos en este miedo; confiamos plenamente en las canciones que hemos llevado a cabo. Creemos que es un mapa sonoro donde poder expresarnos, sentir esta nueva etapa; por ello la ilusión y nervios siempre son la guía en este momento.
¿Qué pretende Margarita Quebrada lograr musicalmente con Gas lágrima?
La premisa de Gas lágrima era componer ‘música pop’ con elementos que derivan de otros géneros menos convencionales. Queríamos evolucionar el diseño de sonido a algo más complejo y crudo, sin dejar de lado las guitarras, los drums más orgánicos… El disco explora un universo de estilos, pero las canciones comparten elementos entre sí y las letras siguen una misma narrativa. Al final queríamos huir de la etiqueta de post-punk y, a su vez, ser fieles al lugar de donde venimos. Queremos que bailen, que se emocionen, que puedan cantarlo en su casa y en el directo, es decir, transmitir lo que ya habíamos conseguido, pero en un formato más trescientos sesenta y sin la vara de medir de un primer EP.

Ahora muchos artistas están lanzándose a la experimentación, mientras que vosotros lo habéis estado haciendo desde el principio. ¿Nos encontramos ante una nueva era de la música?
No concebimos la música sin ese proceso de experimentación. No nos gusta sonar todo el rato igual. Los oyentes van a saber que eres tú por tu forma de cantar, por cómo te expresas o por las cosas que cuentas. El estilo no debería ser una barrera. Creemos que el público, poco a poco, se está abriendo a escuchar cosas nuevas y esto da cabida a que proyectos menos convencionales puedan dejarse ver.
Sabemos que en Gas lágrima contáis con varias colaboraciones, no solo en la producción, también en algún tema. ¿Podéis revelarnos algún nombre?
Todxs lxs artistas invitadxs a colaborar en el disco han aportado parte de su visión a la producción. Queríamos que las personas con las que hemos trabajado pudieran nutrir cada canción, más allá de la interpretación vocal. También queríamos tener en el álbum colaboraciones poco predecibles, para conseguir mezclas de estilos y generar resultados más interesantes dentro de la estética sonora que queríamos llevar. Hay una colaboración con Bluboi y otra con Marco.Henri.
Aparte de España, ¿dónde diría Margarita Quebrada que también hay una escena musical interesante?
En Europa se lleva años fraguando una escena muy vivida y experimental. Alemania es un país que nos encantaría visitar y compartir escenario con varios artistas de allí. Asia o Latinoamérica también se mueve a nivel de diseño y música, esto es una meta futura que quién sabe si podremos alcanzar.

Texto
Juan Martí
Fotos
Alex Gisbert Tijeras (Duelo)
Estilismo
Carla Ruiz
Asistente de estilismo
Carlota Herrero, Sara Beyler, Guillem Chanzá, Manuel Ruiz
Agradecimientos
Alba Melendo, Public Image, Pelonio, Ttarrago, Blend Showroom, Paloma Wool

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