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La cantera es el primer álbum de Álvaro Lafuente, un joven Guitarrica que ha querido presentarse al mundo con una oda al pasado y al futuro, a lo que permanece y a lo que se marcha. A través de catorce poderosas canciones, el cantante nos introduce a un imaginario cargado de referencias tan diversas como necesarias, que han logrado nutrir un disco que más que un despliegue musical, se siente como una epopeya romántica con el siempre remoto Aragón de fondo. Y es que Álvaro ha conseguido plasmar ese sentimiento que compartimos todos los los maños y que nos invade al contemplar esas llanuras amarillentas o al cargar con el incansable sol sobre nuestras nucas las mañanas de verano. Gracias al sincero homenaje a su tierra original, Cuevas del Cañart, y a todos los grandes momentos allí vividos y por vivir, Guitarricadelafuente nos coge de la mano y susurrándonos al oído las dulces letras de Caballito o Vidalita del mar, nos conduce hacia aquel lugar al que siempre podemos regresar: nuestro hogar. ¿De qué te ríes?, me pregunta antes de comenzar.


Me entra la risa siempre que me pongo nervioso, ya paro. Bueno, Álvaro, encantado de poder hablar contigo. Acabas de lanzar tu primer álbum, La cantera. Cuando pensabas en este momento, ¿lo imaginabas así?
Realmente, no me lo imaginaba. El haber estado este ultimo año con el disco en las manos pero sin poder sacarlo ha hecho que me acostumbre a la espera, a no visualizar el momento. He tenido muchas ganas de sacarlo, pero también me da mucha pena el dejarlo escapar. La música la consumimos muy rápido y pasamos directamente a otra cosa, pero aún así me siento muy contento.
¿Hay ganas de un borrón y cuenta nueva? 
Justo eso, sí. También te digo que tengo ganas de tocar en directo el disco, siento mucha fidelidad a su contenido. Este proceso ha sido muy duro, pero muy divertido, ya que hemos ido probando cosas nuevas, no me ciño exclusivamente al disco, voy probando cosas diferentes. Durante el último año me han surgido nuevas inquietudes y ya estoy buscando fechas para grabar nuevas canciones. La cantera me ha ayudado mucho a saber en qué momento de mi vida y mi carrera estoy. Puede decirse que me siento como si estuviera en una plaza con todas mi ideas rodeándome y veo que hay mucho donde elegir. Tengo dos proyectos en concreto que quiero hacer, y los dos son muy muy diferentes.
Estarás de acuerdo conmigo, eres inquieto y muy activo. Pero más allá de lo que yo pueda pensar, me gustaría saber qué crees que La cantera dice sobre ti.
Creo que es un conglomerado de las referencias e influencias que me representan. Necesitaba hacer algo así, ya que cuando me di a conocer tenía solo seis canciones propias que representaban únicamente un atisbo de lo que soy y de lo que la gente, por aquel entonces, podía escuchar. Por eso necesitaba parar, asentar mis ideas y bajarlas a tierra para convertirlas en mi carta de presentación. Eso era muy importante para mí, por eso me he tomado el tiempo necesario. Creo que cada canción de La cantera se va uniendo la una a la otra. Todas son particulares y albergan sentimientos diferentes, pero se ven ligadas ciertamente por la melancolía, un sentimiento que para mí no es triste, al contrario, significa alegría al recordar. Se trata de un cúmulo de lugares y personas que me hacen sentir seguro. Creo que la música tradicional está muy unida a este sentimiento que te describo, porque te hace sentir conectado a tu hogar. Toda esa sensación es palpable en los temas, que también son un conglomerado de momentos de mi vida, experiencias no narradas pero que existieron. Por ejemplo, Caballito es la canción más antigua y ha tenido hasta doce versiones ya que, al haber sido creada en un momento determinado, ha tenido que ir siendo adaptada según el paso del tiempo y mis propios cambios. Ha sido exasperante pero divertido.

Ahora que hablas de la temática de La cantera, no puedo evitar preguntarte si nunca has sentido que el pasado es finito, que quizás se acabe y ya no inspire más…
Entiendo lo que me quieres decir y es fuerte (risas). Yo me inspiro mucho en el folclore, que de alguna manera son historias escuchadas muchas veces pero cuyo poder hace que sucumbas a la canción y te arrastren a lo que están contando. Me gusta mucho ese poder. Pero ciñéndome a lo que tú me dices, si se me acaba el pasado, deberé crear nuevos recuerdos.
¿Y los ajenos? ¿Nunca has encontrado inspiración en las vidas ajenas?
Mira, la primera vez que tuve que presentar el disco, tuve que hacerlo hablando de las canciones de una en una y nunca me lo había planteado. Fui descubriendo mucho contenido en todas ellas y creo que no solo hablo de mí, hablo de todo lo que me inspira, que puede ser un libro, una palabra o un artista.
¿No crees que puedes caer en una espiral de autorreflexión, masticando una y otra vez lo sucedido tiempo atrás?
En mi caso, no creo que sea autorreflexión, ya que terminas creando historias nuevas y mis letras se construyen como un pastiche. Vidalita de mar, por ejemplo, se inspira en una canción de Joaquin Carbonell, en Chavela Vargas e incluso en la melodía infantil del matarile. Yo apunto cosas y luego voy viendo si tienen sentido…
¿Y qué pasa con esas experiencias tristes que te inspiran y se plasman en un tema? ¿Duele arrestarlas cantándolas en un tema una y otra vez?
Ha habido muchas canciones anteriores que nacieron del amor, pero que al haberlas cantado tantas veces, cobran otro significado diferente. Ese tipo de canciones, a veces las he odiado y otras las he amado. Te terminas olvidando de ese amor y van surgiendo otros sentimientos.
¿Qué clase de historias hay en este disco?
Hay historias de amor y desamor.

¿Y los que estuvieron enamorados se han percatado de ello?
No y esa es la gracia (risas). La letra de Caballito dice lo siguiente: “Te gusta la velocidad, caballito corre raudo a la llanura pa’ olvidar”. Eso habla de una historia propia y todavía nadie se ha dado cuenta.
¿Te hubiese gustado que lo hubieran hecho?
Mira, otra canción también habla de una historia de amor y sí que acudí a esa persona y se lo dije, pero prefiero no hacerlo. Hay otra que se llama Redondico y habla del culo de un chico y tiene una carga muy sexual.
¿Podríamos decir que es tu propia Hentai
(Risas) La mas sexual sí que es.
Y hablando de recuerdos, ¿cuál es el más feliz grabando este disco?
¡Buah, no lo había pensando antes! No sé decirte. Creo que sucedió al final, cuando fui con mi productor a Galicia para sumergirme en la cultura y el folclore de la zona. Fue muy interesante y salí muy inspirado de aquellos días. Crear el disco ha sido duro, pero ha estado muy guay.
Te hemos conocido a través de muchos singles pero, ¿qué tienen en común estas canciones que has decidido agruparlas en este trabajo?
Yo creo que el punto de partida de este disco viene de Cuevas de Cañart, el pueblo de mi abuela y donde yo conocí la música. No supone tanto un homenaje, ya que surgió de manera natural mezclando todo lo que me había inspirado hasta entonces: Bon Iver, Sufjan Stevens, Frank Ocean, el folclore latinoamericano, el español, Caetano Beloso, Laboderta… Y es aquí donde confluye todo, en este trabajo. El concepto del disco también nace de ese mismo lugar que no es simplemente un sitio físico, es emocional. La cantera es un recuerdo de cuando era pequeño, los chavales por el pueblo iban correteando y la gente se refería a ellos con esa palabra, ‘cantera’, como si hablaran de lo que está por venir. Nuestra generación, de alguna manera, no hace o toca musica tradicional porque no sienten esa inquietud, yo quería acercar esa música, acercarnos a esos orígenes, a los comienzos en los que aun éramos justo eso, una cantera. ¿Qué edad tienes tú?

¿Yo? tengo veinticinco.
Somos de la misma generación, hemos crecido con un gran acceso a todo tipo de información y referentes, pero también corremos el riesgo de caer en la saturación, y que las creaciones genuinas terminen por desaparecer. Ese factor, ha provocado que parte de nuestra generación sienta ciertas ganas de acercarse a sus propios orígenes como método para encontrarse a sí mismos. Por eso, para mí, La cantera es una manera de expresar cómo la generación más joven a la que pertenece el futuro abraza el pasado sin estancarse, cogiendo historias de nuestros abuelos como forma de relevo generacional. Yo he intentado crear algo actual, partiendo de historias tradicionales. Te explico, podría decirse que si a mí me ha inspirado la historia de un folclore que narra historias del estilo de una mujer que va a la fuente a rellenar un cántaro de agua y se encuentra a un amante que la besa, ahora, eso mismo puede contarse en lugares como el metro, donde dos personas se cruzan en un vagón, se hacen un selfie e incluso se enamoran… ¿Por qué todo esto no puede ser el folk del futuro? Esas fábulas de a pie que puedan llegar a las futuras generaciones. Lo importante es que siempre va a existir esa cantera y esos jóvenes que van a vivir experiencias para después traspasarlas.
Aprovecho tu mención a las Cuevas de Cañart, para decirte que soy de Aragón, más concretamente de Zaragoza y me gustaría poder charlar contigo de el vínculo tan importante que mantienes con esa comunidad…
¡De Zaragoza! Mis padres son de allí, yo tenía casa en esa ciudad, cerca del Parque Pignatelli.
¡Pero si yo me he criado en esa zona! ¡Éramos vecinos!
Mi madre iba al colegio en la calle Ruiseñores, a Escolapias. Yo nací en Benicàssim, pero me siento muy muy Aragonés. Mi familia siempre ha estado allí, por Huesca o Zaragoza, y yo he estado continuamente yendo a ver a mi abuela o a mis primos. El haber empezado a escuchar y a tocar música en Cuevas ha hecho que Aragón esté muy presente en mi imaginario como cantante. En este disco están presentes la jota, Joaquin Carbonell, José Antonio Labordeta…
¿Y Amaral o Kase.O? (Risas).
Pues da la casualidad que Joaquin Carbonell ejerció como periodista y fue de los primeros en entrevistar a Kase.O. Tuvieron una amistad que duró varios años, y cuando yo coincidí con Carbonell en mi pueblo, durante varios homenajes a Laboderta, me acerqué con mi padre para conocerlo y me dijo, “¡anda, tú eres el que canta de Cuevas!”. Cuando murió, Kase.O hizo una publicación diciendo que a Carbonell le hubiera gustado unir a tres generaciones en una canción, pero nunca llegó a pasar.
¿Nunca hubo oportunidad de un homenaje en forma de dueto? ¡Con Amaral incluida! (Risas).
Ojalá. Mira, yo cuando voy a Zaragoza me siento en casa. Yo no consiento que nadie critique Zaragoza, le tengo tanto cariño.


A Zaragoza solo la podemos criticar los de Zaragoza. Yo, obviamente, tengo cariño a la ciudad, aunque el Paseo Independencia me gustaba más antes de que lo cambiaran.
¡A mí me encanta! ¡Ahora está muy limpio!
¿Ibas a Pilares? ¿Te ponías el clásico peto de las peñas?
Yo iba a Interpeñas y al Parque de la Expo.
¡Dos lugares clásicos durante las fiestas! ¡Qué recuerdos!
¿Ya no vives allí?
Vivo aquí en Madrid, hace dos años que me fuí de Zaragoza. Echo mucho de menos a mis amigas que viven allí, y el poder ir con ellas de fiesta, me lo pasaba siempre brutal. ¿Tú salías mucho por ahí?
Estuve hace poco. La primera persona que tuvo el vinilo de La cantera fue mi abuela. Durante ese viaje a Cuevas salí por Zaragoza, a un lugar llamado La Oz de Oro, creo recordar.
No me suena…
Era una jam session en la que tocaban con guitarras. Yo he salido mucho por zonas como El Casco, pero hace mucho y siempre en ocasiones muy concretas ya que he vivido en Benicàssim.

¿Recuerdas los comienzos en tu ciudad natal? Tengo entendido que trabajaste de camarero, ¿te dejaban muchas propinas?
¡Qué va, además, las tenía que meter todas en un bote! (risas). Esa etapa fue muy breve, ya que en seguida me puse a tocar. Estaba intentado sacarme las castañas del fuego e iba buscando bolos. Creo que el primer concierto que di fue por Valencia y luego en Zaragoza. Intentaba moverme constantemente. Desde de lanzar mi primera canción a la primera vez que toqué en Madrid pasaron solamente cuatro meses. Todo creció todo muy rápido.
Podríamos decir que El conticinio fue tu primer gran tema y que consiguió atrapar a mucha gente…
Sí, fue la magia de las primeras veces. La produje en casa y creo que hacerlo de esa manera creó una especie de aura mágica y especial.
¿Es cierta la leyenda urbana de que grabaste ese tema con un micrófono del Sing Star?
¡Sí, sí! ¡Fue así!
¿Y Guantanamera? Logró situarte musicalmente para muchas personas…
Pienso que todas estas canciones comparten el sentimiento de la melancolía. En esa canción se habla de mi pueblo pero también de Cuba, y cuenta una historia muy directa y concisa que tiene mucho de ese sentimiento que te digo, que genera una imagen alegre y nostálgica que todos llevamos dentro, y podemos recordar cuando escuchamos algo así.
Sonará a broma, pero no me creo que con tanto homenaje que haces a tu pueblo, de tan solo setenta habitantes, no te hayan homenajeado de alguna manera…
¡Embajador del maestrazgo! (Risas). Cuando preparamos el lanzamiento del disco en el pueblo, pedimos a la alcaldesa entrar al ayuntamiento y anunciar las canciones por megafonía; y a mí, que me conocen como Alvarico, me anunciaron así.

Todo ese ambiente tan rural, ¿no crees que hace que tu música sea un poco como una gran ‘balada costumbrista’?
¡Balada costumbrista! (risas). Es que el costumbrismo no me gusta, siento que es una manera de romantizar lo decadente. Tampoco lo definiría como balada.
¡Mi definición a la mierda! (risas).
¡Exacto! Yo no me cierro a nada y no me gusta encasillarme. Quiero pensar que lo que hago es folk de algún lugar, y me divierte disfrutarlo, crearlo, vivirlo y experimentar para que llegue a lugares nuevos.
¿Qué te parece entonces llamarlo ‘folk forastero’?
¡Me gusta! (risas).
No me puedes negar que lo bucólico te mola…
¿Y a quién no? Pero no sé, tampoco me veo… Pero, sí, puede ser. Te lo compro.
Escuchando el disco, he notado cierta tendencia al dramatismo… ¿Compartes esa sensación?
El drama no es malo, al menos el que hay en el disco, no es triste, es optimista.
El ‘dramatismos alegre’ es un concepto curioso, yo eso sí te lo compro. También me ha sorprendido la experimentación que hay en temas como La algarabía, con la inclusión de esos coros, o El mochuelo, donde tomas prestadas unas palabras de El camino, de Miguel Delibes. Cuéntame un poco más sobre esos rasgos llamativos del disco.
En este trabajo puedes notar un poco de Andalucía y de Aragón, pero también de Galicia y sus muñeiras, un género que he estado descubriendo recientemente y que no quería dejar fuera. Los dos interludios que mencionas aportan mucha riqueza al disco, añaden bastante a la historia que quiero contar, abriendo el imaginario. El poema de Delibes, que se escucha en un momento concreto, lo narra una japonesa, para así crear esa unión de la que te he hablado y contextualizar algo del pasado con lo contemporáneo.
¿Cantar en aragonés no lo has pensando?
Lo hice en S’hafeito de nuey, y hacerlo en catalán también me gustaría, pero no quiero desvelar mucho de lo que quiero hacer en el futuro. Prefiero que todo siga siendo un poco secreto.
Guitarricadelafuente estará tocando este viernes 1 en el Vida Festival (Vilanova i la Geltrú) y el próximo sábado 9 en el Mad Cool (Madrid)


Texto
Juan Martí
Fotografía
Raul Ruz
Dirección de arte
Paula Ayet
Estilismo
Miguel Padial
Vídeo
Raul Ruz & Paula Ayet
Edición de vídeo
Raquel Torinos
Asistente de fotografía
Tomy Avila
MUAH
Monica Marmo
Producción
Merce Dauder

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