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Hace un par de semanas desde el EP debut de Daniela Lalita, Trececerotres, una referencia directa al apartamento –1303– en Perú donde Lalita creció con su madre y su abuela. Trececerotres tiene sus raíces en la magia, el ritual, la curación y la relación matrilineal. Cada canción de su debut se siente como un modo diferente de canalización ancestral. La artista peruana, cuya práctica abarca la música, el diseño de vestuario, el cine, la performance y las artes plásticas, lleva su voz a profundidades guturales, alcanzando alturas brutalmente emocionales a lo largo del disco, con un efecto sorprendente. Buena muestra de ello son los singles No para, y Tenia razón (coproducido junto a Sega Bodega).
Como testimonio de su talento en la infancia, en la que aprendió a hacer voces para anuncios de televisión, las distorsiones vocales de Lalita se combinan con la batería, la electrónica y la glosolalia esotérica para crear un sonido moderno y místico a la vez. Trabajando con el sintetizador buchla, Lalita encontró un mundo sin las limitaciones de las escalas tradicionales, el instrumento proporcionó una experimentación ilimitada para la artista, cuya práctica de grabación y superposición de voces se implementó en la producción de Trececerotres para elaborar una multiplicidad de mundos sonoros.

En otoño de 2017, Daniela Lalita estrenó una pieza artística de performance titulada Madre: a disruptive environment. Aunque las artes visuales, la escultura y la alta costura fueron los medios artísticos en los que Lalita presentó por primera vez su visión al mundo, Madre proporcionó el entorno introductorio para que el sonido musical de Lalita tomara forma; el sonido que escuchamos en su primer EP. Parte de su genialidad y talento está en su concepción de la voz como instrumento, la voz en sí misma como un lenguaje, que se reconoce en lugares insospechados. Recordándonos a My Brigthest Diamond en cuanto a la precisión de su expresión, a Grimes en lo perfomático, y Björk en lo visceral, Lalita presenta un trabajo multidisciplinar cuyo significado ha sido su propia salvación; su punto de partida estando en paz consigo misma.

Hablar con ella es un absoluto regalo. Tuvimos la oportunidad de conversar con ella sobre su trabajo en vísperas del lanzamiento del EP, y disfrutar de su fascinante imaginario, y su increíble historia familiar; una interesante reflexión sobre el poder de la música exquisitamente recogido en su música.

Quería comenzar preguntándote por la publicación del EP. Ahí hay todo un trabajo multidisciplinar. ¿Cómo ha sido el proceso para para crear este EP?
Me siento, me siento por fin… Siento que he estado en un cuarto durante 5 años. Siento que he estado hablándole a las paredes y ya en estos últimos años no me sentía como yo misma. Recuerdo que cuando estudiaba Teoría de la Señal Digital tenía un profesor que nos preguntó al comienzo del curso “si un árbol se cae, ¿hace sonido?”. Y, bueno al comienzo pensaba que sí, pero de ahí nos preguntó, “¿por qué crees que el sonido depende de que tú estés ahí?”. Si tú no estás ahí para percibir el sonido, el sonido no es sonido. Es solo lo que percibimos, sin nosotros son simplemente frecuencias creadas a raíz de moléculas que se comprimen y descomprimen, y llegan a nuestro tamborcito, y bueno, ese es el sonido. No sabemos ni siquiera el efecto físico que causa dentro de nosotros. Yo sin algún tipo de audiencia me siento así, como el sonido, siento que no existo.
Entiendo que de alguna forma la pandemia del Covid ha tenido que ver con esa sensación sobre sentirte encerrada, y bueno, con el hecho de que hemos tenido que estar todos encerrados durante una temporada. Supongo que ha habido más tiempo también tanto para pensar en cómo para crear. ¿Cómo lo has vivido?
Yo creo que, para serte totalmente honesta, el verano antes del Covid estaba igual de encerrada. Recuerdo que en ese momento no sabía muy bien qué iba a pasar con mi vida. Me pasaba mucho tiempo grabando en la oficina de mi familia, la convertí en un estudio chiquito. Yo me quedaba ahí encerrada y también estaba trabajando en los proyectos que hice con mis amigos del alma, Amnesia Scanner, que me han guiado muchísimo. A mí el Covid no me trajo la sensación de estar aislada, la tenía desde antes. Tal vez la amplifico, me hizo darme cuenta sobre un montón de cosas que tenía que trabajar en mí misma.
Cuando he escuchado el EP, he sentido que estaba escuchando piezas musicales, lejos de ser objetos de consumo. He querido volver a escucharlas canciones por segunda vez en mi casa tranquilo, sin ningún tipo de distracción, porque hay algo muy… espiritual, algo que viene del interior. ¿Qué querías narrar a través del EP?
Siento que crecí en un ambiente en donde nos relacionamos mucho con lo espiritual, en donde las fuerzas de la naturaleza eran parte de conversaciones que teníamos todos los días, este tipo de cosas. Crecí con mi abuela y mi mama en Lima, Perú. Mi abuela creció en la sierra y mi mamá pasó bastante parte de su infancia con ella en la selva. Ellas a veces tarareaban melodías cuando caminaban por la casa, o me cantaban al irme a dormir. Estas canciones se han quedado conmigo. Son como parte de mi narrativa y se han convertido en mis sonidos también. De chiquita a los 7 años comencé a trabajar haciendo jingles para canciones y tenía que interpretar voz de bebés para comerciales de Huggies o me llamaban para ser la voz de diferentes personajes fantásticos, o la voz de Alicia en Alicia y el País de las Maravillas en el teatro, por eso he aprendido a manipular mi voz desde pequeña. Siempre estuve detrás de las imágenes o de las obras. Yo creo que eso también creó una necesidad de salir y estar yo en el video o en el escenario. Aparte de ellos tengo un montón de otras influencias. Una de las más grandes fue uno de los profesores que tuve en la Tecnología de la Música. Morton Subotnick, un pionero de la música. Creó uno de los primeros sintetizadores en el mundo, el buchla. En los 60 decidió crear un instrumento para crear instrumentos. Él me aconsejaba a componer a través del uso de las metáforas, de lo personal y de lo inesperado. Cuando presenté mi show Madre: un entorno disruptivo hice un vídeo que no he publicado y solo presente ese día. El me ayudo a crear la música para ese video y estuvimos investigando miles de canciones y posibilidades; tenía diez mil opciones. Un día vine con una grabación de una conversación que tuve con mi abuela mientras ella cantaba “Silencio en la Noche” en la parte de atrás, un tango argentino que ella me cantaba cuando me iba a dormir de chiquita. Lo acompañe de un “sho”, un instrumento japonés que solo tocaba una nota, y de ahí iba moldeándose a varias voces en microtonos. Al verlo le impactó y me dijo que era lo más interesante y sincero que había hecho. Para mí eso significo bastante y me hizo cuestionar el origen de los sonidos que escogía para crear música. Por otro lado, mi papá es un músico reconocido venezolano que dejó el judaísmo por la conciencia de Krishna a los 18. Yo no crecí con él, pero hemos tenido experiencias únicas que yo valoro mucho. Una vez fuimos a un kirtan de 12 horas, en donde uno medita y se conecta con lo espiritual al repetir un mantra de dieciséis palabras una y otra vez. Fue una experiencia que nunca he vivido, el sentido de comunidad en base al canto, el querer conectar con algo espiritualmente elevado, me sentí en paz. También hay un componente percusivo muy apasionante en el kirtan que va creciendo mientras la ceremonia avanza. El bpm llega a un punto en donde se convierte casi en 160, o sea estamos en gabber. La gente estaba eufórica (risas) y de ahí, baja y regresa.


“Yo sin la audiencia me siento como el sonido: no existo.”
Es curioso cómo algo que a veces se ve desfasado como puede ser una rave o una fiesta en un club de música electrónica, tiene mucho que ver en estructura o en la forma en la que las personas se relacionan con la música y con el sonido con cómo se ha hecho a través de diferentes culturas a lo largo de la historia. Y me llama mucho la atención en este sentido veo que, desde pequeña, sobre todo a nivel familiar, has vivido con el concepto del ritual.
Le tengo bastante respeto a los rituales y las ceremonias que van ligadas con la espiritualidad y con la religión. Tengo bastante admiración por el hecho de que la mayor parte del tiempo el propósito es elevarse espiritualmente, en donde no importa lo material y las diferencias entre persona y persona se van borrando y hay un crecimiento comunal. Cuando estudiaba tecnología de la música un día aprendí a codificar lo que es un chorus. La lógica y matemática detrás de eso me dejó pensando y comencé a explorar mi propia forma de hacer cantos. Yo creo que el proceso a veces me llevaba a crear un espacio en donde podía llegar a sentir cosas similares a las que viví cuando formaba parte de un kirtan, o cuando yo escuchaba esas melodías familiares. También es una forma de honrar las enseñanzas de Morton. Él siempre decía que el futuro de la música está en la educación de los niños, en que se sientan alentados a encontrar su propia musicalidad y esencia y no sentirse limitados por la teoría musical o el aprender instrumentos tradicionales. La musicalidad de cada persona es importante, y si cada persona se siente alentada a explorar eso, tal vez el mundo puede crecer de una forma que no conocemos. Así fue cómo decidí que mi proceso era tan importante como mi mensaje. Y masoquista, en un momento. ¿Sabes? Porque hay formas en las que yo puedo grabar quinientas voces donde no se me hace tan difícil, pero me llevó semanas. Pero el proceso es muy importante porque yo creo que la gente lo puede sentir.
Es muy llamativo este momento de tu vida, cuando empiezas a encarar el proceso a través de experiencias familiares, donde ha habido una conexión con rituales, donde la música, la percusión y la vibración generan una conexión súper potente con un montón de gente. Y de repente, cuando decides estudiar conoces a esta persona y resulta que, aunque con conocimientos distintos, estáis hablando exactamente de lo mismo. 
Definitivamente estamos hablando de lo mismo. Y él lo entendía, y por eso creo que me introdujo Harry Partch, y su documental The Outsider. Una fascinante historia sobre este compositor, que experimentaba con vasijas, y jugaba con los microtonos que existen entre dos notas al crear un teclado de como 60 teclas. Él decía que sentía que la música ahora no explora el ritual y la magia de la misma manera que lo hacían en la antigüedad. Por eso es por lo que hay tantos sonidos en el EP que son cosas que yo me he grabado en madera que he encontrado, tú sabes, no tengo mis vasijas como Harry Partch, pero yo tengo mis cositas varias. También, y además en Pisoteo, por ejemplo, mira te enseño de dónde viene la percusión del video. (muestra un vídeo donde se ve a su madre hacer sonidos con sus pies zapateando en el suelo). Es mi mamá.

Qué maravilla.
Ahí en el momento lo que se siente es real. Mi mamá está jugando con el perro y dije, aguanta, eso suena rico. Y así hay otros sonidos que son bastante cinemáticos. Morton me decía “la gente mete reverb a todo como si fuera una manta. Daniela, es que el reverb es una herramienta, no es necesario meter todo en un cuarto cuando puedes usar el reverb de diferentes maneras, como una herramienta”. Entonces fui muy cuidadosa con cómo yo usaba eso. Y con el mix, fue muy importante para mí que la persona con la que estuve mezclando me entendiese y respetase eso.
Podrías haber encontrado una forma de que tuviese llevado un año, pero obviamente no hubiera sido tu proceso. Me encanta porque muchas veces escuchas algo, te llama la atención, y te gusta, pero no imaginas todo lo que hay detrás. Trececerotres el lugar donde vivías con tu madre y con tu abuela. Me encanta que los describas como esta relación matrilineal. ¿Cómo ha sido para ti haber compartido con tu madre y tu abuela, por un lado, siendo tres mujeres, y por otro, con sus vivencias y rituales?
Me ha empoderado bastante acordarme de cosas como cuando las tres trabajamos a la vez, mi madre hacía de todo, yo cantaba en comerciales o actuaba, y mi abuela trabajaba como horóloga arreglando y dándole cuerda a relojes muy importantes en Lima. Vivíamos en el departamento 1303 y ahí pasamos por experiencias muy profundas. El crecer con ellas fue algo muy poderoso, a veces nos encontrábamos forzadas a cambiar de rol, yo era la mamá, tenía que unificar o mediar entre ellas dos, y así en general nos íbamos cambiando de rol entre las tres. Ha habido un esfuerzo enorme entre las tres para empujarnos, ayudarnos y curarnos. Hasta sacar este EP para mí es traerlas conmigo en esta experiencia. El crecer en ese ambiente con ellas fue tan hermoso como difícil. Mi mamá es una fuerza, mi abuela también lo es, pero de manera más discreta y verlas en todas las facetas por las que han pasado me nutrió de una manera muy específica. Siempre nos hemos apoyado, pero sobre todo en el momento en el que a mi abuela le diagnosticaron cáncer, fue como un clímax. En ese momento salieron un montón de cosas, historias, actos y comportamientos de ambas mi abuela y mi mama que yo no conocía. Yo soy una combinación de las dos. En ese momento, hicimos todo para poder ayudar a mi abuela. Escuchábamos El Tamalito de Andrés Soto cuando entrábamos al hospital, a Lucha Reyes, entre otros artistas peruanos. La música se convirtió en algo muy especial entre las tres. Nosotras íbamos creando nuestros propios rituales y a la misma vez ayudábamos a mi abuela con lo que se necesitaba. A veces, simplemente nos echábamos las tres en la cama, nos abrazábamos, y cantábamos. No sé qué significaron la mayoría de esos cantos ni como nos manteníamos en sincronicidad sin saber lo que íbamos cantando, pero pasaron cosas así, muy mágicas. Me emociono mucho al acordarme, es algo muy especial, y muy personal también. El EP simboliza esto y mucho más, me cuesta describirlo. Pero ojalá se sienta. Hay un lenguaje especial entre nosotras.

Es un bonito regalo que debe haberles hecho sentir muy orgullosas. Dice mucho de ti como artista el hecho de que trabajes con tus vivencias de una forma tan honesta, y que honra un ritual y una experiencia tan íntima.
En este proceso quería sentirme entendida. Hay una parte en la canción No para en la que se me olvidó sacar una pista, y en ella se me escucha llorar. Está bien bajita y cuando me di cuenta ya todo estaba listo. Quizás no había entendido cuál era la intención de hacer este proyecto, pero el proceso me ayudó a descubrirla. Siento que la gente que ha conectado con el proyecto realmente conectó y llegaron a sentir todas las emociones y el tiempo que se dedicó a perfeccionar el proyecto. Esas conexiones son mágicas y profundamente alentadoras, me dan mucha esperanza. Ahora mi abuela está acá en Nueva York con nosotras y estamos tranquilas, nos vemos siempre. Ella está mejor que nunca. En el principio de Pisoteo, aparece una frase que grabé cuando mi abuela se despertó en el medio de la noche, y me dijo: “Para todo hay que ponerle alma, porque si no eres un ser… eres un animal pues tienes, tienes… cuerpo y alma. Hay que ponerle el alma. Y así todo te va a salir bien, hasta cuando cantas”. El poder incluir este fragmento en una de mis canciones fue un regalo. Es una frase que dice más de lo que intenta decir, algo más profundo de lo que está en la superficie.
Es muy interesante. A veces pensamos que la música nos puede ayudar, y desde luego que puede. Pero quizás puede ayudarnos de una forma que no conocemos bien, y es interesante mirar al pasado, incluso a nuestros antepasados, y pensar en cómo usaban la música como un lenguaje propio, que a veces podía ser de sanación.
Una de mis canciones favoritas es el Epitafio de Seikilos. Creada hace más de dos milenos, es la composición musical completa más antigua que existe. Es hermosa, fue escrita y encontrada en la tumba de la esposa de Seikilos.
A nivel visual creo que Tenía razón representa muy bien lo que para ti es un ritual, perteneciente a tu imaginario en este disco. Pero también es muy interesante ver que el vídeo de No para, aparentemente más sencillo, es una especie de búsqueda. ¿Cómo ha sido el proceso de llevar al visual todo esto que hemos hablado?
Para desarrollarlo tuve que esforzarme en entender qué es lo que yo quería decir. “Que las fuerzas del agua no eran tan fuertes, que el bote con el que soñé no era verdad, que las manchas de mi frente no significaban nada.”. Mi mamá y abuela me decían que yo nací con tres estrellas en la frente, y estas me cuidaban. Nos representaba a las tres. La escena del bote es una representación de un sueño que tuve en un momento muy, muy fuerte, en donde se me apareció una mujer, no sabía quién era, yo creo que era mi yo del futuro. Ella estaba muy estoica, muy calmada, me hizo entender que, si las cosas no estaban bien en el momento, todo iba a estar eventualmente. Me ayudó a confiar en el camino a pesar de las cosas dolorosas que puedan pasar. La siento conmigo a veces. Yo me aferro a esas imágenes o símbolos cuando tengo pensamientos negativos. Las tres estrellas, las fuerzas, la mujer del bote. Yo intente expresar esas conversaciones visuales y conversaciones entre pensamientos no sólo en los videos sino también en las letras. Los pensamientos intrusivos o los argumentos que uno tiene con uno mismo o hasta las reacciones que uno tiene no son lineales ni muy lógicas la mayor parte del tiempo. Cuando te enfocas bastante como lo hago yo en la salud mental, sueles familiarizarte con tus traumas y te enfocas a curar momentos formativos como en la infancia. Y así creé al personaje que actuó Nia (la niña del video), mi mini yo, mi chiqui-yo. Comencé a pensar sobre quién era el antagonista de la canción y me di cuenta de que era inocencia, no maldad. Hay bastantes otras influencias visuales. Las películas de los años 20 y 30 en donde la exploración de la luz era bastante importante y la escenografía y disfraces son espectaculares. También me encantan directores que han sido notoriamente influenciados por películas de ese tipo como Robert Eggers. Me encanta cuando hay mucha atención al detalle y propósito detrás de cada decisión. Cada personaje en Tenía Razón tenía un tipo de luz asignada. Nia, la niña del video tiene su propia lamparita pero en ciertas escenas solo tiene la luz que viene por detrás casi como deformando su figura cuando se une con su sombra. De ahí la mujer del bote siempre está en sombra, y cuando se le comienza a ver la cara termina el sueño. A mí siempre se me ve muy clara, casi plana, como de papel. Nia es de todas maneras la que tenía más tridimensionalidad.

La performance aquí está muy presente, y está entre lo real y lo ficticio. Y aquí entra en juego otra dimensión del proyecto que es tu página web, que creo que la has lanzado hace poco, no me ha dado tiempo de deber mucho, pero he podido comprobar es una pieza de arte en sí misma.
¡Gracias! Ha sido una forma de crear mi propio espacio con mis reglas, y creo que era mi manera de interactuar con la gente que realmente está involucrada. En mis estudios de tecnología de la música también hablábamos sobre videojuegos, y sobre la música en relación al juego. A mí la fantasía me ha ayudado bastante en momentos difíciles. Mis propias fantasías me han, me han ayudado cuando yo no tenía muchos amigos en el colegio. Me metía mucho a mirar páginas web y me transportaba a otros mundos. Por más que las páginas o los juegos que jugaba eran simples me ayudaban a entrar a otra realidad. Estoy leyendo un libro que se llama Homo ludens. Es el libro que te dan cuando estás estudiando teoría de juego, Hideo Kojima habla bastante de este libro.  Me gusta mucho una página web que se llama Mouchette. Pero en esta página web lo que yo quería hacer era, tal vez, encontrarle sentido al proceso por el que he pasado durante estos 5 años. Y he creado un código para mi propio lenguaje, hay un alfabeto que creé. En donde hay dos palos y dependiendo de dónde va el hilo que los atraviesa por cinco huecos, se van creando diferentes símbolos para cada letra. Parte de la belleza de los juegos es que a veces no se sabe muy bien qué está pasando y no se tiene una respuesta, simplemente es la experiencia. Creo que trate de hacer un lugar en donde se podían unificar las canciones y en donde podía crear un espacio en donde podíamos continuar esa fantasía y yo podía relacionarme con el espectador de la manera más honesta, en donde tú vez podrías vivir el proceso que fue tan importante para mí. Cuando vas encima de los símbolos creo que llegas a entender que cada canción comenzó casi como un mantra para yo poder buscar respuestas o buscar paz o tratar de entender qué está pasando.
Daniela, ¿qué es lo próximo? Y dentro de lo próximo, ¿Se incluyen conciertos en directo?
Cien por ciento seguro. Tocar en el Sónar en Barcelona ha sido una de las experiencias más bonitas que he tenido, frente a cinco mil personas, me dio mucha paz. Estoy tan agradecida por las experiencias que he compartido con Amnesia Scanner, yo los quiero muchísimo. Me lo estoy tomando con tranquilidad, quiero que esto (el EP) tenga su momento, y quiero pensar bien cómo va a ser el show en directo. Ya tengo un montón de ideas, pero también estoy comenzando a trabajar en el álbum. Quiero encontrar al grupo de personas correctas para llevarlo a cabo de la manera más sincera y poderosa que se pueda. El EP ha sido mi introducción más honesta y genuina, pero estoy emocionada por lo que se viene. Siempre hay hambre por el cambio.
Muchas gracias por esta conversación tan maravillosa.
¡Gracias a ti!

Texto
Antonio Rodríguez Molina
Retrato
Stefan Schwartzma
Fotos
Antonio Mújica

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