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Él no necesita presentación alguna. Ya lo petó con el conocidísimo trap de las meninas (popularmente conocido como Velaske yo soi guapa?), pero su carrera no ha hecho nada más que despegar. Christian Flores está dotado de la habilidad para encontrarle todas las gracias a un órgano tan sosaina –y hasta ahora, ignorado– como un páncreas o para componerle una serenata al IRPF. Amante de aquello sinsentido y surrealista, y siempre de la mano de la creatividad, es capaz de realizar propuestas audiovisuales innovadoras que humorizan e ironizan sobre lo cotidiano, lo ordinario y lo absurdo. Pequeños homenajes con desenlace viral.
Cuando te preguntan a qué te dedicas, ¿qué respondes?
Hago vídeos para internet.
No puedo no preguntarte por tu video más viral –de momento-, Velaske yo soi guapa?, dada su gran repercusión. Hace ya poco más de un año que lo sacaste. ¿Cómo ha cambiado tu carrera y tu visión sobre el sector desde entonces?
No tengo ningún problema en hablar del vídeo de las meninas, es de las mejores cosas que me han pasado tanto personal como profesionalmente. Suena intensito, pero para mí hay un antes y un después con ese vídeo. Gracias a esa pieza comencé a creer en la posibilidad de ser algo más que un editor de vídeo y a partir de las meninas comienzo a tener oportunidades que antes no tenía.
Cuando empecé a trabajar en este sector la crisis estaba en plena efervescencia y, a pesar de que ya no es igual que hace cinco o siete años, sigue siendo difícil escapar de la precariedad. El dinero continúa estando en los medios tradicionales que siguen siendo muy conservadores en cuanto a nuevas propuestas, pero es cuestión de tiempo que se abran a nuevas voces, cosa que ya está empezando a pasar.

Muchos se sorprenden de que alguien sea capaz de condensar humor y sátira, crítica social, datos históricos y música de masas en tan solo tres minutos…
Creo que hay gente produciendo este tipo de propuestas más o menos similares. Me gusta mucho lo que hace Gakian, por ejemplo. Mr Jagger también sabe utilizar muy bien el absurdo con la crítica. Carlo Padial hace cosas muy divertidas, hay mucha gente brillante en Internet.
Lejos de recurrir a los típicos objetos de burla, Marilyn Monroe quiere hablar con Warhol, por ejemplo, mezcla ética e historia de la cultura pop desde una aproximación humorística. ¿Qué es esencial en un buen vídeo?
Para mí es cosa del estilo personal y depende mucho del autor. Me gustan estilos muy diversos, me encanta The Nerdwriter, me encanta Bill Wurtz, pero es que el Rubius también me flipa. Es una pena que no se le valore como merece porque haciendo vídeos es espectacular.
 Hace poco ganaste el tercer premio de la XVII edición del Concurso Iberoamericano de Cortometrajes Versión Española-SGAE, con este mismo vídeo sobre los dos iconos del siglo XX. ¿Cómo recibes este galardón?
Es que el vídeo de Marilyn no lo considero un corto. Técnicamente lo es, pero cuando hice ese vídeo no estaba pensando ‘voy a hacer un corto’. Es una sorpresa muy agradable haber sacado un tercer premio. Aquí tengo que darle las gracias a Marvin&Wayne, la distribuidora que me contactó, porque veían potencial en algunas de mis piezas.
¿A quién o quiénes considerarías tus referentes?
Reggie Watts, Bill Wurtz, El Mundo Today, Casey Neistat, Miguel Noguera. También te diría que Rosalía, Brays Efe, Alicia Álvarez y Yung Beef son claros referentes de mi generación y estoy muy pendiente de lo que hacen. Empezaría y no pararía pero el denominador común es que la mayoría se desarrollan mejor en Internet.
¿Y el anti-referente?
Antes prestaba más atención a cosas que no me gustaban, pero es absurdo. En todo caso, el anuncio de Campofrío es seguramente lo más vomitivo que he visto en mucho tiempo, aunque el de Ikea de Navidad también tiene lo suyo. Es la publicidad en general lo que más me molesta.
Canción de amor al páncreas es personalmente mi favorito, totalmente surrealista. Nunca antes un páncreas había recibido tal veneración. ¿Cuál es el proceso creativo que sigues para llegar a este tipo de formatos?
Qué guay que te guste, porque es verdad que es raro. No me quedé del todo conforme con el rollo visual de ese vídeo pero me gusta crear ese tipo de propuesta rara. Quitando que estamos hablando de un páncreas luego no es tan raro, es humanizarlo. Creo que el absurdo se ha convertido en mi tipo de humor favorito y de manera natural tiendo a querer crear ese tipo de piezas.

En tus vídeos aparece ocasionalmente Anabel, tu pareja, que también es creadora de contenido. ¿Qué aprendéis el uno del otro?
Lo de Anabel es muy fuerte. Sé que le genera presión que yo diga esto, pero es una genia, tiene un talento increíble y, sobre todo, es una comunicadora nata y valiente. Nos conocimos hace tres años, mucho antes de que nada de esto pasara y sin duda ella es una influencia enorme en mi trabajo. El 90% de mis vídeos habla de ella de una manera u otra.
¿Qué es para ti el humor?
De verdad que no sabría definirlo, suscribo todo lo que Jordi Costa haya dicho. Realmente no considero que lo que hago sea humor –entiendo que se me pueda meter en esa categoría, pero no es del todo voluntario. No sé hacer chistes (no creo que encuentres muchos chistes en mis vídeos porque no me salen), soy malísimo creándolos y tampoco es que yo tenga mucha gracia en general. Me esfuerzo más en buscar la sorpresa o una conexión con la persona que ve mis vídeos que en buscar hacer gracia.
Entendemos ‘humor’, entre otras cosas, como la capacidad de reírse de aquello que nos resulta tabú. Sin embargo, y ahora más que nunca, este puede verse limitado por la censura, al tocar tópicos que ironizan sobre los colectivos más oprimidos, potenciando, así, cualquier tipo de discriminación –digámosle misoginia, homofobia, etc. Y como reacción, algunos opinan que esta censura ataca a la libertad de expresión, alegando que ‘en el humor todo se vale’. ¿Caminan el humor y lo políticamente correcto de la mano hoy en día?
Me da un poco de pena ver la poca capacidad de reflexión de los cómicos españoles que lo están petando. Creo que no vale escudarse en la libertad de expresión. Personalmente no me interesa ser políticamente incorrecto, no me interesa el humor que ridiculiza a ciertos colectivos. No hay nada de malo en reconocer que te has podido equivocar. Yo mismo he borrado vídeos de mi Youtube de hace tres años porque me producían vergüenza ajena. Hay que entender el momento histórico que estamos viviendo y decidir si quieres seguir haciendo chistes que no quieres entender cómo pueden llegar a afectar a ciertas personas o evolucionar.
¿A qué le estás dedicando tus horas actualmente y qué te veremos hacer próximamente?
He estado trabajando en un proyecto de televisión que ya mismo acabo, y lo próximo que voy a hacer es seguir subiendo vídeos a mis redes para quitarme el gusanillo. Paralelamente, estoy trabajando en crear un formato de vídeo junto a mi amigo Mawa Tres (uno de los artistas más prometedores del país) que me tiene obsesionado y va a molar mucho.

Texto
Carla Font
Retrato
Sebastian T. Thorsted

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