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Ya pudimos charlar con ellas a principios de septiembre en nuestro podcast, pero parece que nos quedamos con ganas de más. Y es que Cariño –la banda madrileña formada por Alicia Ros, Paola Rivero y María Talaverano (aka Valverdina)– está de gira. Estamos seguros de que a muchísimos de vosotros os sonarán temas como Canción de pop de amor, Bisexual o hasta su versión de Llorando en la limo, pero su último disco homónimo nos deja ver un grupo mucho más consolidado. No es que haya un cambio radical, pero después de un año muy duro han querido poner por escrito todas estas emociones, por lo que es fácil verse reflejado en esa rabia, ese amor o ese autosabotaje al ritmo del pop.

Y es que como bien dicen: “No hay más concepto en el disco que nuestras propias vivencias y las movidas que nos joden o que nos hacen explotar de amor”. Hablamos con ellas sobre su paso por Coachella, sobre cómo es ser mujer en una industria machista y sobre qué podemos esperar del tour del disco. En fin, un poco de todo.

Chicas, antes de nada, al haber visto que vuestro verano ha tenido más conciertos que descanso, ¿cómo estáis ahora?
¡Estamos bien! Después de los años anteriores con pandemia, restricciones y esas movidas es realmente una gozada disfrutar de esto otra vez. Aun así, fuimos previsoras y nos guardamos algunos días para unas pequeñas vacaciones y desconectar un poco, que es muy importante para nuestras cabecitas.
En mayo sacasteis vuestro nuevo álbum homónimo Cariño, doce canciones en las que habéis añadido más capas y más instrumentos que nunca, por lo que el resultado ha sido un sonido mucho más profesional. ¿Cómo fue el proceso de creación de este proyecto?
Ha sido un trabajo de picar piedra hasta conseguir el sonido y, sobre todo, materializar las movidas que teníamos en mente. Hemos tenido la suerte de poder currar en la producción con Juan Pedrayes, que nos dejaba okupar su habitación para revisar y revisar compás a compás cada tema durante meses. También tuvimos la suerte de poder reunirnos con Javiera Mena para hacer ese eight-bit-hit Tamagotchi.
Cuando ya teníamos las canciones bastante cerradas pasamos al estudio (Estudio Uno) donde se unió Bernardo Calvo como ingeniero de grabación y la misma Javiera apoyándonos con sus sintes. Fue una experiencia bastante bonita, rodeadas de amigos y familia y amigos-familia.

En las letras habláis de amor, desamor, rabia o toxicidad en las relaciones, todo con vuestro toque cotidiano y personal que os caracteriza. ¿Cómo definiríais brevemente el concepto del disco?
Hicimos temas con lo que sentíamos en un momento, los encapsulamos en un wav y lo metimos en una mierda redonda. No hay más concepto en el disco que nuestras propias vivencias y las movidas que nos joden o que nos hacen explotar de amor. 
Parece que cada vez se lleva menos hacer LPs y que los singles han ganado todo el protagonismo. ¿Por qué decidisteis hacer un álbum? ¿Qué es lo que os gusta de este formato?
Nos tocaba hacer un álbum, era el momento. Teníamos tiempo y teníamos canciones.
Echemos la vista atrás… Si comparamos Canción de pop de amor con vuestros últimos lanzamientos se ve una clara evolución. ¿Qué habéis aprendido de estos años y cómo habéis vivido el crecimiento de la banda?
Hemos crecido en todo menos en tamaño. Por suerte o por desgracia, hemos vivido movidas que nos han condicionado todo lo que estamos ahora. En el momento de C. Pop éramos tres chicas que estando en una clase en la uni y en el trabajo decidieron soltar una canción en Bandcamp para que nuestros colegas lo escuchasen, ahora la movida es otra. Hay mucha más presión y la cosa es mucho más seria, pero intentamos siempre ser fieles a nuestra esencia, ideas y prejuicios.

El enfado es un sentimiento muy recurrente en vuestras canciones. ¿Cómo acostumbráis a lidiar con ello? ¿Cuál es vuestro mecanismo para desahogaros?
Nos hemos acostumbrado a lidiar con enfados y malos momentos a base de terapiar mucho, y es algo que está muy bien. Como todas las personas del universo tenemos movidas, e intentamos canalizar toda esa energía –buena o mala– soltándola en canciones.
Los videoclips de Si quieres, No me convengo y Llorando en la acera forman una historia en la que se muestra como un supuesto grupo masculino llamado Asco os roban unos cassettes y quieren aprovecharse de vosotras. ¿La idea surge de vuestra propia experiencia en la industria musical? ¿Os habéis encontrado en movidas parecidas?
Es una historia que pensó nuestro Diego Discorrosa. Nos ha hecho muchos videoclips desde el principio, como el de Canción de Pop de amor, Bisexual o Mierda seca, y creíamos que era el idóneo para esto. Siempre nos ha creado un universo bastante divertido.
No nos han robado nunca los másters ni hemos tenido que pegar para que nos los devuelvan, pero sí que durante todos estos años hemos tenido que luchar por lo que creíamos ante una industria musical machista. Es lo que hay, no es ninguna sorpresa.

A pesar de que en este disco no os hayáis juntado con otras bandas o cantantes, en otra entrevista adelantabais que tenéis intención de sacar un EP con colaboraciones. ¿Qué nos podéis decir de esto? ¿Con qué artistas os gustaría trabajar?
En realidad sí que nos juntamos con Javiera Mena en la producción de Tamagotchi. Pero teníamos demasiado cerrado el disco ya cuando planteamos colaboraciones. Nos quedamos mucho con las ganas, es por ello que tenemos pendiente esta tarea para experimentar nuevas movidas en el estudio. Nos gustaría trabajar con muchos artistas que admiramos, como Dillom o Fermín Ugarte, Beabadoobee, Alvaro Díaz, Alizzz y evidentemente Rosalía, que somos oficialmente motomamis.
Eso sí, hace un año lanzasteis Modo avión junto a Natalia Lacunza, una artista que lo está petando mucho y que parece que ha sabido encontrar su hueco en la industria. ¿Cómo surgió esta colaboración? ¿Pudisteis estar juntas en el estudio o la grabasteis a distancia?
Natalia Lacunza es una jefaza, y Tiene que ser para mí es un discazo donde los haya. Ha creado un universo súper guay.
La colaboración surgió hablando con ella, era algo que teníamos ganas. Nosotras teníamos Modo avión ya maquetada, y pensamos que podría sentarle guay. Le mandamos la maqueta y se cantó unas barras increíbles. Según se pudo salir de casa después de la pandemia, nos juntamos con Harto en la producción para grabar todo. Fue súper divertido.

Siendo una banda de tres mujeres, en otras ocasiones habéis hablado del distinto trato que recibís en comparación a los grupos formados por hombres. ¿Os referís a la falta de respeto y de profesionalidad? ¿Os toman menos en serio?
Una piba en la música parece que siempre tiene que estar demostrando que sabe, que puede o que es válida. Que si pueden producir, que si saben tocar la guitarra, que si saben enchufar cables o conectar los pedales… En fin. Encima, siempre se intenta sexualizar todo lo que se hace, cosa que en los pibes no. Es triste, pero es lo que hay. A ver si de una jodida vez esto se acaba.
Tengo que preguntaros por vuestro concierto en Coachella este pasado abril. Estabais confirmadas para la edición de 2020, pero llegó la pandemia y se canceló el festival. Supongo que tras tanto tiempo de espera ha sido toda una alegría ver que por fin se hacía realidad… Contadnos un poco vuestra experiencia y de cómo se sintió compartir cartel con Harry Styles, Billie Eilish o Karol G.
Teníamos que ir el 2020, y tuvimos que cancelar Coachella y toda la gira. Pero, por suerte, nos dieron la oportunidad de ir otra vez en 2022. Fue bastante loco. Es un país completamente diferente, y un festival con artistas muy guays. Tuvimos la suerte de pasárnoslo superguay viendo a Turnstile, Caroline Polacheck, Phoebe Bridgers, Eyedress, Wallows… En concreto Karol G fue increíble. De hecho, nos lo estábamos gozando tanto, que un chico nos regaló una peluca azul para ser bichotas. Además, fue un bolo dedicado a los artistas latinos con muchos mashups de canciones muy conocidas. Terminó el bolo y estábamos completamente drogadas de felicidad.
Por último, ¿qué nos podéis contar del tour del disco? ¿Alguna sorpresa?
Estamos preparando el tour con mucho mimo y tocar el disco entero nos emociona mucho, hay algunas canciones que nunca las hemos tocado aún, que quizá por ser más íntimas nos hemos reservado para salas. Llevaremos nueva escenografía y alguna mejora del show habitual, no podemos contar mucho más. ¡Para ver todas las sorpresas tendréis que venir!

Texto
Giulia Ramírez

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