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Capturar lo que permanece y lo que se va habla de la necesidad de construir el puzzle de nuestra identidad y entender quiénes somos a través de lo que nos rodea. Estas dos pulsiones vitales y artísticas están muy presentes en el trabajo de Antonio Ysursa, cuyos dos grandes proyectos Memorie Stirred y If I Forget You, Rosario son una forma de rendir homenaje a sus raíces y construir una narración de valor universal. 

Ysursa es un fotógrafo de descendencia vasca y uruguya actualmente afianzado en Nueva York. Después de graduarse en Literatura Inglesa y Fotografía por la Universidad de Seattle, comienza a desarrollar dos series (una de ellas aún en progreso) basadas en su familia, su historia y sus orígenes. Hoy hablamos con él sobre memoria, inmigración, melancolía y su amor por lo escrito además de lo visual.

Estudiaste Literatura y Fotografía, dos materias relacionadas con lo que podríamos llamar ‘el arte de contar historias’. ¿Qué te hizo decantarte por el lenguaje visual sobre el escrito?
Siempre me ha encantado la literatura, es una pasión anterior a mi gusto por la fotografía. Durante la universidad tenía pensado ser profesor de literatura porque me daba miedo acabar con mi pasión por la fotografía si la convertía en un trabajo. Después de graduarme pasé unos meses haciendo un proyecto en Uruguay y fue entonces cuando me di cuenta de que, en realidad, la fotografía era en lo que me quería enfocar, en lo que tenía más futuro. Empezó a requerir todo mi tiempo y atención. Aún así, en mi caso, las dos cosas influyen la una en la otra. La literatura influye en la manera en la que hago fotos.
¿Una imagen vale más que mil palabras?
No necesariamente. No sabría decirte. Sigo pensando que la escritura es la forma de arte más difícil y, aunque mi pasión sea la fotografía, siento una mayor admiración hacia los escritores.
Un ejercicio de memoria: ¿recuerdas la primera imagen con la que descubriste ese carácter narrativo que tiene la fotografía? Es decir, la primera vez que sentiste que una imagen te estaba contando una historia.
Descubrí a Sally Mann durante mi adolescencia, cuando estaba empezando mi primera serie, Memory Stirred. Su trabajo me cambió la vida, cambió mi forma de mirar, mi idea sobre la fotografía, la manera en la que me acerco a los momentos para crear una imagen, la forma en la que construyo mis narrativas. Ella me enseñó a crear arte basado en lo cotidiano y me demostró que uno puede hablar de temas universales a través del trabajo personal.

Eres de descendencia uruguaya, vasca y actualmente vives en Nueva York, ¿cómo afecta esa mezcla cultural a tu trabajo?
Ha tenido un efecto directo. Actualmente estoy trabajando en dos proyectos a largo plazo basados en mi historia familiar. If I Forget You, Rosario es una serie sobre el pueblo natal de mi madre en Uruguay, una representación ficticia sobre su pasado en ese lugar concreto. También estoy haciendo una serie nueva sobre los vascos inmigrantes en el estado de Idaho, donde yo nací y donde emigraron mis abuelos con mi padre. Aunque ser hijo de inmigrantes fue mi realidad, no le di mucha importancia hasta que me fui de casa. Fue entonces cuando empecé a cuestionar lo que significaba ser un inmigrante, dejar un hogar, un país, y mantener u ocultar la memoria de un pasado. Supongo que estos proyectos son una manera de responder a mis propias preguntas y rendir homenaje a mi familia.
El lenguaje es una de las herramientas más representativas de una sociedad porque determina la forma que tienen de comunicarse los individuos. De la misma forma en la que existen diferentes idiomas, ¿tiene cada comunidad su propia forma de crear y entender las imágenes? ¿O es la fotografía, como algunos dicen, ‘un lenguaje universal’?
En cierta forma sí, es universal. Hemos visto muchos ejemplos de cómo las fotografías pueden efectuar grandes cambios políticos o culturales en la sociedad. Cada comunidad tiene una manera distinta de narrar que está relacionada directamente con su propia historia. Por eso vivimos en un momento tan interesante en la fotografía ahora mismo. Por fin, las minorías tienen una plataforma donde pueden compartir su visión del mundo, de la realidad, y contar sus propias historias, aunque aún quede gran camino por recorrer.
Tus dos grandes proyectos personales, Memory Stirred e If I Forget You, Rosario, se sitúan en espacios a los que de alguna manera estás ligado. ¿Es importante para ti que exista ese vínculo personal con los escenarios de tus fotografías?
Para mi trabajo personal sí, absolutamente. Mis fotos más fuertes son las que tienen alguna conexión personal o emocional cercana a mí. Por eso la transición al mundo de la moda en Nueva York ha sido un reto. Me gusta traer sensibilidad a temas a los que no estoy conectado en un nivel personal.

Tanto en uno como en otro mezclas imágenes de retrato con fotografía de paisaje, ¿cómo interactúan unas con otras?
A menudo mi trabajo está enraizado en un lugar. Esos lugares con significado personal son una parte de mi narrativa y actúan como un telón de fondo, física y emocionalmente. Son tan importantes en mis fotografías como las personas que salen en ellas. Memory Stirred habla sobre el hogar (el lugar en el que nací y dejé atrás), es una especie de representación elegíaca de mi pasado a través de mis hermanas y primos pequeños. En If I Forget Your, Rosario el concepto de lugar es un poco más complicado. Me interesa cómo Rosario conecta tres generaciones de mi familia. La ciudad y la gente allí han cambiado y a la vez hay muchos lugares que parecen congelados en el tiempo. Cada una de mis visitas a Rosario es como una especie de truco mental.
If I Forget You, Rosario es un proyecto aún en proceso, ¿cómo sabes cuándo una serie está terminada?
Cuando estoy haciendo fotos de moda sé que he terminado cuando empiezo a sacar la misma foto una y otra vez. Tal vez pase lo mismo con Rosario. Trabajo instintivamente, así que imagino que sabré que el proyecto esté terminado cuando sienta que he dicho lo que quería decir.
Dentro de ese ejercicio de memoria y estudio del paso del tiempo que motiva algunos de tus proyectos, ¿te has planteado trabajar con fotografías de archivo? En If I Forget You, Rosario, encontramos una de hecho.
Me encantaría trabajar más con fotos históricas. Estoy tratando de ver cómo las puedo incorporar en mi proyecto.

Los escenarios que eliges para ambos proyectos son siempre rurales, ¿podríamos interpretarlo como un culto a la naturaleza?
Nací en un lugar rural, rodeado de naturaleza, campo y animales. Mi amor por la naturaleza aparece en mis fotos porque es el entorno en que crecí.
¿Elegir a familiares como tema de tus proyectos es una manera de hablar de ti mismo o intentas abstraer tu persona de la historia?
Supongo que es un poco de las dos. Generalmente no me gusta atraer la atención sobre mí mismo. Cuando estaba en el instituto, a Maria McGinley, una de mis mejores amigas, le mandaron traer un autorretrato y ella hizo una foto de su hermano y su abuelo. Se podría decir que hago algo similar en mis fotos.
Al final, hablar del paso del tiempo, el abandono de la infancia, la transformación de las personas y los espacios nos sume en un estado de melancolía. ¿Te sientes identificado con este sentimiento?
No es intencional, pero es un tema recurrente en mi trabajo. Estoy obsesionado con la memoria (la mía, la de mi madre, la de los vascos inmigrantes) y su relación con el paso del tiempo. Me gusta cuestionar la manera en que la memoria se preserva o transmite. Por el tiempo, la edad, trauma, nuestras percepciones e identidades.

¿Qué requisitos son para ti indispensables dentro del proceso de selección y descarte de tus fotografías?
Soy muy selectivo conmigo mismo. Estamos saturados de imágenes en Instagram e internet. Yo quiero ser intencional con las imágenes que comparto. Generalmente, si me sigue gustando una foto después de un mes, sé que hay potencial.
La luz, la composición, el encuadre… la estética de tus imágenes está muy cuidada, ¿cómo de importante es para ti la técnica en tus fotografías?
La técnica es importante para mí pero no me obsesiono demasiado con ella. Generalmente me gusta que una imagen sea refinada y eso requiere atención al detalle. No soy el tipo de fotógrafo que hace fotos con una estética de snapshot, pero a la misma vez aprecio eso en el trabajo de otras personas.
Dentro de tu trabajo encontramos tanto imágenes en blanco y negro como en color, ¿la elección entre uno u otro es meramente estética o hay una intención simbólica detrás?
Es puramente estético, aunque siempre que tomo una fotografía inmediatamente sé si tiene que ir en color o blanco y negro.

Texto
Lara Úbeda

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