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Reunimos a Emeerree Studio, Reparto Studio, Fátima Miñana, Crack Studio, Lucadetena y Alejandre, seis de las marcas más prometedoras de la escena creativa de Madrid, para debatir sobre el presente (y futuro) de la moda emergente española.

Acuden puntuales a nuestra cita a primera hora de la mañana. Algunos se conocen entre ellos, y quienes no, se lanzan rápidamente a presentarse. Incluso escuchamos algún tímido piropo entre colegas de profesión. “Me encanta lo que haces”, dice uno de ellos, en lo que es un primer acercamiento entre jóvenes profesionales que, lejos de considerarse competencia, parecen celebrar el éxito de sus compañeros. Algo que, sumado a la puntualidad demostrada, demuestra su calidez humana y su compromiso con el trabajo bien hecho.

Y es que, aunque pueda parecer precipitado, hay conclusiones que advertimos al segundo, apenas diez minutos después de reunirles. Son jóvenes, sí, pero sus ganas de comerse el mundo son arrolladoras, y el convencimiento de que alcanzar el éxito pisando a los demás no es una opción parece ser compartido. “¿Qué tal vais con la colección?”, se preguntan unos a otros mientras nos sentamos a tomar un café en lo que el equipo encargado de fotografiarles, a ellos y a varios modelos que lucirán sus prendas, ultima los detalles en el estudio. Luego tendremos la oportunidad de hablar con cada uno individualmente, pero esta primera toma de contacto informal y relajada permite a uno percatarse de cuáles son los temas que más preocupan a este grupo de talentos emergentes. Miedos y reflexiones que comparten muchos de los que sueñan con hacer de la moda su forma de ganarse la vida en nuestro país.

De la búsqueda de inversores y ayudas para afrontar el mayúsculo reto que supone presentar sobre una pasarela, a la necesidad de internacionalizar sus marcas como única forma de lograr su objetivo. Un propósito que poco tiene que ver con el aplauso del público o las apariciones en prensa, sino con el poder dedicarse a la que es su pasión sin tener que depender de un segundo (y precario) trabajo para poder pagar el alquiler o la luz. Y es que son varios los que, además de liderar sus firmas mientras persiguen una consolidación financiera, compaginan su labor creativa con una actividad extra que les permite afrontar los gastos del día a día. Unos trabajan como dependientes en tiendas del gigante fast fashion, mejor embajador (o enemigo, según se mire) de la moda española. Otros directamente se cuestionan su futuro, llegando a plantearse dejar a un lado la moda y dirigirse hacia un sector de actividad con más oportunidades. O al menos aparcarla temporalmente.


Acostumbrados a estar detrás de las cámaras, algunos de los diseñadores convocados demuestran cierta inquietud. “¿Quién va a ser el primero?”, exclama uno de los creativos cuando les pedimos que acudan al estudio para comenzar con los retratos individuales que ahora vemos materializados en estas páginas. SANDRA PEÑARANDA, directora creativa de Alejandre, accede sin pensárselo dos veces en una clara demostración de actitud y determinación, valores que promueve en su prometedora marca de moda. Haciendo de la sexualidad su bandera, su proyecto es uno de los más incipientes de los aquí presentes. Y aún sin haber cumplido el año de vida, su apetecible propuesta ya ha despertado el interés de artistas como Bad Gyal o Dua Lipa. “En mi caso, quiero profundizar desde mi punto de vista en la idea de ‘tengo tetas y quiero que se vean en la forma en la que a mí me gusta’. No me estoy inventando nada, pero igual sí trato de proponerlo de otra manera”, explica.

AARÓN MORENO, alma mater de Emeerree Studio, la sucede en el ciclorama. Mientras disparan las fotografías, el resto de diseñadores comparten impresiones y preparan los looks que tanto ellos como los modelos que nos acompañan vestirán a continuación. Resulta curioso ver cómo los propios diseñadores defienden sus creaciones, rompiendo la idea tradicional (y arcaica) del director creativo vestido de negro de pies a cabeza saliendo a saludar al público tímidamente una vez concluido el desfile. Ya no basta con crear, ahora hay que comunicar el mensaje. Y qué mejor forma de hacerlo que luciendo los diseños en los que llevan trabajando meses, en un clima marcado por la precariedad y las trabas continuas a las que cualquier proyecto creativo independiente debe hacer frente. Moreno viste precisamente una de sus prendas estrella, la ya conocida como ‘camiseta de agujeros’. Una pieza que surgió de forma orgánica y que parece haberle ayudado a posicionar su marca en la mente de las jóvenes generaciones. “No quería a los modelos desnudos y decidí darle una vuelta. Ya había trabajado las camisetas interiores en la primera colección, me puse a ver todo lo que había subido e hicimos la prenda para un shooting. En ventas funcionó muy bien”, nos confiesa. Una anécdota que pone de manifiesto la importancia de asociar las firmas de moda, aún más si llevan poco tiempo en el mercado, a determinados elementos o ítems. Algo de lo que parecen ser cada vez más conscientes los diseñadores, después de percatarse de que sorprender temporada tras temporada con una colección completamente renovada es potencialmente imposible. Y carece de sentido.

Más allá del demostrado compromiso con la sostenibilidad de las nuevas generaciones, la reutilización creativa (o lo que es lo mismo, aprovechar prendas ya existentes para dar forma a una propuesta renovada) es una contundente respuesta ante los pocos recursos que un joven diseñador puede permitirse. Una forma de suplir las carencias de medios y presupuestos a base de imaginación. Bien lo saben los creadores aquí presentes, quienes luchan por encontrar la fórmula definitiva que les permita disfrutar (y hacer disfrutar) de su moda, exprimiendo sus fortalezas personales al máximo. GIOVANNI FRANCO, estilista y fundador de Crack Studio, parece haber encontrado en el conocimiento de las distintas facetas del sector una ventaja respecto a otros colegas de profesión. Experiencia y contactos fraguados a lo largo del tiempo que ahora aprovecha en su marca, la cual se decidió a lanzar el año pasado. “Como tengo mi parte de estilista, creo que es mucho más fácil poder mover las prendas que si empezase desde cero”.


¿Quiénes estáis detrás de la marca?, pregunto a todos y cada uno de ellos esperando respuestas dispares. Tal vez varios amigos, o un pequeño equipo de confianza; nada más lejos de la realidad. La mayoría trabaja en solitario, recurriendo en ocasiones a algún refuerzo adicional para sacar el trabajo a tiempo. Llama la atención el cariño con el que FELIPE LUCA DE TENA, al frente de la marca Lucadetena, habla de su madre, convertida en un pilar fundamental de su proyecto. “Ella me ayuda con todo”. Pero si hay algo en lo que insiste el creador, Virgo y perfeccionista, es en la importancia que la personalidad del diseñador que está tras la marca tiene.
–¿Qué conclusiones sacas en claro? –Que mi carácter me juega en contra. –¿Por qué lo dices?
–La moda es un ambiente híper social, los contactos importan un montón, cómo te mueves, cómo te presentas. A mí nunca me ha gustado enseñarme al mundo, nunca he tenido Instagram. Tuve Facebook y desde 2014 dejé de postear. Ahora lo he activado, pero de marca, de trabajo. La gente quiere una mezcla de personaje y diseñador.

Es precisamente el carácter transformado en energía brillante una de las grandes fortalezas de FÁTIMA MIÑANA, directora creativa de su marca homónima y ganadora de la 15a edición del certamen Mercedes-Benz Fashion Talent. Alejada de las tendencias y defensora de la costura y la tradición, la artista del patronaje ha logrado un estilo personal reconocible. Algo que ha sabido ver hasta la mismísima Kendall Jenner, que lució uno de sus pantalones, pero que sin embargo aún no se ha materializado en forma de ventas. “Mis prendas no se han podido vender aún, no es que no me hayan comprado”, puntualiza. Su caso pone de manifiesto una realidad imperante en el sector, que afecta especialmente a los talentos más jóvenes. Y es que la creciente visibilidad de una marca no siempre va unida a un aumento de las ventas o a la consecución del éxito comercial. “Siendo optimista, creo que podré vender en España. Aunque solo sean los pendientes o los tops, porque los estoy haciendo más asequibles”.

Porque, ¿quién compra moda emergente en nuestro país? ¿Acaso existe un target específico para las marcas que ahora despegan su camino en la industria? ¿Es posible competir contra la política de precios impuesta por los magnates de la moda rápida? “Me he dado cuenta de que aquí nos gustan mucho las marcas emergentes, pero cuesta gastarse el dinero en ellas”, comenta Sandra, antes de emitir una declaración contundente que recoge a la perfección una realidad con la que muchos se sentirán identificados. “La gente prefiere gastar en Balenciaga o Prada, que la gente los conoce y saben lo que estás llevando”.

MARGIL PEÑA y ANA VIGLIONE, el tándem creativo al frente de Reparto Studio, reflexionan sobre el proceso de conversión de marca emergente a firma consolidada.
–¿Hay un punto de inflexión para ser consolidado?
–Para mí es una mezcla de todo, ver que la marca funciona y que lleve más tiempo –dice Ana.
–Pensamos también mucho en marcas consolidadas, pero creo que por dentro son un cuadro –afirma Margil–, creemos que por ser fulanito de tal ya eres una marca, tienes un renombre y vendes en Los Ángeles, pero hay que ser realista. Vender es muy difícil.
–Muy difícil, muchos años y mucho dinero –asegura Ana. –Y mucho sacrificio mental y emocional –insiste Margil.
El dúo de diseñadores celebra el estado efervescente de la escena creativa de Madrid. “Están empezando a salir las hormiguitas del hormiguero; hay camino por recorrer, está en proceso”. Sin embargo, parecen no compartir su visión global del sector. “La moda está de moda, el foco está ahí y todo el mundo quiere estar dentro del mundillo, los familiares están interesados, ahora la gente sí sabe el nombre de los directores creativos”, apunta Margil. “Yo soy mucho más dark, para mí está en un momento de crisis absoluto. Pero creo que van a salir de ahí cosas guays, porque sin dinero siempre se hacen las cosas mejor”, responde Ana.

Es entonces cuando les pedimos que posen todos juntos para disparar un retrato de familia. Una instantánea en la que, ataviados con sus propios diseños y dejando de lado su trabajo entre bambalinas por un momento, se muestran tal y como son frente a la cámara. Celebrando sus diferencias y haciendo de ellas un lenguaje propio que comunican a través de sus respectivas marcas, juntos encarnan a una nueva generación de talentos. Y después de hablar con ellos, podemos confirmar que los valores que rigen la moda están experimentando un completo cambio de paradigma. Todo apunta a que nos dirigimos hacia un futuro mejor, en el que la rivalidad parece transformarse en empatía, y las dificultades en un punto de encuentro desde el que levantarse los unos a los otros. Motivos suficientes para ser optimistas.

Texto
David Alarcón
Fotografía
Aitana Valencia
Estilismo
Martxel Montero
Modelos
Hugo, Ana y Angela (Blow Models), Angie (Trend Models)
Pelo
Gorca Larcan
Makeup
Isabella Ching
Asistente de estilismo
Jose Antonio Caraballo
Iluminación y asistente digital
Javi Fernández García

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