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Las nuevas tecnologías están haciendo que la industria de la moda –igual que todas– vaya a mil revoluciones y cambie sin parar. Y Ane Castro y Núria Costa, fundadoras de Zer, son un ejemplo de ello. Ambas han enterrado aguja e hilo y los han sustituido por impresoras 3D y tejidos técnicos. Tras ganar el Samsung Ego Innovation Project, han demostrado en la pasarela cómo serán las prendas de un futuro no tan lejano como algunos imaginan.

La sostenibilidad, la ropa sin género, la investigación y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías son las cuatro ideas principales que sustentan la marca emergente. Hoy nos sentamos a conversar con las dos jóvenes promesas para saber cómo pretenden hacer avanzar la industria, sus proyectos, y qué esperan del futuro.

Núria Costa y Ane Castro se unen y forman la firma Zer. ¿De dónde viene este nombre y por qué?
Zer nace de la palabra ‘zero’, que se escribe igual en catalán y euskera –nuestras lenguas maternas. También salió de la voluntad de evitar un nombre, cosa que nos llevó automáticamente a pensar en los números. Uno de los pilares que definen la identidad de Zer es el concepto de la sostenibilidad, concretamente el zero waste, que trata de generar lo necesario en la producción, sin residuos. Buscamos el significado del número zero, que abarca el todo y la nada, además de ser un número considerado sin género, uno de los valores que queremos aplicar a nuestras colecciones.
Todo proyecto que comienza en un estudio de diseño empieza por una idea principal. ¿Cuál fue?
El objetivo principal de Zer es crear una marca de ropa que incluya la impresión 3D y cuyas prendas se enmarquen en la categoría del streetwear de lujo. Nuestra idea es tener una línea comercial de básicos que se complemente con otra donde la impresión 3D y el desarrollo de nuevos materiales estén más presentes, haciendo de ellas piezas más especiales y exclusivas.
Más allá de diseñar, nuestra voluntad también se centra en investigar e innovar a través de la incorporación de las nuevas tecnologías en la moda. Queremos introducir la impresora 3D como una herramienta que ayude a potenciar una responsabilidad medioambiental de la industria, así como apoyar una moda local y mucho más personalizada que la que podemos encontrar actualmente.
El desfile en la última edición de la Semana de la Moda en Madrid fue un auténtico éxito. ¿Qué pensáis vosotras y qué objetivos os proponéis cumplir en el siguiente?
Nos presentamos al concurso Samsung EGO Innovation Project con mucha ilusión y con la esperanza de darnos a conocer y presentar nuestro trabajo en una gran plataforma. Ganarlo ha supuesto el poder mostrar el trabajo que hemos desarrollado durante el último año a un público interesado en el sector. Hace tan solo unos meses que acabamos la carrera y para nosotras ha significado un voto de confianza en lo que hacemos. A la vez ha sido una oportunidad para aumentar nuestro pequeño estudio. Hemos podido distribuir gran parte del presupuesto a nuestra investigación y maquinaria, el pilar principal de la marca. Al empezar una colección hemos trabajado nuevos tejidos impresos en 3D, formas, volúmenes y texturas de las cuales estamos muy satisfechas.
Nuestro objetivo principal para futuros proyectos es seguir trabajando con la impresora 3D para modular diseños mucho más complejos que requieren un periodo de tiempo de investigación más extenso. A la vez, solventar problemas con los que nos hemos ido encontrando a la hora de materializar las prendas.

La colección está compuesta por diez prendas planteadas desde el dualismo de la moda y las nuevas tecnologías. ¿Qué parte positiva y negativa sacáis de esta colección y que os gustaría mejorar?
La parte positiva de trabajar con máquinas es la capacidad de conseguir texturas, volúmenes y patrones que solamente se pueden materializar con dichos mecanismos. Además, al estar trabajando con máquinas poco empleadas hasta al momento en la moda, el resultado provoca interés y repercusión.
Por otro lado, son muchos los problemas que nos hemos encontrado y que hemos tenido que solucionar por nosotras mismas porque que no teníamos un referente al que poder acudir en busca de respuestas. El tiempo de materialización se alargaba y finalmente no pudimos imprimir todo lo que nos hubiera gustado.
En cada prenda estaba integrada una serie de dispositivos móviles. ¿Es una forma de decir que podemos llevar un móvil dentro de un abrigo sin tener que usar las manos para usarlo? ¿O es una metáfora de libros de ciencia ficción de Yo robot o Minority Report?
Reflexionamos sobre la necesidad de los dispositivos en la sociedad contemporánea, y no cabe duda que se trata de una tecnología que se mueve y convive con nosotros. No concebimos la posibilidad de salir a la calle sin llevar el teléfono móvil y es aquí donde nos plantemos la relación de la indumentaria con los dispositivos, la conexión entre ambos y su necesidad de fusión. Y en este proceso de integración es necesario reflexionar sobre la funcionalidad en el posicionamiento de dichos dispositivos.
En la sociedad hiperconectada en la que nos encontramos es común usar el teléfono móvil mientras caminamos por la calle, comemos, esperamos el transporte público, etc. En todos estos momentos son nuestras manos las que sostienen el aparato, eliminando la posibilidad de ejecutar otra acción. Sin embargo, podemos situar los dispositivos en otras partes del cuerpo siempre que estén sujetos a ellos. Y es aquí donde la prenda entra.
A pesar de que sí que se han visto lo que las nuevas tecnologías pueden hacer en cuanto a tejidos, patrones, volúmenes, etc., el público mayoritario está acostumbrado a la industria más clásica. ¿Cómo pensáis que será la adaptación de vuestros diseños a la ropa que usaría una persona en su día a día?
Nuestra idea es lanzar la tienda online en un par de meses para que cualquiera pueda añadir a su fondo de armario una prenda o un accesorio impresos en 3D. Queremos eliminar la idea de que esta tecnología es lejana o futurista porque ya es posible introducirla en nuestro día a día. Quien vista una pieza de nuestra colección debe ser una persona atrevida, que apueste por la innovación, y que valore el proceso de diseño, la calidad de los materiales y la exclusividad. Debe ser firme con sus valores, tener una mentalidad abierta y luchar por conseguir sus objetivos; una persona que pise fuerte, inquieta y curiosa. Una necesidad básica a la hora de elegir sus prendas es la funcionalidad pero también valora todo aquello que resulte diferente y conceptualmente potente.

¿Os planteáis colaborar con otras marcas, ya sean del mundo de la moda como de otros ámbitos?
Sí, estamos abiertas a todo tipo de proyectos que se nos planteen siempre y cuando compartan valores. Pensamos que es importante trabajar desde la pluralidad, es decir, crear una colección de moda trabajando en equipo –creyendo en el diseño multidisciplinar, dejando de lado el egocentrismo y pensando que existe un ‘nosotros’ en el futuro de la moda.
La fabricación de las prendas a través de impresoras en 3D permite fabricar desde la sostenibilidad y con diseños personalizados para el cliente. ¿Qué otros beneficios habéis encontrado?
Para nosotras estas son las mayores ventajas. En primer lugar, es una herramienta que nos permite crear formas antes no concebidas por el resto de herramientas de producción, sobre todo por motivos de viabilidad. En un futuro la impresora 3D cambiará nuestra forma de concebir la dificultad de producción porque no elevará el coste final ni influirá en el tiempo de materialización. Un archivo totalmente ornamentado equivaldrá a un bloque que disponga de la misma cantidad de material.
Otro aspecto a tener en cuenta del proceso de fabricación es que mediante estas nuevas máquinas se suprimirá el proceso de ensamblaje. La impresora 3D trabaja por capas y, por lo tanto, es capaz de imprimir todas las piezas necesarias para el buen funcionamiento de cualquier sistema complejo. De esta forma eliminamos la mano de obra necesaria en este punto de la producción. El abanico de posibilidades que ofrece es muy extensa y es hora de que la gente comience a interesarse y a indagar para ver hasta dónde podemos llegar.
Teniendo en cuenta que sois relativamente nuevas en el mundo de la moda y que poca gente se atreve con impresoras 3D y demás innovaciones tecnológicas para hacer ropa, ¿cuáles son vuestras inspiraciones tanto en la moda como en otros campos?
Parte de lo que Zer quiere llegar a ser está totalmente relacionado con proyectos sociales. En nuestra estancia en Holanda tuvimos la oportunidad de conocer grandes proyectos que trabajan estos temas. Algunos de nuestros referentes en el campo del diseño son Sophie de Oliveira Barata con el proyecto The Alternative Limb Project, un servicio personalizado para proporcionar prótesis únicas que se adaptan al cuerpo y destacan como una pieza de arte; Curro Claret, diseñador industrial cuyos proyectos se caracterizan por ser sociales y medioambientales; o plataformas como Diseño para vivir: 99 proyectos para el mundo real, comisariado por Oscar Guayabero.
También el TNO de Holanda, que conecta a personas para crear innovaciones que impulsen la fuerza competitiva sostenible de la industria y el bienestar de la sociedad. Finalmente, uno de nuestros mayores referentes en el mundo de la moda y que ha luchado por la integración de las nuevas tecnologías es Iris Van Herpen; admiramos profundamente sus colecciones.

¿Qué sueño queréis cumplir como diseñadoras?
Principalmente queremos trabajar la idea de la personalización cumpliendo con todas las necesidades que tiene cada individuo, por eso apostamos por una moda local centrada en cada persona. También queremos darle cada vez más importancia a temas sociales en futuras colecciones, así que nos encantaría que nuestras próximas colaboraciones fueran relacionadas, entre otros, con ese aspecto.
¿Qué planes tenéis para el 2018?
Seguir trabajando en nuestra investigación y empezar con las ventas. Queremos que Zer vaya adquiriendo más importancia y crezca en el sector a la vez que nuestro equipo se conforme como un conjunto multidisciplinar. Nuestra idea es seguir estando al día de futuros concursos y plataformas que nos impulsen y ayuden en el camino.

Texto
Míriam Martínez

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