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Aleix Clavera, Ulldeter, se consolida como músico y DJ con su tercer álbum, Tresor. Proyecto personal que continúa la estela de sus anteriores trabajos como Atalaia o Cala nova, en los que busca su sonido, un pop catalán personal y con un sabor bañado por el sol y el aroma del Mediterráneo. 

Con este trabajo ha querido explorar, esta vez, la música habanera, un género tan sensual como apasionado que obtiene un giro diferente e innovador al ser mezclado con ritmos ligados a la fiesta y el ocio nocturno actual como el dancehall o el reggeatón. Con esta mezcla tan arriesgada como acertada, Ulldeter logra componer canciones honestas y cercanas pero, al mismo tiempo, cargadas de emociones arrolladoras. Tras la producción de Tresor se encuentra el propio Ulldeter acompañado por el ganador de un Grammy Latino, Brian Hernández.

En 2014 lanzaste Atalaia, y en 2018, Cala nova. Ahora vuelves con un nuevo disco, Tresor. ¿Qué tiene este trabajo que lo hace diferente de tus proyectos anteriores?
Este proyecto es más pop, es más un conjunto de canciones. No trabajé un concepto de álbum como en los otros discos. E intenté que las letras y las ideas se entendieran bien y fueran más sencillas.
Tresor supone un exploración por el género musical de la habanera, al que tú has querido aportar un giro más contemporáneo a través del dancehall e incluso el reggaetón. Cuéntame, ¿a qué se debe esa atracción tuya por este tipo de música cubana creada a mitad del siglo XIX?
Mi idea era imaginarme un sonido moderno autóctono, como pasa en muchos países de centro América o norte de África, en los que su concepto de música moderna es su propia música pero con una revisión actual. De ahí salen géneros como, por ejemplo, el reggaetón, el dancehall o el afrobeat. Por eso me pareció interesante tomar ideas rítmicas o de armonía de la habanera o de la rumba catalana para hacer con ello un estilo de música más actual. Igual que se ha hecho, por ejemplo, con otros estilos como el flamenco o la copla.
En uno de los temas, Cant a la Barceloneta, pides que la gente no se olvide de un lugar como ese, tan emblemático de la capital catalana. ¿Qué significa para ti esa ciudad y cómo te ha influenciado creativamente, más allá del idioma?
Esta canción está compuesta a medias con Francesc Salse, miembro del grupo Mar Endins. Él tiene una canción con el mismo nombre en la que hace una oda al encanto del barrio de la Barceloneta. Yo tomé unos compases suyos (concretamente, la introducción instrumental) para cambiar el resto de la canción con otros acordes y hablar de la situación actual del barrio y los problemas que tienen sus vecinos. Me gusta que mi música se relacione y haga pensar en mi ciudad, de hecho, es lo que intento siempre cuando hago música.
El artwork de este disco se caracteriza por fotos muy saturadas, cargadas de colores extremos que, en muchos aspectos, rozan lo cómico y lo siniestro. ¿Qué hay detrás de la parte visual que acompaña a cada tema de Tresor?
Sí, quería exactamente esto, fotos con mucho color, todo saturado y muy pop. Le pedí el artwork al artista Enguany e interpretó mi idea super rápido.

Tus discos parecen evocar paraísos tropicales. Son refrescantes, melódicos y pegadizos, ¿es acaso para Ulldeter la música una forma de evadirse de una realidad cada vez más extraña?
Al hacer música siempre busco que al escucharla me haga sentir bien. No pretendo emitir mis sentimientos porque no me parece interesante. Busco una sensación y la intento plasmar, luego acabo la canción. Sí que quería hacer melodías muy pegadizas y con mucho acordeón porque el sonido de este instrumento evoca mucho a un ambiente portuario, le da un rollo marítimo que me gusta.
¿Te ha servido la creación de este nuevo disco como antídoto contra el confinamiento de los últimos meses?
Durante el confinamiento ya tenía todo grabado, pero no me apetecía sacarlo en un contexto tan lúgubre, por eso esperé para hacer el lanzamiento a que a que la gente empezara a salir a la calle. En realidad, durante el confinamiento no escuché nada de música.
Tú mismo has producido el álbum, que ha contado con la participación de Brian Hernández, quien ha mezclado y masterizado este proyecto y quien ganó un Grammy Latino por su trabajo como ingeniero de El malquerer, el aclamado disco de Rosalía. ¿Cómo ha surgido esta colaboración entre vosotros?
Sí, he grabado todo en casa, sin instrumentos físicos. Cada vez necesito menos cosas para grabar. Por eso es clave la figura de Brian, que le da una dimensión a todo el sonido mucho más profesional y potente. Él está acostumbrado a mezclar música que pueda competir en la radio o para sonar donde sea, así que su intervención ha sido como parte de la producción del álbum. Brian es el ingeniero de El Guincho, he estado ocho años girando con él, y gracias a esto nos hemos hecho amigos.

Precisamente, uno de tus colaboradores habituales es El Guincho, una de las figuras clave como músico y productor de la música española de los últimos años. A lo largo de tu carrera en solitario –y también con Extraperlo– habéis mantenido una relación creativa muy estrecha con él. ¿Qué se aprende colaborando con músicos como El Guincho?
De Pablo he aprendido mucho. Nos enseñó a producir cuando trabajábamos el segundo disco de Extraperlo. Su manera de trabajar, de entender el ritmo y el pop, me ha servido de referencia para aprender y hacer mi música.
También eres miembro de Extraperlo, pero estos últimos años han conseguido elevar tu autonomía como DJ gracias a tu estilo personal e inconfundible, ¿qué diferencias has podido observar del proceso creativo individual en comparación con el que se sigue cuando se forma parte de un grupo?
Cuando grabas solo es un proceso que se hace duro y me ha costado, hasta este tercer disco, aprender a disfrutarlo. Ahora considero que he aprendido cómo hacer música solo sin agobiarme. Pienso que las claves son, en primer lugar, saber qué quieres hacer. En segundo lugar, saber qué eres capaz de hacer y qué no. Y por último, utilizar el mínimo de herramientas y de conceptos a tu alcance para no irte por las ramas. Cuando trabajas en grupo, la unión de todos los componentes y el contexto ejercen de límite creativo, y eso ayuda mucho a que el proyecto avance y se concrete. Acabas haciendo algo que guste a todos y eso te lleva a un lugar más concreto y particular. Cuando estás solo tienes que ponerte normas, si no te puedes volver loco.
En 2017, con Extraperlo, tocasteis en las principales ciudades de Estados Unidos, ¿te gustaría hacer las Américas en solitario? ¿Qué planes tienes para presentar tu último álbum en la situación en la que nos encontramos?
Me gustaría tocar mi música donde sea, no tengo ninguna preferencia por Estados Unidos. Aunque la idea de hacer una gira solo me da una pereza inmensa, preferiría mil veces ir con Extraperlo o con el Guincho.

Texto
Juan Martí
Fotos
Anna Meléndez
Estilismo
Lorena Mon

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