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Toot llega a Barcelona con una exclusiva selección de tejidos y prendas de vestir realizada por artesanos uzbekos. Hablamos con sus creadoras, Aya y Tamila Ulan, para conocer más sobre este proyecto en forma de tienda pop up, que nos traslada y acerca el estilo de vida de la ciudad donde encontraron inspiración, talento y creatividad. Y donde la venta no se reduce al intercambio comercial, sino que es una forma de reencuentro entre los propios habitantes. Ya han abierto sus puertas dos veces ¡y seguro que habrá una tercera!
¿Quién está detrás de Toot y cómo surgió su iniciativa?
Detrás del proyecto está nuestra familia. Nuestros padres viven en Kazajistán, mientras que mi hermana y yo vivimos en España, en Barcelona. Nos encanta viajar, conocer gente, recibir nuevas emociones y experiencias. La iniciativa de enseñar las cosas de Uzbekistan en Barcelona surgió durante un viaje de nuestros padres a Taskent y Samarcanda en marzo de este año. Creednos, la experiencia de comunicarse con gente simpática y acogedora fue genial, un pueblo con una historia rica y emocionante; con una cocina sencilla pero fantástica. Y luego está la sensación de tocar los tejidos de los artesanos locales, tejedoras, costureras, e incluso los comerciantes. La primera visita a Uzbekistan fue determinante. Nos encantó todo aquí. Así es como nació Toot.
“Transmitir la inspiración y estimular el deseo de descubrir.” ¿Qué significó para vosotros la experiencia?
Hemos visitado Uzbekistan dos veces. Las ciudades Tashkent y Samarcanda son las más preparadas para los turistas, y en nuestra primera visita ya empezamos a pensar en el proyecto. Sin embargo, durante el segundo viaje decidimos profundizar más en el Uzbekistan tradicional, fuimos al Valle de Ferganá. Para Uzbekistan, y para toda Asia central, es el centro de producción de seda, de grandes maestros de los productos textiles. Para nosotros es un lugar que nos ha cargado de energía, nos llevó a buscar a estos artesanos locales y sus mejores productos que hemos traído a Barcelona. Y a pesar del largo camino por el puerto de montaña, ¡queremos volver al valle!
¿Qué recalcarías de su cultura?
Uzbekistan tiene una cultura de creadores: los esforzados agricultores que cultivan cada palmo de sus tierras; los constructores, cuyos monumentos duran siglos y decenas de siglos; la cultura del conocimiento, porque es aquí donde se fundó la primera universidad. Y el famoso médico en Europa, Avicena, era originario de Bukhara. Es un país abierto al mundo, allí se pueden encontrar no solo a representantes de los países vecinos como Kazajstán, China y Rusia, sino también de otros países de Asia central. Y los uzbekos son gente abierta, cálida y amable, con los que una conversación durante el té puede no tener fin.

Todo está hecho a mano, ¿qué tejidos son los más comunes y qué prints se tienen en cuenta?
Sí, las telas que hemos traído están hechas a mano. Vimos todo el proceso, desde la alimentación de los gusanos de seda a la creación y venta de las telas. Queremos remarcar el momento de la venta de estas telas, porque el mercado en Uzbekistan es un lugar especial donde la gente no solo compra y vende tejidos y productos, sino también charla y se relaciona.
El tejido es conocido porque la técnica que utilizan es centenaria. Los dibujos de las telas representan lo que valoramos todos: la naturaleza que nos rodea, los elementos que en muchas culturas son amuletos y signos de riqueza, la prosperidad, la salud. Además, se considera que los tejidos naturales, como la seda o el algodón, tienen propiedades medicinales. Los uzbekos llevan algunas de las prendas cada día, otras solo en casos especiales, alegres o tristes. Pero en los últimos años, Uzbekistan está desarrollando una nueva tendencia: las fashionistas locales están tratando de utilizar estos tejidos y productos como elementos modernos en sus vestidos diurnos y nocturnos.
Las técnicas que mencionáis son ikat y suzani. ¿Os gustaría centraros en este estilo o seguir indagando más? ¿Qué plan tenéis de cara al futuro?
Solo acabamos de descubrir Uzbekistán. Si encontramos algo más notable, que puede interesar al exquisito gusto de Barcelona, ​​¡lo incorporaremos! Y luego, aparte de Uzbekistán, también están Kazajstán, Tayikistán, los países del Cáucaso –Armenia, Azerbaiyán, Georgia... Nuestra intención es hacer propuestas sobre el uso de tejido de dos maneras, en el diseño de moda y el diseño de interiores. La gama de colores de las telas permiten infinidad de opciones.
¿Tenéis algún producto favorito?
Es difícil destacar algo en particular. Hemos traído precisamente aquellas cosas que nos gustan por una razón u otra. Tal vez destacaría dos cosas. En primer lugar, simplemente el tejido. Su textura, el tacto frío de la seda, una infinita variedad de prints… esta es la fuente de inspiración, que puede nutrir infinitamente a cualquier artista y diseñador. ¿¡Podéis creer que la elección de un tejido conlleva horas y horas!? En segundo lugar, los chapans, que tienen una larga historia de fabricación y su uso nos parece muy relevante aquí en Europa. Son increíblemente cómodos, hechos a mano y mantienen el alma de los artesanos. Nuestros padres se lo ponen en Kazajistán, en Astana, donde el clima es duro. Aquí en Barcelona es lo ideal para la ropa de invierno, porque protege del viento y frío en la calle, y tal vez para la casa, después de un baño, porque es una prenda muy cómoda. 

Texto
Patricia Ramos
Fotos
Denisse García

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