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Hablamos con Jorge Arancibia, uno de los socios que, junto a Bruno de las Heras, forman de The Makers, un local en Madrid de arte y para el arte. Es una fusión entre galería, tienda y estudio de pintor, pero que va adaptándose a las necesidades y motivaciones de cada momento. Detrás de este increíble proyecto hay un arte entendido como belleza y transformación social, y no como mercancía. Es un espacio poco convencional por su carácter polivalente, pero también por la fuerte presencia de diálogo entre disciplinas, entre artistas y entre el arte mismo. Es, sin duda, uno de esos lugares que no podemos perdernos. Arte, vanguardia y ganas de hacer.

Jorge, como artista, ¿en qué momento empiezas a concebir The Makers en tu cabeza, y cómo lo haces?
Aunque era una estructura que tenía desde hacía mucho tiempo en la cabeza, el trampolín, sin duda, fue conocer a mi socio. Para elaborar cualquier proyecto hace falta varios tipos de material: humano, intelectual, económico, etc. y la llegada de Bruno fue fundamental para completar esos requerimientos y empezar. Hace casi un año nos encontramos a propósito de una exposición que me llevé fuera de Madrid y surgió tímidamente una idea. A la vuelta me puse a pensar, escribir y garabatear papeles hasta encontrar una forma coherente y nueva.
¿Cómo llegáis a materializar esa idea en un proyecto firme como es el espacio The Makers? 
Con un espejo a modo de pizarra, rotuladores y cuatro cerebros a los que pedí consejo. Supongo que, como en cualquier cosa que quieras emprender o construir, has de ser consciente de tus capacidades reales y tus herramientas para compararlas con las locuras que se te ocurren... así no se te descarrila el tren de los objetivos.
En ese marco, los pasos siguientes fueron los lógicos: estudiar normativas, buscar un local, hacer un diseño de interiores que coincidiera con lo que queríamos contar, desanimarnos a veces, enamorarnos otra vez de las ideas que teníamos… Trabajar en firme, tú lo has dicho.
¿Quiénes conformáis el equipo The Makers? ¿Lleváis mucho rodaje en este sector?
El equipo está formado por mi socio Bruno, Cristina, Nacho, Aaron, Mario, Verónica, Carla, José, Marc, Johny, Fernando, Leo, María, entre otros, y yo por supuesto. Realmente no llevamos mucho en el sector aunque nuestros trabajos anteriores nos han dado las herramientas para construir esto.
The Makers sin duda cree en el trabajo interdisciplinar y en ser un espacio polivalente. ¿Cómo explicarías todo lo que es posible aquí?
Todo el interiorismo, iluminación y decoración están inspirados en un backstage de teatro, como un deseo personal de que todo lo que pase dentro sea una especie de montaje, de obra distinta y realizada por varios departamentos cada vez. Además de esto, creo que para conseguir resultados enriquecedores tenemos que promover el dialogo entre disciplinas en cualquier ámbito: ciencia, humanidades, política, arte... Un edificio no se construye solo con un montón de arquitectos.


“Los artistas tienen la responsabilidad de ser trabajadores como cualquiera, pero su oficio principal es hacer que el mundo sea más bello.”
¿Cómo ves, ya que eres artista, la necesidad de un proyecto como este hoy en día? 
No tengo ni idea, no pienso en la necesidad sino en las ganas que tengo de hacerlo. Los artistas tienen la responsabilidad de ser trabajadores como cualquiera, pero su oficio principal es hacer que el mundo sea más bello.
Vuestro lema es: “mentes inquietas, manos expertas.” Sin duda no son rasgos que abunden en una sociedad cada vez más alienada de lo que hace y en un consumismo que se ha cargado mucha producción artesanal y experta. ¿Cómo ves esta situación, crees que ha mejorado?
No me atrevo a hacer un análisis serio sin tener todos los datos crudos pero, por todas las tiendas que están abriendo, los artistas que se reciclan trabajando con marcas, las publicaciones especializadas en el trabajo hecho a mano, los nuevos artesanos, lo que las (odiosas) tendencias dicen, etc. creo que hay una sensación de más visibilidad y apoyo para un sector si no dormido, bastante cansado, que hoy comienza a promocionarse y valorarse.
Por otro lado, pretender dedicarse al arte, diseño, decoración o cualquier disciplina creativa que viene del hacer desapegándote de los oficios manuales, es un propósito inconsistente, por lo menos para mí.
Todos tenemos que empezar alguna vez, y vosotros tenéis entre vuestros objetivos ayudar a aquellos que están empezando. ¿Cómo ves el comportamiento del mercado del arte con aquellos que no se han consolidado todavía?
El mercado del arte es un misterio para mí. En realidad, intuyo la manera como se mueven los grandes galeristas en sus galaxias, pero no sabría definir el comportamiento como sistema. Me da más satisfacciones conocer artistas que trabajan mucho y que quieren vender su obra en nuestro planeta The Makers.

¿Qué tipo de actividades lleváis a cabo? 
Todas las que puedan salir de un proyecto que es galería, tienda de arte y estudio de un pintor. Hasta ahora producimos exposiciones dentro y fuera de nuestro espacio, decoramos sitios proponiendo a los artistas que nos acompañan y trabajamos dentro haciendo vídeos, fotos, inauguraciones, lanzamientos de revistas, alquilamos el espacio para eventos, etc. Dentro de poco, algo de música en directo, talleres de pintura con niños que expondrán en The Makers, workshops para y con profesionales del arte... Nos vamos viendo afectados por las personas que llegan y las cosas que van pasando.
¿Cómo puede alguien interesado en el arte colaborar en The Makers? Puede que sea una pregunta un poco trampa pero, ¿hay sitio para todo el mundo?
Siento que hay dos grandes maneras: la primera es viniendo, hablando, opinando, invirtiendo (¡en artistas que están vivos!), etc. Y la segunda es siendo parte constituyente, es decir, proponiendo proyectos, presentando obras, generando estrategias, en definitiva, trabajando. Si no hay ganas de trabajar, no hay sitio.
Me ha resultado muy interesante vuestra manera de ver el arte como un medio de educar a la sociedad. ¿Puedes hablarnos un poco de ello?
Antes dije que los artistas son trabajadores de la belleza, y creo realmente que bien utilizada nos hace inteligentes, mejores seres humanos, y más conscientes de nuestro entorno. La educación no es otra cosa que propiciar a otros las herramientas para que eso pase.

Texto
Marina Llompart
Retrato
Míriam Barral

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