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The Crab Apples es un grupo musical que nació en Santa Eulàlia de Ronçana en un patio de instituto hace 10 años y que ha encontrado su lugar y su razón de ser. Dejando de lado las canciones de amor y desamor, lujos, coches y marcas, Carla Gimeno, Laia Alsina y Laia Martí tienen mucho que revindicar y sus canciones son el punto de partida perfecto para reflexionar sobre la sociedad actual. El cambio climático, el machismo, la desigualdad o la actitud de los políticos son algunos de los temas sobre los que cantan en su nuevo álbum Crap, que sale este 31 de marzo.

En vuestra biografía de Instagram vosotras mismas os definís como: “Grupo de pop-rock, de nombre difícil. The Crab Apples”. Ya se os empieza a conocer como “Manzanas de mierda”, por la confusión que crea crab (cangrejo) con crap (mierda). ¿Cómo y cuándo surge este nombre?
(Risas). Sí, históricamente nuestro nombre ha creado muchas confusiones. De hecho, de ahí viene el título de nuestro tercer disco, Crap. Cuando teníamos unos 15 años y creamos el grupo en el patio del instituto, empezaron a salirnos conciertos en el centro cívico del pueblo o en la biblioteca. Tuvimos que buscarnos rápidamente un nombre y optamos por buscar palabras en el glosario del libro de clase de inglés. Encontramos Crab Apple y nos pareció guay porque nos recordaba a The Cranberries.
Desde que tomamos esa decisión, nos han llamado Crap apples, Carapapels, Crabb Apples, Apples Crab... De todo. La verdad es que ha habido momentos en los que nos hemos hasta planteado cambiarnos de nombre, porque que nos llamen correctamente por nuestro nombre, siempre ha sido más bien la excepción, y en ocasiones ha sido hasta frustrante. Pero al final hemos optado por aceptar el nombre que nos dimos ya hace más de 10 años y abrazar su falta de glamour y su efecto trabalenguas.
Crap es vuestro tercer álbum, con ocho canciones muy movidas y reivindicativas, ¿qué diferencias vamos a encontrar en comparación con el último álbum que sacasteis en 2018, A drastic mistake?
Hay muchas diferencias. En cada uno de nuestros discos creemos que se puede apreciar una clara evolución respecto al trabajo anterior, tanto a nivel de sonido y composición, como de temáticas. En Crap, por primera vez, hemos integrado el papel de un productor, Víctor Valiente concretamente, que nos ha ayudado a abrir nuestras mentes y a experimentar con nuevas sonoridades. Hemos flirteado bastante con la electrónica, samplers y efectos de voz. Todos ellos, elementos que hace unos años no nos habríamos ni planteado usar.
A nivel de temáticas y letras, este es un disco que trata historias mucho más universales, sociales, y no tan intimistas: injusticias, desigualdades, rabia... También es la primera vez que sacamos canciones en castellano. Todo novedades.
“Las cosas que no puedo cambiar, no me dan miedo” cantáis en la canción Me da igual. ¿Qué tres aspectos de vuestra vida os gustaría cambiar?
En general estamos contentas con las decisiones que hemos ido tomando a lo largo de todo este tiempo y no nos arrepentimos. Igual nos ha costado un poco darnos cuenta de esto, pero de eso va Me da igual.
Pero bueno, aun así nos gustaría primero: que dedicarse a la música no fuera tan precario, de hecho, que fuera una posibilidad y no una fantasía; y segundo, no tener que estar tan pendientes de las redes sociales. Parece que ahora los músicos tenemos que ser creadores de contenido, modelos e influencers y, ya si nos queda tiempo, ser músicos, es surrealista. Y tercero, habernos puesto un nombre de banda más sencillo (risas).
En el videoclip Me da igual hacéis una mezcla de imágenes del pasado y el futuro. Aparecéis vosotras en un casting para entrar a vuestro propio grupo de música, haciendo referencia a vuestros inicios. Y por otro lado estáis toda la banda actuando de gira, con una actitud arrolladora, en un estudio profesional, visualizando vuestro prometedor futuro en la música. ¿Cómo creéis que está siendo vuestro crecimiento? ¿Os lo esperabais cuando decidisteis formar el grupo? ¿Cuál sería vuestra meta artísticamente hablando?
Aunque mola mucho tu interpretación del videoclip, no hicimos ningún casting para formar el grupo. ¿Te imaginas? (Risas). De hecho, pretendía ser una crítica a las veces que nos han llamado 'grupo de chicas' y a lo que se espera de nosotras. Las imágenes en las que salimos tocando es cuando más cómodas se nos ve y cuando somos 100% nosotras mismas. Queríamos reivindicarnos como músicas, y dejar de lado todo aquello que la industria musical demanda y que tiene muy poco que ver con ser músico.
Cuando empezamos el grupo no teníamos ningún objetivo más allá de componer temas, grabarlos y tocar en directo. Empezamos en el instituto y, a esa edad, lo normal es no tener claro nada. Hemos ido creciendo siempre con el mismo ánimo y sin ninguna pretensión, pero sí creyendo cada vez más en el proyecto y en nosotras mismas. Le dedicamos mil horas y, después de más de 10 años, The Crab Apples es nuestro proyecto de vida, nos encantaría vivir de esto. Artísticamente, no queremos tener una meta, sino todo lo contrario, queremos estar en constante evolución igual que hasta ahora.

A las 6 de la mañana, The Crab Apples cantaba a todo pulmón en una playa de Barcelona: “Solo las cucarachas sobrevivirán”. ¿Vuestro grupo ha tenido que sobrevivir a muchas cosas en el mundo de la música?
El día a día en sí es difícil, porque cada una de nosotras tiene su curro fuera de la banda para poder tener ingresos (y poder vivir, vamos). Tenemos que adaptar constantemente nuestros horarios y nuestros calendarios para encontrar momentos para dedicar a este proyecto el tiempo y los esfuerzos que requiere. No nos quejamos, porque es lo mismo que le pasa a la gran mayoría de artistas, pero eso no lo hace menos agotador.
Como decíamos, nos encantaría poder dedicarnos solamente a esto, pero en un contexto en el que se maltrata tanto a la cultura, en el que la música se percibe como algo gratis y donde se ve nuestro trabajo como un hobby... Es muy jodido.
El vídeo y la letra de la canción Cucarachas es muy concienciador respecto al cambio climático. Me parece una idea brillante transmitir este discurso mediante la música, pero… ¿Qué pensáis que hace falta realmente para concienciar a la población de seriedad de la emergencia climática que estamos viviendo?
Nosotras creemos fuertemente en eso de que un cambio individual supone un cambio global, pero tampoco somos tontas. La lucha contra el cambio climático no la tiene que liderar Greta Thunberg ni los artistas con sus canciones, es algo que tienen que liderar los gobiernos legislando. Pero los intereses económicos siempre están por encima de todo... ya sabéis.
Bueno, sobre esto podríamos hablar por horas como quien pretende arreglar el mundo desde el bar. En vez de eso, hemos hecho una canción para sacar nuestra rabia y frustración de ver que el mundo se agota y no hacemos nada.

El tema 2020 es uno de los adelantos del nuevo álbum. Aunque la idea inicial no estuviera relacionada con la pandemia, si la letra se escucha con atención, invita a reflexionar con muchas cosas relacionadas con esta situación que estamos viviendo. ¿Indirectamente buscabais esto? Si no es así, ¿os importa que haya cambiado el propósito que vosotras le disteis a la canción?
La canción la empezamos a componer antes de la pandemia y ya por aquel entonces queríamos titularla 2020, sin saber que ese año sería histórico.
Es una canción que habla del momento en el que te das cuenta de que el mundo no es como te lo habían 'vendido' de pequeña. Se trata de ese momento en el que alcanzas realmente la adultez y se espera que actúes cómo tal, pero tú ni siquiera sabes realmente qué significa eso.
Es cierto que cuando estuvimos trabajando en su producción ya estábamos en pandemia y de repente las palabras podían tomar otro significado, pero eso también es un ejemplo más de la magia de las canciones. Te pueden acompañar toda tu vida y siempre podrás encontrar algo nuevo en ellas.
En la versión demo de System Overload, Carla canta “I am overload” no “You are overload”, como es en la versión original. Dices que, en tu cabeza, cuando compusiste la letra, la que estaba sobrecargada eras tú. La crítica a la sociedad que representa la canción final, ¿en un inicio era una crítica a ti misma? Y, ¿por qué?
En realidad, la canción en sí es una crítica social que incluye autocrítica porque, aunque nos pese a veces, somos parte del sistema. Es cierto que, en la primera versión del tema, Carla cantaba “I am overload”, porque así es como nació en su cabeza, pero después, a medida que fue evolucionando la letra y la narración, lo cambió a “You are overload”, porque encajaba mejor con lo que decía la canción.
De todas formas, tanto si cantamos una cosa u otra, todos estamos overload, saturados por sobreinformación y demasiado pegados a las pantallas.
La estética de System Overload es muy millennial. Está grabado de forma vertical pensado en que será visto desde un móvil, con un directo de Instagram, conversaciones de WhatsApp con audios, filtros, gifs y stickers y, como no, sesiones de fotos super naturales, cero postureo. Da la sensación como si estuviéramos viendo una grabación de pantalla del día a día de cualquier joven actual. ¿Pensáis que las redes sociales tienen un papel importante en vuestra música?
Como decíamos antes, la letra de System Overload es una autocrítica y queríamos reflejarlo de la misma manera en el videoclip. Queríamos decir literalmente que estamos atrapadOs dentro de las pantallas y, junto a la directora Lyona Ivanova, pensamos que rodar directamente con un elemento tan común de nuestro día a día como es un móvil y las apps sociales que usamos a diario reforzaban esta idea de que parece que vivimos dentro del móvil. El bajo presupuesto que teníamos también nos ayudó a dar con la idea (risas).
No creemos que las redes tengan un papel importante en nuestra música, ni en cómo componemos ni en nada musical. Las usamos como una herramienta de difusión y de contacto con la gente que quiere estar al día de lo que hacemos. No entra en nuestros planes eso de componer teniendo en cuenta ideas de los fans ni escribir una letra a través de polls de Instagram... Es un experimento interesante y a Charli XCX le puede salir guay, pero no va con nosotras.

Vidas paralelas podría ser vuestra canción más crítica. ¿Recibís hate al tratar temas polémicos como la política o al cuestionar el papel de los grandes gobernantes y figuras poderosas del mundo? “Yo no valgo nada en vuestras vidas de primera. Soy solo una pieza en esta cadena.” o “Yo no pertenezco a vuestro mundo”, son algunas frases de la canción. ¿De qué os pretendéis desvincular con este mensaje?
Carla siempre nos cuenta que esta canción empezó a nacer cuando se acababa de quedar en el paro hace un par de años. Se despertó una mañana y mientras se limpiaba los dientes escuchaba hablar a políticos en la televisión. Sintió una profunda desvinculación de las vidas de esa gente. Esa gente que parecía completamente ajena a su realidad y a la de tantos. De allí nació el estribillo de la canción, "yo no valgo nada en vuestras vidas de primera". No mucho más tarde, de una rabia parecida causada por el escandaloso caso de La Manada o la lucha por la justicia climática, fue tomando forma el resto de la letra. Hasta que no lo tuvo muy claro todo, no nos enseñó la canción al resto de la banda.
La verdad es que de momento solo hemos recibido feedback positivo de la canción... Creemos que a la gente le gustó la dirección que estaban tomando nuestras canciones.
Tras llevar 10 años en el mundo de la música, ¿tenéis claro que aquí está vuestro futuro? Si la música no existiera y os tuvierais que dedicar a otra cosa, ¿cuál sería?
Tenemos claro que queremos seguir tirando con este proyecto y que The Crab Apples es nuestro proyecto de vida. Pero dedicarse solo a la música es algo que pueden hacer muy pocos, así que ya nos dedicamos a otras cosas que (por suerte) también nos gustan, Laia Alsina es ilustradora y diseñadora y Carla Gimeno y Laia Martí trabajan en el mundo de la comunicación. Pero si la música no existiera... Qué vida más triste.

Texto
Carmen Marigorta Shaw
Fotos
Àngela Mora

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