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La joven artista Sol Felpeto nació en un pueblecito caribeño de Venezuela y vivió allí hasta los cinco años. Después, su familia se mudó a Madrid y más adelante a Buenos Aires, donde Sol pasó su adolescencia. Con veintiún años volvió a Madrid, esta vez sola, para estudiar Diseño de Moda y Dirección Creativa en el IED. Su pasión por la pintura se acabó imponiendo a su pasión por la moda, haciéndose en poco tiempo con un hueco en el panorama artístico madrileño con sus divertidas réplicas de cuadros clásicos en versión animal. Ella los llama Poop Arttoons.

¿Cómo pasaste del diseño de moda a la pintura?
A lo largo de los cuatro años que duró la carrera me fui dando cuenta de que no me quería dedicar profesionalmente a la moda. La ilustración me permite crear mundos más mágicos, de más fantasía. La moda se consume tan rápido, que a veces un esfuerzo de meses de diseño se resume en un tiempo muy corto de consumo o de exposición en pasarela, en tiendas o revistas. El arte es algo mucho más atemporal. Haces una pieza y si a alguien le gusta, la compra y se la lleva; tú piensas un poco como si fuera tu hijo: te preguntas cómo será su futuro, qué le pasará, dónde o con quién acabará... A lo mejor termina tirado en la basura dentro de quince años, no lo sabes nunca. Ese apego a mis creaciones no lo tengo con la moda. También recuerdo con cariño a dos profesores que me animaron a que siguiera desarrollando mis ilustraciones. Uno fue el fotógrafo e ilustrador Javier Biosca, que fue el primero que vio mis muñecos cartoon, y me dijo que le encantaban. Si no hubiera sido por esa clase yo creo que nunca hubiera seguido con la pintura y el arte. Otra profesora que me ayudó también mucho, no tanto en lo estético sino en la historia que contaba detrás de los dibujos, fue la escritora Espido Freire. Me ayudó a confiar más en mis historias, me dijo: "tú sigue". Estos dos apoyos fueron muy importantes porque me animaron a seguir haciendo lo que me apetecía y a no seguir la corriente.
¿Cuándo empezaste a pintar?
Desde muy pequeña. Me recuerdo siempre pintando y dibujando. Pero tenía esa cosa de que tal vez no me podía dedicar a pintar, a ilustrar, no sabía si podría vivir de esto. Una vez empecé los estudios fui aprendiendo mucho más del arte y del diseño y me di cuenta de que sí podía intentarlo, así que me lancé. Antes de Diseño empecé a estudiar Veterinaria en Buenos Aires. No se me daba mal, pero me daba cuenta de que en vez de atender al profesor de Genética yo siempre andaba dibujando. Al final la ilustración me ha permitido unir esos dos mundos que me gustan tanto: el diseño del arte y los animales.

¿Cómo surgió la idea de revisar cuadros clásicos con animales como protagonistas?
Yo quiero poner algo sobre la mesa y que la gente lo vea y sonría. Para mí esa es la satisfacción pura y dura. Además creo que todo es mucho más divertido con los animales. He estado toda la carrera tratando con cualquier tipo de excusa de meter a los animales en mis proyectos de moda. Los profesores ya decían: "la loca de los gatos, vamos a dejarla que haga sus cosas..." (risas). Lo de meterlos en obras clásicas empezó al empezar a averiguar la historia de los artistas que pintan esas obras y su relación con los animales. Ahora por ejemplo estoy con el proyecto de los Picatssos, Picassos con gatos. Hay una historia que no se sabe si es verdad o leyenda, que es la relación que tenía Picasso con su gato Minou. Dicen que cuando Picasso estaba deprimido durante su época azul, apareció este gato que lo animaba y él empezó a pintar cosas más felices. No sé cuanto de esto es verdad, pero sí sé que le gustaban mucho los gatos y que tenía uno llamado Minou, así que este proyecto consiste en darle el mérito al gato por lo que hizo. Pinto los cuadros de Picasso con gatos felices.

¿Tú tienes animales?
Sí. Toda la vida he tenido un montón de animales. He tenido hasta caballos, la equitación era mi hobby. Ahora sólo tengo un gato que se llama Atún, que es quien me acompaña todos los días mientras pinto cuadros. Yo le digo que el gato que está en el cuadro que estoy pintando es él, pero en realidad no lo es (risas).
Imagino que es un gran reto copiar obras maestras del arte, ¿cómo te enfrentas a ellas?
Sí, es un reto. pero eso es lo divertido. A mí se me da muy bien copiar varios estilos. Yo las cosas las veo desde un punto de vista más técnico. Cojo una parte de un cuadro y la deconstruyo. Veo que hay un color y que dos centímetros al lado es el mismo color pero más oscuro, y el que está más arriba es el mismo color, pero más claro. Al final son todo luces y sombras, colores más oscuros o más claros. Es algo que me resulta muy fácil de hacer. Me gusta mucho pintar a conciencia, saber lo que estoy haciendo. Es muy distinto al arte abstracto, una ilustración un poco más suelta... como no se basa en mí, ni en lo que yo quiero transmitir de mi experiencia o de mi estado de ánimo – esto es otra cosa, es como traducir una novela o un cuento. Tienes que ir pasito a pasito con cada pincelada que das como si fuera cada palabra de un texto, y que el resultado quede lo más exacto a la obra original. Lo que hago es dejar los huecos de los personajes en blanco, y cuando ya tengo el resto del cuadro hecho, cuando la técnica, la plasticidad y los colores del cuadro son lo más parecidos a la obra real, entonces integro a mis gatos.
¿Cuál ha sido el cuadro que te ha resultado más complicado imitar?
El Jardín de las Delicias de El Bosco, porque lo de este señor... ¡madre santa! Me llevó entre diez y quince días, ocho horas al día, porque me empeñé en hacer el fondo y las estructuras exactamente iguales que en el cuadro original. Aunque sabía que nadie iba a ponerse a comparar cada escena del cuadro con el original, a mí me gustaba saber que lo estaba replicando con exactitud.
¿Cuáles son tus proyectos futuros y donde podremos ver tu obra?
A mediados de marzo voy a estar pintanto la pared de la terraza del Hotel Indigo Gran Vía, y estoy tratando de organizar una exposición de mis Poop Arttoons en junio en el local Puente Creativa en la calle San Bernardino. Luego estaré llevando alguna de las piezas a la primera edición de la Feria de Arte de Málaga y tal vez lleve otras a una exposición en Marbella. Es en lo que estoy trabajando para este verano. También voy colgando el trabajo que hago en mis redes sociales y en mi página web.

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María S. Torregrosa

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