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Si hablamos de representar la realidad o un ideal, el diseño digital siempre conseguirá las herramientas creativas para transmitir mensajes específicos a través de un trabajo detallado. Hoy en día, el intercambio de información está en constante movimiento, por eso el comunicar se hace más simple y complejo a la vez. Hemos tenido la oportunidad de charlar con Ezequiel Pini, director del estudio de diseño Six N. Five, fundado en Buenos Aires y ahora radicado Barcelona con el fin de continuar dando forma a las demandas contemporáneas a través de sus creaciones, que abarcan desde proyectos súper detallados que se confunden con la realidad, hasta formas amorfas 3D donde solo una delgada línea separa la armonía de la antiestética.

Hola Ezequiel, antes que nada, ¿podrías presentarte brevemente?
Mi nombre es Ezequiel Pini. Soy diseñador gráfico, concluí mis estudios en la Universidad de Buenos Aires, la ciudad donde nací. Tengo treinta y dos años, soy el padre de Sofía y próximamente de Renzo, que nacerá en unas semanas. Me gusta el deporte y soy un apasionado del diseño en todas sus facetas habidas y por haber.
En 2014 fundas en Buenos Aires Six N. Five junto a tu ex socio Andy, dos años más tarde os mudáis a Barcelona. ¿A qué se ha debido este cambio de ciudad?
Este sueño siempre había estado ahí, un poco latente. Creo que lo que terminó de empujarnos a tomar la decisión en aquel momento fue el no conseguir proyectos un poco más grandes. Si bien estando en Buenos Aires teníamos la suerte de trabajar mucho para el extranjero –desde el punto de vista de cartera de clientes–, tener la sede en un país europeo hacía que el estudio fuera un poco más competitivo. Además, esa cercanía también les generaba más confianza a la hora de asignarnos un proyecto. Por otro lado, también había una razón un poco más ambiciosa, que era el crecimiento profesional. Todo lo que nos gustaba como referencia, ya fueran sitios, festivales y/o gente, estaba en este lado del charco. Al tener base aquí sentimos que teníamos más facilidad para conectar con cualquier sitio.
¿Dirías que mudaros a Barcelona influyó vuestra manera de diseñar o forma de expresaros? Es una ciudad creativa, viva, y donde siempre pasan cosas, aunque a la vez, es más pequeña que Buenos Aires.
Definitivamente. No solo pasan muchas cosas en Barcelona sino en Europa en general. Al venir de Argentina, donde las distancias son muy extensas y los aviones requieren de muchas horas, Barcelona me da la comodidad de que, si un fin de semana me apetece ir a un evento en Milán o París, por ejemplo, puedo llegar en una o dos horas en avión. Con poco tiempo puedo estar en otro país, escuchando y hablando otro idioma, y viendo gente y piezas que antes solo veía por internet. Así que sin lugar a dudas, mudarnos influyó completamente en la forma de ver y de diseñar del estudio.

Cuatro años más tarde sigues en la ciudad, y hace unos meses, en un nuevo camino a cargo del estudio. ¿Hacia dónde quieres dirigirlo a partir de aquí? ¿Cómo afrontas el reciente reto de ser el único director de Six N. Five?
¡Muy entusiasmado! Es un desafío importante y será otro más para superar, como todos los que me han tocado a lo largo de la vida. Como todo reto, al principio siempre es mucho más difícil, ya que implica sacrificio y esfuerzo para lograrlo de la manera que quieres, pero con paciencia y constancia se termina consiguiendo. Eso sí, una vez que lo haces, te olvidas y ya estás pensando en el siguiente. Vengo de una familia y de un lugar donde nada era fácil; había que lucharlo todo el doble o incluso el triple. Creo que eso me dio muchos valores y enseñanzas que, sin darme cuenta, me fueron preparando para el siguiente paso.
Respecto hacia dónde quiero dirigirlo, va a seguir exactamente por el mismo camino. El estudio tiene una huella y un ADN con los que me siento muy identificado y que quiero mantener. Son esas cosquillas de algo nuevo siempre, encontrando esos momentos libres para seguir explorando, experimentando e intentando generar nuevas estéticas y lenguajes. Hay un balance preciso entre los momentos de expresión artística y los proyectos comerciales. Cuando el estudio va bien y sus piezas logran un poco más de repercusión, muchas veces implica la difícil tarea de decirle que no a propuestas interesantes de trabajo, pero por otro lado, permite acomodar la balanza.
La idea de montar un estudio de diseño puede partir, por un lado, desde la experiencia y por las ganas de ser independiente al fin, o por el otro, desde la inexperiencia en busca de práctica y experimentación. ¿Qué es lo que os impulsó a vosotros?
Fueron ambas cosas. Creo que la falta de experiencia y la búsqueda de experimentación fueron fundamentales para dar el despegue que el estudio tuvo en sus comienzos. Al principio no se pensaba mucho y tampoco había tantos compromisos, Six N. Five únicamente estaba movido por las ganas de hacer cosas chulas. Esto también está un poco relacionado con lo que te mencionaba en la pregunta anterior. Había muchas ganas de aprender, conocer y explorar, que son la esencia y motor de Six N. Five y desde el día uno lucho para que así sea.
Por otro lado, también, y como bien dices, estaba la necesidad de independizarse. Tras haber trabajado en varios estudios, uno necesita tener su propio espacio, tomar sus decisiones individualmente, y manejarse a su gusto. Son los mismos motivos y energías que tienes en aquella etapa –que muchos pasamos y otros pasarán– al irte de casa de tus padres en búsqueda de tu propio espacio.
Para aquellos creativos que estén dudando en abrir su propio estudio, ¿qué destacarías como lo mejor y lo peor de tener uno?
Voy a empezar por lo peor primero. Ahora todo depende de ti y ahí es donde empiezan las inseguridades. Ya no tendrás la garantía de un sueldo fijo por mes y eso conlleva que tu economía fluctúe un poco, una situación de la que no creo que puedas librarte fácilmente. Habrá meses buenos y malos, también días sin dormir y con mucha carga de trabajo, y te replantearás todo muchas veces. Tendrás que hacerte cargo de tareas y responsabilidades que nunca antes habías tenido o a las que antes no dabas importancia porque las hacía otro, y eso llevará un aprendizaje personal que te permitirá conocerte mejor para entender que eres bueno en unas y en otras no.
Lo bueno es que llevarás puesta tu propia camiseta y en alza tu bandera, con todo lo bueno que eso implica. Con buena organización puedes manejar tus tiempos, tus vacaciones, tus momentos de descanso y hasta incluso si tienes que ir al médico una mañana, ya no tendrás que pedir permiso a ningún jefe. Esa libertad puede ser un poco peligrosa, por eso empecé diciendo “con buena organización”. Aunque parezcan más razones malas que buenas, la libertad y el disfrute para mí tienen mucha ventaja. No es un camino fácil, pero al final tiene más satisfacciones que disgustos.

En la web, los trabajos se clasifican en diferentes secciones como Poetry, Design, Products y Advertising; las últimas tres son fáciles de entender, pero la de la poesía genera más intriga. ¿Qué consideras como poesía dentro del mundo visual?
Esta es una pregunta muy buena y honestamente es algo que aún cuesta entender a la hora de explicarlo y clasificarlo. Te puedo decir que la idea de la categoría Poetry pertenece a ese sitio donde se sienten más cómodos aquellos trabajos en los que hay algo más para decir que una simple imagen bonita. Estos proyectos, además de lo estético, tienen también una carga de sensaciones, de pensamientos, a veces de concepto y hasta por momentos buscan hacer repreguntas sobre la belleza misma. Generalmente no tienen relación con ningún cliente en particular, sino más bien tienen una relación directa con una expresión artística y personal. Algo muy complejo pero muy propio del estudio a la vez.
Para uno de los proyectos más recientes del estudio, Luster, Alex Proba os contactó para desarrollar una serie de imágenes para publicitar la nueva colección de alfombras de Roll & Hill, donde la única premisa era una paleta de colores específica y mucha libertad. ¿En qué os inspirasteis para crear esos espacios digitales? 
Sí, la verdad que este último proyecto ha sido un placer y tiene la particularidad de ser el primero de esta nueva etapa. Hace un tiempo que venía siguiendo a Studio Proba, uno de mis favoritos en el diseño de objetos y alfombras, y un día Alex nos envió un mail ofreciéndonos ser parte de los visuales de su nueva colección de alfombras y la respuesta inmediata fue un enorme sí.
Respecto a los espacios, quería generar ambientes melancólicos y nostálgicos, lugares un tanto apagados de energía y clásicos en cuanto a clima pero muy contemporáneos por lo que a objetos y colores respecta. Algo que no se había experimentado en el estudio antes, y es un bello concepto para contrastar con lo que verdaderamente necesitábamos que iluminase estos ambientes, las alfombras. Creo que tuvo muy buena repercusión, estoy muy contento con el resultado.
Cuando te dan tanta libertad, ¿es un problema o una bendición? A veces el océano de posibilidades casi infinitas puede ser abrumador.
En estos casos siempre intento conseguir alguna pista para tener algo a lo que agarrarme. Una imagen, una palabra, una sensación, o todo esto junto. La experiencia me ha enseñado un poco que la libertad plena para un proyecto puede ser a veces un tanto peligrosa, ya que uno trabaja convencido hacia donde cree que es el camino y con ánimos de hacer algo innovador, y a veces aparece alguna expectativa sin satisfacer o algún limite que no había que pasar. Básicamente por esto me gusta tener algo de información y, al menos, algún disparador.

Todas las creaciones de Six N Five son sofisticadas, modernas e innovadoras. ¿Cómo es el proceso creativo de los proyectos? ¿Seguís siempre alguna metodología, o simplemente os adaptáis a cada trabajo de manera singular?
La esencia del estudio a la hora del proceso creativo ha sido siempre la de mirar y analizar mucho lo que está pasando alrededor para así generar algo nuevo. Si bien hay preferencias estéticas, de estructura, de color y de formas, siempre intentamos estar lo más actualizados posible. Creo que mirando mucho y aprovechando el uso del 3D como herramienta principal para hacer bocetos y crear imágenes, hay una particularidad única y ventajosa que nos permite ver –prácticamente con resultados reales– lo que teníamos en mente.
En el estudio guardamos desde las referencias clásicas que aparecen en la cartera de todo diseñador –como formas, materiales, estructuras y colores–, hasta las más particulares que provienen de otros mundos –como la biología o la naturaleza, donde hay elementos de poesía, frases y lugares. Hay de todo. En síntesis, a la hora de crear, sea el proyecto que sea, como punto de partida hay unas horas de navegación por todas estas categorías para luego empapar los ojos y seguir con la etapa de bocetado y desarrollo.
Para el proyecto Co-Existe colaborasteis con el fotógrafo Cody Cobb, reconocido por retratar la calma a partir del caos de la naturaleza. A sus imágenes agregasteis imágenes CGI para generar un balance entre el universo natural y el digital. ¿De qué manera se complementan las estructuras que vosotros diseñasteis con cada uno de los espacios?
Esta colaboración nació de esos ratos libres que tanto me gusta promover en el estudio. Con ánimos de explorar nuevos caminos e intentar salir un poco de las piezas que veníamos haciendo, terminé charlando con un amigo de Nueva York, Ben Willet, con quien hablamos sobre una posible idea de desarrollar un concepto tan simple como la intervención humana en lugares donde nunca antes haya intervenido alguien. Fue ahí cuando me topé con el trabajo de Cody Cobb y todo cobró sentido.
Le escribí un email para contarle sobre el proyecto y con muchísima predisposición dijo que sí desde el primer momento y confió plenamente. La poética de sus fotos, su sutileza y esos paisajes naturales infinitos donde todo lo que se ve solo ha sido intervenido por la naturaleza misma. Definitivamente su trabajo hizo que fuese el socio ideal para este proyecto. La intervención fueron las esculturas 3D y el contexto fueron sus fotos.
A simple vista parece que realmente ha sido un grupo de personas el que fue a intervenir ese sitio y a tomar una foto. Debo confesar que disfruto un poco de la confusión que nuestro trabajo genera en el espectador para recibir la pregunta que cada tanto aparece: ¿qué es real y qué es 3D? Estamos muy contentos con esta colaboración, hasta el punto que ya estamos pensando en una segunda versión. Particularmente, este proyecto tuvo un gran reconocimiento con menciones y premios, algo que no nos había pasado antes.
Ya que creáis estos maravillosos escenarios no puedo evitar preguntar si te gustaría crear un universo paralelo donde todo sea como vosotros quereis...
¡Definitivamente sí! Aún me gusta y disfruto del momento de exploración y creación en esta era de las pantallas. Las tecnologías siguen avanzando y esto que comentas ya se podría hacer con la realidad virtual, pero creo que aún falta cierto avance tecnológico para conseguir los mejores resultados. De momento esta experiencia la mantendremos a la espera.

Texto
María Paz González

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