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“This is not a Fashion Project” es el lema que acompaña a Sisyphe. El espíritu de juventud, de rebeldía y de cuestionamiento conforma la esencia de esta firma de ropa y complementos. Un proyecto que “más que ropa, son productos que tienen en común unas ideas y una factura”. Lo dice Pablo López, responsable y alma máter de la marca, con quien hablamos para conocer más sobre su trabajo.

Códigos y patrones del armario masculino sacados de su zona de confort, colecciones cápsula y pequeñas producciones de calidad, espíritu artístico y una fuerte presencia del diseño gráfico: estas son algunas de las claves para adentrarse en un universo único, que se inspira tanto en la literatura como en el rap. La colección actual, Lost boys, parte de una reflexión sobre el concepto del tiempo a la hora de tomar decisiones, y sobre la fascinación que provoca esa incertidumbre. Funciona también como una invitación para acercarse a dicho universo, un universo que se expande, porque Sisyphe intenta crear un lifestyle.

¿Qué es y cómo surge Sisyphe?

Sisyphe surge como concepto antes que como marca de ropa. Tras haber estudiado economía y marketing me mudé a Madrid para estudiar diseño de moda. Estaba bastante frustrado porque no conectaba con nadie; veía que los referentes que me enseñaban, y los que la gente con la que estudiaba, distaban mucho de lo que yo quería. Recuerdo que en esa época no sabía exactamente si quería hacer ropa, simplemente estilismos con marcas que me gustasen, algo más gráfico o papel… Pero lo tuve claro al elegir el nombre, Sisyphe, mientras decidía qué terrenos abarcar. Recuerdo que hice las tarjetas con el logo, el mail y definí la misión de la marca, antes de fabricar siquiera la primera prenda.
Actualmente el proceso de diseño, patronaje, búsqueda de telas y tal lo llevo yo, por lo que el proceso resulta más lento de lo normal, aunque supongo que también le da valor al trabajo. Desde hace un par de meses cuento con el trabajo de Álvaro Dols en el estudio en las labores de PR y marketing, que se me iban de las manos y en las que él se desenvuelve mucho mejor.

¿Por qué has escogido este nombre para la marca?

Buscar nombre para una marca no es tarea fácil, no quieres algo que la defina en un futuro porque realmente no sabes a dónde te va a llevar. La opción de ponerle tu nombre llamándote Pablo López no la barajas, así que estaba la de crear una especie de alter ego. Sísifo es el primer rebelde que es condenado por los dioses; y también el chico que, un día, de camino al trabajo, se pregunta, “¿qué coño estoy haciendo con mi vida?” (del libro El Rebelde, Albert Camus).
Existencialismo, rebeldes con causa, juventud imparable, las revueltas de Londres en 2012, camisetas Supreme con mocasines de Gucci, Young & Tasteless. Explicar más sería irse por las ramas. La ropa que hacemos ya dice suficiente.

Háblanos un poco sobre la colección "Lost boys", que etiquetáis como “un proyecto sobre el tiempo”. ¿Quiere decir esto que la colección se basa en una reflexión sobre el momento actual? O más bien, ¿te gustaría crear colecciones atemporales, un poco al margen del concepto tradicional de colección de temporada?

Existen dos colecciones previas que se pueden descubrir en las redes sociales de la marca: Bless The Absurd y Chaos Reigns. Ambas fueron, por así decirlo, la tarjeta de presentación, un experimento con patrones y siluetas. Al contrario de las dos anteriores, que se conocieron gracias al boca a boca, Lost boys es la primera que lanzamos oficialmente de cara a la industria con una comunicación e imagen más fuerte y estudiada. Reúne lo aprendido con las dos primeras y lo actualiza.
Más que una reflexión sobre el momento actual, sería una reflexión sobre el individuo, sobre el concepto del tiempo a la hora de tomar decisiones, o elegir caminos que nos definen y nos llevan a sitios que son los nuestros o que no lo son. Ese sentimiento de incertidumbre, de no saber si elegimos lo correcto o de si el tiempo supuso un elemento de presión y elección es fascinante. Supongo que lo relaciono con la adolescencia porque es cuando uno empieza a ser consciente de ello. Si las primeras colecciones hablaban del hombre rebelde, ésta es un retrato de sus inicios.
No creo en el concepto de temporada, aunque obviamente intento adaptarme al mercado. Me centro en el desarrollo de ideas a través de prendas reunidas en una temporada o colección cápsula, lo de la etiqueta al final es lo de menos.

¿Tienes alguna pieza favorita de entre las que has lanzado hasta ahora?

Hay una pieza muy especial de la que hice apenas dos unidades. Es sublime en cuanto a calidad y no está a la venta al público debido a su coste. Me hacía ilusión hacerla como imagen de marca. Se trata de una camiseta oversize de baby alpaca peruana que encargué a un amigo que estuvo viviendo allí, con bordados en los hombros. Es una pieza de una calidad brutal, todo el que se la prueba queda enamorado de ella y creo que representa un poco lo que podría llegar a ser Sisyphe en cuanto a calidad textil y de corte y confección. La tengo colgada en el estudio como referente, como un camino a seguir.

En la tienda online se puede leer la frase “This is not a Fashion Project”, aunque tu producción se centra en la ropa. ¿Cuál es tu definición de moda?

Siempre me ha fascinado la labor de la palabra, o un slogan en una campaña, o cómo presentar lo que haces… Bajo este lema al menos resumo las inquietudes de la marca. Por ahora es ropa y complementos, pero Sisyphe intenta crear un lifestyle. Sería un sueño diseñar espacio o incluso tener una publicación propia con la firma, estética y filosofía de Sisyphe… Pero por algo hay que empezar, y una camiseta blanca es un lienzo y, al mismo tiempo, una publicidad genial.
Respecto a la moda, sin temporada y sin género: si no tenemos la infraestructura para entrar en los tiempos que las multinacionales de la moda dictan, ¿por qué crear cada seis meses? Es algo que se puede simplificar, y al final lo más importante es que el mensaje y los valores de la marca sean algo que se mantenga inalterado, y que la gente que lo entienda va a respetar.

Entre los productos Sisyphe, también podemos encontrar una publicación, Lost Boys Zine. ¿Te gustaría expandir tu proyecto hacia lo editorial en un futuro?

Siempre me ha interesado el papel, lo de los libros digitales sigue sin convencerme del todo, y me obsesiona la tipografía. Esa parte gráfica y artística creo que forma una parte muy importante del ADN de la marca y seguirá viéndose en prendas y publicaciones. Más que seguir hacia algo editorial propio, creo que podría surgir alguna colaboración con proyectos editoriales ya existentes.

¿En qué tipo de público piensas a la hora de diseñar los productos Sisyphe?

Más que pensar en un tipo de público en concreto, pienso en construir una pieza de calidad y que sea funcional sin atenerme a género o estación. En esencia, Sisyphe utiliza los códigos y patrones del armario masculino aunque los saque de su zona de confort. Puedo deciros que más de la mitad de la clientela son mujeres. Ese cambio en la moda hace tiempo que lo percibimos, vemos cómo diseñadores como Rick Owens o JW Anderson no respetan esos códigos de diferencia de género compartiendo siluetas y accesorios en colecciones, que los calendarios oficiales se empeñan en separar en “hombre” y “mujer”. Pienso que esta libertad lo hace todo mucho más divertido, y las posibilidades son casi infinitas.

Sisyphe tiene base en Madrid. ¿De qué manera te marca o influencia la ciudad como creador?

Pues en realidad no mucho, no soy de aquí, sino de Málaga, así que no tengo ningún recuerdo o espíritu nostálgico del que tomar referencia o inspiración. Igualmente, creo que es más interesante coger influencias de lugar del que vienes, resulta mucho más divertido y enriquecedor llevar y exaltar esa movida local y hacerla global. Respecto a Madrid, me interesa la gente que he conocido aquí, que estaba fuera del sistema de la moda, o del arte, y sin ningún tipo de ayuda o contacto han hecho de su trabajo su arma y su tarjeta de presentación.
En el terreno de la moda, me interesa mucho más lo que surge en pequeños estudios de gente que proceden de otros sectores lejanos a la moda, y que está mucho más conectada con lo que pasa ahí fuera, que los que simplemente esperan a recibir la subvención para desfilar y aparecer en el photocall. Como creador me identifico con el espíritu de juventud y de ilusión de cambio, de luchar contra el sistema establecido.

Sisyphe desprende múltiples influencias del mundo adolescente, las redes sociales, o el diseño gráfico. ¿Cuáles son vuestros iconos o fuentes de inspiración?

Cada temporada las ideas son nuevas pero suele haber referencias establecidas que, o bien se reciclan, o se miran desde otro prisma. Recuerdos –sin caer en la nostalgia–, la película Akira, Takeshi Kitano, la obra completa de Camus, el suprematismo, Leonard Cohen, Raf Simons Spring Summer 2002, N.W.A…

¿A quién te gustaría ver llevando una prenda Sisyphe?

Pues en realidad no es algo a lo que le dé muchas vueltas, pero mentiría si no dijese que algún rapero como Travis Scott o Young Thug lanzando billetes en Magic City. Como espíritus revolucionarios afines al espíritu de la marca, a iconos como Caitlyn Jenner o Shia LaBeouf. (JUSTDOIT).

¿Qué balance de tus comienzos con la marca hasta el día de hoy? ¿Qué deseos tienes para el futuro?

Ha pasado poco tiempo para poder hacer balance, pero sí puedo decir que la recepción está siendo bastante buena. Deseos de futuro: seguir expandiendo el catálogo de la marca y llegar cada día a nuevas personas. Pero más que cantidad: fieles, calidad. Sisyphe no va a ser marca de grandes producciones. Sobre el futuro: Stay Relevant.

TEXTO
CRISTINA RAMÍREZ
RETRATO
LARA ARGUEDAS
FOTOS
ADRIANA ROSLIN

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