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El corsé es una prenda polémica: ha pasado de restringir la libertad de movimiento de las mujeres históricamente, a empoderarlas a partir del 80 con Thierry Mugler o Jean-Paul Gaultier. Ahora, hasta los hombres los llevan. Quien tiene un gran arte para diseñarlo es Sergi Úbeda, que bajo el nombre de Sergidevcia Couture ha decidido hacer su primera colección después de veinte años de carrera como couturier, en los que ha vestido a iconos como Amanda Lepore o Carmen Xtravaganza. Solo te adelantamos que su atelier esconde auténticas piezas de coleccionista (desde piezas de Mugler hasta muñecas Barbie de los 50) y tres gatos esfinge.
Para quien no te conozca, ¿cómo te definirías?
La verdad es que no me ha gustado nunca eso de definirme. Creo que tendría que hacerlo otra persona para que fuera verídico y real. La visión que tenemos de nosotros mismos normalmente no es la que nos define y está algo distorsionada. Imagino que soy extremadamente reservado y tranquilo. Ahí lo tienes, dos adjetivos que me definen.
¿Cuándo y cómo surge tu interés por el mundo de la moda?
No recuerdo cuándo surge mi interés por la moda, pero en mi casa cuentan que ya de muy pequeño estaba con la aguja y el hilo haciendo trapillos para muñecas. Recuerdo empezar a customizar mi ropa con doce o trece años, y con dieciséis ya hacía mis propias creaciones. Necesitaba estrenar un modelo cada fin de semana en los clubs en los que trabajaba. Así es como empezó todo, y desde entonces no he parado. Fue un poco más adelante cuando me dediqué del todo de manera profesional y cuando definitivamente nació Sergidevcia Couture.

De pasión a profesión, como nos cuentas. ¿Por qué decidiste dedicarte plenamente a ello, y no dejar que fuera un simple hobby?
Es un trabajo que me llena plenamente, no hay ninguna parte de él que no me guste. Disfruto de todo el proceso de principio a fin. Me encanta la parte creativa, trabajar con el papel para crear mis propios patrones, decidir el tipo de tejido que le va a la prenda, y finalmente el cosido, bordado, los acabados, etc. Disfruto muchísimo experimentando con materiales que en principio no están pensados para la costura, igual que teñir y hacer pruebas de colores con los tejidos. Creo que no podría hacer otra cosa. Adoro todo el proceso delicado de darle vida a una prenda y convertirla en algo único. Me encanta estar encerrado en mi atelier y trabajar de manera tranquila, disfrutando de lo que hago. Para mí, mis prendas son como hijos.

Ahora, con veinte años como diseñador a tu espalda, y con dos másteres de corsetería en la LCI de Barcelona, lanzas tu primera colección propiamente dicha. ¿Qué es lo que te ha llevado a ello? ¿Por qué ahora?
Lo de hacer colecciones es algo que nunca me había planteado. Yo suelo hacer prendas únicas, pensadas para la persona que las va a llevar en concreto. No suelo hacer nunca dos piezas iguales y siempre intento poner algo del alma de la persona en ellas. Es verdad que a veces he tenido clientes que me han pedido grandes producciones para clubs, danza, teatro o performance, pero nunca he llegado a considerarlas como una colección. Son más ‘costumes’ para eventos en concreto. Es algo de lo que he trabajado mucho también como costume designer.
Este año, para finalizar los másteres en LCI, uno de los requisitos era coser un cierto número de prendas diseñadas y confeccionadas durante el curso, y pensé, ¿por qué no hacer una colección de todo esto? ¿Por qué no ir un paso más allá? Y eso hice. Ha sido un año duro, de mucho trabajo, pero estoy muy contento con el resultado. Pienso que fue una decisión acertada. No hubiese hecho una colección de no haber estudiado estos dos másteres; en este momento no me lo hubiese planteado.
Como curiosidad, ¿la pondrás a la venta?
Ponerla a la venta como se suele hacer, es decir, elaborar un número de prendas y tenerlas en tiendas o en un online, seguramente no. No es mi manera de trabajar y no quiero entrar en ese circuito, no me interesa. No quiero estar pendiente de hacer una producción y esperar a que se venda, pero sí tenerla como muestrario y hacer cosas bajo pre-order, como he hecho siempre.

“Hago absolutamente todo a medida, jamás he trabajado por tallas, y esa es una de las cosas por las que nunca me planteé hacer colecciones.”
¿De qué manera se consigue un corsé de Sergi Úbeda, entonces?
Normalmente, lxs clientes se ponen en contacto conmigo vía teléfono, mail, redes sociales, etc. Tenemos una charla y vemos qué es lo que quieren y de qué manera se les va a adaptar mejor. Conocen mi trabajo y saben muy bien lo que quieren, pero entre los dos intentamos crear algo que se les acople a la perfección. Como te decía antes, me gusta el contacto con mis clientes, escucharles, y ver opciones exclusivamente para ellxs. Esta es una de las partes de mi trabajo que más me gusta, el contacto directo con las personas.
Muchxs han acabado siendo mis amigxs, y la confianza ha llegado a tal punto que solo tienen que decirme, “Sergi, hazme algo maravilloso”. Y he creado algo inspirado en ellxs, en su personalidad, en su universo. Es algo que me fascina. Hago absolutamente todo a medida, jamás he trabajado por tallas, y esa es una de las cosas por las que nunca me planteé hacer colecciones. Me gusta trabajar sobre el cuerpo y no basarme en una talla standard. La ropa, definitivamente, no tiene comparación cuando está hecha a medida, moldeada sobre tu cuerpo.
Has vestido a reinas de la escena underground y drag como Amanda Lepore, Love Bailey o Carmen Xtravaganza. Y afirmas que siempre has diseñado para mujeres con personalidad, fuertes, hechas a sí mismas. ¿Cómo llegaron a ti estas estrellas?
Como te comentaba, a los 16 años empecé a bailar en clubs –dejé de hacerlo hace relativamente poco. Es otra de las cosas que me encanta, bailar. He tenido la suerte de poder hacerlo en los mejores clubs del mundo y conocer a gente increíble. La primera a la que conocí fue Carmen, en Ibiza, y luego, cuando me fui a Barcelona a vivir, dio la casualidad que ella también estaba en la ciudad por una temporada. Carmen fue como una hermana y me bautizó como hijo de la casa Xtravaganza. Es una mujer increíble, con mucha historia detrás, y eso se nota cuando la ves actuar. ¡Y ni te cuento cuando la conoces y puedes mantener una conversación con ella!
A Amanda la conocí de la mano de Carmen, pues son muy amigas de la época en que la segunda vivió en Nueva York, donde vuelve a vivir ahora. Trabajé con ella en Barcelona y posteriormente en Ibiza. Lo de Love Bailey ha sido más reciente. La seguía en Instagram porque desde que la vi por primera vez siempre me pareció increíble. Al poco me contactó diciéndome que le encantaba mi trabajo y que estaba interesada en que la vistiera para unos eventos que tenía en Europa y unos shootings. Así que imagínate, quedamos en Londres para conocernos personalmente, hacer unos fittings, y bueno, fue amor a primera vista. Para mí, todas ellas son claros ejemplos de lo que significa una mujer creada a sí misma. Estrellas.
Hablando de mujeres, ¿quiénes han sido las más importantes en tu vida?
Ha habido varias, pero qué decirte que la más importante, cómo no, ha sido mi madre. Siempre he estado rodeado de mujeres. Mujeres con mucho carácter y mucha identidad, personalidades irrepetibles que he tenido la suerte que pasearan mis piezas allá donde fueron. De todas ellas he aprendido muchísimo. He sido un hombre afortunado, la verdad.

¿Y las que más te han inspirado a la hora de diseñar?
Mis amigas fueron mis musas. Por supuesto tengo mis ídolos, pero nunca me hizo falta irme tan lejos para encontrar inspiración. Lo mejor lo tenía en casa, créeme. Todas y cada una de ellas son muy diferentes y eso me ha dado pie a tener un abanico bastante amplio a la hora de hacer cosas para una o para otra. También debo decir que cada una ha tenido su etapa en mi vida; ha habido etapas en las que nos hemos juntado varias, montando clanes divertidísimos, creciendo y adaptándonos a los tiempos que corrían en ese momento. Todo ha sido siempre una gran aventura. Si tengo que hablar de inspiración, por supuesto hablaría de Madonna, Grace Jones y Mr. Pearl.
El corsé es una prenda un poco polémica estos días. Cuando se pensó, está claro que era uno de los muchos métodos que existían para someter a la mujer. Sin embargo, gracias a diseñadores como Jean Paul Gaultier o Thierry Mugler y a artistas como Madonna, que justo ahora mencionabas, se convirtió en un símbolo de empoderamiento femenino. ¿Cómo valoras el significado actual de la prenda, en un tiempo donde la lucha feminista es más ferviente que nunca, a pesar de estar más dividida también?
Pienso que hablar del corsé hoy en día en un discurso feminista no tiene demasiado sentido para mí, ya que, afortunadamente, en el mundo que conocemos ya no estamos obligados a llevar nada que no queramos –al menos en occidente, pero supongo que eso sería otro debate. No podemos olvidarnos del pasado histórico y por supuesto el corsé fue un elemento de sumisión femenina, pero gracias a la moda y a esas personalidades que mencionas le hemos hecho un face washing con el que yo me quedo: símbolo de empoderamiento y exaltación de la belleza.
Es por eso que tampoco he empatizado demasiado con toda la polémica del Spring/Summer 2019 de Thom Brown. Creo que fue algo injustificada y para mí, una falta de coherencia. Pensar que hoy en día el corsé es una prenda que somete a las mujeres me parece que no se aguanta mucho. De hecho, hoy no son solo las mujeres las que lo usan. Tengo muchísimos clientes hombres que me compran corsés, y yo mismo los uso.
En tu atelier, que a la vez es tu casa, tienes desde Barbies antiguas hasta muebles hechos por ti mismo, pasando por piezas de coleccionista de diseñadores como Mugler, Gaultier, o Paco Rabanne. Vamos, que es una mezcla entre los Encants vells y un museo. ¿A qué se debe este afán por coleccionar?
Pues la verdad, no te se decir. Lo de las Barbies imagino que será porque desde niño me han gustado mucho. De pequeño no podía tenerlas, y de mayor empecé a comprar aquellas que no pude tener en su día. Y de ahí, la cosa se ha ido un poco de madre, la verdad… Tengo más de quinientas, y algunas son auténticas joyas de los años 40 y 50.
En cuanto a la ropa, amo la moda, viajo mucho y rebusco mucho también. En cuanto veo la oportunidad de comprar algo que me gusta, lo hago. Siempre me encontrarás en un mercadillo, en un sample sales o en un dépôt-vente en París. Y puedo decir que estoy completamente obsesionado con eBay, Vestiaire Collective y otras tiendas online de compraventa. Aunque cuando compro no solo lo hago con la intención de coleccionar. Llevo y uso la mayor parte de prendas de mi colección, sería un disgusto horrible no poder hacerlo. Sí que es verdad que soy un poco maniático del orden y tengo todo clasificado, perchado, etiquetado y guardado en bolsas guardarropa, porque nuestro wardrobe es abierto y no quiero que nada coja polvo y pueda dañarse.

“Pensar que hoy en día el corsé es una prenda que somete a las mujeres me parece que no se aguanta mucho.”
Explícanos alguna anécdota sobre alguno de los objetos que guardas en tu casa (cómo lo conseguiste, qué te fascina de él, etc.), o cuéntanos cuál es tu objeto favorito y por qué.
Podría contarte muchas, pero te voy a contar la historia de unos zapatos que tengo de Vivienne Westwood de los 90. Me los regaló hace unos años mi amigo Jesús, La Faraona. Un personaje irrepetible del panorama nocturno de Valencia, muy amigo de Carmen Xtravaganza también –aunque a Jesús lo conocía bastante antes. Estos zapatos en particular se los regaló otro amigo que trabajaba en los 90 con Westwood, y los sacó al finalizar el desfile. Lo anecdótico es que estos zapatos los llevó Linda Evangelista en ese desfile, así que tengo en casa unos zapatos que llevó la Evangelista. Están algo dañados porque, como te digo, me los he puesto muchísimo, pero les tengo un cariño muy especial.
Has trabajado junto a Carlos Montilla, Sergio Esche y Álex Francisco para hacer un trabajo editorial para METAL. ¿Qué compartes con cada uno de ellos?
Álex es mi pareja, así que imagínate todo lo comparto con él. Llevamos más de once años juntos y es la persona que más me conoce, yo diría que más que mi madre incluso. Con él ya había trabajado antes, además de ser la persona con la que comento y comparto todos los pasos que doy y a quien le pido el visto bueno de todo siempre. Sin su opinión, no suelo hacer nada nunca, la verdad. Es un gran estilista y confío plenamente en su trabajo.
Con Carlos y Sergio no había trabajado nunca, pero sí había visto todo su trabajo y no dudé en hacer este proyecto con ellos. Sergio tiene una delicadeza especial a la hora de tratar las pieles y el cabello, me pareció que íbamos a conectar enseguida, y así fue. Me parece que ha hecho un trabajo magnífico que empasta a la perfección con la colección. En cuanto a Carlos, todas sus fotos me parecen increíbles, creo que crea una atmósfera fantástica, y en este caso, ha conseguido hacer magia una vez más. Alex ya había trabajado antes con ellos y él ha sido un poco el motor de todo esto y se puede ver mucho de él en este trabajo.
Justo has lanzado tu primera colección, así que imagino que el futuro promete. ¿Qué te espera en los próximos meses? ¿Qué tienes planeado?
Pues de momento, acabar la carrera de diseño que dejé aparcada para hacer los másteres en LCI, y continuar creando y cosiendo. Lo de estudiar me vino tarde. Siempre he sido una persona muy autodidacta y aprendí a coser yo solo y enseñé a hacerlo a muchas personas por el camino. Pero estaba en un momento de mi vida que me preguntaba qué era lo que debían enseñar en Diseño de Moda y me lancé a hacerlo. Quería seguir aprendiendo y que salieran cosas nuevas.
En cuanto acabe, no sé, tengo pensadas cosas, pero aún queda tiempo para esto, así que los planes pueden cambiar. Siempre estoy envuelto en varios proyectos a la vez, así que solo me queda que seguir trabajando.



Texto
Clara Muñoz
Fotos y retrato
Carlos Montilla
Estilismo
Alex Francisco
Modelo
Nastya Gonchar (Viva Model Mngmnt)
Maquillaje y peluquería
Sergio Esche (Kasteel Artist Management) using Shu Uemura
Asistente de foto
Raquel Gueuse 

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