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Satan´s Coffee Corner no es una cafetería. O sí, pero no una cafetería al uso. Es un establecimiento donde Marcos, su joven propietario, hace cafés para llevar, “el mejor café de Barcelona”. Además comparte espacio con Grey Street, una bonita tienda de regalos, ilustraciones y papelería. Ambos negocios conviven en el Raval, en un local que previamente ha albergado a muchos otros comercios, y que todavía conserva el cartel de mercería, el primero de todos ellos.

El Satan´s cumple ya un año de existencia. Mientras atiende a sus clientes, Marcos, un riojano asentado en Barcelona, me habla con pasión de sus cafés y me dice que planea abrir pronto otro local. Tendrá, eso sí, el mismo espíritu que el actual pero contando con más espacio, además de otras novedades.

¿Por qué decidiste abrir el Satan´s Coffee Corner? ¿A qué te dedicabas antes?

Estudié fotografía y vine a Barcelona para acabar los estudios. Me aburrió la fotografía, la dejé y empecé a trabajar en un café que se llama Federal, en Sant Antoni. Después de un año y medio Barcelona me aburría, no sabía qué hacer, estaba ahorrando bastante dinero, no tenía tiempo para gastarlo porque trabajaba un montón y dije ¡a la mierda!, ¡voy a cambiar un poco de aires! Hablé con una chica, Amy, la chica que lleva la tienda, ya que somos muy amigos, y empezamos a hablar de un proyecto de negocio para hacer que su tienda funcionase y mi café también. Entonces dijimos, bueno, ¿por qué no juntarnos? Y yo, con el dinero que había ahorrado este tiempo, monté el café y así empezó todo. Realmente llevamos abiertos un año, pero llevamos trabajando en esto más de un año y medio porque el espacio lo renovamos nosotros y nos costó bastante.

Cada mes tienes café de un origen distinto. ¿Qué orígenes tienen los diferentes tipos de café que podemos consumir en tu local?

Así empezamos los primeros meses, con una “mezcla del mes” y la manteníamos durante todo el mes. ¿Orígenes? De todo lo que pueda conseguir, no sigo ningún patrón. No soy seguidor en particular de ningún origen así que, cualquier cosa que me pueda sorprender, la voy a hacer. Pero ya no hago el mes, sino que se ha convertido todo en algo más frenético y más rápido. Ahora cada semana cambio de café, incluso cada día puedo cambiar tres veces de origen. Por ejemplo hoy, este café sueco se ha marchado ya, no hay más, era un Brasil-Guatemala y ha durado como dos horas. Tengo un Honduras y un Colombia trabajando ahora en las tolvas, a parte de este molino de aquí donde trabajo un tercer origen. Empecé con un molino, ahora tengo tres molinos. Me van llegando de todo el mundo. Este chico es tostador en Australia y me ha traído una muestra para ponerla en la tienda, y me pasa esto cada muy poco.

La gente incluso te trae muestras.

Sí, es como un intercambio. Cuando ellos me traen un kilo de su café yo les doy un kilo del mío y nos quedamos todos contentos. Así el cliente también tiene la oportunidad de probar no solo diferentes orígenes, sino también ese mismo origen pero de otra finca, o de esa misma finca pero tostado por otra persona, que es darle otra personalidad al café. Es un mundo muy complicado, es como el mundo del vino dos veces. También mantengo contacto con Inglaterra y el norte de Europa en esto, pero contacto directo, no casual, ya que cada mes intercambiamos. Yo mando a Londres, a tres cafeterías diferentes, y ellos me mandan a mí; y a Dinamarca y Suecia. En Berlín ahora estamos empezando algún tipo de trueque pero me cuesta. Estamos en contacto Barcelona-Europa.

¿Qué relación tienen para ti Satán y el café? ¿Por qué elegiste este nombre para el local?

La historia empezó como algo que le conté en secreto a alguien pero ya no hay ningún puto secreto. Me encanta el café, soy muy bueno con el café, tengo muy buen paladar porque mi familia es tostadora desde hace mucho tiempo y entonces he tenido siempre contacto con el café. Pero pasa una cosa: soy súper sensible con el café, a un nivel ridículo, me puedo tomar un cafecito y estoy ya atacado. El nombre de Satán viene porque cuando abrí la cafetería era como hacer un pacto con el diablo. Yo iba a traer el mejor café a Barcelona pero no iba a poder probarlo, que tampoco es real, porque siempre tengo contacto. Pero el problema es ese, trabajar con ello y no poder probarlo es una putada, porque está cojonudo. Entonces lo que hago cada mañana es que pruebo un poquito y escupo, casi nunca trago... ¡pero es que está muy rico! Y también tengo un pasado muy cristiano en la familia y por ser la oveja negra.

Algo identificativo del Satan´s son las camisetas del local y los vasos de cartón con ilustraciones en los que se sirve el café. ¿Quién se encarga de su diseño?

Arturo Guillermo Córdoba, es un buen amigo mío puertorriqueño. Nos reunimos de vez en cuando a beber cerveza y a sacar ilustraciones. Él es el ilustrador y luego está la diseñadora, Estel Román. Yo tengo una idea y ellos me ayudan, porque yo no sé nada del mundo de la ilustración ni del mundo del diseño. Entonces nos reunimos una vez cada tanto y hacemos estas sesiones de catarsis, de empezar a hablar, sacamos nuevos temas e imágenes, y de ahí todos los diseños y cositas del Satan´s. También convoqué un concurso hace tiempo para la mejor camiseta y el chico que lo ganó se llevó seis meses de café. Entonces, esas dos personas se dedican al tema de la imagen y del espacio del café. El tema de camisetas tiene que ser algo más divertido y participativo, que la gente le dé su imagen. Luego somos nosotros quienes vamos a elegir lo que más nos mola.

Entonces debes de ser un apasionado de los cómics y la ilustración.

¡Me encantan! Y comparto esa pasión con Arturo, nos encantan los dibujos animados, me vuelvo loco. Y creo que lo debería haber dejado ya porque tengo 23 años pero no, no va a pasar, me mola un montón.

¿Qué tipo de gente acude a Satan´s Coffee Corner?

En general son casi todo turistas o extranjeros que viven aquí en Barcelona y es por una razón, que España tiene una cultura del café muy cerrada. Lo que quiero decir es que no es una mala cultura del café, eso no es cierto ni sería justo decirlo. Cada país tiene su cultura gastronómica y el café es parte de esa cultura, pero mi manera de hacer café es más acorde a lo que ahora se está llevando en el mundo. No son cafés con tanto cuerpo, tan pesados, amargos, de eso que te lo metes en la boca y guiñas el ojo. Es más un café más aromático, súper tranquilo, bajo en cafeína, más floral.

Por eso mucha gente local no entiende este café y el 80% de la clientela es extranjera. Es gente que viene aquí, se mete en Google y busca “mejor café de Barcelona” y viene directamente a verme. Aparte también, porque como te he dicho antes, tengo contacto muchísimas cafeterías alrededor del mundo que hacen parada siempre que vienen a Barcelona y a su vez, esos clientes de esas cafeterías cuando vienen preguntan, “oye, ¿dónde puedo tomar buen café en Barcelona?” y dicen “vete a ver a Satán” y se quedan satisfechos. De ahí mi clientela.

¿Te gustaría tener más clientes locales?

¡Claro! Los precios no son súper caros, de hecho cobro más barato que la mayoría de la gente y el café es veinte veces mejor. Pero claro, también es la idea de que es solo para llevar, que no hay un sitio para sentarse... y nosotros queremos un “café de conversación”, de sentarte en una mesa, tirar un buen rato... Y esto es “rápido”, aunque siempre hay gente tirada en la calle tomando, hablando... ¡y es la hostia! Mola bastante el ambiente que se crea.

Compartes local con Grey Street, una tienda de regalos, ilustración, papelería. ¿Ya existía la tienda antes o habéis comenzado al mismo tiempo? ¿Por qué habéis elegido compartir el mismo espacio?

No teníamos mucho dinero ninguno de los dos, teníamos dinero para hacer algo pero no como para hacer algo por separado. También el tema de compartir el espacio es para beneficiarnos el uno al otro porque cuando alguien viene a tomar café siempre se pasea por la tienda e igual se le pega algo en la mano. Y a alguien que viene a comprar un regalo... el aroma del café está en todos lados y te engancha. ¿Ves? es muy satánico, súper oscuro. Entras y quieres café porque ¡te ha seducido!

Háblanos un poco de los cursos que organizas sobre café ¿eres tú mismo quién los imparte?

Soy yo. Hago cursos cada dos meses, porque es algo que me quita mucha energía. Lo hago porque no quiero mantener mis secretos, no son secretos, si haces las cosas bien van a estar bien hechas. Lo que consigo con los cursos es intentar difundir un poquito más la cultura, están enfocados a profesionales. Aunque la mayoría de gente que viene aquí son freakies del café que quieren aprender un poquito más, pero está enfocado a profesionales que quieren mejorar la calidad del café en su local. Hacemos un curso de tres días súper intensivo, por eso pierdo tanta energía, aquí mismo en la tienda a puerta cerrada, cuando el café no funciona. Hacemos cuatro horas al día, en donde te voy a explicar absolutamente todo lo que necesitas saber para hacer un buen café: organización, proveedores, calidad, diferentes tipos de extracciones, todo. Del curso está saliendo mucha gente cualificada, no cualificada con papel, pero sí gente que ya ve el café con otra perspectiva y está mejorando su café y el cliente lo nota. El curso cuesta dinero, son 25€ la hora, por eso no es tan accesible para el público normal, para un hobby. Pero en el tema profesional 25€ la hora es una inversión enorme.

También hacemos catas cuando podemos. Las hago acompañadas de, o bien, mi tostador o alguna personalidad del café. El día 11 de junio vino el cuarto barista del mundo. Él ha desarrollado un nuevo método que es probar el café y los diferentes sabores que podemos encontrar en el café por separado, analizar los sabores que lo componen.

¡Y el Lost&Found! vamos el 16 al mercadillo. Hay un montón de actividades que hacemos: mercadillos, catas interactivas, cursos... Para dinamizar, salir de este agujero, ser más públicos.

Tras un año ya desde la apertura, ¿te planteas en un futuro ampliar el negocio?

Voy a abrir otro café en septiembre, si todo sale bien, pero la localización es secreta mientras no sea segura. Vamos a abrir otro café más grande que a ser como una “iglesia del café”, una zona de peregrinaje. La zona que vamos a elegir será el Gótico, segurísimo. Haremos desayunos y meriendas, muy ligero todo, con el café como el centro de todo y otros servicios alrededor. Estamos planteando también tener una floristería dentro, ramitos para llevar. También vamos a poner un miniquiosco de fanzines, revistas independientes, la METAL igual también está ahí. Esa es la idea, tener un espacio grande donde te puedas sentar, terracita...

Pero manteniéndote fiel al concepto que has creado con este local.

Totalmente. Además voy a ser igual de hijo de puta que ahora: no va a haber descafeinado, seguramente no haya leches vegetales... Nunca pongo leche de soja, no he encontrado todavía una leche de soja que sea tan buena como para poner con mi café. Va a seguir igual, las mismas ideas pero trabajando en un espacio más grande, más opciones de café, más bebidas, la floristería, el quiosco... y la zona de desayunos con cereales, yogures, mueslis, granola, bocadillitos, leche fresca para vender... Todas estas cositas que me gustan.

¿Se sorprende la gente de que siendo tan joven te vaya tan bien el negocio?

Pero no deberían sorprenderse, qué idiotas ¿no? Porque, ¿cuándo vas a tener más energía que con 23 años? Lo que me da rabia es que no sé tantas cosas como la gente mayor podría saber pero aprendo rápido. Creo que a mucha gente le falta esa motivación, ¡que dejen de ser tan vagos y aburridos y empiecen a desarrollar sus ideas! Las ideas más tontas pueden convertirse en una idea de negocio, o simplemente en una idea bastante guay si la desarrollas. Pero lo que les pasa a la mayoría de personas de Barcelona, en concreto, es que son buenas ideas pero nunca se llevan a cabo. He visto perderse muchas ideas en el camino y yo lo hice. Cuando empecé con esto tenía 22 años, ¡que no me jodan! Se puede hacer esto. Es complicado por el tema de la economía pero hay caminos, nosotros hemos demostrado que hay muchísimos caminos para el éxito.

¿Cuáles son tus claves para hacer un buen café?

Te voy a dar las claves para hacer un buen café en Barcelona. Limpieza lo primero. Tener tu maquinaria limpia, espacio de trabajo limpio y tú ser limpio, aunque tengas las manos sucias. Es muy importante porque una máquina que no está limpia va a quemar el café constantemente y eso le va a dar un sabor al café de quemado. Segundo: el agua. El agua en Barcelona como todos sabemos es una mierda. Entonces un buen filtrado de agua o, incluso, agua embotellada. Yo utilizo garrafas de 20 litros, eso hace que el café cambie muchísimo. Tercero: leche fresca. La leche UHT es una mierda, es leche muerta, es una mierda y lo voy a repetir muchas veces, además que tiene mucho sabor a vainilla, es dulce artificialmente y no mola nada. La leche fresca Letona está bastante bien, yo utilizo leche fresca de una granja que recibo casi cada día, es algo indispensable. Y buen café sobre todo. Aunque puedes usar un café de menor rango si usas limpieza, agua, leche fresca y buena preparación... que ese soy yo haciendo café, buenas manos. Y esas son las claves para hacer un buen café en Barcelona, ¡contratarme!

TEXTO
CRISTINA RAMÍREZ
FOTOS
JAVI DARDO

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