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Rosa, azul y amarillo son los tres colores utilizados por Pau Sanz i Vila para dar vida a todas sus obras. La temática de este artista multidisciplinar se centra sobre todo en sus vivencias y conoce personalmente a sus modelos. Además de ilustraciones, el alicantino se atreve con la escultura y la literatura, y ha publicado dos libros (“Triamor” y “Trideu”, ambos relacionados con el amor a tres bandas) que marcan su corta pero ya amplia carrera. Pau nos revela qué hay detrás de su obsesión por el número tres y qué proyectos llevarán su firma próximamente.

¿Qué es Sanz i Vila y quién se esconde detrás de esos apellidos?

Nací un lunes 20 de agosto de 1990 en Dénia, Alicante, lugar donde crecí junto a mis padres y mi hermana. Allí estudié, dibujé mucho y viví entre mar y montaña hasta que me fui a estudiar Bellas Artes entre Altea y Madrid, un contraste que cambió mi manera de ver el mundo y me enseñó a apreciar la felicidad que puede aportarte cada lugar con sus ventajas y desventajas.

Te has formado en la carrera de Bellas Artes, pero he leído en alguna entrevista anterior que durante esa época no querías ser artista plástico, sino escritor, e incluso llegaste a ganar concursos literarios. ¿Cómo recuerdas aquella etapa? ¿Qué era lo que no te motivaba a ser artista?

Cuando empecé la carrera ya llevaba un tiempo escribiendo y le había cogido el gusto. Como los primeros años de carrera son muy académicos, y la verdad que poco motivadores, encontré un refuerzo en la escritura y gracias a ello gané varios concursos. Pero cuando llegó la segunda mitad de los estudios empecé a pintar cuadros al óleo con más libertad, y ya volví a sentirme motivado. En la actualidad practico dibujo y escritura, y disfruto por igual, aunque con lo de artista me muevo más porque en el ámbito literario no soy más que un infiltrado, mientras que en el arte tengo un bagaje y una base más sólida que he ido reforzando con los años.

Tienes un estilo bastante marcado en el que el tricolor es el máximo protagonista. ¿Por qué esta obsesión con el amarillo, azul y rosa? ¿Cuándo y cómo surgió esta idea? ¿Cómo definirías tu estilo?

Al principio sí que fue una obsesión, ahora simplemente es una parte más de mí.
Todo empezó a mediados de 2013, acababa de terminar la carrera y decidí que quería crear una obra con un discurso detrás que hablase de estética y color, y después de muchas ideas descartadas me decanté por empezar a pintar con una gama cromática reducida. Esta gama cromática fue disminuyendo tanto en cuestión de un mes que a finales de ese mismo año ya tenía una serie de dibujos tricolor, y cuando vi el conjunto descubrí que no era una simple serie, sino el estilo que me acompañaría desde ese momento. De hecho, creo que el verdadero valor artístico de mi obra reside en ese discurso, en la idea de llevar dos años pintándolo todo exclusivamente en tres colores y un contorno.

La mayoría de tus ilustraciones son retratos. ¿Qué quieres transmitir con tu obra? ¿Qué te inspira? ¿Cuándo sabes que una obra está lista para enseñársela al mundo?

Trabajo el retrato así como el dibujo de objetos, de paisajes, animales e incluso de críptidos, como hice en mi última exposición. El tema de los retratos puede que sea el que más ha llamado la atención, pero muchos de ellos son encargos y el resto son dibujos que hago de mis amigos o, muy de vez en cuando, de algún artista que me gusta porque ha salido en una película o porque he escuchado una canción y me ha emocionado.
Cuando pienso en mi obra no me vienen a la cabeza solo esos retratos, me viene un conjunto de todas las cosas que me han interesado en los últimos años, de mis pequeñas obsesiones pasajeras, de la gente que ha pasado por mi vida, de las mascotas o de los encargos que he realizado.
Sé que una obra está lista para salir a la luz cuando termino el último paso y la firmo. Mi obra tiene un proceso, y ese proceso tiene unas normas que yo mismo he creado. Cada cosa sucede cuando tiene que suceder, y cuando miro un objeto sé perfectamente qué tiene que ser amarillo y qué tiene que ser rosa. Cuando trabajas sobre papel con acrílicos, tintas y lápiz, si das un paso ya no hay marcha atrás y si quieres ser pulcro tienes que tener las cosas muy claras. Yo he creado mi propio método y así es como me gusta trabajar.

También trabajas la escultura, pero en este caso añades el color negro marcando rasgos más fuertes. ¿Cómo es el proceso creativo detrás de tus esculturas? ¿Cuál es para ti la diferencia entre trabajar la escultura y el dibujo?

Sí, trabajo la escultura de dos formas diferentes: una es modificando objetos ya existentes y la otra es creando el objeto desde cero. Cuando modifico objetos –normalmente piezas de porcelana de anticuarios– el proceso consiste en cambiar, tratar y pintar la pieza hasta hacerla mía; es algo muy parecido a ilustrar el texto de otro escritor, por ejemplo, ya que me dan una idea y yo le doy mi propia interpretación.
En el caso de crear y modelar la pieza desde cero, el proceso es más bien como realizar un dibujo propio sobre un papel en blanco. Me siento frente a la pasta y me pongo a trabajarla con las manos, sin saber muy bien qué hacer. Mis compañeros van comentándola, me dicen ‘parece un perro’ o ‘parece un cocodrilo’. Si me gusta el comentario lo enfoco hacia ese camino, y si no me gusta, lo enfoco hacia otro que me apetezca más a mí. Es muy divertido, porque me encanta que la gente se involucre en el proceso de creación. Después, una vez se seca la pieza, el proceso es como pintar una porcelana, pero sobre tu propia obra.

Te atreviste a retomar la literatura y fruto de ello fue tu primer libro “Triamor”, en el que reflexionas sobre una relación a tres “fallida” que da lugar a la siguiente pregunta: ¿qué hay de autobiográfico en la obra? ¿Cómo nació el proyecto?

Toda obra, tanto en literatura como en pintura o escultura, tiene algo o mucho del autor, puede ser una sola frase o la obra al completo. El arte es un poco de mentira y otro poco de verdad, y desvelar el porcentaje de cada una de las partes rompería la magia de esa obra. Cuando escribí Triamor, publicado en agosto de 2014, ya había realizado cuatro pequeños fanzines con textos muy cortos e ilustraciones en blanco y negro. Tenía la necesidad de hacer un libro, me apetecía mucho el hecho de pensar en una obra que fuese más allá del vistazo rápido, quería retener al espectador unos minutos más, pasando las páginas, pensando en un concepto.

Pese a narrar esa historia fallida, es una oda al amor a tres bandas. ¿Qué les dirías a esos que no creen que el amor entre tres personas sea posible, a los que defienden una relación normal de dos, y que creen que el tres es un número fallido?

Les diría que el único número fallido es el cero. Cada persona tiene sus propias inquietudes y necesidades, hay quien encuentra la felicidad en la soledad y prefiere ser uno, hay quien se siente una mitad de algo y busca a la otra mitad, y hay quien prefiere crear una unión superior. No es una cuestión de creer o no creer, es una cuestión de aceptación y respeto. Al igual que la sociedad poco a poco está aceptando todas las modalidades de amor público, quedan muchas otras por aceptar que aún muchos ni se han planteado. Estoy convencido de que, así como este siglo lo hemos empezado con la continuación de una lucha por la igualdad del amor entre todas las modalidades de parejas de dos, lo terminaremos con una lucha por la aceptación del amor entre más de dos personas. Algún día entenderemos que hay que defender el amor sin más, no las etiquetas ni las normas de qué es normal y qué no lo es.

Gael, el protagonista, se presenta como alguien a quien se le han truncado sus sueños y planes de futuro. ¿Cómo se levanta uno de una relación fallida por la que se ha apostado tanto?

El levantarse de una relación fallida, bien sea de una relación amorosa o de una amistad que te importaba, es algo que todos hemos vivido y sufrido, y sabemos cómo de duro es aceptar que las cosas no siempre son como queremos. Lo que yo quise transmitir con Triamor es que ese mismo dolor que se siente en las relaciones de dos es el que se siente en una relación de tres. Es una manera de normalizar la situación demostrando que no son amores tan diferentes. El lector, si alguna vez ha estado enamorado y aunque nunca haya vivido una relación de tres, es capaz de entender perfectamente el dolor que siente Gael al ver que su relación ha fracasado, y esto sucede porque el amor y el dolor que siente no es tan diferente al que todos hemos sentido alguna vez en nuestras relaciones. Gael no soy yo, somos todos alguna vez en nuestra vida.

También presentaste “Trideu”, donde nos cuentas la historia del origen del triamor con tu visión colorista. ¿Por qué esta obsesión por el 3, 3 colores y relaciones a 3? ¿De dónde te viene esa fascinación?

El concepto de los tres colores nació en 2013, el Triamor lo empecé a trabajar en 2014 y este año realicé la historia de Trideu. Ha sido un acontecimiento tras otro lo que ha hecho que el número tres sea tan importante en mi obra, no sé si por casualidad o no, pero está claro que se ha convertido en una idea de mucho peso en mi trabajo.
El tema del amor a tres no me vino un día de repente, es algo que simplemente está ahí. No lo he inventado yo ni mucho menos, ni tan siquiera el hecho de introducirlo en el ámbito artístico, ya que es algo que lleva tratándose siglos. En la actualidad, muchos artistas trabajan el tema del amor, cada uno a su manera, y la mía es esta.

Recientemente también has colaborado con Juan Arcones ilustrando y dando vida al libro “Eterno Amor Adolescente”. ¿Cómo nace esta colaboración? ¿Qué tiene de diferente ilustrar tus propias historias a las de los demás? ¿Qué destacarías de este libro?

Juan Arcones es mi amigo y un día hablando decidimos hacer algo juntos. Nos decantamos por un libro y fue algo muy equilibrado: él escribía un relato, yo le daba mi opinión, lo dibujaba y él me daba su opinión. Ha sido un trabajo completamente de los dos a partes iguales, el concepto de ‘el ilustrador ha hecho esto para acompañar el trabajo del escritor’ no se cumple. En este libro, los dos hemos trabajado por y para los dos.
Una vez Juan y yo terminamos de hacer el libro, afortunadamente fue editado por Ediciones Hidroavión, y esto nos ha hecho llegar a muchas plataformas de venta. Ha sido genial y estoy muy contento con el resultado final. Hicimos la presentación en FNAC de Callao y fue un momento muy especial en nuestra carrera.

Nos dejas muy claro que tocas todas las disciplinas, pero ¿cuál de todas ellas te llena más como artista? ¿Cuál de todas tus obras es tu favorita? ¿Es necesario tocar todos los palos para saber con cuál quedarte?

Con tu permiso, empiezo respondiendo a la última pregunta diciendo que es necesario tocar todos los palos, no solo para saber con cuál quedarte, sino para que se te pueda tomar en serio como artista. Un artista tiene el deber de prepararse en las artes en general, conocer el mayor número de técnicas posible y ser capaz de afrontar cualquier proyecto que se le presente. No concibo la idea de un artista que trabaja con el ordenador pero nunca ha tocado la escultura, o un artista que ha decidido pintar en acrílico pero nunca ha probado el óleo o la acuarela. No estoy diciendo que yo conozca todas las técnicas que existen, ni tampoco que los demás deban conocerlas, pero sí que digo que debemos formarnos al máximo en nuestra profesión y que si decidimos trabajar nuestra obra a ordenador debe ser porque lo hemos decidido, y no porque no sepamos hacer otra cosa, y si decidimos dibujar mal debe ser porque sabemos dibujar bien y hemos decidido que en nuestro discurso ese es el tipo de dibujo que mejor comunica.
Dicho esto, mi respuesta es que todas las disciplinas me llenan y me convierten en artista, pero especialmente me gusta trabajar el dibujo.
Decidirse por una obra es siempre complicado, pero entre mis favoritas se encuentra la reciente colaboración que he hecho con Juan Arcones en ‘Eterno amor adolescente’, me parece que ese libro cumple los requisitos para ser una obra en sí. También me gusta especialmente cuando hago cosas un poco más macabras con el tema de las calaveras, decapitados y descuartizados, pero no lo exploto mucho para no dar una imagen equivocada de lo que quiero transmitir con el conjunto de mi obra.

Tu cuenta en Instagram está más que cuidada. ¿Qué importancia crees que tienen hoy en día las redes sociales en el arte? Parece que cualquiera puede hacerse una cuenta de Instagram y subir sus ilustraciones, fotos o demás y llamarse artista, pero ¿todo vale? ¿Cuál crees tú que es el límite entre arte y aficionado?

Las redes sociales son muy importantes, es una manera de hacer llegar tu trabajo a todo el mundo de una forma muy rápida, pero también es un arma de doble filo, porque tan rápido como puedes agradar, puedes decepcionar. De todas formas también hay que recordar que la redes no lo son todo, que hay grandes artistas que no tienen Instagram ni Facebook, o que lo tienen y lo usan muy poco, y que después están en muchas galerías y se mueven mucho por el circuito del arte, y eso es más importante.
Afortunadamente cualquiera puede abrir una cuenta y subir sus ilustraciones, afortunadamente estamos en nuestro derecho y afortunadamente no hay que pasar ningún filtro para decidir quién puede o no mostrar su trabajo.
Y en cuanto al tema de quién es artista y quién es un aficionado, yo preguntaría: ¿quién se ha preparado para ser un artista y quién ha decidido ser un aficionado? ¿Has estudiado para dedicarte a esto o has estado dibujando en casa mientras invertías tu tiempo de estudio y dinero en llegar a tener una profesión más estable o algo “más serio”? Un artista es quien ha dejado todos esos prejuicios a un lado y ha invertido sus años de preparación en ser realmente un buen artista, alguien que está preparado a nivel técnico. Está claro que buenas ideas podemos tenerlas todos, pero no todos hemos adquirido un amplio abanico de soluciones técnicas para decidir la mejor opción a la hora de llevar a cabo esa idea genial.

¿Qué podemos esperar de Sanz i Vila en el futuro? ¿En qué proyectos andas metido?

Lo que se puede esperar de mí en el futuro no lo sé, pero espero que muchas cosas buenas. Lo que sí puedo asegurar es que seguiré pintando, investigando e intentando hacer siempre algo nuevo, teniendo en cuenta las opiniones coherentes y desechando los sinsentidos.
Este año ha empezado bastante bien en cuanto a colaboraciones. Realicé unas camisetas y sudaderas para la marca francesa Graphistik en enero, en marzo diseñé la portada del vinilo del single ‘No finjas’ del grupo Ellos, que para mí fue un proyecto muy especial, y hace un par de meses pinté un escaparate para el proyecto Mulacity de MULAFEST. Este mismo mes he presentado el libro ‘Eterno amor adolescente’ junto a Juan Arcones y Ediciones Hidroavión, y ahora estoy trabajando en varios proyectos pequeños y alguna sorpresa que irá saliendo a la luz.
Espero que el camino siga adelante y que vosotros lo veáis conmigo.

TEXTO
DAVID LUIS FERNÁNDEZ
RETRATO
ALBERTO SAGUAR

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