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"Autour d´Alia" es el título que lleva el segundo número de la revista GONG!, la publicación en la que Terranova Editorial da carta blanca en contenido y forma a un creador en cada uno de sus números. La fotógrafa y estilista Rosa Codina es quien firma este GONG!#2, presentado el pasado mes de mayo. En esta ocasión las páginas de la revista se impregnan del universo mágico de la infancia con una cuidada selección de fotografías que giran en torno a una protagonista, Alia, hija de la propia autora. Son imágenes que captan momentos extraídos de escenarios cotidianos en los que hay lugar para la imaginación más genuina. Es aquí donde se genera y habita un sentimiento que la autora denomina “la espiritualidad de los niños”, y que ya fascinó a muchos otros autores como Lewis Carroll. Ahora nos llega bajo la mirada emocional de Rosa, y con una fuerte influencia de las editoriales de moda. El resultado, un volumen tan singular como apetecible.

Háblanos un poco sobre cómo surge la idea de crear esta publicación, "Autour d´Alia", y sobre el proceso creativo. ¿Cuándo empezaste a tomar las fotos? ¿Fue un proyecto que surgió de manera orgánica mientras disparabas?

El proyecto surgió a medida que Alia crecía y yo tomaba fotos. Este Gong!#2 es un poco la continuación del fanzine Fucklet#3 que publiqué hace unos años. Tenía más material y quería hacer una pieza con Alia y niños de su entorno.

¿Cómo fue el proceso de selección de imágenes para la publicación? ¿Qué criterio seguiste?

Para la selección me guié por criterios de intuición y sensaciones. Cuando presentamos la revista me preguntaron sobre la intención y el pensamiento que me habían llevado a elegir algunas fotos, pero me cuesta responder a este tipo de preguntas porque no sigo un criterio racional en la edición de las fotos.

¿Tienes alguna fotografía que sea tu favorita, de entre las que se incluyen?

Tengo algunas favoritas, para la selección elegí unas 100 imágenes y fui descartando hasta llegar a las 52 fotos de la revista, incluyendo la portada y la contraportada. Con esta limitación de espacio tenía dificultades para acotar la selección, algunas veces me sobrepasaba y otras veces me faltaban fotos. Una de mis favoritas es la doble página del inicio, una foto de las niñas jugando con sus playmóbils en el salón de la casa de un amigo que vivía en el campo con sus hijas. Él tenía el espacio, la paciencia y la sensibilidad para valorar la belleza de sus pequeñas instalaciones y no obligaba a las niñas a recoger sus juguetes, ni a desmontar los mundos creados en sus juegos. Las instalaciones crecían o disminuían de una manera orgánica. Allí, aisladas de las nuevas tecnologías, las niñas desarrollaban su imaginación con libertad.

Las fotos tienen un marcado carácter íntimo y subrayan momentos sacados del día a día cotidiano. Este día a día supone, a su vez, una reflexión en torno a la infancia y el paso del tiempo. ¿Qué papel ocupa la fotografía en tu vida diaria?

Yo vivía rodeada de niños y tenía la necesidad vital de hacer fotos. Ahora me parece un bonito documento sobre la infancia. Creo que reflejan algo que no sé cómo llamar, pero casi podría definir como ‘la espiritualidad de los niños’.

¿Estás contenta con el resultado final de la publicación (su diseño y formato, su valor objetual)? ¿Difiere de la idea inicial? ¿Qué tal ha sido trabajar con Terranova?

Me gusta mucho el resultado final como objeto. Me gustan mucho las decisiones que tomaron Luis, el editor, y Ana, la diseñadora, con la elección del papel; creo que ayuda mucho a que esta pieza tenga un carácter muy peculiar. Mi apuesta hubiera sido probablemente más aburrida. Luis quería que el formato y el papel fueran como los de la revista HOLA. El contraste del contenido con el brillo del papel es un plus que le ha ido muy bien a la revista.

De forma paralela, desarrollas una carrera en la moda como estilista. ¿Cómo crees que influencia esta actividad a tu obra fotográfica?

Mi cultura visual esta influenciada por mi fascinación por las revistas de moda. Las colecciono desde mediados de los ochenta. Aunque algunas no me interesan nada, las que tienen un director de arte que hace bien su trabajo y dirige la revista con mirada artística siempre me han interesado mucho. Creo que mis fotos, aunque sean de mi entorno cotidiano, siempre tienen una mirada de moda.

¿Qué sensaciones te gustaría provocar en quien se encuentre con “Autour d'Alia”?

Me gustaría que diese la sensación de entrar en el mundo de imaginación de los niños. Nosotros perdimos bastante nuestras capacidades mágicas con la llegada a la adolescencia y la edad adulta. Me gustaría embarcarlos en este pequeño viaje emocional con Alia, los árboles y los niños.

¿Qué te inspira? ¿ Hay algún artista o lectura que hayas tenido en mente de manera especial durante este proyecto?

El proyecto lo desarrollé a finales de verano, estaba leyendo La muerte del padre de Knausgärd. Esta lectura me acercaba a mis recuerdos de adolescente, y me hacía reflexionar sobre el crecimiento y la familia, verme como madre y como hija. Tuvo mucha influencia este libro. También del anterior de Knausgärd, que leí durante esos meses. Me tenía tan imbuida que no tenía ganas de mirar, solo de leer y reflexionar.
La misma semana que se presentó Gong!#2, Knausgärd publicó su nuevo libro La isla de la infancia. Un amigo que me vio durante esos meses inmersa en la lectura me llamó para anunciarme con risas esta coincidencia.

Hasta ahora, ¿qué reacciones te has encontrado por parte del público y conocidos que han visto este número de GONG? ¿Le ha gustado a Alia?

¡A muchos de mis amigos les ha gustado mucho, y han dado muestras de entusiasmo! Alia conoce el tiempo y el amor que dediqué a la edición y, como es muy emocional –como yo–, tiene una solidaridad peculiar con el proyecto. Parece no afectar a su ego. Desde el principio se desvinculó, me dijo que me daba permiso. Lo ve como un proyecto mío y le gusta por lo que significa para mí, pero no alardea nada de ser la protagonista de una publicación. La he visto enseñarlo a sus amigos, y ellos estaban más entusiasmados que ella. Creo que lo ve como algo normal, un proyecto de su madre que conoce desde hace tiempo. Unos días después de la presentación, una persona vinculada a los niños de las fotos me dijo que lo veía muy Lewis Carroll. Volví a mirar sus fotos y lo leí como un piropo.

¿Qué es lo que más te gusta de tomar fotos te empuja a querer seguir haciéndolo?

La mayoría de mis fotos son fotos robadas, es un segundo en el que ves algo que está pasando y tienes que tomarlo. A veces, si es imposible, tengo la necesidad de esperar que vuelva a surgir el momento. Quedarte en el sitio, seguir mirando y aguardar a que vuelva a haber un momento mágico.

¿Puedes hablarnos de algún proyecto que tengas entre manos o de algo que te gustaría llevar a cabo en un futuro?

Tengo una serie de fotos de mujeres mayores disparadas en la calle. Estas fotos están hechas deprisa y casi corriendo, pero creo que la serie es interesante y me gustaría hacer algo con ellas. Hacer un blog me da un poco de pena porque me gustan las publicaciones. Me gustaría más lanzar una pequeña publicación, aunque de momento no tengo claro el formato.

TEXTO
CRISTINA RAMIREZ

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