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Rels B compite en otra liga. Una en la que los fans se cuentan por millones, los números uno por decenas y las reproducciones por dígitos estratosféricos que hacen que se nos trabe la lengua al intentar pronunciarlos. Pero sin quitarle ningún valor a su más que evidente éxito, materializado ahora en forma de tour por América donde está presentando su última mixtape, Smile Bix, lo realmente impresionante es que nada de esto parece importarle. Al menos no demasiado. Daniel antepone al éxito valores como la humildad o el amor incondicional hacia los suyos. Tampoco le interesa la fama, una peligrosa aliada que ha llegado incluso a hacerle daño. Entonces, ¿qué le interesa al artista mallorquín? Quedaos conmigo y él mismo os lo cuenta.
Entrevista extraída ACERO vol. 2. Adaptada a la versión online. Hazte con tu copia aquí.
Es muy probable que mientras leas esta entrevista, ya sea desde el sofá de tu casa o desde una terraza abarrotada con tus colegas mirando las fotos de tu artista favorito, Rels B esté subido sobre el escenario de alguno de los auditorios más grandes y codiciados del planeta. Posiblemente esté sonriendo, como le vemos en sus últimas publicaciones de Instagram. Parece estar disfrutando del presente, pero si hay algo que nos deja claro es que no siempre ha sido así. Ni mucho menos.

Hablar con el cantante significa desmontar todas las teorías que impregnan la industria musical y el éxito, un aliado que en ocasiones puede acabar por convertirse en algo dañino. Imagina salir de tu casa, cruzar la calle y que una legión de fans sobreexcitados te pare repentinamente. O tener que actuar frente a decenas de miles de personas poniendo tu mejor cara en un momento delicado donde lo único que te apetece es no salir de la cama. Es parte del oficio, por supuesto, y algunas de las implicaciones que conlleva tener más de diez millones de oyentes mensuales en Spotify. Pero saber poner límites, ser consciente de la vulnerabilidad del ser humano y cuidar la salud mental son fundamentales a la hora de poder seguir ese ritmo de vida.

Sí, Rels B acaba de lanzar nueva mixtape, Smile Bix, que incluye colaboraciones (ya convertidas en éxitos) con CashMoneyAp, Eladio Carrión o Khea. Y sí, acaba de conquistar países como Argentina o México y se prepara para petarlo con su primera gira en Estados Unidos, con sold out en Nueva York y Los Ángeles. Pero este artista es mucho más que cifras y rotundos hits. Firme defensor de la humildad, sus respuestas demuestran que estamos ante una persona absolutamente normal que habla en base a su experiencia. Un perfil que se ha construido a partir del aprendizaje, que reconoce haberse sentido incomprendido y que es plenamente consciente de cómo pueden impactar los mensajes que lanza sobre su audiencia. Prefiere no hablar sobre el beef público con Kidd Keo al que hemos asistido en los últimos meses, y dedica este tiempo a celebrar a algunos de sus artistas favoritos. Porque, después de haber anticipado sus planes de retirarse en no mucho tiempo, ¿quién será su digno sucesor?

Daniel, Rels B o Skinny Flakk, como te haces llamar en redes sociales. ¿Con quién estamos hablando? ¿Acaso son distintas facetas de tu persona?
Empecé como Rels Beats cuando era productor. De ahí lo cambié a Rels B, porque empecé a cantar yo en mis propios beats, y más adelante empecé a usar Skinny Flakk, que es el nombre que uso en redes. Digamos que el oficial es Rels B, pero como AKA también me gustan Flakk o Skinny. Siento que representan moods distintos. Me gusta firmar con Rels B en temas más abiertos, para todo el mundo, y con Skinny cuando se trata de algo más fresco, más hip hop o descuidado. En el día a día soy Dani. Mis amigos, mi familia, las personas que conozco fuera de la música... todos me llaman Dani. Rels B o Skinny Flakk son AKAs para la música.
Pareces estar en un momento importante en tu carrera. Después de haber conocido de primera mano los entresijos de la industria musical durante años, has declarado querer hacer lo que te gusta sin pensar en los resultados. ¿Te sientes ahora más libre que nunca?
Siempre me he sentido muy libre de hacer la música que he querido, incluso en la época en la que estaba con Sony. De hecho, mi disco favorito de toda mi carrera es La isla, álbum que saqué estando firmado por la discográfica. Ahora he hecho una mixtape totalmente diferente a ese sonido porque me apetecía variar, pasar un buen rato en el estudio y probar un sonido más americano. La nueva mixtape ha sido como una despedida de mi lado más rapero, ha sido divertido grabarla.
Al fin y al cabo, es el público (y su apoyo) el que decide si un artista se mantiene. Pero también puede acelerar su caída, ¿no crees?
Si mantienes tu esencia, mantienes a tu público. Yo me siento igual de identificado cuando hago afro que cuando hago hip hop o una balada. Todos los estilos en los que trabajo tienen que ver con mis gustos y con lo que me ha formado como músico. En todos los estilos las letras salen de mí. Y los sonidos, que trabajo con productores increíbles con los que me entiendo muy bien, se amoldan a lo que quiero representar. Creo que lo importante es no forzar las cosas. Si me nace hacer un estilo en concreto será que es el que tengo que hacer, aunque en ese momento sea menos comercial. Me pasó con La isla, que salió cuando el afro en español estaba muy suave todavía. Cuando haces lo que de verdad te pide el cuerpo, es cuando consigues trabajos que te van a llenar a ti como músico. Al final eso es lo importante, disfrutar de este trabajo que es muy bonito.
¿Qué lanzamiento consideras como el punto de partida en tu carrera? Hay quienes se remontan a tus vídeos caseros de YouTube, otros a tus singles ya convertidos en hits...
No sabría elegir un punto álgido claro. Con Boys Don’t Cry hice mi primera gira internacional, después de esos salieron unos cuantos singles que funcionaron muy bien. Rematamos ese éxito con Flakk Daniel's LP. Ha sido bastante progresivo todo.

La escena ha cambiado mucho desde entonces. Pero estoy seguro de que tú también, como artista y como persona. ¿Qué has aprendido en esta última década?
La vida me ha enseñado muchas cosas, sobre todo en los últimos 5 años. He aprendido a valorar más las amistades verdaderas, he conocido el lado oscuro de muchas personas, el amor incondicional de mi madre... No ha sido un proceso fácil, pero de los malos momentos siempre se sacan cosas buenas. Lo que he aprendido lo estoy aplicando en la manera en que me tomo las cosas. Tanto en mi carrera como en mi vida personal siempre estoy dispuesto a aprender y mejorar.
Has dicho no considerarte un “artista de industria”. ¿Eso en qué te convierte? ¿En un artista independiente, tal vez?
En un artista que hace las cosas cuando siente que ha de hacerlas. Sin estrategias de marketing masivas ni pensando en el éxito en cada movimiento. Hago música con la que mis fans empatizan porque, aunque suene cursi, es música que me sale de adentro. No pienso en hacer una canción para que suene en todas las discotecas, a lo que tampoco le quito el mérito, sino que en mi caso pienso en hacer música que, además de con colegas, se pueda disfrutar a solas.
Hablemos de Smile Bix, tu nueva mixtape, un trabajo en el que encontramos colaboraciones con Eladio Carrión o Khea, entre otros muchos, y que llega dos años después del lanzamiento de La isla. ¿Por qué has decidido sacarlo ahora?
Me apetecía, venía de una etapa más sentimental en la que el mundo estaba muy parado con la pandemia, estaba más reflexivo... Ahora todo está en funcionamiento y me siento como se ve en la mixtape, con fuerza.
Además de singles lanzados hace unas semanas como 100 Tracks, en este nuevo trabajo también incluyes temas que vieron la luz hace tiempo. Sin ir más lejos, tu single Clase G, que desvelaste hace casi un año. ¿Es esta una forma de demostrar que estamos ante una nueva etapa en la carrera de Rels B?
No diría que es una nueva etapa, sino que muestro un poco más de mí. Me dejo conocer en un momento en el que me siento seguro, orgulloso de mí y de los míos. En otros momentos de mi vida, hace 10 años, igual era más tímido y también tenía muchas inseguridades. Verme seguro y contento de lo que soy ahora me ha impulsado un poco a hacer esta mixtape. Es algo que hago también para mí. Quiero escucharme cuando sea viejo y recordar la sensación que tengo en este momento de mi carrera en el que tanta gente tiene los ojos sobre mí, se venden todas las entradas de los conciertos y estoy cómodo y motivado para seguir con todo.

“Hago música con la que mis fans empatizan porque, aunque suene cursi, es música que me sale de adentro”.
Clase G es precisamente un tema cargado de simbolismo. Y es que esta canción inauguró tu nuevo capítulo artístico tras la salida del sello Sony Music, ¿no es así?
Clase G es el primer tema que lancé después de romper el contrato. Es la primera canción de la mixtape porque representa el inicio de esta etapa y tiene la fuerza que he querido expresar en este proyecto. Smile Bix tiene ocho temas para que los escuches y te motiven a seguir trabajando, a confiar en probar cosas nuevas y romper barreras.
Solo dos de los tracks incluidos en Smile Bix superan los tres minutos. ¿Crees que los oyentes cada vez tienen menos paciencia?
Yo entiendo que no todo el mundo tendrá la misma visión que yo en esto, pero como músico a veces prefiero que los temas sean cortos y disfrutar en profundidad de cada segundo. Aparte, creo que los tiempos han evolucionado hacia esto. Estamos acostumbrados a contenidos más rápidos, creo que pocas personas aguantan más de dos minutos sin cambiar de canción (me incluyo).
¿Cuál es la mejor forma de captar la atención de una audiencia expuesta a tantos estímulos al mismo tiempo?
Yo creo que hay varias formas de conseguirlo. Algunos artistas escogen un discurso muy claro para su carrera y van detrás de él, la gente se siente identificada con ellos y con lo que su música representa. En mi caso, si marco un discurso es solo para un trabajo concreto, como en este último. Pero normalmente en mis composiciones hablo de todo lo que me apetece: amor, éxito, traición, soledad... Para mí es más cómodo y orgánico no perseguir un discurso porque no todos los días me siento igual en el estudio.
También borraste hace un par de meses todas las publicaciones de tu Instagram, ¿por qué?
Empezaba con un tour nuevo, estrenaba disco... Me apetecía comunicarlo todo desde cero, que mi perfil representase el momento en el que estoy ahora, apartando por un tiempo todo lo anterior.
Son muchos los creativos que prefieren no responder ante preguntas que trascienden lo estrictamente musical. Ni política, ni sociedad, ni hablar sobre asuntos que pueden ser controvertidos. Pero también son muchos los que hacen de la música una herramienta para abordar todos estos temas. ¿Es importante posicionarse? ¿Cómo lo haces tú a través de la música?
Desde mi punto de vista, no hay que escuchar demasiado lo que dicen personalidades como artistas, deportistas u otras personas que tienen un micrófono y una influencia muy fuerte cuando hablan de temas a los que no se dedican, porque normalmente no están tan informados. Digamos que tengo un pequeño dilema con eso. Pienso que está bien saber qué piensa un músico de un tema social o político, pero no es un experto. Siempre habrá opiniones de profesionales que sean más interesantes. Yo procuro hablar de música. Sin embargo, si puedo echar una mano dando mi opinión personal sobre cómo afrontar algunos asuntos, por ejemplo, de salud mental, lo hago porque sé que para algunas personas será un impulso que yo hable sin pelos en la lengua de ese tipo de cosas.

Más de diez millones de oyentes en Spotify, cuatro millones de suscriptores en YouTube, casi tres millones de seguidores en Instagram... Datos abrumadores que me llevan a preguntarte cómo lo gestionas emocional y mentalmente. ¿Se te ha subido la fama a la cabeza en algún momento?
Más que se me haya subido, me he sentido incomprendido. Normalmente mi vida es un no parar. Cuando no tengo conciertos, estoy grabando videoclips, o estoy en el estudio, o simplemente tengo diez días libres para disfrutar de mi familia. En pandemia el parón fue duro, tuve mucho tiempo para reflexionar. Me di cuenta de lo incomprendido que me había estado sintiendo a la hora de relacionarme con la gente, más que nada con los que no son mis amigos de siempre. Reflexioné sobre el interés que la fama conlleva, estuve triste también por desconectar mucho de la gente que más me quiere por haber estado muy centrado en mi carrera. Pensé en muchas cosas y pocas de ellas eran positivas.
Siempre procuro tener los pies en la tierra, pero en ese momento creo que perdí un poco el control. No en cuanto a tratar a los demás distinto ni nada por el estilo, eso jamás. Puedes ser número uno mundial, que para mí siempre va a decir mucho de ti cómo tratas al resto y la humildad con la que actúas. Que no la falsa humildad, cuidado. Yo sentí que el éxito me afectaba en tanto que me hacía ser desconfiado y estar triste por ello.
¿Y piensas mucho en qué estarías haciendo ahora si no te hubieses dedicado a la música?
No lo pienso. Sí que pienso en cómo me ha cambiado la vida y lo diferente que es todo ahora, pero estoy en un momento en el que tengo que pensar en música.
Tú mismo has hablado sobre la depresión que padeciste durante año y medio. Y solo podemos aplaudirte por ayudar a visibilizar la importancia de la salud mental. ¿Cómo lo detectaste y superaste?
Abriéndome a contar cómo me sentía de verdad. A veces nos da vergüenza o queremos aparentar que todo está bien, aunque sabemos que no es así. A mí me ha venido bien cambiar en ese aspecto y charlar con mis amigos y mi familia de lo que me preocupa o me hace sentir mal. Los he escuchado, aunque me hayan dicho cosas que en ese momento no me han sentado bien. Las palabras de la gente que te quiere te las llevas a la almohada, aunque te hayan dolido. Me he sentido apoyado por ellos y ha sido la clave para estar bien y conseguir una visión más optimista de todo.
¿Te mantienes alejado de las críticas o eres de los que leen todo lo que la prensa y los fans dicen sobre sus lanzamientos?
Yo procuro no darle importancia. Me lo tomo como una realidad que solo existe en Internet, en la vida real no existen los haters como en redes sociales. Solo me preocupan los comentarios de la gente que me conoce de verdad, que me conoce en mi vida personal.
“Estoy tratando de irme lejos pa’ volver a empezar / Bebé puta de la fama, me está dando ansiedad,” entonas en Sin miedo. Toda una declaración de intenciones que demuestra que no todo es tan bonito como parece. ¿Cómo llevas ser un personaje conocido?
No siempre es fácil. Como decía antes, te puedes sentir muy incomprendido. Tienes la vida que muchos soñarían tener, pero todos los que desean tener éxito y ser conocidos no creo que tengan en cuenta el lado negativo que conlleva. Me he perdido muchas cosas bonitas de la vida en los últimos años por tener ansiedad de estar en muchos sitios. De que me molesten, o que me graben o saquen fotos en mis momentos de intimidad. Últimamente he cambiado el chip, he aceptado que eso va a estar en mi vida durante muchos años y trato de llevar la situación de la manera más natural posible. Estoy volviendo a hacer muchas cosas que había dejado de hacer y eso me está haciendo muy feliz.

Y hablando de personajes conocidos, cada vez son más los artistas que suben a lo más alto de las listas de éxitos en cuestión de días. Booms inmediatos consecuencia de una o dos canciones convertidas en fenómenos. Y muchos de ellos, especialmente los jóvenes, parecen no estar preparados psicológicamente para la posible caída. ¿Qué piensas al respecto?
Pienso que es complicado. Sobre todo cuando les ocurre siendo muy jóvenes, porque en estos mundos cuando estás arriba te ríen hasta lo que no hace gracia, y si te pilla siendo inocente puede cambiar tu forma de ser con los demás. Eso mientras haya negocio puede funcionar, pero una vez se termina y vuelves a tu realidad puedes llegar a sentirte muy solo. Hay que procurar llevar las cosas con cabeza y con la máxima naturalidad posible.
Ahora mismo estás en medio una gran gira que te ha llevado a recorrer diferentes países de Latinoamérica, así como México y próximamente Estados Unidos. ¿Qué significa este reconocimiento por parte de tus seguidores norteamericanos? ¿Te ves viviendo en Estados Unidos?
Creo que todos tenemos algo idealizado Estados Unidos y por eso parece que tiene que ser una locura llenar salas allí. En realidad, la mitad de la población habla español. Pensándolo bien no es algo tan loco, pero por supuesto que me hace mucha ilusión. El siguiente objetivo que me he marcado es vivir allí, en Miami o Los Ángeles, porque hay buenos estudios, artistas, buenas productoras de vídeo... Aunque siendo como soy, con lo bien que me gusta vivir, no sé yo si aguantaré mucho tiempo.
¿Nos puedes recomendar algún artista estadounidense que te guste especialmente?
Post Malone. Es inspiración desde el momento en que salió hasta cómo ha enfocado su carrera y su manera de vivirla. Young Thug también ha sido máxima inspiración. También escucho Roddy Ricch, Kodak Black, Don Toliver, Gunna...
¿Y alguno español al que deberíamos entrevistar próximamente?
Judeline. Me encanta porque tiene una propuesta muy diferente, tiene mucho talento. También Albany, que acaba de sacar un discazo.
Y por último, ¿durante cuánto tiempo podremos disfrutar de Rels B sobre los escenarios? ¿Es este un proyecto con fecha de caducidad?
En el disco digo que a los 30. En realidad no quiero dar una fecha exacta, pero no entra en mis planes estar muchos años más. Me gustaría centrarme en otras cosas de la vida en las que ahora mismo, con todo este ajetreo, no tengo tiempo.

Texto
David Alarcón
Fotografía
Jesús Leonardo
Estilismo
Martxel Montero
Pelo y Makeup
Laura Del Muro
Asistente de fotografía
Gonzálo Gallego
Asistente de estilismo
Lucci García

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