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Que su proyecto Zero 00:00 fuese elegido por el Arts Of Fashion Competition de San Francisco marcó un antes y un después en la carrera de Queralt Orriols. La colección atemporal, con prendas en las que se imponen las capas y capas superpuestas de tul, gasa de seda y mohair, también llevan cosidas etiquetas con fechas de vencimiento ficticias inspiradas en el paso del tiempo y en su influencia diaria como consumidores. Con ello, la diseñadora pretende hacer una crítica sobre el sistema de moda actual, donde las tendencias van y vienen y que hacen que no tengamos tiempo de encariñarnos con las piezas.
Queralt, primero de todo, darte la enhorabuena por conseguir que tu tesis Zero 00:00 sea uno de los proyectos que este año ha seleccionado el Arts Of Fashion Competition de San Francisco. ¿Cómo recibiste esta noticia?
¡Muchísimas gracias! Recibí esta noticia con mucha euforia, que reconozcan tu trabajo desde un concurso con esas características es realmente satisfactorio. Fue el incentivo que me animó a continuar trabajando duro en la colección, lo anunciaron justo cuando nos empezábamos a desconfinar y fue muy gratificante que valoraran mi manera de crear arte en unos tiempos tan desconcertantes para todos. ¡Es todo un honor para mí!
Siendo una reciente graduada en la escuela de diseño LCI Barcelona, ¿cómo es esto de debutar en el mundo de la moda de esta forma?
Actualmente estamos en una situación muy complicada y es una realidad. Creo que hoy en día tenemos que tener paciencia y trabajar duro personalmente, crear y ser emprendedores. El arte es una vía de escape para mucha gente, utilicémosla, desarrollemos nuestros instintos y aprovechemos todas las herramientas que nos proporciona. En esta profesión se requiere mucha constancia y una continua investigación y creación de uno mismo.
¿Por qué decides ponerle Zero 00:00 a tu colección? ¿Qué relación guarda la colección con el tiempo?
Zero 00:00 está inspirada en el concepto tiempo, sus características y cómo nos influye este a nosotros mismos. Consiste en una amplia reflexión sobre el tiempo, la función y la influencia que este puede desarrollar en una sociedad consumista. Decidí nombrar Zero 00:00 a la colección porque era la forma más gráfica de representar la necesidad de un parón: puede ser el punto de partida o el final, depende de cómo lo interprete cada uno de nosotros. 00:00 plasma esto, ese principio o ese fin tan subjetivo.
El paso del tiempo siempre me ha intrigado, es un tema que me inquieta y hace cuestionarme muchas de las cosas que me rodean. El tiempo es algo intangible e inexorable, y quería transmitir estos valores en la moda, de ahí una colección translúcida, llena de superposiciones y con un aire atemporal.
Dices que Zero 00:00 se basa en hacer una amplia reflexión sobre lo que entendemos por tiempo, sus características y el valor que le damos cada uno. Explícanos con más detalle de dónde surge esta necesidad. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda hasta llegar a crear una conexión entre tiempo y moda?
El concepto tiempo siempre me ha intrigado, pensar que tenemos mucho tiempo y a la vez ver cómo de rápido pasa es una sensación agridulce. Creo que el tiempo es algo muy valioso y probablemente una de las cosas más importantes de nuestras vidas. Pienso, sin tiempo, ¿qué somos? Podríamos decir que el tiempo es quien nos permite ser y hacer. ¿Te imaginas una vida sin relojes?
El proceso fue complicado, plasmar en la moda algo intangible, difícil de describir o percibir no es nada fácil, pero tenía la necesidad de relacionar estos dos términos. Zero 00:00 crítica el consumismo impuesto por el sistema de moda actual, sus tendencias efímeras y la explotación del prêt-à-porter. Nuestra sociedad no agota la durabilidad de los productos, de la ropa. Esto hace que la moda se vuelva líquida. Actualmente, las tendencias se sustituyen por las siguientes a gran velocidad, y la sociedad no tiene tiempo para hacerlas suyas, para agotarlas. Cuando un grupo social se acostumbra a una tendencia, es inmediatamente sustituida.
Cuéntanos más sobre la etiqueta y esta relación con lo caduco.
Cada una de las prendas de la colección tiene una etiqueta de seda con distintos valores numéricos que incluyen la fecha y el lugar de creación, así como el tiempo real de producción. De este modo, quiero que el consumidor sepa la inversión de tiempo que ha requerido una pieza para que sea consciente de que todo tiene un valor de tiempo muy importante.
Además, para ironizar y criticar el sistema de moda actual, la etiqueta también informa de una fecha de vencimiento ficticia, con la intención de que el cliente reflexione sobre su actitud materialista y valore todo lo que le rodea teniendo el tiempo y la duración como indicador. Puedo afirmar que sentimos un amor incuestionable por ese concepto invisible. De hecho, siempre me he preguntado si podría guardarme un trocito de tiempo y hacerlo, aún más, mío.

Aunque el tiempo es un concepto que han trabajado filósofos, físicos, matemáticos, artistas, escritores y demás intelectuales, es difícil definirlo. ¿Cómo lo harías tú? ¿Qué es para ti el tiempo, y por qué crees que es importante la fugacidad/caducidad en nuestras vidas?
La existencia del tiempo es la que nos permite ser, cuantificar lo que nos rodea y organizar nuestras vidas. De ahí la existencia de segundos, minutos, horas, días, semanas, años, etc., que se traslada en la colección con la superposición de capas y capas de tul.
Supongo que si todo lo que nos rodea durara para siempre, perdería su valor. La fugacidad de las cosas nos permite valorar más su existencia porque sabemos que algún día desaparecerán o dejarán de ser útiles. Aun así, la fugacidad extrema en relación con las cosas nos lleva al consumismo y a no darles el valor que se merecen. Por lo tanto, la mejor manera de relacionar el tiempo con el entorno es el justo equilibrio entre lo eterno y lo efímero.
Me parece muy curioso y original el detalle de poner una etiqueta con una fecha de vencimiento ficticia en todas las prendas. En los tiempos que corren, es muy importante concienciar a la gente de no recurrir al consumo masivo y agotar lo que se tiene antes de hacerse con algo nuevo por capricho. ¿Esta filosofía siempre ha sido una prioridad para ti cuando compras ropa, o es algo con lo que te has sensibilizado más recientemente?
La moda ha sido uno de los sectores que más ha propiciado el consumo masivo, especialmente con el fast fashion, y a la vez considero que ha actuado en su contra. No diré que nunca me he sentido influenciada por el consumismo, sería hipócrita, pero sí que intento desprenderme de él día a día. Todo va relacionado con el fast fashion, que ha hecho tanto daño a su polo opuesto, el slow fashion, una mentalidad relacionada con los conceptos de moda sostenible, consumo responsable, moda ética y ecodiseño. Un hábito de compra basado en la calidad y no la cantidad que como sociedad tenemos el deber de apoyar, y aún más con la situación actual. Todo granito de arena es útil.
Tu colección está llena de detalles: superposiciones de capas y más capas de texturas manipuladas a mano y tratadas con delicadeza, vestidos deconstruidos que llegan hasta el suelo, transparencias y volúmenes imposibles, formas hechas con tul y seda, el uso de la lana, cuellos altos, bolsos gigantes, el dorado de la bisutería, las cadenas y los prints que ofrecen información numérica relacionada con el tiempo… Distingo influencias, sobre todo, de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. ¿Jugar con las tendencias del pasado ha sido otra forma de dar protagonismo al tiempo?
Sinceramente la influencia de los siglos XIX y XX salió sola. Quise diseñar sin tener ningún estilo presente, pensando únicamente en lo que me transmitía el concepto tiempo, para crear algo nuevo y fruto únicamente de mi inspiración sin que nada interrumpiera mi creatividad e instinto. Tenía claro que quería trabajar con técnicas de drapeado y deconstrucciones de patrón, y así el resultado fue como una mezcla de referencias del pasado, el presente y el futuro.

Hablando del tiempo y las inspiraciones pasadas, el Costume Institute del MET de Nueva York acaba de inaugurar la exposición About Time: Fashion and Duration, que explora la relación entre moda y tiempo en los últimos 150 años de manera no cronológica. ¿Crees que la situación actual hace que valoremos más el tiempo?
Sí, de hecho cuando lo anunciaron me alegré de coincidir con un evento de estas características y que el tema fuera tan de interés actual. Lo considero muy interesante. Y sí, también creo que cada vez más nos damos cuenta de que el tiempo vale oro. El confinamiento nos ha hecho replantear muchas cuestiones de nuestra vida, el tiempo y el espacio. Tuvimos que comprimir todo lo que hacíamos durante una jornada en nuestras casas, replantearnos el tiempo del día a día y gestionar la incertidumbre de vivir una situación que no habíamos experimentado nunca antes. Todo esto, además de enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestra fragilidad como seres humanos ante una pandemia mundial y todo el sufrimiento causado por la pérdida de vidas humanas y el esfuerzo de los profesionales que han estado y están en la primera línea.
El confinamiento nos lleva a reflexionar sobre el propio uso del tiempo y qué porcentaje dedicamos a cada cosa: trabajo, familia, ocio, etc. Tenemos que intentar extraer oportunidades de esta experiencia para cambiar y mejorar nuestra forma de vida en consonancia con la naturaleza. Nos vemos forzados a replantear el futuro, a reinventarnos y a ser más conscientes de cómo y a qué dedicamos nuestro tiempo.
Hablemos de tu forma de diseñar. ¿Cómo fue el proceso de selección de las telas, los colores, las texturas, etc.? ¿Qué sueles hacer primero: diseñar las prendas o elegir las telas y los materiales para luego crear? Cuéntanos el proceso creativo que hay detrás.
Primeramente, una vez empapada de influencias sobre el tiempo, empecé a buscar texturas y fibras que me transmitieran aquello que quería expresar en los tonos que había elegido. Mi colección es prácticamente monocromática, no obstante era todo un reto que se viese visualmente compensada. Busqué varios tejidos, entre ellos estaban el tul, crepés, gasas, organzas, popelines, algún punto circular o lanas, Al mismo tiempo empecé a manipular tejidos manualmente, los teñí de forma natural, hice pruebas de costuras, experimenté con nuevas formas encima de maniquí (moulage) y creé nuevas texturas que me resultaran un parecido al paso del tiempo (mi habitación parecía un laboratorio), entre muchas otras cosas.
Conforme iba descubriendo texturas, dibujaba lo que me transmitían, así que podría decir que más o menos iba combinando los procesos, para mí era la mejor manera de cohesionar todas las ideas que quería plasmar. Me di cuenta de que no hacían falta muchos tejidos, que con pocos ya expresaba lo que tenía en mente y tenía aún más fuerza, así que finalmente el tul, la gasa de seda y el mohair fueron los únicos tejidos/fibras que tuvieron protagonismo. Me enfrentaba a trabajar el tul como nunca antes lo había hecho, fue todo un reto debido a la finura del hilo y a su ligereza, que dificulta la hora de coser (no se cose igual un tul que una lana). Fue todo un aprendizaje para mí.
Cada vez son más los diseñadores que tienen como prioridad el uso de procesos sostenibles para hacer realidad su imaginario. ¿La sostenibilidad tiene cabida en tus prendas? ¿Has utilizado telas o materiales reciclados?
La sostenibilidad tiene cabida en mi colección en la forma en que se crea y produce cada prenda con consciencia social y ambiental. El residuo de telas en mi proyecto fue mínima, los patrones eran bastante cuadrados, y al utilizar pocos tejidos y pocos colores podía aprovechar bien todos los excedentes de tela para cortar piezas de patrones pequeños, pudiendo así aprovechar muy bien todos los metros que tenía.
Además, con los retales más pequeños que quedaban, hice manualmente los botones de 00:00 de manera que no utilizaba ningún otro material que no fuera el propio tejido. Tampoco utilicé cremalleras, cada prenda estaba estudiada para ser abrochada con tiras grosgain o botones. Fue la manera de reinventarme y diseñar con unos parámetros muy fijados. Considero que la sostenibilidad es algo más que reciclar, es aprovechar e inventar nuevas formas de diseño y apostar por una producción saludable para todos.

Imagino que tendrás algún nombre al que admiras especialmente y que habrá sido una fuente de inspiración para tu trabajo. ¿Podrías decirnos quién o qué inspira a Queralt?
¡Sí, claro! Algunos de mis referentes son Alexander McQueen, Martin Margiela, Simone Rocha, Molly Goddard y Cecilie Bahnsen. Estos son algunos de mis referentes a quienes admiro por su trabajo y su forma de hacer arte, es ver uno de sus diseños y saber que les pertenece, tienen una identidad única y personal.
Está claro que la moda, el arte y la cultura son tu mayor pasión, ¿qué camino te gustaría tomar a partir de ahora? ¿Cuáles son tus planes y proyectos para el futuro?
Parece tópico pero no hay nada más verdad que esto: la moda, el arte y la cultura son mi mayor pasión. A partir de ahora quiero seguir aprendiendo y enriqueciéndome de experiencias y personas creativas para crecer personal y profesionalmente. En el mundo del arte debes de estar en continua investigación de uno mismo y conocer hasta dónde puedes llegar. Uno de mis objetivos es llegar a trabajar en el equipo de diseño de algunos de mis referentes, crear con ellos sería todo un honor, y también poder dar a luz a mi propia marca para ofrecer al mundo mi universo creativo y mi filosofía de moda.







Texto
Blanca Roca Porta
Fotografía
Maria Paz Acosta
Modelos
Cristina Afán y Tina Diedhiou (Fifth Models)
Maquillaje y peluquería
Maria Navarro
Diseño y estilismo
Queralt Orriols

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