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A propósito del estreno de Alba, la nueva ficción de Atresmedia que acaba de estrenarse con un elenco de actores envidiable, nos reunimos con el joven actor Pol Hermoso para charlar sobre vocación, rodajes en tiempos de pandemia, e interpretaciones emocionalmente complicadas.

Pese a que actuar sea de las cosas que más feliz hacen al actor catalán, encarnar a personajes como Rubén no es tan fácil como parece, “a veces me iba a casa con cosas en la cabeza que no me gustaban nada, me iba a casa muy frío y vacío.” Y es que, aunque no sea la primera ficción que trata las agresiones sexuales, Pol asegura que lo hace desde una mirada distinta. Procurando evitar el morbo y el sensacionalismo, Alba nos mostrará más allá del propio titular, cómo son tratados, tanto la víctima como los agresores, por su entorno y qué hay después del propio delito.

Hola, Pol, acaba de estrenarse Alba, ¿estás nervioso por saber cómo la va a recibir el público?
Aunque me lo tome con tranquilidad, los nervios empiezan a aflorar un poquito. Queremos que dé de hablar. No es una serie que quiera instruir a nadie pero sí que queremos que se hable, que no se olvide y que remueva un poco. Y en ese sentido sí que da un poco de nervios, ¿no?, que la gente despierte, hable de ello y que se entere de lo que se tenga que enterar.
Es tu primera serie con un papel protagonista y decisivo, ¿cómo surge esta oportunidad?
Supongo que el trabajo llama al trabajo. Yo venía de hacer un papel más pequeñito en Merlí, y entre eso y el trabajo hecho con la agencia, surgió la oportunidad de hacer este casting. Hice tres pruebas, primero hice un casting para otro papel, luego no funcionó e hice el casting para este y encajé. Pero la verdad es que nada estaba del todo seguro porque, con la pandemia, no teníamos ninguna garantía de que el proyecto siguiera adelante.
Por lo que he oído en alguna entrevista, tenías claro que querías ser actor desde que eras un crío, ¿verdad?
Empecé a hacer teatro con 5 años, por lo que nunca tuve una revelación vocacional, sino más bien me pregunté si quería seguir haciendo esto, y la respuesta fue, ¿por qué no? Las cosas funcionan más o menos, a veces mejor a veces peor, pero disfruto mucho actuando. Un ejemplo muy claro es que yo, aparte de actuar, estoy estudiando una carrera universitaria, y a veces me surgen proyectos pequeños, de amigos o de quien sea, y siempre escojo saltarme la clase e ir a rodar porque es lo que me hace más feliz.
Tienes formación tanto en teatro como en pantalla, ¿qué tipo de interpretación disfrutas más?
Si bien es cierto que he trabajado más en pantalla, en televisión sobre todo, mi formación ha sido más teatral. De hecho, el otro día hablaba con mis agentes sobre la posibilidad de hacer algo de teatro, porque me apetece y porque también me gustaría valorar como están mis herramientas, valorar si estoy oxidado o no.
El elenco de actores con el que cuenta Alba está formado por profesionales de la talla de Adriana Ozores, Tito Valverde o Elena Rivera, ¿cómo ha sido trabajas con ellos?
Cuando aún no había empezado a ensayar con ellos sí que estaba más nervioso, pero luego me di cuenta de que son personas como tú y como yo. Preguntaban mi opinión, tomaban en serio mis comentarios, y ver que valoran tu criterio te hace sentir mucho más cómodo y a gusto. Al final solo con que te calles y los veas trabajar tienes suficiente para aprender y hacer un libro.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
Una vez estábamos en el rodaje, con Tito Valverde creo, hablando de técnicas de concentración y demás, y él nos dijo algo como que no es cosa de estar concentrado sino de estar atento. Pueden surgir imprevistos que te desconcentren, es algo que no puedes evitar, por eso de lo que se trata es de estar atento para que todo sea más fresco y orgánico.
La ubicación de la serie es entre Madrid y la Costa Blanca, ¿os visteis muy afectados por la pandemia durante el rodaje?
La verdad es que es una lata. Supongo que si una persona empieza ahora su carrera profesional no notará tanto contraste, pero los que hemos trabajado un poquito antes notamos más la diferencia. El principal problema es que todo es mucho más lento, hay muchos más pasos a seguir, hay un equipo especial que se encarga de todas las medidas de seguridad, lo cual es muy necesario, pero todo es más lento y caro para la producción.
Por ejemplo, en Alba tuvimos que rodar unas secuencias en una discoteca en la que antes de la pandemia hubiese estado llena de extras, pero ahora no se puede, y es más difícil pensar el plano para que quede bien en cámara, es pensárselo veinte veces más que antes.
En Alba no existe el Covid ¿verdad? ¿Cómo es vivir por unos momentos en una realidad paralela?
Eso fue toda una movida. Estábamos tan acostumbrados a ver a todo el mundo con mascarilla que se nos colaban gente con mascarillas por cámara, un extra que se la deja puesta sin querer o una persona que sale por detrás con mascarilla (porque rodábamos en calles donde se veía gente real).
La serie versiona la exitosa telenovela turca Fatmagül, ¿habéis creado los personajes desde cero o habéis adaptado los personajes de Fatmagül?
Hemos hecho una adaptación muy libre, lo único que tienen en común es el punto de inicio, el dilema principal, luego ya es otra serie. Hablamos con dirección y producción y nos dijeron que no hacía falta que viéramos la serie para no intoxicar nuestros personajes con otras referencias, preferían que fuera totalmente limpio de influencias. Si tienes otras referencias a la hora de crear tu personaje estás condicionado por lo que has visto y, quieras o no, acabas contaminando tu papel. Además el background es muy distinto, son otras tradiciones, otra cultura, cosas que pasan en Fatmagül no tienen sentido en Alba.
Teniendo en cuenta que tu personaje es un chico con poder adquisitivo, caprichoso y que es partícipe de una violación en grupo ¿ha sido difícil entrar en la piel de Rubén Entrerríos?
Ha sido un reto porque no tenía mucho a lo que agarrarme de mí. Encarnar a un personaje tan dispar y alejado de lo que soy yo es un reto. No podías juzgar al personaje, porque si lo haces ya lo enfocas a lo peor de lo peor, y como actor me tengo que creer su persona. Al final es gente que convive entre nosotros, lo que teníamos que hacer es creer al personaje y poco a poco ir deshumanizándolo para que sus acciones fueran consecuentes con su persona.

¿Fue emocionalmente complicado?
Sí, la verdad, al final el personaje que interpretas tiene su mundo interior y quieras o no algo de eso te llevas a casa. Con Rubén a veces me iba a casa con cosas en la cabeza que no me gustaban nada, me iba a casa muy frío y vacío.
Con el movimiento #Metoo y la gran concienciación social que ha conllevado la denuncia de muchos más casos de abusos, se han creado varias ficciones que tratan estos delitos desde perspectivas variadas, como I May Destroy You, The Assistant, o Suc de síndria. ¿Qué aporta Alba de nuevo a estos retratos sobre la cultura de la violación?
Bueno, lo que llega a contar Alba ya no es tanto el acto en sí ni cómo se llega a él, sino qué pasa después. El hecho en sí ocurre en el capítulo uno, a partir de ahí trata cómo se va desencadenando y desmoronando todo a su alrededor. Cuenta cómo vive esa gente en sociedad, cómo los tratan sus familiares, tanto a las víctimas como a los agresores. ¿Vuelven a entrar en sociedad? ¿La gente los aparta de su círculo cuando se enteran?
¿Puede ser que la serie también muestre muchas estructuras de poder en distintos contextos? Desde a nivel familiar, empresarial, de amistad, y por supuesto, de género.
Sí, totalmente. No solo habla de una violencia de género, habla de desigualdades de poder, clases sociales. La serie trata de muchos más temas que la violación, como por ejemplo, las relaciones familiares. Nosotros representamos a una familia muy grande, y hay una falta de afecto generacional muy importante. Eso se trata mucho y creo que es muy interesante.
Volviendo a ti, ¿cuál es tu proyecto soñado? ¿Algún director con el que te haría especial ilusión trabajar?
No es un proyecto soñado pero me gustaría mucho hacer algo de época. Todo lo que he hecho es muy actual y creo que debe ser una sensación muy divertida cuando ruedas proyectos contextualizados en épocas pasadas. Cambia todo a tu alrededor, llevas ropa que nunca has visto, costumbres distintas, es todo tan diferente que la forma de trabajar también tiene que ser otra. Creo que es más fácil interpretar un personaje que esté fuera de tu imaginario, es más fácil abstraerse de quién eres si no has vivido en la época que interpretas.
Y ya para terminar, ¿tienes algo previsto para un futuro próximo?
Estamos trabajando en ello, haciendo varias pruebas. Tenemos cosas a punto de cerrarse, pero de momento no se puede decir nada. Esperemos que en breve podamos dar noticias.

Texto
Alexandra Navas Capilla
Fotos
Poncho Paradela
Estilismo
Yolanda Muelas

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