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Más de veinte años sobre los escenarios, transmitiendo historias musicales de distintos lugares del mundo, han hecho de Pink Martini una banda sin límites a la hora de transformar culturas en ritmos universales. A la vista de sus próximas actuaciones en Madrid y Peralada el 7 y 9 de julio, Thomas Lauderdale, pianista y fundador del grupo, nos da algunas de las claves que han convertido a la banda de Portland en una experiencia cultural en cada una de sus actuaciones.
La fusión de percusiones, metales, cuerdas y voces, unida a la absorción de diferentes géneros y culturas, ha conseguido convertiros en un grupo que no deja indiferente. ¿Vuestro objetivo es reunir en vuestras actuaciones a personas con diferentes gustos, pero amantes de la música?
Todos los miembros de la banda provienen de diferentes partes del mundo y tocan música de diferentes lugares. Ya se trate de afrocubana, samba, clásica sinfónica… la idea es hacer un retrato de los EE.UU. lo más amplio y preciso posible. Cuando nos encontramos con gente nueva, nos encanta explorar otras culturas y aprender otras historias. Así que todos tenemos gustos musicales similares, pero cada uno aporta su propia experiencia y origen. Se puede decir que nos encanta comprender e interpretar la música bajo un punto de vista amplio, con sabores y estilos diversos. Siempre trato de captar la diversidad de sonidos para pasarlos por mi filtro personal y compartirlos con el mundo. Tenemos una enorme energía gracias a la rica diversidad musical y cultural de nuestras fuentes, y eso le encanta a quien nos escucha.
En vuestros inicios, tocabais en eventos a favor de los derechos civiles, la vivienda asequible, las bibliotecas públicas y la educación, entre otros. Ahora ya habéis actuado con más de 50 orquestas de otros lugares del mundo, con la Filarmónica de Los Ángeles o la Sinfónica de San Francisco. Además del escenario, la audiencia y la experiencia, ¿cuál es la principal diferencia entre dichas actuaciones? ¿Seguís involucrándoos en causas sociales a través de vuestra música?
La primera canción que toqué, acompañado por mis compañeros de clase, fue una version de Let’s Go Fly a Kite de Mary Poppins. Empecé a tocar con orquestas y di recitales. También toqué como pianista en fiestas, interpretando canciones de navidad y de musicales. Luego llegó la creación de Pink Martini. Somos muy afortunados, porque hasta ahora hemos tocado con muchas y prestigiosas orquestas en todo el mundo, y en teatros tan importantes y míticos como el Hollywood Bowl, el Carnegie Hall, el Olympia de París y el Royal Albert Hall, entre otros. Pero últimamente no hemos tenido mucho tiempo para involucrarnos en acciones y causas sociales, a excepción de las que vivimos en EE.UU., ya que pasamos alrededor de 150 días al año viajando por casi todos los países del mundo…
Se dice que sois como un documental musical de viajes. ¿Cómo conseguís trasladar realidades tan variadas?
La música que hacemos dibuja un recorrido por diferentes culturas, idiomas y ritmos sin ninguna frontera, por tanto es casi como un ejemplo de documental o banda sonora de un viaje por el mundo.  Muchas ideas y temas surgen del ir, vivir y tocar en diferentes países, y cada uno de ellos tiene su propia fuente. Así, con Pink Martini contribuimos a la difusión del gran patrimonio musical universal. A lo mejor nuestra música tiene un gusto vintage y estilo hollywodiano, pero nos sentimos a gusto interpretándolo. De hecho, muchas veces lo que buscamos es recordar o dar a conocer canciones casi olvidadas, actualizándolas.
Con frecuencia colaboráis con grandes artistas, y en Dream a Little Dream, vuestro último disco, podemos escuchar a los bisnietos de María y el barón Von Trapp. ¿Qué ha aportado esta colaboración al resultado final?
Nos gusta colaborar con artistas totalmente diferentes, nos aporta siempre algo nuevo. Cuando conocimos a los Von Trapp tuvimos una conexión inmediata, y de allí les propusimos grabar un álbum entero. El mensaje de Pink Martini en este caso fue de empatía y compromiso entre personas y culturas muy diferentes entre sí que se unen a través del lenguaje tan universal que es la música.
Madrid y Peralada os esperan este 7 y 9 de julio respectivamente, ¿cómo os sentís al volver a tocar en España?
España es uno de los países más bellos donde hemos tocado. En cada gira por Europa siempre nos gusta incluirlo, y si es posible en ciudades que aún no conocemos. En la gira anterior conocimos San Sebastián y nos encantó su gente, su comida, sus playas… ¡Siempre nos ha gustado la acogida del público español!
En estos dos únicos conciertos podremos escuchar grandes clásicos como el que da nombre a vuestro disco, Dream a Little Dream, Edelweiss y también composiciones originales. Mezclar lo antiguo con lo nuevo es casi vuestro sello de identidad. ¿Cómo creéis que siente el público esta amalgama temporal musical? 
En los dos conciertos en España tocaremos música de nuestro repertorio, algunas son creaciones nuestras y otras son clásicos que hemos llevado a nuestro estilo. Esta mezcla hace que nuestros conciertos sean diferentes y para todos los públicos. Nuestra música une generaciones y países. También tocaremos algún tema de nuestro próximo disco que saldrá muy pronto. A ver si os gusta. ¡Os esperamos!
Pink Martini tocarán el jueves 7 de julio en Madrid, dentro del festival Noches del Botánico, y el sábado 9 de julio en Peralada, dentro del festival Castell Peralada.

Texto
Natasha Martín Ortiz

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