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A pesar de sentir curiosidad por la joyería desde pequeña, Miriam Álvarez se decantó por la publicidad en un primer momento. Pero no funcionó. Ocho años más tarde, puede decir orgullosa que su marca Pena Jewels ha dado la vuelta al mundo y que, tras verlo, ahora apuesta por un enfoque más local y de proximidad. ¿Sus motivos? Es donde se siente más cómoda y donde cree que su proyecto encaja mejor. Y también, porque cree que “es el nuevo lujo”, confiesa. Hablamos con la joyera sobre astrología y su nueva colección, Luna en Venus, así como de sostenibilidad y seguir tus instintos.
Te iniciaste en el mundo del comercio estudiando publicidad. ¿En qué momento decides dedicarte a la joyería y por qué?
Siempre me ha gustado el diseño, desde la adolescencia he hecho bisutería para amigos y familiares. Llega un momento en mi vida laboral donde me doy cuenta de que la publicidad no es el estilo de vida que me apetece y decido darme un tiempo. Fue entonces cuando la joyería se cruzó conmigo y me enamoré.
La publicidad y el ámbito comercial tienen mucha importancia a la hora de crear una marca. ¿Cómo crees que tus estudios han contribuido o ayudado a la creación de Pena Jewels?
Sin duda me ha ayudado muchísimo mi paso por la publicidad, trabajé unos años en la agencia La Despensa, y esa experiencia me ha acompañado en todo el desarrollo de la marca.
Te iniciaste en el mundo de la joyería hace ocho años. ¿Cómo recuerdas el diseño de tu primera joya?
Mi primera joya la hice en la escuela. Fueron unos pendientes, eran sardinas (yo vivía en Portugal y allí se comen mucho) y mientras las hacía recordaba muchísimo las cafeteras de María Barranco en Mujeres al borde de un ataque de nervios, y siempre me imaginaba que esos pendientes serían para ella.

Hemos visto que el punto de inicio de todas tus colecciones es una tema concreto, y que, basándote en este tema empiezas a crear. Explícanos un poco más tu proceso creativo, cómo eliges cada tema y cómo se va desarrollando conceptualmente y físicamente hasta convertirse en una colección.
Me gusta elegir un tema porque me gusta que cada colección suponga un reto para mí. Según el momento vital que me acompañe, me cuadran unos u otros. Últimamente estoy muy interesada por la astrología, y de esta forma ha surgido Luna en Venus, nuestra nueva colección.
Tu proceso creativo se basa en crear maquetas sin pararte a pensar qué es bello y qué no lo es. ¿Cómo es tu proceso de selección final y qué criterios tienes en cuenta a la hora de elegir las joyas definitivas?
Sí me gusta darme un tiempo de creación sin juicio para arriesgar más. Una vez que he desarrollado la colección y tengo muchas maquetas, me pongo a pensar qué es comercial y qué no, qué es posible y qué no, qué es favorecedor… Es en la fase final donde aparecen los criterios más prácticos. En esta fase me ayuda mucho mi socia María, decidimos entre las dos las piezas que se fabrican.
A menudo, las joyas pasan de generación en generación. ¿Tienes alguna pieza así, con gran valor sentimental que lleve en la familia desde hace décadas? ¿Tú has creado alguna dedicada a alguien especial que no vayas a vender?
Sí, yo tenía una relación muy especial con mi abuela, y al morir ella heredé unos pendientes de granates. Como yo no uso pendientes, rediseñé un collar con uno de ellos y es el amuleto que llevo siempre.

Frecuentas ferias internacionales para llegar a países como China, Francia o Alemania. ¿En qué lugares tiene más éxito Pena Jewels?
La verdad es que el mundo de las ferias internacionales está cambiando mucho y las personas empezamos a comprar de otra forma. Hemos tenido grandes experiencias en ferias internacionales donde nuestro cliente más fuerte sin duda era Asia –Japón y China en particular–, sin embargo, estos dos últimos años nos estamos centrando más en la venta más local y más personal, y es el plan que llevamos a corto y medio plazo. Colecciones más pequeñas y tener una relación casi personal con los clientes, sin descuidar la venta online para nuestros clientes internacionales.
Has colaborado con varias veces con Anna Ponsa. ¿Cómo surge esta relación y qué os aportáis la una a la otra?
Con Anna tenemos una relación personal desde una de las primeras colecciones que hicimos. Coincidimos con ella en una feria de París, y mi socia María y yo le propusimos hacer una colección juntas. Ella es arquitecta y le pedimos que eligiera un tema. A ella le gusta mucho la obra de Carlo Scarpa y desde ahí desarrollamos una primera colección de cinco anillos. Se vendió muy bien y gustó mucho, y como nos habíamos quedado con ganas de desarrollarla un poco más, hicimos una segunda colaboración, que fue el desarrollo completo de la colección.
Miriam, cuéntanos, ¿qué te ha inspirado para crear tu última colección? El título, Luna en Venus, es muy sugerente. ¿Qué han tenido que ver la astronomía y/o la astrología en todo esto? Y más teniendo en cuenta que el planeta Venus no tiene ningún satélite.
Soy una enamorada de la astrología y hace tiempo que me venía rondando por la cabeza incorporar un poco de esta parte mía en los diseños. Cuando me puse a trabajar con el nácar y estuve investigando la piedra, vi que tenía la misma energía que la que se produce con un fenómeno astrológico que se llama ‘luna conjunción Venus’ –viene a ser cuando en astrología se dice que alguien tiene una relación armónica entre estos dos cuerpos celestes. Esta relación armónica otorga a quien la tiene en una carta natal, belleza, feminidad y dulzura. El nácar ayuda a potenciar estas energías, de ahí el nombre.
 
Tu nueva colección, Luna en Venus, está repleta de delicadas piezas de plata y oro con toques de color nácar. ¿Cómo relacionas el producto final con Venus y con la luna?
En la historia que hemos escrito para la colección se explica muy bien. Es usar el nácar como amuleto, usar las joyas como joyas mágicas, dando un valor simbólico muy grande a las joyas que usamos:
“Suelta una carcajada tras mi consulta y después me mira fijamente a los ojos:
—¿Eso buscas? —pregunta inquisitiva al tiempo que coge mi mano izquierda y la aprieta contra mi pecho. Asiento desconcertada.
—Necesitas nácar del caparazón iridiscente de la concha que descansa en las profundidades del océano —se detiene un momento y murmura algo para sí misma… luego prosigue en voz alta: —y añade plata y oro de la explosión de estrellas de neutrones en el interior de galaxias enanas.
Después se sienta en la mecedora y me pide que me vaya.
Y me fui.”
¿Qué tiene más importancia para ti, el proceso o el resultado final?
Todo es importante, lo que intentamos hacer en Pena Jewels es darle importancia a que sea un producto que sea coherente con quienes somos. Es artesanal y hecho en España, esto supone un extra de coste para nosotros y en consecuencia para el cliente, ya que no tiene nada que ver fabricar en España con artesanos locales y con técnicas tradicionales con fabricar fuera y con técnicas modernas. Sin embargo, para nosotros no tiene sentido de otra forma, hacemos lo que nos gusta hacer de la forma que nos apetece hacerlo. Intentamos que sea un producto sostenible y artesanal.
Eres una marca independiente apostando por la proximidad, la artesanía, y la calidad. En un momento en el que el rechazo hacia lo rápido y barato parece ir en aumento, y la sostenibilidad y otros valores respetuosos parecen estar ganando terreno, ¿cómo te posicionas tú?
Después de haber tenido unos años en los que hemos ido mucho a ferias internacionales, hemos vendido mucho fuera, hemos sido mayoristas y vendido nuestra colección en muchas tiendas, nos hemos dado cuenta de que nuestro proyecto no encaja ahí, hemos vuelto un poco a algo más pequeño y más personal. Es donde nos sentimos más cómodas y donde nuestro producto encaja mejor. En estos momentos vendemos a través de nuestra tienda online y solo en seis o siete tiendas repartidas por el mundo y en nuestro puesto en Las Dalias, Ibiza. Recibimos a los clientes en nuestro estudio en Ibiza, donde pueden probarse toda la colección, o diseñamos y fabricamos piezas por encargo. En estos momentos esta es nuestra apuesta, algo más local, más especial y personal. Creemos que este es el nuevo lujo.

Texto
Andrea Rueda
Fotos
Esperanza Moya

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