CookiesWe use cookies to make it easier for you to browse our website. If you, as a user, visit our website, it is our understanding that you are granting your consent to the use of cookies. You may obtain more information on cookies and their use hereOK
Bajo el pseudónimo de OPN Studio se esconden Susana Ballesteros y Jano Montañés, dos zaragozanos que llevan inmersos en proyectos artísticos de gran envergadura desde su juventud y que aúnan arte, ciencia y tecnología. Básicamente funcionan como un laboratorio. La robótica, el diseño, la programación, la mecánica y el audiovisual son algunos de los campos presentes en su obra, además de la sinestesia, que aparece como uno de los conceptos más recurrentes: la presentan como algo real y no metafórico. Exaltan el individualismo a través de la tecnología más desarrollada y es que la consideran el lenguaje imperante y el medio canalizador de expresión del mundo. Nos adentramos en su universo más íntimo para conocer la razón y la vocación de su obra.
¿Qué es OPN Studio y cómo empezasteis con el proyecto?
OPN somos Susana y Jano, dos amigos que con veinticuatro años comenzamos a desarrollar diversos proyectos artísticos con una metodología próxima al diseño y la ingeniería por nuestra formación dentro de esos campos. En principio lo hacíamos por diversión y devoción durante nuestras horas libres, pero finalmente, por básico hedonismo. Hoy por hoy, esta doctrina moral continúa alimentando nuestro recorrido y gracias a ella permanecemos activos.
Durante los primeros años conceptualizamos y presentamos ideas para proyectos dentro de diferentes concursos. También desarrollamos nuestra propia colección de joyería (concepto, diseño y fabricación de una edición limitada), además de una serie de mobiliario escultórico que basaba su estudio en la ‘seducción asimétrica’ y que a su vez le daba nombre. En esta serie buscábamos generar un desequilibrio visual inicial a través de las formas asimétricas designadas a cada desarrollo y a su vez otorgarle un equilibrio funcional final. Poco a poco, fuimos adentrándonos más en certámenes y open calls vinculadas al campo del arte y nuestros conceptos estático-formales iniciales fueron cobrando movimiento y vida gracias a la incorporación de la mecánica y, posteriormente, durante los inicios del open source, la electrónica y la robótica.
¿Qué roles desempeña cada uno dentro del estudio? ¿Qué aptitudes del uno complementan a las del otro en vuestro dúo?
¡Tras once años trabajando juntos, algo se nos ha pegado! Quizás ya no existan unos roles tan definidos y diferenciados: ambos estamos presentes durante todo el desarrollo y en todas las determinaciones. Sí que es cierto que cuando comenzamos, en decisiones relativas a campos tan opuestos como el arte y la técnica/tecnología nos concedíamos la absoluta determinación sin objeciones. Siempre hemos creído en el buen criterio y profesionalidad del otro.

No utilizáis el arte como mero objeto observable, sino que en vuestra obra se analizan conceptos que relacionan tecnología y arte para desarrollar ciencia. ¿Cómo surge todo esto y de donde sacáis la inspiración?
Nuestra investigación se basa en un trabajo experimental que explora la intersección entre los campos del arte, la ciencia y la tecnología, siendo articulados mediante el lenguaje de la electrónica, la robótica, el vídeo y la instalación interactiva como principal medio de expresión y directo transmisor. A su vez, nuestro estudio reflexiona acerca del individuo en un amplio contexto, focalizando su investigación en la vicisitud relativa a la condición humana, como ser social, como entidad mortal o sujeto corpóreo.
De toda esta fórmula suceden estudios y análisis de percepciones, ya sean ópticas o multisensoriales, con investigaciones que van desde el Op-Art, la percepción personal, hasta la sinestesia y nuestra propia reinterpretación, sirviéndonos también, en ocasiones, de estudios previos e incluso de obra inacabada. La instalación interactiva Scriabin’s Subjectivity, de la serie Dr Sach, es uno de estos casos, siendo una reinterpretación personal del estudio inacabado del compositor ruso Alexander Scriabin donde realizaba una asociación tripartita en base a emoción-audición-visión.
Proyectos como Give my creation…Life!, que se adentran en la bioinvestigación y requieren de colaboración y respaldo médico profesional, son los que disfrutamos especialmente, no solo por el desafío que implica la obtención del respaldo adecuado y la colaboración de todo un equipo de profesionales, sino porque durante el desarrollo de un proyecto de tal envergadura el factor incertidumbre está siempre presente. Además, el hecho de no simpatizar nunca con el deadline genera un añadido. Sin embargo, a pesar de toda la tensión que pueden generar este tipo de proyectos, normalmente suelen superar con creces el grado de expectativa a nivel de estudio y posterior materialización.
En respuesta a cómo surge la idea o la mecha de la inspiración, es todo muy relativo a cada proyecto en función de su localización: si se trata de un proyecto ad hoc, u otros múltiples factores a tener en cuenta. Continuando con la inspiración, nuestro principio de activación es la lectura de diversas fuentes y campos que cuando se combinan con conversaciones y con lo que estas derivan dan comienzo a la investigación.
Estáis metidos de lleno en el mundo de la tecnología, pero al mismo tiempo, la mayor parte de vuestras obras parten del concepto del ser humano y lo elevan. También analizáis el mundo interior humano y lo intentáis interpretar. ¿Creéis que la relación humanidad-tecnología es simbiótica? ¿Hasta qué punto creéis lícita o ética la velocidad de desarrollo de la técnica frente al ser humano?
Si, definitivamente esa simbiosis existe. No se trata del individuo vs. la máquina, o el rechazo de una sociedad hombre-máquina, ni mucho menos. La humanidad es la creadora de la tecnología, el nuevo lenguaje imperante en la sociedad contemporánea. De hecho, creemos que no existe mejor medio de expresión que esta para transmitir conceptos tan arraigados al individuo actual como son su mundo interior, plasmar axiomas o reinterpretar recodificando algo tan humano y biológico como la sinestesia (cualidad real y no metafórica). Así, cuestionarnos, reflexionar y experimentar otros modos no convencionales de sentir. Y es que, como bien indican algunos estudios acerca de la sinestesia, no es un problema o ejercicio de imaginación, sino de experimentación: debemos sentir.
Por otro lado, creemos que los avances tecnológicos actualmente han superado con creces en velocidad de desarrollo a la ética, salvo los que se encuentran vetados por legislación o directamente se consideran moralmente inaceptables. Muchos todavía no han podido dar pie a pensar en sus posibles consecuencias más allá de divagaciones dentro de la ciencia ficción. Algunos de los nuevos conocimientos adquiridos en la investigación pueden llegar a desencadenar amenazas reales para el ser humano.

Como venía diciendo, la interpretación del mundo interior humano es una constante en vuestra obra. Por ejemplo, con la sinestesia. ¿Por qué os sentís atraídos por ese concepto y habéis tenido la necesidad de plasmarlo y reinterpretarlo?
La sinestesia es una cualidad real que no todo el mundo tiene la oportunidad de experimentar, ya que esas asociaciones primarias tienden a disociarse durante nuestro desarrollo, privándonos de una inimaginable percepción sensorial. Es esta escala extraordinaria, incluso sintetizada a su mínima expresión, la que nos cautivó e inquietó. Es cierto que sabíamos sobre esto anteriormente, ya que es un concepto que se estudia tanto en arte como en diseño. Incluso podemos decir que hemos experimentado la asociación sabor/color durante la infancia.
Nuestro estudio dentro de Dr Sach es una aproximación hacia la captación del visitante y su participación plena y directa con cada una de las piezas que conforman esta serie. El fin es materializar procesos sinestésicos y/o reinterpretaciones de estos a través del lenguaje que empleamos, la tecnología, que es canalizadora y posibilitadora de la representación de lo aparentemente ausente a nuestros sentidos.
Por ejemplo, me has hablado de vuestra obra Scriabin’s subjectivity, en la que hacéis una reinterpretación artística de un estudio de Scriabin, del que se considera fue un avanzado a su época por su capacidad sinestésica de hacer asociaciones entre música, color y emociones. Él no pudo desarrollarlo por las pocas posibilidades tecnológicas de la época. ¿Surge de ahí la necesidad o voluntad de desarrollarlo? ¿En qué os habéis basado para relacionar la música del compositor con el color?
La tecnología actual permite que numerosos estudios previos inacabados puedan pasar de la utopía a la realidad. No solo con posibilidad de finalización, sino también de reinterpretación, modificación, mejora, deconstrucción. Cualquier fin es un propósito y un inicio a un desarrollo del que nunca sabes con certeza su conclusión.
Acerca de la asociación de la música de Alexander Scriabin con el color, decir que este compositor postromántico en su estudio sinestésico desarrolló una tabla de equivalencias en relación a su percepción, donde detallaba las diferentes notas musicales y su asociación correspondiente a un color y a una emoción. Nuestro desarrollo dentro de la instalación interactiva Scriabin’s Subjectivity utiliza su estudio y su percepción como principal fuente.

Vuestro trabajo funciona un poco como laboratorio: a través del arte y la tecnología sacáis conclusiones científicas complejas. ¿Qué os diferencia de un científico? ¿Necesitáis de un equipo profesional complementario para desarrollar obras como por ejemplo, Give my creation… Life!, que tiene un amplio despliegue científico?
Las prácticas artísticas que aúnan arte, ciencia y tecnología plantean el arte como laboratorio de pensamiento. El discurso se inicia en torno a planteamientos que, en su naturaleza, están al margen de realidades, funcionalidades y rentabilidad, aportando una visión en esencia más pura: hay una falta de contaminación y está alejada inicialmente de aplicabilidad, más próximo a un plano académico. A su vez, los científicos que colaboran en proyectos artísticos son profesionales de la técnica que aportan su mayor grado de experiencia dentro del desarrollo planteado. Ofrecen el máximo de su conocimiento, avance y evolución dentro del área. Nuestro planteamiento dentro del proyecto Give my creation… Life! es una llamada al pensamiento que fantasea con desencadenar el paso a una realidad en la que veamos lo orgánico como fuente de energía, o viceversa, la energía como algo orgánico.
Hoy en día la especialización laboral es imprescindible. En el siglo XV era viable que un hombre poseyese grandes nociones de todo el conocimiento existente, pero actualmente no. En este caso ya no solo hablamos de conocimiento sino de experiencia y, en ocasiones, de habilidades adquiridas. Sin la ayuda de equipos especializados es imposible llevar a cabo determinados proyectos, si bien es cierto que por nuestra parte debemos realizar un largo trabajo de investigación, contamos con el inestimable apoyo de profesionales cuando es necesario.
¿Alguna de vuestras obras ha supuesto una consiguiente investigación científica más exhaustiva, o viceversa?
Sin lugar a duda, Give my Creation ... Life!, nuestro último proyecto. Involucró a más de veinte especialistas entre investigadores, cirujanos, médicos, perfusionistas, ingenieros, etc. La organización, asimilación y plasmación de toda la información recopilada fue muy compleja. La duración del proyecto fue de un año y todavía da para más.

Al tratarse de un arte ‘no convencional’, ¿habéis tenido dificultades para desarrollarlo en un contexto español y por eso habéis salido fuera, o lo veis simplemente como una forma de expansión positiva y no necesaria? ¿Qué opináis sobre las facilidades y las posibilidades de desarrollo que da España a este tipo de iniciativas?
Lo más complejo a la hora de realizar este tipo de proyectos es encontrar el apoyo económico e institucional necesario para llevarlo a cabo. No creemos que sea un problema exclusivo de España, si bien es cierto que en determinados países resulta más sencillo, en otros es prácticamente imposible. Lentamente se va introduciendo este lenguaje artístico y dentro de unos años estamos seguros que recibirá mucho más apoyo; todo requiere un periodo de adaptación.
Por el momento, tanto universidades como centros de investigación e incluso algunas empresas privadas están abiertos a colaborar en este tipo de proyectos siempre que no les suponga un gasto excesivo de recursos. Hace poco, conversando con una artista europea sobre Give my Creation... Life!, nos comentó que le resultaba extraordinario que recibiéramos el apoyo de tantos profesionales e instituciones, ya que en su país era prácticamente imposible conseguirlo. Creemos que en España el apoyo que recibimos es considerable, aunque lógicamente, si hubiera mayor apoyo, los logros y el alcance de nuestro trabajos serían también mayores: hay mucho talento que explotar.
¿Creéis en la posibilidad de exaltar el individualismo, el narcisismo y el comportamiento social propio de una persona concreta a través de la nueva tecnología (robótica, audiovisual, etc.), que es con lo que vosotros trabajáis? ¿No es contradictorio?
La robótica, el audiovisual, la electrónica; de nuevo nos referimos al lenguaje imperante. El medio canalizador de expresión del mundo. ¿Por qué podría resultar contradictorio el utilizarlo para recrear metáforas que narren acerca de nosotros y nuestra sociedad? El yo, el individualismo, el narcisismo actual, no solo nos servimos de este lenguaje para transmitir sino que lo convertimos en absoluto protagonista emisor, como lo que realmente es hoy por hoy, el hiperconector, pero a su vez el ustible del ego booster.
En muchas de vuestras obras intentáis que el espectador no sea un mero sujeto que observa sino que también participe y se introduzca en la experiencia, como por ejemplo, en Dogmatic Lullaby, a través de los espejos. ¿Qué os ha llevado a realizarlo de este modo?
Nuestro objetivo es la interacción, no la mera observación por parte del espectador. Por eso nos servimos del cinetismo, las ilusiones ópticas, los sensores, etc. Así generamos y aseguramos la experiencia. Concretamente, en la serie Dogmatic Lullaby se buscó la aparición gradual frente al espectador de las protagonistas del axioma expuesto. Gracias a la combinación de espejos espía, laminados, y de programación electrónica, logramos que el espectador observase la aparición gradual de las portadoras de vida, las transmisoras de esas canciones de cuna compuestas de alusiones testimoniales como es el caso de la nana popular finesa Nuku nuku Nurmilintu. En ella se encuentra la metáfora “grass bird”, en alusión a los niños fallecidos en la guerra de invierno que tuvo lugar en Finlandia entre 1939 y 1940.

¿Podéis adelantar algo sobre vuestras próximas exposiciones u obras? ¿Qué proyectos tenéis en marcha?
Actualmente nos encontramos inmersos en varios proyectos en pleno desarrollo. Uno de ellos dentro del campo de la formación: impartimos workshops donde damos comienzo a un diálogo basado en nuestro desarrollo y dentro de nuestro campo para así, posteriormente, generar nuevas materializaciones y lecturas visuales. Creamos ilusiones a través del arte y la ciencia, por ejemplo, en el workshop Tropo que impartimos en el Espacio Fundación Telefónica en Madrid durante el pasado mes de abril, vinculado a la exposición de la artista estadounidense Jennifer Steinkamp. En cuanto a conferencias, este 2018 fuimos invitados a formar parte de Technarte 2018 International Conference on Art and Technology, que se desarrolla de forma anual en Bilbao y Los Angeles. Finalmente, a nivel expositivo, solo podemos citar las exposiciones confirmadas: una de ellas tendrá lugar el próximo septiembre en el V&A Museum de Londres.

Texto
Jesús S Ferrera

ic_eye_openCreated with Sketch.See commentsClose comments
CategoriesFilterArchive
0 resultados