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Con casi quince años de trayectoria a la espalda, Onionlab se presenta como uno de los estudios referentes en proyección digital y mapping a nivel nacional. ¿Pero cómo empezó todo? ¿Quién decidió asumir el riesgo de ser pioneros y trabajar una técnica para nada conocida hace unos años? ¿Y cómo funciona eso de proyectar un mismo proyecto en edificios distintos en varias ciudades alrededor del mundo? Hoy descubrimos algunos de sus secretos mejor guardados de la mano de Aleix Fernández, director y cofundador del estudio.
Primero de todo, si tuvierais que describir vuestro trabajo en tres palabras, ¿cuáles serían?
Siempre nos ha gustado definir a Onionlab como un estudio que crea piezas que están entre diseño, arte y tecnología. Gracias a estos tres elementos, generamos un área de trabajo y nos movemos por ese espacio.
Aleix, antes de hablar de vosotros como estudio, ¿podrías presentarte y contarnos un poco sobre ti?
Actualmente tengo 39 años y dirijo el estudio junto a mi socio, Jordi Pont. Desde un primer momento, supe que tanto el mundo audiovisual como el artístico era aquello que más me gustaba. Tenía cierta inquietud por hacer algo relacionado con el crear e idear desde cero más que llevarlo a cabo a nivel técnico. A pesar de todo, estudié ingeniería multimedia y me ayudó en mi futuro desarrollo profesional y a ser capaz de ejecutar todo aquello que imaginaba. 
A día de hoy, sois varios miembros en el estudio. ¿Cómo es un día de trabajo con vosotros? 
El estudio está dirigido por Jordí Pont y yo. Nos encargamos tanto de la dirección de los proyectos como de la gestión de la empresa. Cada día ejecutamos entre tres y diez trabajos a la vez y contamos con alrededor de quince personas, dependiendo del encargo, y les asignamos un director (que somos o Jordi o yo).
El nombre Onionlab es un tanto curioso, ¿de dónde proviene?
Esta pregunta nos la suelen hacer muy a menudo. En 2005 buscábamos salirnos de la corriente tecnológica que abundaba en los estudios del momento, así que planteamos un nombre más orgánico, que diese la sensación de que estaba vivo. Al ir a registrar el dominio, nos vimos con la necesidad de añadirle un complemento a ‘onion’, así que optamos por ‘lab’, que sugiere esa parte de experimentación y tecnología. 
Tenéis muchos y entiendo que será difícil elegir. Pero si tuvierais que hacerlo, ¿qué proyecto creéis que es el que define mejor tanto la estética/imagen como los valores del estudio?
Depende mucho del área, pero creo que los proyectos que mejor nos definen son Axioma (2016) en el campo del mapping, Sivasdescalzo (2019) en el campo de los eventos, y el contenido que hicimos para la Exposición Universal de Yeosu (2012), en Corea, a nivel de exposición. 
¿Qué tipo de proyectos plantean los mayores retos?
A nivel de ejecución, los que son nuevos, es decir, los que se salen un poco de lo que ya hemos hecho previamente, y en los que hay que generar más contenido. A nivel creativo, los que estamos menos acostumbrados a trabajar. 
¿Qué podrías contarnos de vuestro proceso de creación? ¿Cómo surge una idea y cómo se desarrolla hasta convertirse en mapping o instalación (o la forma que acabe tomando)?
Lo que solemos hacer al recibir un encargo es pedir toda la información técnica, conceptual y creativa que esté disponible y la idea final que tiene esa persona, empresa o entidad, para ayudarnos con el desarrollo conceptual. Cuando son proyectos más libres, por ejemplo, como el festival de la luz, lo realizamos conociendo tanto las necesidades del cliente como las del proyecto en sí y planteamos el concepto, que suele representar el porcentaje más bajo de todo el proceso. 
A partir de aquí, empezamos con el proceso de definición, con el que se genera material como guiones, storyboards, moodboards, referencias de estilo y dirección de arte, que ayudan al equipo a saber lo que hay que hacer a nivel conceptual y formal. A continuación, viene la parte de producción, que incluye visitas técnicas, alquiler de equipos y ensayos, que definen los elementos necesarios para ejecutar el proyecto. Finalmente, llega el día de la inauguración, que incluye tiempo de montaje, instalación de luces y proyectores, testeo y ejecución de la pieza. 
Una de las fuentes que os llevó a la realización de mappings fue la figura del videojockey, que hacía unas proyecciones muy populares en discotecas y clubs nocturnos. A día de hoy, ¿cuánta influencia sigue teniendo la música en la estética de vuestros proyectos?
La música por sí sola tiene una influencia muy importante en todo lo que hacemos y nos ayuda a visualizar y entender mejor las formas que posteriormente incluimos en el proyecto. Todo lo relacionado con la estética del videojockey nos ayudó a formarnos y a saber cómo editar vídeos, a utilizar programas de animación, crear composiciones y a adaptar imágenes a situaciones determinadas, además del campo estético. A día de hoy, ha perdido esa influencia y nos inspiran más ámbitos como la pintura, la escultura, la arquitectura y trabajos similares a los nuestros.
Fuisteis pioneros en la técnica del mapping y estas nuevas formas de creación. ¿Qué nuevas tecnologías y lenguajes despuntan a día de hoy? ¿Os veis involucrados en alguno de estos nuevos sistemas o preferís seguir desarrollando lo que ya conocéis?
A día de hoy hay muchos elementos nuevos que se están añadiendo al mundo audiovisual. Cada vez se trabaja más con luz (spotlights, láser, led) y efectos que son un espectáculo en sí mismos o complementan imágenes. A nosotros, personalmente, nos está interesando mucho añadir elementos escénicos que participen en nuestros espectáculos, como se ha visto en el proyecto de Sivasdescalzo.  
Ya que lo has mencionado, uno de los últimos trabajos en los que habéis estado involucrados ha sido la fiesta de inauguración de la app de SVD (Sivasdescalzo). ¿Nos podrías contar de dónde y cómo nace este proyecto?
Tal y como nos comentó el director de marketing de la marca, el objetivo de este proyecto era inaugurar la nueva aplicación móvil, con la que se puede acceder a subastas de zapatillas exclusivas. La idea era crear un evento con una vertiente artística muy importante que combinara música y espacios de diseño vinculados con el arte. Basándonos en estas directrices, pensamos cómo organizar el espacio, desde las barras hasta el guardarropía. 
Uno de vuestros trabajos más reconocidos ha sido Axioma (2016) y se ha proyectado en Barcelona, Nueva York, Roma y Eindhoven, entre otras. ¿Qué supone la proyección en distintas ciudades y, por ello, en edificios con características y dimensiones diferentes? ¿Cómo adaptáis un trabajo tan específico a entornos tan diferentes?
Esta metodología la empezamos a poner en práctica con una pieza anterior llamada Evolució. Pensamos que poder reproducir la pieza una única vez, después de todo el tiempo y esfuerzo que hay detrás del proceso creativo, es una lástima. Una vez hecha la idea, si funciona, ya conoces la reacción del público, por lo que solamente hay que realizar una adaptación, que implica la mitad de tiempo que rehacer un proyecto nuevo.
Esta semana pasada habéis participado en el OFFF Festival en colaboración con Blanc, que presenta, desde hace tres años, un formato diferente. ¿Qué sentís al saber que os toman como uno de los estudios más influyentes del sector? 
Nos hizo mucha ilusión volver a participar, ya que contaron con nosotros en la edición de 2007. Lo que intentamos fue explicar la trayectoria del estudio, algunos tecnicismos de las cosas que hacemos, y una pequeña parte de show con la que esperamos que la gente se lo pasara bien y aprendiese algo nuevo.
Para ir terminando, ¿en qué proyectos estáis trabajando ahora o qué podremos ver en este 2019?
Creo que 2019 es un año de más innovación y de añadir nuevos formatos. Nos gustaría vincularnos más con personas (bailarines o actores, por ejemplo) y generar nuevo contenido para eventos. Estamos trabajando en dos proyectos que aún no podemos revelar. Lo que sí puedo decir es que seguimos avanzando en la misma línea de generar nuevas ideas y conceptos para festivales de la luz.
Finalmente, si tuvieras que darle un consejo a una persona que quiere dedicarse a este sector, ¿cuál sería?
Creo que al final el contenido es muchas veces más importante que la técnica en sí. A veces nos parece que tenemos que saber mucho de animación para sacar algo decente, pero no lo es todo. Creo que desarrollar una buena dirección de arte y un buen concepto es lo que predomina.

Texto
María Molina
Retrato
Tamara Sefcovicova

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