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La mejor forma de retratar una situación es vivirla, y Martí Melcion es joven e ilustrador, por lo que tiene todos los números para ser el protagonista de sus viñetas. Humor, decadencia, precariedad, memes, gestión emocional, más humor, más precariedad; el punto álgido de la conexión entre el ilustrador y el público llegó durante el confinamiento, cuando, como cuenta el creativo barcelonés, era fácil conectar con la gente porque todos estábamos haciendo lo mismo, “Es que todo era muy pocho, tanto que hasta un punto se hacía entrañable”. Me atrevo a decir que con su particular y cínico universo se ha convertido en el ilustrador de la generación (late) millennial, y por lo que nos ha contado, tiene ganas de expandir su carrera y empezar nuevos proyectos con los que seguro que resultará muy fácil empatizar.
Empecemos por el principio, ¿cómo fue tu relación con la ilustración de pequeño? ¿Tenías claro que te querías dedicar al mundo del arte?
De pequeño me gustaban mucho las películas, las vivía muy intensamente. Cuando iba al cine siempre salía muy afectado, a veces no podía ni hablar porque las estaba procesando, me gustaban demasiado. Entonces, lo que hacía a veces era dibujar unos relatos de ficción, o fanfictions – sin ser consciente de aquel término – para poder acercarme más a ellas. Recuerdo que vi el tráiler de Buscando a Nemo y me gustó tanto que me dio impresión ver la película así en seco, porque creía que iba a colapsar, así que me anticipé y empecé mi fanfic antes de ver la peli para amortiguar el impacto. Creo que fue mi mejor fanfic, recuerdo pensar “ahora has hecho algo con sentido”.
¿Cuál dirías que fue tu primer referente en la ilustración? ¿Y el último que has descubierto?
Nunca he sido muy ‘consumidor’ de ilustración, solo me conozco los principales dibujantes de cómics independientes, sobre todo americanos y algunos otros sueltos, pero seguro que hay muchos ilustradores que son muy importantes y no te los sabría reconocer. Seguro que hay muchos que me encantarían a los que tampoco he llegado, y también he llegado a muchos que no me interesan nada. A veces me pasa que le cojo un poco de tirria a la ilustración, sobre todo la actual, porque, igual que con el diseño gráfico, se basan mucho en la tendencia y en lo comercial.

Tu estilo es muy propio, muy reconocible. Hay cierta parte grotesca en tus personajes, como si fueran pasas ‘pansidas’ que decimos en catalán, marchitas, que a su vez, va muy de la mano con el contenido de las viñetas, ¿no?
Sí. No tengo muy claro por qué ha ido así.
No se conciben tus viñetas sin ese punto de humor, de sarcasmo. Además, he visto que ahora te vas a lanzar a hacer monólogos, cuéntanos qué lugar ocupa el humor en tu vida, ¿es algo que siempre ha ido contigo y en consecuencia con tu obra o por lo contrario, a raíz de tus viñetas te has lanzado a las actuaciones?
Nunca me he pensado como alguien muy gracioso. La gente más graciosa creo que es la que no busca serlo, pero por su naturalidad lo es. En mi caso creo que ha sido un mecanismo para contrarrestar mi timidez. Cuando estudié teatro un año en una escuela, antes de darme cuenta de que tenía que dejarlo, hacíamos muchas improvisaciones, recuerdo que mis compañeros lloraban y hacían interpretaciones muy verosímiles, yo siempre hacía personajes planos, pero lo que decían les hacía reír.
¿Cuál es tu proceso creativo? ¿Te inspiras en las anécdotas que te cuentan tus amigos?
Sí, mis amigos son más divertidos y más elocuentes que yo. Supongo que es una mezcla entre conversaciones con ellos, cosas que veo en internet y cosas que veo por la calle. No tengo un proceso creativo claro. La única cosa es que nunca empiezo a dibujar sin una idea que me guste pensada. No creo en esto de que te tienes que poner a trabajar para que te venga la inspiración, si no te salen ideas lo mejor es no hacer nada. Queda con amigos, dúchate, ve al súper.

Durante la cuarentena el tono satírico y gris se vio más acentuado, ¿no? Y tus publicaciones se volvieron virales, ¿por qué crees que a la gente conectó tanto con tu obra?
Es que todo era muy pocho, tanto que hasta un punto se hacía entrañable. Era muy fácil conectar porque todos estábamos encerrados en casas haciéndonos la comida y después limpiando los platos y las sartenes. Yo personalmente he comprimido la memoria de esta época que fueron tantos meses al tamaño de una semana por semejanza, y por lo tanto redundancia de los días.
Al ser un artista que publica su trabajo en las redes y la cultura de la inmediatez que estas comportan, ¿sientes presión por tener que publicar constantemente?
Durante un tiempo la sentí pero ya mucho menos. De hecho, últimamente me he pasado casi 4 meses que solo he publicado una tira en Instagram, pero porque no tenía ideas. Al principio me preocupaba, pero es que realmente no tenía ideas que me gustaran. El ritmo frenético que nos hemos impuesto está haciendo que muchos buenos creativos acaben resultando mucho menos interesantes.
Veo a muchos ilustradores o artistas que son muy buenos, pero por esta obligación de tener que publicar muy regularmente acaban haciendo cosas muy malas que, a mi parecer, les hacen más tostón, hay algunos que parecen bots de ellos mismos, me parece un poco triste. Parece que lo diga desde la superioridad moral, pero de verdad que no, yo les animo a que si algún día no están satisfechos con algo igual no hace falta subirlo, en realidad lo más probable es que nade note su ausencia aquel día.
Volviendo al contenido de tus viñetas, ¿estamos los jóvenes más tristes y abatidos que nunca?
No creo que más que nunca, pero ahora, gracias al internet, lo comunicamos. Admitir que estamos tristes ya no nos supone un conflicto tan profundo como a la generación de nuestros padres, sin ir más lejos por ejemplo, donde decir que ibas al psicólogo era una muestra de vulnerabilidad muchas veces impensable. Aun así, igual suena muy categórico, pero creo que desde que vivimos en este frenético sistema capitalista no estamos tristes, estamos cansados.

¿Por qué te interesa retratar justo esta desidia?
Supongo que porque la vivo, y estas cosas si se pueden compartir se hacen más amenas. La precariedad laboral juega un gran papel, y en el ámbito creativo aún más.
¿Es difícil ganarse la vida como ilustrador?
Sí, lo es, yo de hecho lo tengo que complementar con otros trabajos. Si solo viviera de lo que gano con la ilustración exiguos lujos me podría permitir.
Aun así, también me gusta pensar que lo que hago no es solo por dinero. Soy un poco romántico, no sigo haciendo historias únicamente porque busco que me salgan trabajos y por lo tanto dinero, es que verdaderamente es lo que más me gusta hacer.
Y bueno, como ahora ya sabemos, tener seguidores en las redes no tiene por qué comportar una gran estabilidad laboral, ¿no?
No, tampoco sé si soy una seguridad de ello porque no tengo tantos seguidores, pero sé de ilustradores que hace mucho más que yo que hacen cosas con repercusión que tampoco viven en una estabilidad satisfactoria. Es muy injusto lo que se paga por un cómic, muchas veces menos que por una ilustración detallada, y un cómic requiere de una idea que es mucho más difícil de conseguir – sin desvalorizarlo –.

Has colaborado con distintos proyectos como los posts de Charcastrology, la tote bag de Mtines, el podcast de Radio Primavera Sound, Dentro, ¿tienes alguna colaboración soñada, algo que te haría especial ilusión?
Me gustaría hacer más cosas para artistas musicales si creo que podemos encajar. Me encantaría ilustrar algún álbum así bien popero.
Hablando de futuro, ¿qué tipo de proyecto te gustaría abarcar?
Hace mucho tiempo que digo que quiero hacer un libro, pero no me estoy moviendo mucho en este sentido. Antes me gustaría encontrar la fórmula con la que me encuentre más cómodo y que me motive más, porque al fin y al cabo un libro son muchas horas y soy muy disperso, como todos supongo.
Y ya para acabar, ¿algo que tengas entre manos y nos puedas avanzar?
Hace poco me contrataron para escribir un guion para un proyecto que no es seguro que vaya a salir y del que no puedo decir nada. A mí también me gustaría ser guionista por lo tanto esto me hizo especial ilusión.

Texto
Alexandra Navas

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