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Visitar un museo es todo un acontecimiento, pero para esta artista y creativa española la magia no se encuentra solo en los cuadros, sino en las personas que van a verlos. Un turista haciendo una foto a un espacio de la sala, una pareja que observa detenidamente las famosas latas de sopa Campbell o incluso el vigilante de la sala resulta interesante entre tantas obras de artes. En People in museums looking at art, Maria Morientes consigue captar ese momento de máxima contemplación entre el visitante y el cuadro.

El no poder salir de casa ni viajar durante el confinamiento hizo que esta artista afincada en Londres empezase a pintar todo aquello que le recordaba y que añoraba de su infancia en las playas de la Costa de la Luz. Así surge su libro People in museums looking at art. Con un punto humorístico, la artista retrata las diversas situaciones que podemos encontrar en un museo. Pero el trabajo de Morientes va mucho más allá, porque en su día a día trabaja como directora de arte y ha colaborado con marcas como Bimba y Lola. Hablamos con ella sobre sus proyectos y su estilo personal.

Para que te podamos conocer mejor, ¿cuándo nace tu interés por la pintura y el arte?
La casa de mis padres en España está llena de cuadros míos desde que tenía 6 o 7 años. Siempre he pintado, aunque nunca lo he estudiado profesionalmente. Cuando llegó el momento de elegir carrera terminé eligiendo Publicidad y Relaciones Públicas porque tenía un poco de arte, un poco de tecnología y un poco de sociología, y estos eran los temas que más me interesaban. Creo que nunca hubiera llegado al estilo que tengo ahora en mis cuadros si no fuese por el camino profesional que he elegido (publicidad) y por la ciudad y el entorno en el que vivo (Londres).
Un factor común que encontramos en tu trabajo es que a menudo representas personas que observan obras de arte en un museo. ¿Cómo se te ocurrió la idea de comenzar a ilustrar este tipo de escenas?
La idea para la colección de People in museums looking at art se me ocurrió cuando estábamos en cuarentena. Echaba de menos el típico plan de sábado o domingo en Londres de ir a algún museo y vagar por las distintas habitaciones. No solo me fascina el arte que veo en los museos, sino también los visitantes, cómo van vestidos, cómo comentan los cuadros, la arquitectura, el diseño gráfico de las exhibiciones, etc. Me convierto en una turista al 100% que le fascina todo lo que ve.
El arte lo podemos encontrar en todos los lados, aunque también depende de nuestra mirada. ¿Qué dirías que te inspira más, ilustrar el cuadro del museo o la persona que observa el propio cuadro? ¿Quizás es un conjunto de las dos cosas?
Exacto, esa es la pregunta que le hago al espectador con mis cuadros de esta colección: ¿Quién o qué es arte? Una vez estaba en un museo de Viena y un visitante le estaba haciendo una foto a uno de los radiadores. Para él el radiador era una obra de arte o lo mismo estaba buscando una renovación para su casa, quién sabe. De todas maneras, esta foto ha terminado estando en la introducción de mi libro People in museums looking at art.
La serie de obras recopiladas en tu libro me recuerdan mucho a las típicas fotos que todos nos habremos hecho alguna vez en un museo, de espaldas a la cámara mirando un cuadro. Con las nuevas tecnologías y la llegada de la realidad virtual se ha producido un cambio de paradigma y ahora visitar un museo es una experiencia nueva. ¿Cómo concibes esta situación?
Es un momento muy interesante, especialmente en el mundo del arte que lleva muchos años siendo igual. Antes el alcance de tu trabajo como artista llegaba a un número muy limitado de gente, a menos que fueras un artista muy conocido. Sin embargo, ahora es mucho más democrático.
Lo más importante es poner tu trabajo ahí fuera, en redes sociales me refiero, y te sorprenderá la cantidad de gente que conecta con ello. Yo no he tenido miedo en este sentido y he ido subiendo a mi Instagram cada cuadro que he hecho en los últimos 2 años. Esto me ha ayudado a aprender, mejorar, saber qué cuadros funcionan mejor, cuáles son los que conectan con más gente, etc. Y al mismo tiempo crear una comunidad de seguidores que han ido viendo mi evolución como artista.

Por otro lado, es evidente que hoy en día las redes sociales ofrecen un gran abanico de oportunidades y ayudan a difundir el trabajo de un artista, aunque eso no siempre implica que se consiga una estabilidad profesional, ¿no? Podemos observar en tu Instagram una serie de historias destacadas que, bajo el nombre de Exhibition 2.0, nos permiten ver algunas de tus obras. ¿Hasta qué punto dirías que las redes te han ayudado a afianzar tu arte?
Yo creo que es posible alcanzar una estabilidad profesional, pero se necesita tiempo y mucho trabajo. Aunque tengo que decir que yo no me dedico a mis cuadros a tiempo completo, pero sí que es verdad que el 70% de mis encargos han sido a través de Instagram. Además, me ha ofrecido oportunidades tales como colaborar con Bimba y Lola, por ejemplo.
Hace un par de meses di una charla titulada ‘Véndete como una caja de cereales’ porque esa es la manera de conseguir más oportunidades como artista. Me gusta emplear los conocimientos que utilizo cuando pienso ideas para distintas marcas y aplicarlo a mi marca personal.
Tu estilo es muy colorido y característico. Se podría decir que tiene un cierto punto naive, irónico y humorístico en tus obras, incluso algo teatral. ¿Tú cómo lo definirías? ¿Te ha constado encontrar tu marca personal?
Siempre me ha gustado la estética lo-fi, de hecho, uno de mis videoclips favoritos es Cocaine Cool de Laid Back donde aparecen personas que han sido pintadas en 5 segundos con el Paint. Decidí intentar plasmar esta estética en un cuadro y así fue como surgió mi estilo.
Me gusta retratar contrastes, ya sea entre el concepto de la colección y el estilo que tengo, como en mi serie G*cci Poochies, o entre los colores que uso en todos mis cuadros. Y también darles valor a las cosas que supuestamente no lo tienen. Es una mentalidad un poco kitsch y a veces irónica que a mí me encanta.
Tu arte también tiene un carácter sociológico. Por ejemplo, en tu serie de cuadros titulada It’s Summer Baby (2020), donde retratas a personas mayores tomando el sol en playas de la costa española, jugando a las cartas, fumando o bebiendo. ¿Qué te inspira de retratar situaciones comunes o mundanas de nuestra sociedad?
La serie It’s Summer Baby fue la primera que hice cuando encontré mi estilo personal. Era un momento en el que el mundo entero estaba en confinamiento y no se podía viajar a ninguna parte. Es esta la razón por la que decidí pintar a gente de vacaciones en playas españolas, extranjeros quemados por el sol en playas españolas disfrutando de la vida con sus puros y sus cervezas. Fue la primera idea que se me ocurrió porque era lo que veía cuando era pequeña y pasaba los veranos enteros en playas de Huelva. Además, los cuadros se titulan Benidorm, Magaluf, Ibiza o Mallorca. Todo es un poco irónico y gracioso (o al menos eso es lo que intento).
Actualmente vives en Londres. ¿Por qué decidiste consolidar tu carrera en esta ciudad?
Siempre me había interesado vivir fuera de España, pero Londres no estaba en mi lista. Cuando estaba en la Universidad de Sevilla me dieron un premio de publicidad, el D&AD New Blood Award, y volé a Londres para recibirlo. Una vez allí conocí a un hombre con pelo azul que lleva una escuela de publicidad poco convencional y me dio una beca para estudiar en su escuela. Casi 4 años más tarde, aquí sigo, dedicándome a la publicidad y a mis cuadros.

Además, te dedicas a la publicidad, un guiño que parece que dejes entrever también en tus obras artísticas, donde podemos ver algunas marcas o referencias a la cultura popular.  Cuando planteas ideas para los clientes con los que trabajas, ¿cómo consigues mantener esa balanza entre tu esencia y lo que te piden?
Creo que esa es la razón exacta por la que pinto, ya que hay momentos en los que no siempre puedo hacer lo que prefiero para un cliente, cada uno tiene un estilo y una personalidad y ellos son los que tienen la última palabra. Aun así, yo siempre presento ideas en las que creo y que a mí me gustan. Es un buen ejercicio mental, me mantiene en forma para seguir pensando más ideas de todo tipo, ya sea para un anuncio, para un cuadro o para un vídeo de TikTok.
Me imagino que disfrutas tanto de la publicidad como de la pintura, algo que se ve reflejado en tu obra. ¿Qué es lo que más destacarías de lo que te ofrecen cada una de estas disciplinas? ¿Las llegas a complementar?
Durante el día tengo la oportunidad de ser creativa para distintos clientes y hacer campañas para marcas muy conocidas que involucran personas majísimas y con mucho talento de las que puedo aprender cada día. En cambio, cuando pinto estoy yo sola en mi estudio explorando ideas, conceptos y visuales con total libertad.
En los momentos en los que la publicidad no me satisface creativamente al 100% siempre puedo coger una brocha y ponerme a pintar; pero después echo de menos compartir ideas y hacer proyectos con gente que puede hacer cosas que yo sola nunca podría hacer. Es ahí cuando la publicidad me encanta. Justo ahora he hecho un anuncio de tele para una conocida marca de cerveza del Reino Unido y tengo muchas ganas de que salga porque ha sido un proyecto en el que el cliente nos dio mucha libertad creativa y ha quedado muy bien.
Para terminar, ¿estás trabajando en algún proyecto nuevo del que nos puedas contar? ¿Tienes algún propósito que te gustaría lograr en los próximos meses?
Acabo de terminar un cuadro para Bimba y Lola en colaboración con la revista i-D. Me pidieron que reinterpretara su nuevo logo y su campaña de verano Bimbarama, en la que utilizan souvenirs, recuerdos e iconos emblemáticos del verano en España. Yo me inspiré en los clásicos imanes de nevera que compras cuando vas de vacaciones y creé una escena en una playa ficticia llamada Bimbarama.
Tengo un par de colecciones en mente que me gustaría hacer en los próximos meses y lo ideal sería exponerlas en alguna ciudad, ya sea Londres, Madrid o Mojácar. Si estás leyendo esto y sabes de algún sitio que pudiese estar interesado, ¡contáctame!


Texto
Alba Fabregat

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