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En una soleada tarde primaveral saliendo de un duro invierno por debajo de la línea del Ecuador, en Santiago de Chile, específicamente, tenía la misión de entrevistar a Marialy Rivas, cineasta local que ha dado el último año bastante de qué hablar. Ganadora del premio Sundance, su primer largometraje “Joven y Alocada” se metió en todos sitios y logró convertirse en nominada a mejor película extranjera en los ibéricos premios Goya. Hace unos meses pudo verse en Barcelona, en la última edición de FIRE!!

A la hora indicada llegué a la dirección en el tranquilo barrio de Ñuñoa. Jamás imaginaría que tras un muro con una puerta y dos ventanas, se escondería una magnífica productora de arquitectura inspiradora. ¿Salas de espera? Ellos no saben lo que eso. Una terraza deliciosa entre un loft y las oficinas de Fábula eran el sitio ideal para esperar a nuestra entrevistada. Tras estacionar la bicicletas, partimos con esto.

La misma productora estaría tras la cortina de No, la ópera prima que se dio un garbeo por la alfombra roja de los Oscar y Gloria, otra obra del séptimo arte que se llevaría la estatuilla a la mejor actriz en los premios de la bendita y sagrada ciudad de Berlín. Así estaba el patio. Lleno de chicas guapas teléfono en mano frente a sus ordenadores bajo un sol radiante. Ahí quedamos. Cuando apareció Marialy, era una mujer menuda, pequeña, rubia y muy guapa que en un solo segundo, llenaba todo ese espacio. Vestida con un polar tapizado en hamburguesas, zapatillas fucsia y una gorra a tono, ella, ahí, lo era todo. Y ya. Tras la sesión de fotos, nos sentamos en el interior del loft principal, quién os escribe frente a su ordenador y Marialy frente a dos bandejitas de aluminio reciclable. Una con patatas fritas, y otra con croquetas de pollo. En toda esta entrevista, pobre, casi no tocó bocado. Ahora sabrán por qué, fue otro placer obligar a la inanición a una de las mejores creadoras chilenas de la actualidad, y fue lo más. Disfrútela. MS Marialy Rivas.

Hola Marialy, ¿qué tal, cómo estás?

Hola. Bien, aquí, traumatizada por tu sesión de fotos y tratando de tragarme el almuerzo.

Hace poco pasaste por el Festival FIRE!! en Barcelona, ¿qué tal la experiencia? Tenías alguna relación anterior con el cotarro por aquí? He mirado por algunos sitios que viviste en la península. ¿Cómo es el tema?

No fui al festival, así que no lo conozco en verdad y, sí, viví de 2006 a 2008 entre Madrid y Barcelona. Tuve una novia española y trabajaba allí. Los españoles tienen un gran carácter, son muy alegres y saben disfrutar de la vida, eso a mí me hace mucho bien porque soy una "trabajólica".

Ya has hablado en muchos sitios distintos sobre lo mismo (lo de los cortos, la peli y el Sundance) y supongo que estarás algo cansada del rollo, así que cambiaré toda esta historia. Cuéntame lo más difícil a lo que te estás enfrentando en tus dos últimos proyectos, los que realizas ahora mismo y por qué.

No hay una cosa más difícil que otra. Todo es difícil; para mí hacer una peli es como subir el Everest, no sabes dónde está la punta sólo entiendes que tienes que subir. De cierta manera desvelar el misterio que esconde una película hasta para uno mismo de principio a fin, supongo que es una de las cosas que más me atrae del cine, es un arte profundamente complejo. Al mismo tiempo es importante ser efectivo en una industria para levantar dinero y financiar semanas de filmación, vender tu historia. Por una parte está el desafío de generar algo que a uno le guste y luego hacerlo concreto… El cine es muy caro y hace que sea muy bonito pero muy difícil. Tengo la suerte de trabajar con Juan de Dios (Larraín), que es un gran productor que alienta las áreas creativas y se preocupa de la financiación.

¿Qué tanto de ti hay en estos proyectos, psicológica o histéricamente hablando?

Yo creo que es más psicológicamente. En Blokes, el cuento de Lemebel del que me enamoré, trataba de un niño pequeño en dictadura, luego fue el blog de Camila que me llevó a Joven y Alocada, me gusta mirar a los otros aunque supongo que inevitablemente termino mirándome yo de alguna manera. Creo que hay que ser muy genial para mirarse a uno mismo con humor, Woody Allen puede, yo prefiero mirar a los otros.
El proyecto nuevo está basado en una historia que pasó en el sur a una niña de 11 años por ejemplo, hay cosas de esa niña que se parecen a mí, pero también muchas cosas que son de la historia reales. En Joven y Alocada, si hay un personaje con el que me identifico es más con la madre que con la hija, o la novia. Nunca con la protagonista, yo soy mucho más tranquila.

¿El premio en Sundance y la postulación a los Goya te sirvieron de algo para seguir haciendo cine, o te has tenido que seguir buscando la vida tocando puertas como todos?

Es una mezcla. Las pelis no dan dinero a menos que sea comercial. Cualquiera que haga un cine mas personal lo tiene difícil, no se puede vivir de eso lamentablemente, entonces siempre hay que tocar puertas. Tuve la suerte de estar en una productora que fue postulada a los Oscar, ellos tienen una plataforma que logra dar credibilidad a los inversionistas, pero me ha servido mucho el tema de los premios para que miren tus películas, y también me sirve ser parte de esta productora increíble.

Acaba de empezar una carrera de visibilidad internacional, con premios, menciones y nominaciones, más todo el resto que conlleva la exportación de una película por el resto del mundo, ¿cómo manejas el tema del ego?

Por suerte, cuando tenía 19 años hice un corto que fue el primer corto gay en mi país, tuve mucha prensa, y ahí me creí el cuento, por suerte era joven porque esa es la edad para eso. Pero ahora no, sólo pienso: “¡Wow! que bien que les gustó”. Se da que alrededor de Fábula tengo una generación de cineastas que son muy buenos y son amigos, entonces cuando estás rodeada de gente brillante tratas de correr para llegar con ellos a su mismo nivel, entonces mantengo esa cuota de humildad; en verdad no he hecho nada comparado con lo que han hecho ellos...

Oye, Marialy, ¿y qué te dicen tus padres de todo esto, de tu carrera, de tu despegue, de verte de repente en alfombras rojas con un traje de fiesta o levantando estatuillas, o de pasar por afuera del cine y ver tu nombre por ahí, o el de tus películas? Deben de estar como gatos de yeso, flipando, vamos, pero con dolby stereo. ¿Qué te dicen? Debe ser una pasada total para ellos.

Esto es raro, pero desde bien pequeña he tenido una cosa como muy autoexigente, era la mejor alumna del colegio y siempre me he ganado becas, me dicen “Bueno, hijita, es lo que te tenía que tocar en tu vida.” Me eduqué en una educación bajo el sistema Waldorf, y este sistema no tiene ese algo de fliparse con cosas tan fútiles. Les da orgullo, claro, porque son padres, pero les parece natural porque ven todo lo que he trabajado. Ganar los fondos audiovisuales cuesta, y es fruto de ese esfuerzo. Están orgullosos pero no deslumbrados.

Sé que Jean-Luc Godard es uno de tus referentes. Cineasta, director de cine y también director de arte publicitario, lo de Godard, digamos, se escapa de todo. Es una cosa distinta de la otra y al mismo tiempo es todo a la vez. Es ácido, también crítico y si no le bastase, también poeta visual. Tú, según voy investigando, juegas en la misma parte de la cancha. Háblame de Godard. ¿Por qué te gusta?

Me gusta la libertad que tiene. El cine es un arte que la dificultad que tiene es que existen muchas reglas para que funcione. Reglas que vienen del teatro griego, hay ciertas cosas que tienen que suceder, como actos y arcos de las escenas y para trabajar en medio de esa chaqueta de fuerza y hacerlo como lo hace Godard, dejarlo bien hecho en la estructura, es muy difícil, seguir esa estructura y pasar de todo es ponerse en un nivel de genio, su manera irreverente de acercarse a la narrativa. Godard es mas moderno que los propios modernos y ya lo hacía en los 60, así de moderno, 60 años después nadie es más moderno que él.

Godard fue parte de una Nouvelle Vague que despegaban y aterrizaban a todas horas entre París y Nueva York y en donde entre fiesta y fiesta, nombres como Grace Jones, Andy Warhol, Basquiat y tantos más jugaban como una verdadera pandilla que caló en la historia de la cultura del siglo XX. ¿Piensas que hoy por hoy, existe la misma [en cantidad y calidad] de artistas que pudiesen formar una nueva Nouvelle Vague? Jo, sería una pasada. ¿Tú cómo lo ves?

¡¡Uffffff!! Sería increíble. Hay más artistas y buenos artistas, y creo que las conexiones existen. La mejor experiencia de participar de los festivales, es que te vas formando en una misma generación de creadores y tienes afinidad con esa generación. Tengo unos amigos americanos que han hecho muy buenas películas y la misma cosa chilena, de Larrain, Leilo o Silva, son generaciones que uno agradece como estar en el mismo lugar, en el mismo sitio. Se entrecruzan con las otras artes de la misma forma. En mi película puse 60 bandas chilenas que están todas buenas. El arte se democratizó y para mí está muy bien que más gente pueda expresarse y ser creativa. Es como el tema de los hipster. ¿Por qué el arte tiene que ser de una élite? Siempre ha sido gente de dinero. Hoy puedes hacer una película en tu teléfono y es más importante que día a día la gente se exprese. Hoy en día no es como en los años sesenta. Mucha más gente tiene acceso y se dedica, no sé si habrá una generación que saldrá de una parte del mundo u otra, pero sí que hay una generación de gente común como en los festivales, más allá de una generación como la de los 60 porque antes era todo más pequeño.

En la película que te dio más visibilidad internacional, “Joven y Alocada”, hay un punto de inflexión, de rebeldía. Unas ganas invisibles de darle una hostia a una cultura rígida maquillada de pop y transgresión. Háblame de esto. ¿Cómo entiendes la transgresión? (Marialy se queda en silencio, fija la vista en un punto muerto, deja la comida y por instantes no vuela ni una mosca, como el tiempo detenido. Después de unos instantes, vuelve para responder).

Viviendo en un país como Chile que es bastante conservador, donde no hay ley de aborto, y siendo mujer gay, es bastante fácil ser transgresor. El cine y la televisión está lleno de violencia, y eso es normal, no entiendo por qué hablar con naturalidad sobre sexo es algo transgresor. Me molesta la rigidez de las religiones o filosofías absolutistas que siempre están destinadas a regir la vida femenina, porque las religiones siempre inventan un hombre y los dioses siempre son hombres; y las mujeres son reprimidas… Y eso me jode, y la gente mete una lectura de la vida en el disco duro que me resulta infantil. Lo que no entiendo es literalizar las lecturas de miles de textos y decir esto es lo que manda. No hay matrimonio gay en Chile porque lo dice la biblia... Es absurdo. Absurdo.

Son, por nuestros días, pocas las personas que puedan practicar el importante ejercicio de la libertad… ¿Qué es para ti la libertad, Marialy?

Qué pregunta más difícil la tuya. Esta pregunta tiene muchas aristas, tantas.... Yo hago películas y hago comerciales. La película tiene que irla a ver gente y hay que tener una comunicación con una audiencia. Vamos, que tampoco estoy arriba de una montaña pintando pinturas que nadie ve. Este entorno donde vivimos es abusivo y estoy en medio de él, y la libertad no sé dónde está perdida en la vida diaria. Yo tengo la suerte de realizar un trabajo que amo y tener una muy linda vida, cómoda y tengo la esperanza de ir cambiando algo en la sociedad mía, la chilena, y con ello me siento más que pagada, si pensamos que uno lucha desde su trinchera. Más bien que la libertad, son las libertades en el ambiente de esclavitud donde son todos esclavos de un sistema, son 10 los dueños del mundo y el resto estamos ahí, tratando de tener una ilusión. Está difícil tu pregunta.

En tus obras, tratas mucho el tema de la homosexualidad. En España ya es una cosa completamente integrada en su sociedad, como en muchos otros sitios mientras que en Chile, como en otros sitios también, a ratos sigue siendo un tabú. ¿Crees que a través de tu trabajo se ha generado algún avance para integrar la diferencia de condiciones de género al imaginario colectivo de tu país?

Quisiera creer que sí. Para mí lo más conmovedor es tener casi 50.000 fans en Facebook y que hay una generación completa que se siente reflejada y que tiene un espacio donde sentirse reflejados, les estás dando una herramienta o un consuelo para sentirse mejor. Le haces mejor la vida al otro.

Luego de mirarme “Joven y Alocada”, caí en la cuenta que creas cierto juego de aburguesamiento de la religión evangélica, que por mucho tiempo ha sido mirada en tu país como la religión de los pobres, y dada las luchas de clases, aquello pueda, quizá, entenderse como una estrategia subterránea formidable para integrar aquella religión a la misma sociedad de una forma libre de prejuicios. ¿Me puedes hablar un poco de eso? ¡Lo de “evangelais” es una pasada!

Eso está enraizado en dos cosas. Una es que realmente la Joven y Alocada real era de una clase social más alta, como un Opus Dei de los evangélicos. Me parece más interesante decir que estas personas que son cultas y que tienen educación, igual caen en estos comportamientos extremos y absurdos, interpretando la religión así. Creo que en el fanatismo religioso cruzan todas las clases sociales, de hecho en La Princesita (el actual proyecto en proceso de la cineasta) pasó lo mismo, era gente de clase baja y yo los hice educados porque es más fácil pensar: ah, no saben nada por eso creen esas estupideces, pero no, la fanatización pasa en todo las clases sociales. Me intriga mucho cómo llegan a ese punto las personas.

A su vez, en la banda sonora de tu película utilizas un número importante de músicos y bandas chilenas, que tras su premio, en cierta forma, se ha convertido en una suerte de embajadora inmaterial de la producción cultural de tu país. ¿Qué comentarios has recibido respecto a esto, si es que has recibido alguno?

Que lindo lo que acabas de decir (vuelve a perderse en su mundo personal con una sonrisa por unos instantes, y regresa). Me ha pasado que mucha gente me pide el soundtrack, aunque nunca nadie lo había formulado de esta manera que me dices. Feliz de repartir el talento de otros y feliz de saber que esos músicos aportaron su talento a la película, y si pueden ser escuchados en muchos lugares, que bueno. Qué bueno.

¿Cómo te describirías en todo el proceso de rodaje y luego en la edición de tus obras? Me gustaría que nos contaras cómo es tu proceso creativo, qué sucede internamente contigo.

Soy bastante obsesiva, “trabajólica” pero muy intuitiva. Tengo una muy mala memoria lo que me hace un poco tonta, entonces tengo que ser instintiva y concentrarme mucho y mirarlo mucho porque se me olvida, entonces anoto todo, tengo muchas cosas a la vez en la cabeza y si no llevo un orden, no puedo, soy muy apasionada (risas). Con Pedro Lemebel no sabes, lo perseguí dos años hasta que conseguí un sí a los derechos de su cuento en el que basé Blokes.  A una actriz le dije igual, hasta que no me digas que sí no me voy a ir de tu casa. Es como enamorarse, vas a hacer todo lo posible por tenerlo y si te hacen caso vas a nutrir esa relación y a lo mejor de ti, en el trabajo y las películas es lo mismo, enamorarse y dar lo mejor de ti en el proceso.

Luego de escucharte ahora, ver tu obra y también leer tus entrevistas anteriores, veo a una mujer que ha hecho un esfuerzo por sacarse de encima todo tipo de estigmas, o liberarse de creencias impuestas para proponer un producto cultural que ha logrado primero generar polémica y luego admiración [a propósito], solo podría entenderlo como el ánimo de una buena mujer, de buenos sentimientos, por generar cambios. ¿Qué quieres para ti, Marialy, qué buscas con todo esto?

No sé, yo soy muy pasional. Hay un amor profundo y quisiera hacer películas muy instintivamente, y creo que todo acto es político e inevitablemente el rol del artista es cambiar la sociedad y si lo haces, pues tienes una hermosa vida entre tus manos. Y por supuesto, pasarlo bien haciendo lo que amo. Yo me siento muy muy afortunada y mientras puedas compartir con todos, bien. Es muy muy entretenido filmar, con los actores, es muy raro [se empieza a emocionar y a gesticular como la mejor de las actrices], un mundo que no existía empieza a tener importancia más allá del mundo real, y en las filmaciones pasa lo mismo. Lo bonito del cine es que es una arte de colaboración y todo se ilumina. Son muchos talentos que aportan a tu idea y da mucho entusiasmo ver toda esa gente… Subirte en un bote con tanta gente y luego ver eso en el cine… wow, es muy conmovedor.

¿En qué radica puntualmente el apoyo de Sundance para tu nuevo proyecto?

En particular Sundance tiene tendencia a crear familia. Nos invitaron a su programa de guión con asesores magníficos con escritores conocidos y dos de ellos me han seguido ayudando por la buena onda que da Sundance. El cine es muy difícil, Alex, y nunca un cineasta no le va a dar la mano a otro cineasta, entonces se ayudan porque todos sabemos lo difícil que es. Es un proyecto sobre cómo mejorar tus historias. Quieren saber todo lo que haces, como una semilla que quieren que crezca y ellos quieren que haya buen cine, estamos igual de enamorados del cine como familia.

Tu film, además de “No” y “Gloria”, han conformado un trío de operas primas que han puesto a Chile en un panorama global de producto nacional nuevo, una bocanada de aire fresco. Alejandro Jodorowsky, Raúl Ruiz o Patricio Guzmán han tenido que hacer sus carreras fueras del país por motivos relacionados con la dictadura militar entre otros. ¿Crees que se está produciendo un cambio en la sociedad chilena con respecto a su pasado y por qué?

Creo que teníamos una tradición cinematográfica fantástica como los que nombras y no pudieron ser nuestros maestros porque fueron asesinados o exiliados. Ahora que llevamos 20 años de democracia, de alguna manera logramos reconectarnos, como los músicos, y seguramente pasará también con los escritores y poetas, reconectarse con Pablo Neruda y Gabriela Mistral, ahora recién nos hemos podido reconectar a nuestra herencia cultural y un apoyo gubernamental que ha permitido que se desarrolle todo esto.

Háblame de tu país. ¿Qué opinas de él?

Siempre me quise ir. Lo odiaba, y de repente me sentí a gusto, y hay nuevas generaciones interesantes haciendo cosas y puedo tranquilamente sentirme que es mi hogar, antes tenía mucho amor-odio con Chile… O será que estoy más vieja [risas] y estoy más tranquila con respecto a todo. Aquí los torturadores viven en casas mejores que la mayoría de los chilenos y tienen tantos dobleces y los mismos civiles que mataron siguen mandando. Es como Edgar Allan Poe, esas casas que debajo tenían cosas siniestras. Lo de las protestas estudiantiles ha vuelto a conectar con el Chile de los 70. Lo más hermoso de Chile fue reprimido por la dictadura y se trató de ahogar y no lo lograron, y todo eso me hace volver a querer a Chile. Los 90 eran solo gente asustada y traumatizada, ahora no.

¿Y cómo piensas que es su relación respecto al resto del mundo?

Depende en qué nivel. A nivel económico es el país estable ante Europa y los Estados Unidos. Culturalmente, desde hace dos años está siendo un semillero donde pusieron los ojos de todos lados y esperemos que no sea una moda pasajera, espero que sean voces que se queden. También es cierto que somos conservadores y austeros, creo que así nos ven.

Sé que llevas mucho tiempo trabajando en el mundo de la publicidad, y tras el cambio de paradigma iniciado por Saatchi y reafirmado por los YBA [Young British Artists], pareciese que a ratos las obras de arte no llegasen a ser tal si no se funden con el marketing y la publicidad, transformándose en objetos de mercado más allá de su rol artístico intrínseco. ¿Tú cómo lo ves, siendo cineasta que trabaja en publicidad? Debes de tener una impresión bastante precisa.

Obviamente que están borrados los márgenes. Evidentemente son productos de mercado hechos para compradores que deben venderse. Los artistas han entendido que son productos porque quieren vivir del arte y es normal. A mí la publicidad me divierte y si pudiera sólo generar contenidos, haría solo eso. A mis clientes se lo digo, que se están enriqueciendo engañando a gente, y hay una decisión interna en hacerlo, No puedo malagradecer de la publicidad porque me permite vivir y me ha dado experiencia, por eso lo agradezco, pero quisiera hacer sólo contenidos y muy de vez en cuando hacer un comercial, porque hay algunos que son muy buenos y que no están diseñados solo para engañar a la gente.

¿De qué manera entiendes tú una obra de arte?

Es la expresión de un individuo que se conecta con un contenido que se vuelve universal y que es capaz de comunicarse contigo y con todos y generar una emoción.

¿Y crees que la publicidad y el marketing es, en la contemporaneidad, un elemento casi necesario para conseguir su visibilidad y legitimización?

En el cine es necesario porque necesita espectadores y es muy caro de hacer, trabaja mucha gente que tienen hijos y tienen que comer, pero uno hace una película para que la gente la vea y mientras más gente la vea más feliz uno, que es cumplir con el objetivo esencial que es comunicar. Entonces si, por supuesto, es parte de todo.

¿Cuál crees que es el límite de la publicidad en el campo del arte, cuál crees que es la vara de la cual la publicidad no debe pasar para no desvirtuar su verdadero contenido?

Creo que si haces las cosas por lo que realmente te obsesiona a ti y no hacerlo porque vende bien, cuando está terminado ya ves. Ese es el límite, cuando deja de tener relación contigo y haces lo que vende, no lo que tú quieres hacer.

De lo nuevo que se viene para ti, de tus proyectos cinematográficos, ¿cuáles son los ejes principales que utilizarás desde una perspectiva más universal para lograr una comprensión global símil para cualquier tipo de cultura o realidad? Del film que te ha dado más visibilidad hablas desde el sexo, la religión y la homosexualidad. ¿Y ahora?

Ahora hablo de la identidad femenina en un mundo regido por Dios y los hombres, porque la mitad de los seres humanos son mujeres y la otra mitad está enamorado de esas mujeres. Creo que nos atañe a todos.

(Risas). Muchísimas gracias, Marialy.

A ti. Buenas preguntas.

TEXTO
ALEX CEBALL
FOTOS
MARTINA MEIER CASTAÑO

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