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Rompiendo el convencionalismo de las "carreras respetables", Maria Suarez-Inclan decidió tomar las riendas de su propio destino y dedicarse a lo que más le apasiona. Multidisciplinar en varios ámbitos artísticos, estudió Diseño Gráfico pero actualmente la ilustración abarca una amplia parte de su desarrollo como artista. En el universo imaginativo de esta amante del cine predominan las grandes producciones cinematográficas. Nos adentramos en su mundo fantástico.
Tu trabajo gira en torno a múltiples disciplinas artísticas. Pero, ¿cómo imaginabas que sería tu vida cuando eras pequeña?
Aunque me encantaba dibujar a todas horas, cuando era pequeña nunca pensé que fuese a dedicarme a esto. En realidad pasé por muchas fases, desde militar (todo por culpa de una película de Disney) hasta veterinaria o arquitecta.
En mis últimos años de colegio –cuando se supone que eres más madura–, me centré en la arquitectura como principal opción; en el entorno en que crecí se supone que es una carrera “respetable”. Cuando al final me decidí por hacer Bellas Artes para luego poder acceder al mundo de la animación, muchos lo vieron como si me hubiese vuelto loca y fuese a tirar mi vida por la borda. De hecho, hay una profesora en el colegio que, cuando volvemos por allí para saludar, se interesa por qué tal nos va, y cuando me pregunta siempre lo hace con un tonito sarcástico y pone cara escéptica. Espero que en mi colegio se hayan dado cuenta que el ámbito creativo es una posibilidad laboral tan válida como cualquier otra.
Lo que nunca me imaginé es que al final, tras probar Bellas Artes, me cambiaría a Diseño y Psicología.
Toda esta hazaña ha derivado en la actualidad; trabajas como ilustradora, diseñadora gráfica y también te has volcado en la dirección de arte. ¿Cuál de tus tres facetas te llena más? 
Cada una me aporta algo distinto, pero si tuviese que elegir mi favorita sería sin duda la ilustración por la libertad creativa que permite y porque considero que es mucho más personal y cercana que el diseño.
Aunque parezca que son disciplinas similares, en realidad resultan muy diferentes, a pesar de que la gente suele dar por hecho que un ilustrador sabe diseñar y viceversa.
Si tuviésemos que describirlo, tu universo se inspira sobre todo en el mundo cinematográfico, y últimamente también en el seriéfilo, con toques característicos de la publicidad de los años 50. Por lo que he leído, te gustaría adentrarte más a fondo en el sector publicitario, pero ¿has pensado en adentrarte al mundo del cine y la animación?
Tu obra aparece en un libro recopilatorio de la de Wes Anderson, The Wes Anderson Collection Book, publicado por la editorial Abrams. ¿Cómo surgió esta colaboración? 
Pues la verdad es que surgió gracias a Spoke Art Gallery, una galería de arte de San Francisco con la que trabajo desde hace un tiempo. Cada año hacen una exposición temática sobre Wes Anderson como homenaje a su cine, y he colaborado las últimas tres veces. Como su cine es cada vez más popular, el año pasado decidieron hacer una edición especial y moverla a NY. Al parecer Anderson y Jason Schwartzman se pasaron por la galería y surgió la creación de un nuevo libro incluyendo algunas obras de la expo, entre ellas la mía.

Como podemos ver, has trabajado con importantes empresas y has desarrollado infinidad de proyectos. Si tuvieses que escoger uno, ¿cuál sería tu favorito?
Mi proyecto favorito hasta ahora es uno que aún no he terminado. Es para un cliente de NY, estoy haciendo una serie de pósters de directores de cine, con el mismo formato con el que hice el de Wes Anderson (ilustrando las cosas más icónicas o que me han llamado la atención de sus películas). Por ahora es mi favorito porque he aprendido muchísimo sobre estos directores, además de que he tenido que ver un montón de pelis que probablemente no hubiese visto.
Junto a un grupo de compañeros de la universidad eres una de las creadoras del fanzine de ilustración llamado Guts. ¿Cómo surgió la idea?
Guts surgió en segundo de carrera, estábamos todos un poco decepcionados con las clases y queríamos hacer algo que realmente nos interesase. Así que un día Andrés Lozano nos propuso a unos pocos que estábamos más interesados en la ilustración que hiciésemos un fanzine juntos. El primer número de Guts tenía como tema el “buffet” y lo presentamos en la facultad, un poco como un experimento, ¡ni siquiera sabíamos que iba a venir tanta gente!
Los siguientes números los presentamos en galerías. Nos reuníamos después de las clases en la “trasera de Bellas Artes” para pensar los temas, la paleta de color y organizar las fiestas de presentación. 
¿Es la mejor forma de empezar a darte a conocer y adquirir experiencia?
Opino que sí, en realidad era una excusa para pasarlo bien y hacer cosas diferentes. Creo que para todos los que creamos Guts, supuso un avance muy positivo en nuestras carreras. Al final, en nuestros portfolios la mayoría de trabajos habían surgido gracias a este proyecto. Además, con Guts trabajamos como colectivo para marcas importantes como Heineken, Mulafest, Google o Yorokobu, clientes a los que quizás no hubiésemos llegado de forma individual siendo tan jóvenes. La verdad es que ahora mismo estamos un poco parados, ya que estamos casi todos viviendo fuera y con poco tiempo libre, aunque hemos hablado de retomarlo y/o transformarlo.

En la actualidad te encuentras en Londres trabajando, ¿cuáles son las mayores diferencias entre Inglaterra y España para trabajar en el ámbito artístico?
La verdad es que en España es difícil. En Madrid trabajaba para la agencia Saatchi&Saatchi y a la vez cogía algunos trabajos freelance, por ahora estoy haciendo lo mismo en la oficina de Londres.
Tengo que decir que los clientes en Inglaterra o Estados Unidos no tienen nada que ver con los de España; fuera valoran mucho más tu trabajo y eso se nota, no solo en lo que está dispuesto a pagar el cliente, sino también en las condiciones de trabajo. Lo único malo es el tiempo: si trabajas en agencia sueles pasar muchas horas ahí, y después de diez trabajando lo último que te apetece al llegar a casa es encender el ordenador para seguir haciendo lo mismo, por eso estoy intentando ser más selectiva con los proyectos que cojo y seleccionar los más motivadores.
¿Has cumplido alguno de tus sueños?
Sí, uno de mis sueños era trabajar fuera de España, y Londres me parece una ciudad perfecta para desarrollar tu carrera creativa. Siempre hay cosas que hacer, mil galerías y la mayoría de la gente está muy interesada en todo lo artístico-cultural.
Aunque espero poder seguir viajando en el futuro y vivir en más sitios. Obviamente me encantaría vivir en NY o San Francisco, pero bueno, ¡nunca se sabe dónde vas a acabar! Otro de mis sueños era trabajar para Disney, y hace unos meses, gracias a otra galería con la que colaboro en Los Angeles, tuve la oportunidad de ilustrar un póster oficial para Alicia en el País de las Maravillas. Ojalá tenga más oportunidades como esta en el futuro.
¿Hacia dónde se dirige tu carrera?
Me encantaría poder desarrollar la narración en mis obras, por ahora casi siempre he estado haciendo pósters o ilustraciones. Me encantan los cómics, valoro muchísimo el talento de la gente que los hace, además lo considero casi como el cine pero impreso. También espero poder ilustrar un cuento pronto.
¿Qué te depara el futuro?
Da un poco de miedo hablar de futuro, por ahora estoy muy feliz en Londres pero espero probar más sitios. Ojalá pueda seguir haciendo lo que me gusta, desarrollar nuevos proyectos y seguir explorando.

Texto
Adriana Barreno

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