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Si eres una persona con un poco de imaginación, es probable que por tu cabeza hayan pasado unas cuantas ideas locas. "¿Y si…?" Pues bien, érase una vez un estudio audiovisual en Barcelona que llevaba a cabo esas ideas locas con resultados fuera de lo común. MANSON (sí, la referencia viene directamente del psychokiller Charles Manson) son originalmente Tomás Peña, Oriol Caba, Martí Caros y Pau López, y sus mentes están detrás de proyectos que ya conoces, como el videoclip de Pional It’s All Over o el viral del verano, el viaje de Abdou Diouf a través de Instagram para GETXOPHOTO.

En su estudio del barrio de Sants, en Barcelona, abundan ganas, talento, desfachatez y sobre todo mucho trabajo y dedicación –y me aventuro a decir que un romance (sin fecha de caducidad) hacia el vídeo y el medio audiovisual en general. Nos reunimos con ellos para que nos cuenten lo que Manson fue, es y será; esta vez, con mil palabras en vez de con una sola imagen.

Contadme, ¿cómo os conocisteis? ¿Dónde nace vuestro Manson?

Pau y Tomás se conocieron en México en 2013, un poco por casualidad. Teníamos unos amigos en común y como los dos éramos españoles en México quedamos para conocernos. Admirábamos el trabajo de cada uno y las ganas de colaborar acabaron resultando en un videoclip de 4000 acuarelas (It's All Over, de Pional). Salió, tuvo muy buena repercusión y surgió la oportunidad de hacer otro videoclip, aquí en Barcelona, para el sello del Primavera Sound. En el tercer videoclip que hicimos conocimos al que actualmente es el productor ejecutivo de Manson, Oriol Caba, y le propusimos asociarnos. Al mismo tiempo se incorporó Martí Caros, así que somos nosotros cuatro. En febrero nos mudamos a un estudio, porque al principio trabajábamos desde casa. Han ido pasando una serie de casualidades y buena suerte que nos han llevado a donde estamos ahora.

Dicen que no siempre puedes compartir piso con tus colegas. En el caso de un estudio audiovisual, ¿cómo es trabajar entre amigos?

Estamos enfocados en el trofeo, entonces los pequeños tropiezos del camino no nos distraen. Lo bueno es que, aunque tengamos egos individuales, todos somos flexibles con las ideas de las demás, todos intentamos que haya entendimiento.

¿Qué os une como artistas? ¿Cuál es el ADN de Manson?

Hacer las cosas bien y querer dejar una huella. Tenemos un cajón de proyectos que ojalá pudiéramos sacar adelante, cada semana se nos ocurren cosas que nos gustaría hacer que no están necesariamente vinculadas al audiovisual o que exigen medios que no tenemos. Pero si pudiéramos, esto sería una factoría de ideas locas, suena muy estúpido pero es la verdad (risas). Ese ping pong de ideas nos une, igual que el humor, el rap... Nos gustan cosas muy parecidas y el objetivo es que Manson sea el paraguas de un grupo de artistas que, de hecho, no tiene por qué reducirse a nosotros cuatro para siempre. Idealmente, Manson sería un estudio especializado en audiovisual que pudiera trabajar con cualquier artista que, a su vez, quisiera colaborar con nosotros.

¿Alguna vez os habíais planteado tener un proyecto como este o ha sido algo que ha surgido de repente?

Ha llegado. Siempre te ronda la idea de tener tu estudio, con amigos a los que admiras y hacer lo que te gusta, pero creo que eso es el sueño de todo el mundo que hace algo creativo. Nosotros queríamos hacer cosas que nos molaran y poder dedicarnos a la publicidad a la vez que seguir haciendo arte de un modo más independiente. Intentamos encontrar un balance, que de momento estamos consiguiendo.

Y ahora que ya lleváis un tiempo, ¿consideráis que la experiencia se parece a lo que os imaginabais o el sueño ha dejado de brillar tanto?

Es difícil, España está llena de talento, es muy difícil darte a conocer. Y pronto te das cuenta de que el estudio tiene sus necesidades también. Somos cuatro personas muy diferentes, y no siempre estamos de acuerdo los cuatro, aunque todos somos lo suficientemente inteligentes como para saber escuchar y aprender, como decíamos. Sabemos rodearnos de otra gente con talento y eso se nota en las cosas que estamos haciendo, podemos colaborar con otros artistas que nos ayudan a hacer cosas y que son geniales, y estamos aprendiendo y construyendo.
En realidad llevamos muy poco tiempo. Nos han pasado cosas muy guays, pero pensamos que lo mejor está por venir.

¿Asentaros en Barcelona ha sido una decision consciente o simplemente una casualidad?

Casualidad... Pero aquí hay muchísimo talento, así que resultaba el mejor sitio. En Barcelona pasan muchas cosas en la industria audiovisual que nos interesan.

¿Consideráis que hay cierta homogeneidad en la escena de la ciudad?

La mayoría de directores son muy parecidos, hay poca gente que nos inspire. La generación nueva de directores quiere hacer imágenes cómodas, la mayoría no arriesgan. Nosotros queremos hacer cosas que no sean tan amables con el espectador. Hace poco nos dijeron que no somos tan ñoños como los demás y dimos las gracias, aunque seguimos pensando que somos un poco cursis a veces.

La nostalgia es un tema muy presente en vuestras narrativas. ¿Es parte de vosotros intrínsecamente o simplemente se trata de una temática atractiva?

Normalmente nos gusta que las cosas que hacemos contengan cierta oscuridad, tristeza o, como tu dices, nostalgia… Como quieras llamarlo. Es una pequeña catarsis, si haces algo que es más terrible que tú, te sientes un poco mejor porque parece que te lo quitas de en medio. Pero es mentira (risas).

¿El proceso de traducción de lo que sentís como individuos a lo que hacéis como profesionales es orgánico, entonces?

Sale solo, aunque también sale de internet muchas veces. Antes un pintor se iba a un prado y pintaba un cuadro. Para nosotros ese prado es internet. Es que está tan lleno de movidas tan maravillosas...
Este sentimiento más oscuro no lo podemos dejar del todo. Lo que es un poco irónico de Manson es que empezamos haciendo videos darks pero ahora estamos haciendo una cosa totalmente happy para un encargo comercial. Y esa es la gracia de nuestro estudio, que sea como el agua, que sepa adaptarse a la situación.

¿Tenéis limitación ética o social?

En publicidad, las que nos pone el cliente. En los proyectos personales, muy pocas. Por ejemplo, queríamos hacer un vídeo que, resumiendo, consistía en mostrar todas las catástrofes de Estados Unidos a la vez a través de acuarelas. Fue un proyecto que se quedó en un cajón y nos daba pena, así que ahora hemos subido todas las imágenes del pitch a nuestro Instagram. Creemos que el arte no tiene que tener límites, y que de las desgracias hay que reírse, así que si sumas las dos cosas...

En vuestro ‘About’ en la web, decís literalmente que no tenéis barreras, pero a medida que habéis ido trabajando tal vez hayáis encontrado alguna, más allá de los aspectos técnicos y entrando en el terreno personal…

Sí, supongo que sí. Pero cuando la rompes es cuando salen cosas realmente buenas. A nivel técnico las vemos todo el rato, hay limitaciones económicas, estéticas, morales... Pero nosotros no tenemos ninguna, si hay que dibujar a mil ratas comiéndose un bebé, lo hacemos (risas). No hay límite. ¡El límite es el cielo!

Y de los proyectos que habéis sacado adelante, ¿cuál es el que de entrada parecía más alocado?

Getxo Photo. Siempre nos reíamos y decíamos en broma, "vamos a hacer algo viral," pero claro, necesitábamos una excusa. Tuvimos suerte porque Tomás Oliva, que era el director creativo de la campaña, vino a nosotros y nos invitó al proyecto; él tenía la idea de un inmigrante que cruza la frontera haciéndose selfies y nosotros añadimos la idea de hacer un Instagram como si fuera real. Un domingo buscamos periodistas que estuvieran especializados en inmigración y encontramos a alguien que se lo creyó todo... Teníamos un mail falso y nos empezaron a escribir de la BBC y de todos lados. Pero de repente alguien encontró los huevos de Pascua que dejamos a propósito y todo se desveló.
Al principio no sabíamos si la habíamos cagado o lo habíamos petado mazo. La idea del festival habla de los viajes que no se hacen por placer. Es curioso, porque lo que nosotros hicimos habla de un viaje que se hace por necesidad y normalmente Instagram se usa para retratar las cosas que se hacen por placer. Crea un contraste que es interesante y pone varios temas a debate en la mesa, desde lo cutre que puede ser el periodismo a la objetificación de las personas a través del Instagram, la manera de percibir a los inmigrantes, entre otras cosas. Solo hemos llamado la atención sobre un tema muy serio del que no hacemos broma, aunque los códigos se puedan interpretar así, nuestra intención era crear un momento de reflexión.

¿Cómo afecta a nivel profesional y personal un proyecto así?

Que Times Magazine nos llamará por teléfono fue una locura, pero luego te olvidas y ya está, aunque eso marca un punto de inflexión y ahora esperamos que pase algo diferente. Aunque a otro nivel, puede que proyectos más personales nos hayan marcado más. Este es el mejor a nivel de estudio, y nos sitúa en una escena, pero ¿cuál será el próximo? No es tan fácil repetir algo así.

¿Sois conscientes de la fuerza que puede tener la imagen y, a la vez, de lo efímero que puede resultar su poder?

Claro que somos conscientes. Somos fans de muchas estrellas fugaces, hay muchos directores, artistas, pintores, que han brillado y han desaparecido. Pero como todo es efímero en el fondo, lo mejor es que mientras que dures seas honesto contigo mismo y disfrutes del camino.

¿Os veis obligados a buscar emociones fuertes para poder seguir creando?

En la vida buscamos sensaciones fuertes e imágenes potentes. Ninguno de los cuatro somos demasiado tranquilos. Tenemos una rutina y una vida normal, pero cuando no estamos en el estudio nos gusta encontrar estímulos interesantes. Nos gusta salir, pasarlo bien, conocer gente, que nos pasen cosas, meternos en aventuras, ver mundo... Viajar, escuchar historias de otra gente y hacer preguntas incómodas (risas).

¿Cómo concebís las dos esferas de animación e imagen real, son polos opuestos?

Son dos esferas que tienen una tensión superficial interesante. Nuestra idea es que esas dos esferas se conviertan en una esfera gorda. Nos gustan Roger Rabbit, Gorillaz, Cool World, muchas cosas que mezclan los dos lenguajes, aunque todavía no hemos tenido la oportunidad de mezclarlos nosotros mismos y crear un mundo donde puedan convivir imagen real y animación, pero seguro que llegará en algún punto.

Ahora que vais teniendo más reconocimiento y seguramente van saliendo más oportunidades, ¿creéis que os podéis mantener fieles a los valores del principio?

Creemos que no lo hemos petado nada aún y por eso podemos seguir siendo fieles. El tiempo lo dirá, pero pensamos que sí podemos seguir siendo fieles. Es más, los valores del principio ya han mutado, pero por nosotros, no porque las oportunidades nos hayan hecho cambiar. Mientras los fundadores originales sigamos juntos y tengamos ganas, seguiremos haciendo las cosas que queríamos hacer al principio seguro. Querremos hacer más, con más técnica, más difíciles, más locas, más impresionantes…

De momento, ¿vuestra prioridad es el estudio o seguís pensando en proyectos individuales?

Manson es como nuestro hijo, pero todos somos artistas y paralelamente hacemos cosas que no podemos desarrollar con el estudio. Es bueno que nos podamos distanciar en algún momento puntual para hacer un viaje personal, y que luego la experiencia que has ganado en ese viaje repercuta de algún modo en Manson.

¿Qué vídeos os han gustado más últimamente?

Gosh, de Jamie xx, está muy bien, lo vimos y flipamos. Mind blowing. Está muy bien porque cuenta una historia con muy pocas imágenes. El director del video ha aprovechado súper bien el recurso, ha cogido unas fotos de la NASA, las ha retocado y la historia es súper guay: los humanos van a Marte y lo repueblan. Siempre te cuentan que se va a acabar el mundo y que los humanos son horribles... Pero mola también otra visión totalmente diferente, es inspirador.

¿Y cómo va a ser el futuro del audiovisual? ¿Cómo veis las cosas de aquí a 20 años?

El audiovisual obviamente va a mandar por que internet será aún más inabarcable y la gente consumirá imágenes de manera aún más desmesurada. 
Nos imaginamos un futuro donde todo es mucho más inmediato y la sociedad mucho más libre. Que la tecnología alcance realmente a todos los humanos no será algo negativo, nos va a ayudar a conectarnos como un cerebro y a tener realmente conciencia de las cosas que están pasando. A lo mejor gracias a la tecnología nos liberamos un poco de las religiones y de la moral rara. Molaría encontrar el equilibrio entre una vida que sea sana, no muy sedentaria, y la tecnología.

TEXTO
ANDREA SERVERT

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