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Todo comenzó con un pequeño y dulce capricho, un cupcake, que sirvió de inspiración para que Manex Susaeta diera los primeros pasos del proyecto Cup&Cake Barcelona. Viajero incansable, amante de lo artesanal y los desayunos en los que “no falta de nada”, los espacios Cup&Cake son reflejo de sus pasiones.

En Travel&Cake, uno de sus locales y punto de encuentro para la entrevista, el olor a café recién hecho se funde con coloridos platos en los que se reinterpretan los sabores y texturas que descubre en sus numerosos viajes: tentadores pedazos de tarta red velvet, riquísimos bocadillos con pan recién hecho, donuts rellenos de cheesecake y pistachos… Una informal ruta gastronómica por los lugares más dispares del globo. Sentados en una acogedora mesa de madera, lleno de energía y entusiasmo, Manex nos responde a cada pregunta: nos habla de sus viajes, de las ganas por seguir adelante con el proyecto Cup&Cake, la importancia de no dejar nunca de aprender, de sus sueños e ilusiones...

¿Cómo surgió la idea de crear Cup&Cake?

Siempre he sido un apasionado de la gastronomía, casi un obsesionado (risas) y tengo una formación multi-disciplinar en gastronomía, empresariales y diseño de interiores. Cuando surgió la idea estaba trabajando en una empresa de diseño de interiores, pero me llamaba tanto el hecho de montar algo relacionado con el mundo gastronómico que me lancé a hacer cupcakes. Primero, porque me encanta la repostería; segundo, porque entonces no había nada similar en Barcelona; y tercero, porque lo que más me gusta en el mundo es desayunar. Quise crear un lugar que fuera, de alguna forma, un reflejo de mi persona; un espacio a mi gusto y que, también, gustara a la gente.

¿Cuál fue el primer reto al que os enfrentasteis?

El primer reto fue acercar a la gente un producto desconocido como eran, entonces, los cupcakes. Cuando nosotros empezamos a vender cupcakes la mayoría de la gente no sabían que eran. También vendíamos brownies y los cupcakes se quedaban ahí; costaba venderlos, hasta que nos dimos a conocer y nos asentamos como alguien que ofrece calidad. Llegados a ese punto, a la gente le da igual que hagas brownies, cupcakes o tartaletas de manzana, porque saben que lo haces con cariño y con los mejores ingredientes.

¿Qué te gustaría conseguir con este proyecto?

Me encantaría seguir la línea en la que estamos trabajando y que nos vean como un referente de calidad; que nos identifiquen como personas que no paran quietas y que siempre están buscando algo nuevo, algo diferente y sobre todo, algo con lo que disfrutar; un capricho que puedas permitirte económicamente y que puedas dártelo de vez en cuando. Por eso también combinamos dulces con otros platos más sanos. En parte, es un reflejo de mi estilo de vida. Yo me mantengo en forma, entre otras cosas, porque aunque me gusta mucho el dulce, también como muy sano; me doy caprichos, pero a su vez intento compensarlo con alimentos más saludables.

¿Recuerdas cuál fue el primer cupcake que creasteis?

Sí, claro, el primero fue el cupcake de vainilla, que era uno de los más sencillos para comenzar.

¿Y tu favorito?

El de zanahoria ¡Sin dudarlo! (risas)

¿Cómo decidisteis dar el paso de no elaborar solo cupcakes e incluir en la carta más platos?

La verdad, lo tenía muy claro desde el principio, lo que pasa es que cuando creamos el primer Cup&Cake no tenía espacio físico para poder hacer brunchs. Era una idea que siempre he tenido en mente; me apasiona desayunar y quería crear un lugar de desayunos muy completo, pero como la infraestructura que tenía era muy pequeñita, me planteé comenzar con los cupcakes y la parte dulce, para ir incluyendo lo salado con el tiempo.

Además de tu dedicación a Cup&Cake sabemos que te encanta viajar ¿A que se debe esa pasión?

Es una pasión que tengo desde niño porque mis padres nunca han parado de viajar. Cuando era pequeño lo odiaba, porque eso suponía no estar con mis amigos. Cuando los fines de semana mis amigos quedaban para jugar, yo no podía ir; mis padres nos llevaban con ellos a mi hermano y a mi. Luego, cuando creces, lo aprecias, es algo que agradezco enormemente, porque es lo que más me gusta en esta vida, viajar. Lo llevo dentro.

¿Cuál de tus viajes es con el que más has disfrutado?

Depende, soy una personas bastante peculiar y la mayoría de los viajes los hago pensando en la gastronomía; realmente realizo turismo gastronómico. Donde más gozo, aunque parezca curioso, es en Londres y París. También he viajado mucho a Nueva York, pero me quedo con Londres y París.
En París encuentro comida muy muy buena en sitios pequeñitos. En Londres, encuentro tendencias constantes, movimiento, y por mucha mala fama que tenga la comida inglesa, hay propuestas muy interesantes. Buscando descubres sitios muy chulos.

¿Cómo se reflejan tus experiencias viajeras en Cup&Cake?

Todo aquello que me gusta y me inspira intento trasladarlo a Cup&Cake. Cuando como algo y me emociona, pienso que tengo que ofrecérselo a la gente. Cuando viajo y veo algo que me gusta, intento reinterpretarlo. Nunca copiamos los platos, me gusta crear y experimentar. En la cocina de Cup&Cake adaptamos a nuestra filosofía las ideas que he ido recogiendo en los viajes. Mezclamos elementos de todos los lugares: Asía, África, América...

¿Tienes pensado embarcarte en algún otro proyecto?

A corto plazo no, tenemos tantas cosas por hacer en Cup&Cake... A medio plazo, quizás, pero todavía está por definir. Ya iremos viendo.

¿Si tuvieras que dar un consejo alguien que quiere emprender en su pasión que le dirías?

Primero que tenga una formación muy potente. Sin formación es difícil llegar muy lejos. Al principio no era tan consciente, pero si quieres emprender, tener un negocio, tienes que saber de muchas cosas y tener, al menos, una formación básica. Puedes ser un gran cocinero pero si no tienes ni idea de manejar los números, lo único que vas a hacer es perder dinero desde el principio. Tienes que tener al menos una base financiera y no solo basta con ser especialista en una materia, tienes que saber un poco de todo, porque de otro modo, dependes demasiado de otra gente y al final, cuando dependes de otros, se te escapan cosas, dejas mucho a control de lo demás. Por eso intento saber igual o más que la gente con la que trabajo.

¿Cuándo necesitas desconectar y cargar pilas a dónde te escapas?

A Cádiz, es mi punto de inflexión. Es un sitio donde respiro bien, hay una luz especial y se come de maravilla, me gusta mucho ir allí.

¿Algo que consideres indispensable en tu vida?

Amigos y mi familia, son indispensables. Por mucho dinero que tuviera, si me faltaran mis amigos íntimos y sobre todo mi familia cercana, mis padres y mi hermano, no podría seguir adelante.

¿Qué planes te gustaría ver cumplidos antes de que finalice el año?

Ser mejor persona, seguir mejorando cada día, seguir viajando y trayendo nuevas ideas.

TEXTO
ESTIBALIZ ARIZ – FOTOS
ANNA ROIG

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