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Tatiana Almagro, creadora de la reconocida tienda barcelonesa Magnolia Antic, nos abre las puertas de su imaginario estético y nos revela los secretos mejor guardados de los objetos que habitan su espacio y que configuran una atmósfera única. Unos objetos que embellecen con el tiempo y que ella misma bautiza como poesía y perennes como la Magnolia. Cautivadoras palabras de una persona que desprende sensibilidad a raudales.

En muchas ocasiones has declarado que los objetos que vendes son poesía. Me gustaría que explicaras esta metáfora para describirnos brevemente la esencia de Magnolia Antic.

Para mí son poesía porque tienen una belleza que es difícil de explicar. Más que con palabras racionales, solo pueden describirse con las expresiones más pasionales y místicas de la poesía. Son objetos que con el paso del tiempo, por una extraña razón, se vuelven más bellos. Es ese paso del tiempo lo que es difícil de explicar y entender de manera racional.

¿De dónde proviene el nombre?

Lo más importante del nombre es la relación que guarda con la naturaleza. En los árboles de Magnolia de hoja perenne su esencia siempre esta ahí, pero en movimiento, porque la naturaleza nunca es estática. Nuestras piezas son la flor de la tienda; siempre queda algo de ellas con nosotros, pero vienen y se van y cambian con los diferentes espacios y propietarios, sobre todo las piezas antiguas. También aplicamos la misma esencia a nuestra moda, por su diseño atemporal, la cual no sigue tendencias. Son piezas que siguen teniendo valor y actualidad aunque pase el tiempo; perennes como la Magnolia.

Has conseguido aunar en un mismo espacio antigüedades, moda, joyería, bolsos y piezas vintage siguiendo el mismo patrón estético. ¿Cuál es el proceso que llevas a cabo para seleccionar las piezas que expones y vendes?

Creo que el proceso no es muy consciente o premeditado. No siento que escoja las piezas, más bien siento que ellas me escogen a mí. El proceso acaba saliendo de forma natural y al final todo encaja. Cada objeto que entra en la tienda tiene una historia o un por qué, y este se ajusta a nuestra filosofía y así acaba formando parte de una coherencia total. Lo más importante es que esa coherencia y esas historias se puedan transmitir al cliente de forma natural.

¿Qué hay de tu background? ¿Dónde formaste tu ojo para desarrollar una atmósfera como la de Magnolia?

Desde pequeña me fijaba en los detalles de la naturaleza y en los objetos. Es una cosa que no puedo explicar, siempre me he fijado y he disfrutado del entorno natural: apreciando los varios momentos del día, sintiéndome atraída por diferentes colores y olores… Esos mismos sentidos son los que uso en el desarrollo del espacio, intentando crear belleza y armonía.

¿Cómo te describirías a ti misma profesionalmente?

Intento ser lo mejor persona y profesional que puedo, soy muy exigente. Lo más importante para mí es creer en el equipo; el plural es más importante que el singular. La suma de todos es esencial para que el resultado salga bien. Para mí, una pequeña empresa es como un puzzle en el que cada persona tiene que encajar bien.

¿Opinas que el buen gusto es algo con lo que se nace?

Sí, creo que es algo con lo que se nace, pero también es algo que se puede alimentar. Por ejemplo, con los paisajes y la naturaleza que nos rodean, con la gente que está en nuestras vidas, con la música que escuchamos… Creo que la experiencia estética y la sensibilidad para percibirla en conjunto contribuyen al desarrollo del gusto de la persona.

Al entrar en la tienda, uno siente el peso de los años sobre esos objetos. Sin duda, un paso del tiempo muy bien llevado. ¿Cómo crees que han podido envejecer tan bien esas piezas?

Las piezas envejecen bellas, por un lado, porque su esencia ya lo es y, por el otro, porque los propietarios las han cuidado y querido. Cuando un objeto se ha cuidado y utilizado con placer se ve más bello para los demás. La historia de los objetos y el valor que han tenido para las personas hacen que la esencia de estos objetos sea especial.

Y al salir, es inevitable pensar en la maravilla que debe de ser tu propia casa.¿Forman parte de tu casa algunos de los objetos que han estado en la tienda o viceversa?

Mi casa es el sitio donde más estoy, donde he creado mi familia, donde juego con mis hijas, donde recibimos a amigos... Es el sitio más importante y especial de mi vida. Y sí, tengo muchos objetos que no he podido resistir quedarme, y que no han llegado a Magnolia porque se han quedado en casa (risas). Hay objetos con historias de las que me enamoro, y se quedan para siempre en mi vida. Para mí, lo más importante de esos objetos no es su valor económico, sino el valor personal o sentimental: quién lo ha creado (un artista amigo), a quién ha pertenecido (a mi abuela), etc.

¿Hay alguna pieza que recuerdes con especial cariño?

Sí, un dibujo de Montserrat Gudiol del que teníamos una reproducción en la tienda. Un día, la hermana de la artista me trajo el original y ha sido uno de los regalos más bonitos que he recibido. Es una pieza que está siempre conmigo y que puedo mirar a diario sin cansarme.

¿Qué tiene que tener un objeto para pasar a formar parte de tu tienda?

Que parezca que quiere estar con nosotros, que tenga esa pátina temporal, que encaje con el resto de objetos... Hay piezas que según entran en la tienda ya tienen su sitio.

Y no olvidemos que en Magnolia también encontramos ropa y accesorios. Cuéntanos sobre el proceso creativo que sigues a la hora de diseñar tus colecciones y también tu personal concepción de las mismas.

La idea para nuestra ropa nace del espacio de la tienda, la gente siempre nos preguntaba por nuestro estilismo personal. Decidimos hacer un ensayo y a la gente le gustó. Ahora ya vamos por el cuarto ensayo. No creemos en el concepto de colección que va atado a las tendencias del momento. No entramos en el circuito de rebajas, temporadas, desclasificación, etc. porque la base de nuestras piezas es su valor duradero. En nuestra tienda viene gente de todo el mundo y tenemos ropa para diferentes estaciones y diferentes situaciones. Hacemos ropa que nos da gusto llevar, por su diseño, tejidos y carácter.

¿Cuál es tu mayor fuente de inspiración a la hora de crear un espacio o un diseño? ¿Con qué estilo o época te sientes más identificada?

Me interesan las mezclas entre objetos y estilos de diferentes épocas. Me parece bella la época isabelina –de la que tengo algunas piezas–, los años 20, los años 60, los 70... También me fascina la esencia austera de las piezas de la posguerra. Sobre todo me interesan las tradiciones, como el estilo del campo payés. Ahora que vivo en Mallorca, en el campo, estoy viviendo muchas de estas tradiciones que se han mantenido a lo largo del tiempo. Y es algo que me emociona.

Y, por último, una sugerencia por parte de una experta en objetos preciados y espacios armónicos para hacer de nuestra existencia algo más poético.

Diría que deberíamos empaparnos constantemente de muchas esencias diferentes: de diferentes culturas cuando viajamos, de diferentes espacios que nos parezcan especiales, de exposiciones artísticas que nos llamen personalmente… También fijarnos en las diferentes sensibilidades de las personas que pasan por nuestra vida... Y a través de todo esto, buscarse a uno mismo y descubrir cuáles son nuestros gustos innatos para poder así expresar nuestro carácter único.

TEXTO
TERESA CRESPÍ

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