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Cuando la amenza del coronavirus empezó a hacerse evidente, empezaron a surgir una serie de comentarios racistas y bromas acerca de la comunidad china en particular y asiática en general. A raíz de esto, surgió el movimiento #ImNotAVirus en las redes sociales. Fue entonces cuando Lucia Sun decidió hacer también algo al respecto.

Lucia Sun es una fotógrafa que pertenece a la generación de chinos que ha nacido y se ha criado en España. Con la convicción de que “si no haces ruido, nadie te ve” y de que la imagen es una fuente de comunicación poderosa, ha creado una campaña contra el racismo que su madre, su familia, sus amigos o ella misma están sufriendo a raíz del coronavirus. Es un llamamiento a la empatía, a “tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti”, que está difundiendo a través de la cuenta de Instagram @imnotavirus_19. Hablamos con ella de este proyecto, del racismo que sufre la comunidad asiática o del panorama que nos espera después del confinamiento.

El 24 de marzo empezaste a publicar una serie de fotografías con el lema ‘I am not a virus’ en tu cuenta de Instagram, @imnotavirus_19. ¿Puedes contarnos un poco más sobre el proyecto? ¿Cómo empezó, a quién se dirige y cuál es su objetivo principal?
El proyecto tiene el objetivo de educar y concienciar de la existencia de este tipo de racismo a una sociedad general que vive ajena a esta realidad. Cuando brotaron casos de coronavirus en China, comencé a recibir ciertos comentarios racistas y ‘bromas’ acerca del coronavirus y los chinos. Me escribió una chica china para comentarme que también le había ocurrido a ella y a sus amigos. De ahí surgió la iniciativa de crear un movimiento para reivindicarnos.
Estaba leyendo noticias por internet y descubrí que las redes comenzaron un movimiento contra la discriminación a la población china con la etiqueta #ImNotAVirus, con gente publicando imágenes con este mensaje escrito. Soy una persona muy visual, todo lo entiendo y proceso mediante imágenes; para mí surgió una necesidad de expresar ese mensaje de manera visualmente atractiva. Al final, la comunicación más eficaz no necesita de palabras. Quería darle al conjunto del movimiento una imagen conceptual contundente y poderosa.
En una entrevista has dicho que el arte es la mejor arma de protesta, y yo estoy segura de que mientras haya arte, hay esperanza. ¿Cómo esperas cambiar la situación, o contribuir a su mejora, a través de la fotografía y tu creatividad?
Me ha escrito mucha gente sorprendida diciéndome que desconocía esa situación y que hubiera gente cometiendo ese tipo de acciones y comentarios racistas. Estamos más concienciados sobre el racismo hacia otro tipo de minorías pero casi nunca se habla del racismo hacia los asiáticos. El inmigrante chino generalmente no da problemas, no se pronuncia y es discreto.
Me gustaría que esta acción ayudara a la gente a reflexionar, empatizar y crear consciencia acerca de una realidad. Por otra parte, la cultura y el arte son una secuencia, tienden a crear un efecto dominó. Cuando planteas ciertas inquietudes, la gente comienza a generar sus propias reflexiones, que desencadenan en otro tipo de expresiones artísticas que enriquecen el mensaje original. Al final, mi trabajo habla de algo universal que está dentro de todos nosotros: el miedo y el dolor al rechazo.
Algunas de las imágenes son en blanco y negro, otras en color, pero si hay un elemento que destaca en la mayoría es el rojo, que tiene un simbolismo muy fuerte en la cultura china. ¿Puedes explicarnos un poco más qué uso y peso simbólico le das tú en este caso/proyecto en particular?
A todos los chinos nos gusta mucho este color, que simboliza la buena suerte, el progreso y la belleza, es decir, todo lo bueno. En este proyecto hemos utilizado el rojo como elemento principal porque es el color que representa a China y sobre todo al comunismo. El rojo es la bandera y signo de reconocimiento de la comunidad china.
Si buscas en Google ‘racismo y coronavirus’, te salen noticias de todas partes del mundo: Francia, España, Estados Unidos… En tu proyecto te preguntas, ¿qué se propaga más rápido, el virus o el racismo? Parece que ambos lo hacen igual de rápido… ¿Cuál crees que es la vacuna para el segundo (el racismo)?
La avalancha diaria de imágenes y noticias dramáticas y terribles que recibimos a través de los medios de comunicación y de las redes sociales va perdiendo su poder de sacudir conciencias y hacernos mostrar solidaridad. Hace que nos sea cada vez más difícil asumir el dolor ajeno. Es habitual que empaticemos más con las personas que sufren una situación si podemos vernos eventualmente involucrados nosotros mismos en ella. La compasión también tiene categorías. Cuando algo no nos toca de cerca, lo pasamos por alto sin darnos cuenta. La empatía también es un músculo que debemos entrenar.
Debemos hacer un ejercicio de empatía como sociedad en general, y para esto necesitamos crear herramientas que estrechen los lazos entre las diferentes culturas, y luchar contra el desconocimiento e ideas preconcebidas hacia la comunidad china. Y, sobre todo, lo más importante, trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.

"Cuando algo no nos toca de cerca, lo pasamos por alto sin darnos cuenta. La empatía también es un músculo que debemos entrenar.”
Me gustaría hablar un poco de tu situación personal. ¿Dónde te ha pillado a ti la cuarentena, y con quién la estás viviendo?
A mí me ha pillado de vacaciones en Galicia, donde vive parte de mi familia. Tengo todas mis cosas en Madrid, así que me está costando un poco adaptarme a vivir con lo esencial (risas).
¿Has sufrido tú también algún ataque racista desde que empezó todo?
Sí, me han pasado bastantes cosas, ninguna agresiva, pero recuerdo dos muy impactantes. En un taxi, una taxista hablando un poco del coronavirus, me dijo que la culpa era de los chinos, que habían traído el virus y encima eran los primeros en cerrar sus tiendas para escapar. Quizás habían cerrado sus tiendas porque la gente ha dejado de ir a consumir o comprar en sus comercios… Nadie quiere cerrar su tienda para perder dinero porque sí. Fue un poco surrealista.
La otra historia me ocurrió por Instagram. En mi cuenta de @imnotavirus_19, una chica perteneciente a dos colectivos en exclusión (raza negra y homosexual) me escribió para decirme que intentaba ser empática pero que por nuestra culpa el mundo era un caos y no podía ni ir a trabajar ni a estudiar, que qué tal si me hacía responsable. Le intenté explicar de una manera educada que no podía echarme la culpa de algo que no había causado solamente por mi raza, y le planteé una pregunta: ¿si hubiera pasado en su raza, tendría que culparla a ella? Su respuesta fue, ¡bye!
¿Por qué crees que cuando se habla de racismo, generalmente se deja a la comunidad asiática en un segundo plano, pese a que también son víctimas?
La comunidad china siempre han tenido una especie de resistencia a integrarse y disolverse en el conjunto de la sociedad general. Entre los chinos existe una inclinación cultural poderosa hacia mantener sus rasgos de identidad. El desconocimiento del idioma, el orgullo y que muchos no tengan regularizada su residencia en el país tiende a aislarlos y a que se vuelquen con mayor facilidad sobre su grupo de origen.
Yo pertenezco a una generación de chinos que ha nacido o se ha criado aquí, con una mentalidad a veces más cerca de la europea que de la asiática. En consecuencia, con una ideología en torno a la libertad de expresión y la lucha de nuestros derechos menos estigmatizada. Si no haces ruido, nadie te ve.
Aunque los casos de discriminación han aumentado, la crisis del Covid-19 no ha hecho sino que acentuar el racismo hacia los asiáticos, pues ya era una realidad. Varias comunidades en los últimos años han creado movimientos como el Black Lives Matter. ¿Crees que a raíz de esta situación ha surgido o surgirá un movimiento que va a traspasar la crisis que estamos viviendo?
Gracias a este proyecto también he descubierto diferentes asociaciones y colectivos que luchan contra el racismo hacia los asiáticos, como por ejemplo Catàrsia, o redes de encuentro de la diáspora china muy interesantes. Todas surgidas desde hace relativamente poco tiempo y creadas por gente principalmente joven con las mismas inquietudes que yo. Espero y deseo que sigan surgiendo más movimientos y que la gente se sume a reivindicar sus derechos para luchar por ellos y para que futuras generaciones no sufran lo que hemos sufrido nosotros.

Figuras públicas como Trump o algunos medios de comunicación parece que, en lugar de apaciguar situación, quieren prender la mecha todavía más. ¿Echas en falta el apoyo de instituciones gubernamentales y públicas para evitar que el racismo hacia los asiáticos se siga enfatizando y expandiendo en esta crisis sanitaria?
China es la Meca del oro en los mercados internacionales junto a Estados Unidos, todo el mundo quiere hacer negocios con China. A nivel comercial, el gigante asiático nos revela el carácter más benevolente de los países. En cambio, los inmigrantes que vivimos en estos países somos tratados con desprecio en muchos casos. Cuando el dinero no está de por medio, las relaciones cambian totalmente. De hecho, estas instituciones están más interesadas en hacer política y alimentar los nacionalismos aunque eso implique excluir a una parte de su población inmigrante.
La xenofobia y los ataques racistas siempre vienen infundados por el miedo, el miedo a lo desconocido y a sentirse inferiores. Es la necesidad de excluir, de sentirse parte de algo, de llenar carencias en nuestra vida y construir una identidad propia. Gobiernos como los de Trump justifican sus decisiones políticas y su terrible situación tanto sanitaria como socio-económica, utilizando el patriotismo, buscando culpables y generando odio entre la población. Hacer lo que sea necesario para desviar el hecho de que su administración manejó mal esta crisis y ahora está costando miles de vidas estadounidenses.
Creo que es una situación límite y que todos tenemos que trabajar para que el odio y el racismo no se sigan extendiendo y enfatizando, pues pueden causar graves daños psicológicos. ¿Temes que esto pase?
He nacido y crecido aquí, desde pequeña he vivido el racismo en todas sus maneras. Tanto insultos bastante ofensivos como micro-racismos y bromas de muy mal gusto. La discriminación nunca es un hecho espontáneo, detrás del acto discriminatorio funciona un conjunto de creencias y opiniones que se han formado. La gente tiene una idea bastante negativa de la comunidad asiática, seguramente por falta de comprensión hacia la cultura china, y esto ahora se agrava con esta situación. En cierta medida, tendemos a ver solamente lo que se nos pone delante de nuestros ojos y dejamos de apreciar todo lo que envuelve a una persona, su cultura. La belleza de la cultura asiática es sin duda una de las más importantes en la historia universal. Para mí también está siendo un proceso de descubrimiento muy enriquecedor.
Me da miedo que esta nueva situación tiña más aún el mapa de Europa con una ultraderecha más fuerte. Tras el desconfinamiento, con los efectos económicos de la pandemia y la insuficiente respuesta mundial a los gravísimos problemas que estamos afrontando, se da por descontado que la extrema derecha tendrá un terreno muy favorable. Y todos sabemos que este tipo de entidades políticas tienen un marcado discurso racista. Esto nos puede enfrentar a vivir situaciones desagradables y repulsivas por parte de una población que, siendo víctima de esta pandemia, busque culpables a los que ‘sacrificar’.
Las consecuencias van a ser devastadoras según las previsiones, y más para la gente que trabaja en el arte y la cultura. Como fotógrafa y artista, ¿cómo ves el futuro ahora mismo? ¿Qué esperas de los próximos meses en general, tanto a nivel profesional como personal?
Creo que esta pandemia va a ser la línea que corta el pasado de la nueva era post-Covid-19. A nivel personal, creo que estoy aprendiendo a valorar ciertas cosas que antes pasaba por alto. Algo tan sencillo como pasear por la calle sin ninguna preocupación, abrazar a una persona o tocarme la cara sin tener miedo. Este confinamiento también me ha hecho darme cuenta que pasamos mucho tiempo confinados intentando mantenernos ocupados, buscando series y maneras de entretenernos por miedo a veces a enfrentarnos a nosotros mismos. Pensar, reflexionar y afrontarnos es un ejercicio que a nivel personal me ha hecho cambiar mis prioridades y platearme quizás nuevas metas.
A nivel profesional, me dedico a la fotografía de moda y gestiono junto a dos socios más un espacio para eventos. En general, las reglas del juego van a cambiar progresivamente. La realidad extendida está cobrando cada vez más importancia así como el e-commerce y las imágenes en movimiento. Se buscarán otras maneras de ocio e interacción, espacios no masificados, lugares más privados y experiencias más individualizadas. Las tiendas se harán más pequeñas y conducidas a la experiencia digital y el comercio online.
Es cierto que la economía va a vivir un momento crítico, desaparecerán ciertas necesidades en la población pero surgirán otras nuevas. Como artistas, el éxito en la supervivencia a esta crisis depende de la capacidad de identificar y adaptarnos a estas nuevas necesidades de la sociedad.


Texto
Emma Vilagran Leal
Fotografía
Lucia Sun
Estilista y Dirección de Arte
Irene Luna
Peluquería y maquillaje
Cristina Rueda
Producción
FEI

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