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Hasta hace nada, era inevitable hablar de Russian Red si nos referíamos a Lourdes Hernández. Y sin embargo aquí estamos, citando el nombre de su proyecto musical para situarla, pero no porque haya sacado un nuevo disco, una nueva canción, no porque vayamos a hablar de música, aunque estoy segura de que habrán sonado muchas canciones mientras trabajaba en su nuevo proyecto: un libro titulado These Words Leaving my Body, que acaba de publicar Terranova, y que recoge sus últimos 10 años a través de diferentes fotos, poemas y otros textos. Según dice, le ha servido como ritual de paso a otras realidades. ¿La próxima? Una película junto a Gustavo Salmerón bajo la dirección de Andrea Bagney.
¿Qué te ha llevado a publicar un libro como este?¿Supone de alguna forma el cierre de una etapa, o sencillamente querías compartir con el mundo algo más que tus canciones?
La idea del libro surgió durante el confinamiento en marzo, cuando me puse a hurgar en mis discos duros y encontré un montón de textos y fotos que había estado escribiendo y haciendo sobre todo durante mi veintena, y que no había revisitado en mucho tiempo. Más que cerrar una etapa, el libro abre una nueva. Me ha servido de ritual de paso en el que al verme a mí misma desde fuera, ver cómo sentía y el universo que construía cuando era más joven. Me ha ayudado a respetarme y quererme, estableciendo una relación nueva conmigo misma que no había tenido antes. Me ha convertido un poco en madre de mí misma.
Así que hacer este libro te ha ayudado a (re)conocerte un poco mejor…
Sí, totalmente. Como decía antes, para mí ha sido muy importante hacer el libro. Compartirlo con la gente es la parte mas anecdótica porque, aunque me encanta que la gente pueda tenerlo, el objetivo era un proceso íntimo de poner perspectiva y honrar el paso del tiempo.
Ya que hablas de ello, ¿cómo te llevas con el paso del tiempo?
Pues a ratos, hay veces que me inspira y otras que me pone demasiado triste. Pero intento abrazar ambas cosas.

¿Qué nos encontramos entonces en These words leaving my body? ¿Qué años recoges en el libro exactamente?
Más o menos los últimos diez años. Es un libro muy íntimo, casi a modo de diario, que da grandes saltos en el tiempo. Hay poemas, textos cortos, memorias, pensamientos y un montón de fotos, todas analógicas.
Mirar atrás a veces es gratificante y otras no tanto, ¿dirías que preparar These words leaving my body ha sido un proceso gratificante? ¿Doloroso? ¿Ambos?
Ambos, pero creo que más gratificante. Porque he puesto en común con Terranova y Querida una colección de textos sin rumbo y el proceso de convertidlo en un libro ha sido una de las cosas más bonitas que he hecho, y ha sido gracias a esa puesta en común de la que me siento super afortunada.
Ahora que ya está en la calle, ¿hasta qué punto estás contenta con el resultado, se acerca a lo que tenías en la cabeza cuando decidiste embarcarte en esta aventura?
Estoy contentísima, no me imaginaba que el resultado fuera a ser tan interesante. Luis me ha ayudado con la edición y ha ampliado algunos significados de las cosas que expongo, y Querida ha construido una narrativa a través del diseño que lo ha convertido un poco en un libro-arte.


Dices: “Hacer este libro ha supuesto a la vez una prueba de madurez y un homenaje a todos esos años, lugares y personas que ya no están”. ¿Duele enfrentarse con la ausencia?
Posiblemente esa sea la parte mas dolorosa.
Comentas que has ido produciendo el material para este proyecto sin ser consciente de que, al final, acabaría convirtiéndose en un libro. Háblanos del proceso creativo y de cómo toma forma These words leaving my body, ¿cómo ha sido la selección del material que ahora vemos publicado? ¿Tenías muy claro qué querías publicar, o has ido seleccionado así a grosso modo y luego has ido editando y acotando?
Ha sido un proceso muy orgánico, no tenía claro nada, me he dejado llevar por el instinto de qué textos resonaban más en mí, igual que las fotos. Luego he añadido textos y detalles que he escrito en el último momento, para sellar totalmente el periodo que recogía el libro.
Imagino que habrá cosas que no has querido compartir con nosotros, ¿qué te has guardado para ti y por qué? ¿Por pudor, por espacio, porque habrá segundo libro…?
Las cosas que se han quedado fuera lo han hecho porque no producían significados tan fuertes, o porque eran más anecdóticas y no resonaban tanto conmigo como las otras. He incluido cosas en el libro que me daban pudor como parte de entender la persona que era y el proceso en el que estaba.

Algunos textos del libro son a modo de diario, a veces me apena no haber escrito uno para volver a él como vuelves a las fotos, ¿tú sí tenías uno? ¿De niña, de adolescente? ¿Lo sigues escribiendo?
Sí tenía uno, de muy niña, empecé a escribirlo a los 7 años, aunque no era demasiado constante. Lo que hago ahora es escritura automática por una cuestión más meditativa, pero no mantengo un diario sino una lista de notas donde a veces escribo ideas en el móvil.
Dices que en este libro recoges todo aquello que consideras relevante de esos años por si algún día pierdes la memoria. Creo que es un ejercicio que todos deberíamos hacer, fotografiarlo todo, escribir sobre ello, guardarlo en cajas, en cuadernos, para volver siempre que lo necesitemos. ¿También es así con las canciones? ¿Vuelves a ellas cuando necesitas acudir a un momento determinado, te ayudan a recordar?
Sí, lo hago con canciones de otros pero no con las mías. Creo que en total he debido escuchar mis discos propios cinco veces en mi vida. Me obsesiono con las canciones mientras las escribo y las grabo. Pero después caen en el absoluto olvido y solo las revisito cuando estoy de gira.
Los agradecimientos van para tu familia, ¿qué es lo más importante que has aprendido de ellos?
Más que aprender algo concreto, lo que he aprendido es a reconocer el valor de la familia en sí. Con su cojera, sus momentos delirantes, los anticlimáticos y también los absolutamente tiernos. Es la geografía tanto física como emocional de una, de la que a veces viene bien perderse un poco. Pero siempre para volver.

Me gusta lo que dices de esa ‘lamentación constante’ heredada de tu padre, ¿dirías que ese estado de lamentación ha funcionado en tu caso para espolear tu creatividad? La lamentación como aguijón y no como refugio. ¿O como refugio también?
No creo en la lamentación como herramienta, digo que agradezco a mi padre por haberme enseñado, tal vez, que es una forma de estar en la vida que no prefiero. Pero eso no hace que mi padre me guste menos o lo quiera menos, sino que puedo entender la gravedad del lamento y no acarrearlo como si fuera mío.
Como nos has dicho, este libro incluye un compendio de poemas, memorias sobre tu infancia y tu familia, textos en los que expresas sentimientos y pensamientos. ¿Cómo te sientes al desnudarte en cierto modo ante el lector sobre aspectos de tu vida?
Creo que es bonito. Me parece tan personal que es difícil de juzgar, y no me da ningún tipo de miedo. Creo que cuando alguien comparte su intimidad, ayuda al que la recibe a conectar con la suya propia. No estamos tan en contacto con nuestra intimidad como pensamos.
¿Cómo fue tu encuentro con Terranova, ya conocías de antes a Luis Cerveró? ¿Les propusiste tú el proyecto, vinieron ellos?
Conozco a Luis desde hace muchos años, y le propuse yo el proyecto porque me encanta todo lo que sacan con Terranova.

Ahora que el libro está en la calle, ¿qué es lo próximo? ¿Te ha gustado la experiencia como para repetir y pensar en seguir trabajando en nuevos formatos más allá de la música?
Me encantaría sacar más libros en el futuro, ya estoy jugando con un par de ideas. Pero de momento, el proyecto más cercano es una película que voy a rodar en Madrid el proximo mes de abril. Será el primer largo que protagonice, y lo haré junto a Gustavo Salmerón. Es una película de Andrea Bagney.
No puedo evitar preguntar por Russian Red. Hace poco colaborabas con Casero en su tema Cállate. ¿Hay más colaboraciones o nuevas canciones de Russian Red a la vista?
Ahora estoy un poco más centrada en otros proyectos no musicales, pero siempre abierta a colaboraciones como la de Casero, me hizo mucha ilusión que me propusiera cantar juntas.
Brindas por la tristeza, y dices que no hay nada malo en ello. Y no lo hay. Pero después del añito que llevamos, quizá podríamos brindar por algo más. Va, cerremos con un brindis para 2021. ¿Por qué brindamos?
(Risas) Sí, es verdad. A mí siempre me gusta pedir salud, para mí y para los míos, pero este año para todo el mundo en general.


Texto
Ona Poveda
Retrato
Cecilia Alvarez-Hevia Arias

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