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Está claro que los colores exóticos y alegres nos conducen a un ambiente puramente veraniego. Con los dibujos de la joven y polifacética Lara Costafreda siempre estaríamos en esa estación del año tan deseada para muchos. Y es que sus ilustraciones, llenas de vitalidad, nos remiten a unas escenas mágicas de las que difícilmente podemos apartar la vista. Un claro ejemplo de ello se puede apreciar en su último trabajo para la marca de papeles pintados Cordonné, donde queda retratada de nuevo la sublimidad de su personalidad artística.

Como ilustradora, tendrás tu propia historia. ¿Cuándo empezaste con la ilustración? ¿Era algo que hacías desde pequeña o tu vocación surgió más tarde?

En realidad mi historia es una historia de casualidades. Nací en un pueblo súper pequeño en Lleida, cerca de la Franja. Me crié en un ambiente muy alejado de la ciudad y no tenía ningún conocimiento ni de moda, ni de diseño, ni de nada que se le pareciera. Hice el bachillerato tecnológico y se me dio tan mal que cuando acabé no quería seguir estudiando. De pequeña había dibujado mucho, sí, me gustaba, pero supongo que era simplemente algo que hacen los niños. Cuando acabé el bachillerato me encontré a una prima lejana que estaba estudiando diseño de moda en BAU (Barcelona) y me animó a hacer lo mismo. No tenía absolutamente ni idea de lo que era, pero tampoco tenía un plan mejor, así que decidí probarlo. Hice ahí mi primer año de carrera, luego estuve en la Saint Martins en Londres y volví a Barcelona para acabar. Lo curioso es que cuando estudiaba moda el dibujo se me daba fatal, tanto que suspendí la asignatura. Cuando acabé la carrera vi que lo que me interesaba no era la ropa en sí, sino todo lo que se genera a su alrededor, la parte más sociológica, así que decidí irme a Brasil a estudiar comunicación visual y Bellas Artes. Allí empecé a dibujar y entré a trabajar en una empresa de diseño de estampados que proveía a todo el país. Aprendí muchísimo y en mi tiempo libre enviaba mis dibujos a blogs y revistas. Poco a poco, mi trabajo empezó a ser conocido y me empezaron a llamar para hacer algunos encargos. El primero para Marie Claire México. Y desde ahí, ya todo está saliendo rodado.

¿Y cuándo, exactamente, te diste cuenta de que el diseño y la moda eran lo tuyo?

Creo que el programa educativo de BAU y la Central Saint Martins me influenciaron mucho. En estas universidades entiendes que la moda es algo mucho más allá de la ropa. Es un sistema de comportamiento sociológico que se entrelaza con todas las disciplinas artísticas y de comunicación existentes. Nunca quise ser diseñadora y, bueno, mi gran pasión es viajar y vivir en lugares diferentes, conocer gente, estar en estado de 'novedad' muy a menudo, así que tenía claro que aquello a lo que me fuera a dedicar tenía que acoger este sistema de vida.

Aunque has trabajado algunos años como diseñadora de moda, ahora te dedicas más a la ilustración. ¿Cómo fusionas en tu trabajo estas dos pasiones?

Como comentaba antes, la ilustración me permite complementarlo todo: viajar y estar en contacto con nuevos proyectos cada semana o incluso cada día. Además de trabajar con equipos muy variados y poder comunicar visualmente mucho más allá del dibujo en sí. Por ejemplo, ahora he estado preparando un fashion film para promocionar mi nueva colección de papeles de pared para Coordonné.

¿Crees que formarte a nivel internacional ha dado un valor añadido a tu carrera?¿Es importante estudiar en el extranjero para tener un conocimiento más amplio en torno a la moda y el diseño?

Sí. Creo que salir de casa y aprender a buscarte la vida en un país donde no hablas el idioma y donde no compartes una misma cultura tendría que ser algo obligatorio para todo el mundo. Eso te hace más libre, más humano y más ciudadano del mundo. ¿Cómo puedes hablar de un país si nunca has vivido ahí? Es tan diferente todo cuando vives en un lugar y convives con su gente… Mis mejores recuerdos son, por supuesto, de viajes y aventuras, y de hecho mis dibujos hablan mucho de este concepto de 'viaje'. Cuando viajas (sobre todo solo) eres libre, y puedes vivir y hacer todo aquello que siempre has soñado. Escondes tus prejuicios y puedes ser y hacer lo que quieras. Es genial.

Eres muy joven y ya has trabajado con marcas como Hermès, Carolina Herrera o Cartier, entre otras. Cuando estudiabas moda, si alguien te hubiese dicho que colaborarías con estas marcas de moda tan importantes, ¿lo hubieses creído?

Creo que no. Bueno, de hecho no me hubiera imaginado nunca poder vivir de dibujar y mucho menos trabajar para Hermès, por ejemplo, pero la verdad es que si te esfuerzas mucho, amas y crees en lo que haces y eres honesto con tu trabajo, todo llega. A mí me ha llegado, y creo que todo aquel que apueste por esto y que tenga inquietudes para crear y aprender, puede llegar fácilmente a donde yo lo he hecho. Solo tengo 26 años y todo un mundo por aprender y descubrir.

El mundo de la ilustración no es nada fácil. ¿Qué ha sido lo más difícil hasta ahora?

No sé, si trabajas y te esfuerzas todo 'es fácil' o, más que fácil, 'posible'. A mí me han venido cosas muy grandes que nunca hubiera pensado que llegaría a alcanzar, pero también he estado ahí, día tras día, trabajando para que me llegaran. Estaba preparada. Si te preparas para una carrera difícilmente vas a 'no hacerla’.

En la mayoría de tus ilustraciones hay un trazo muy marcado por los colores mediterráneos y por las flores, ¿cómo has ido definiendo tu identidad artística? ¿Crees que es importante para diferenciarte de otros ilustradores?

Sí, es primordial. Definir tu estilo, y sobre todo los valores que hay detrás de este, es imprescindible. Andrés Colmenares, director de Wabi Sabi Lab y Internet Age Media me decía el otro día: “todos somos medios”. Todos enviamos mensajes y sobre todo gracias a Internet el mensaje es universal. Gran parte del éxito de una marca o de un ilustrador reside en que ese mensaje, tanto visual como textual, llegué a conectar con el público nicho distribuido por todo el mundo que coincide con los intereses que tu trabajo comunica. Por ejemplo, mi trabajo gusta a los enamorados de las plantas, la naturaleza, lo salvaje, femenino y romántico. Además de los apasionados por el Mediterráneo y Barcelona.

Tu último trabajo para Cordonné nos ha dejado fascinados. Una colección de papeles para la pared con una explosión de colores y con toques exóticos. ¿Crees que esta gama de papeles es un reflejo de tu personalidad artística?

Sí. Estoy muy contenta con esta colección. Ha sido un trabajo de meses y que aun sigue, y la verdad es que me siento muy afortunada por haber podido trabajar con el maravilloso equipo de Cordonné y de haber hecho algo de lo que me siento realmente orgullosa y, además, creo que está gustando mucho a la gente. La idea de la colección es romper con el clasicismo del mercado del papel pintado. Mi idea es tratar el papel desde su capacidad para transformar un espacio blanco y sobrio en el lugar que siempre hemos soñado. Para mí, ese espacio de ensueño es el de las vacaciones rodeadas de naturaleza. Nos gusta pensar que con esta colección hacer el amor en una selva en medio de Barcelona es posible (risas).

Tú misma comentas que tus dibujos tienen un lado bastante femenino, ¿son tus ilustraciones una manera de canalizar todo lo que sientes? ¿Hay algo de ti misma en ellas?

Sí, bueno, es lo que te decía. Mi trabajo habla de ese mundo de ensueño, romántico, libre, salvaje, femenino. Yo soy muy así, claro, todos nos acabamos dibujado a nosotros mismos, todo lo que nos mueve y nos interesa.

Has trabajado en montón de proyectos de moda e ilustración, ¿con cuáles has disfrutado más?

Disfruto en todos, porque lo que más me gusta de mi trabajo es el proceso de creación, así que si estoy en mi estudio ideando cómo va a ser esa nueva campaña, o cómo puedo comunicar a través de un dibujo todos esos objetivos de la marca con la que estoy trabajando, me siento feliz.

Todos los artistas tienen algún proyecto soñado, ¿cuál es el tuyo?

Cuando era pequeña quería trabajar en una ONG. La idea de ayudar a los demás siempre me ha fascinado, hay algo muy dentro de mí que siempre tiene un rato libre para ayudar a alguien. Me gusta dar clases porque siento que mi experiencia puede ayudar a otros a conseguir sus sueños. Mi sueño pendiente es sin duda algo relacionado con ayudar a gente en una situación muy precaria. Intentaré hacerlo desde el dibujo y la comunicación visual. De momento, una parte de lo que gano va a ONGs, así que creo que ya estoy en el camino.

TEXTO
CARLA GIMENO
RETRATO
MARTINA MATENCIO

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